La noticia pasó casi desapercibida ayer miércoles. Apenas un par de breves teletipos para informar sobre la reunión que por la tarde congregó al rey Juan Carlos y al viceprimer ministro y responsable de Asuntos Exteriores de Kuwait, el jeque Mohammed Sabah al-Salem al Sabah, en el Palacio de la Zarzuela. A éste le acompañaba Miguel Ángel Moratinos, en buena lógica.
El jeque kuwaití es gente pudiente, de esa que agrada al monarca: árabes con petróleo y dispuestos a acogerte en Nochevieja para pasar una buena velada de entrada de año. Así lo hizo Juan Carlos el 31 de diciembre de 2007: cansado de su visita a las tropas españolas en Afganistán, decidió hacer escala en Kuwait y saludar 2008 con sus buenos amigos los jeques.
[Ahora me dirían los acólitos del monarca que llevaba una misión diplomática delicadísima, al más alto nivel, de la que dependen tantas inversiones españolas,... Pero nadie obtuvo entonces ni una palabra del contenido de la velada real]
De lo que no hablaron, seguramente, es de los derechos humanos que Kuwait y otros países árabes y ricos se dejan por el camino. Del “no” del Gobierno que dirige Al Shaij Naser Mohamad al Ahmad al Sabah a la resolución de la ONU contra la pena de muerte, en diciembre de 2007, o de su actitud negativa o positiva-con-condiciones-a-medida para firmar los principales tratados internacionales sobre Derechos Humanos.
Y entre ellos se encuentran los que atañen a la lucha contra la discriminación de la mujer, la tortura o las penas crueles, inhumanas o degradantes, así como la discriminación racial o de las personas con discapacidad. Kuwait sólo se ha prestado a firmar sin condiciones parte de los tratados de la Carta Internacional de Derechos Humanos que protegen los derechos del niño. Los jeques también tienen hijos.
A cambio, los españoles hemos de celebrar que Kuwait ya tiene su sede diplomática en España. Para facilitar los negocios, seguir haciendo la vista gorda y celebrando el año nuevo real. ¡Champagne para todos, pues!
EL TOLE-TOLE: Cuentan los cronistas reales, ya que ando por aquí, que Alberto Aza tiene los días contados. La cuestión es ver quién le sustituye ahora, pues aunque el puesto es muy goloso para currículo y ego, el dolor de espalda con el que se sale es crónico. Ahora bien, ¿se imaginan a algún pope de la Diplomacia diciendo que no a Juan Carlos?
Anda incansable el ex presidente Aznar de conferencia en conferencia por el mundo (Londres, Bruselas, Roma,…), explicando a quien quiera oírle -que haberlos hailos- su proyecto de lo que debe ser la nueva Europa, la Europa del Tratado de Lisboa (¿O debo decir del Tratado de Klaus?).
Anda Aznar, digo, desgranando el informe de la FAES llamado ’Europa, propuestas de libertad’ y elaborado por expertos varios e ideología única para explicar a la UE que basta ya de tanta institución y venga todos a arrimar el hombro por los europeos; que ya está bien…. (¿Y dónde andaría yo, tonta de mí, que no escuché esto cuando Aznar decidió que había que invadir Irak a pesar de la mayoría de la UE? La UE de los ciudadanos, claro…)
Pues sí. Anda Aznar preocupadísimo por el futuro de la UE y lo hace casualmente en plena campaña para la elección del presidente y del jefe de la Diplomacia de la Unión Europea. Los primeros, los estables, los buenos, que se dice. Ésos que lo serán por mérito y no por turno, como hasta ahora.
Y yo, que aunque no se lo crean, me preocupo -o curioseo- por la inquietud de Aznar, me he dedicado a preguntar por Bruselas a los enterados sobre el desvelo de nuestro ex: “¿Es que nadie va a proponer/ha propuesto a Aznar como presidente de la Unión Europea?”.
Algunas reacciones:
1) Sorpresa.
2) Incredulidad (si se ha dicho lo que se ha dicho de Blair por su feeling con Bush, qué se diría de Aznar…)
3) “Gianfranco Fini [sí, el psicólogo fascista y presidente de la Cámara de Diputados italiana] lo ha propuesto aunque no supo decir por qué, la verdad…”. Ni él, vaya; y ni siquiera está en las instituciones de la UE.
4) “¿Aznar no es muy amigo de Václav Klaus? Sí, mujer: le presentó el libro ése que niega el cambio climático…”.
5) [Silencio]
Y así, más o menos.
Porque pasé dos días en Bruselas, los que duró el Consejo, y no encontré a una sola persona que me dijera el nombre de algún fan de Aznar -aparte de Antonio López-Istúriz, secretario general del PPE, y amigo del yerno Agag- con suficiente categoría para proponer su candidatura a la Presidencia de la UE. Y miren que el hombre luchó (sic, sobre todo en Irak) para sacar a España del rincón de la Historia (¿O era a él mismo? Pues más doloroso todavía)
Aunque como dijo hoy Zapatero: “No descarten a nadie, que ustedes los periodistas tienen que rectificar después“. Al menos, nosotros podemos, presidente. Ustedes elijan bien al mandatario europeo, que luego no hay marcha atrás y la responsabilidad es muy grande. Ya lo dice Aznar: “Tanta institución, tanta institución,…”.
EL TOLE-TOLE: Los periodistas suecos andaban preguntando hoy a los españoles si Zapatero estaría dispuesto a ser presidente de la UE. Al parecer, algún mandatario propuso su nombre al final del Consejo Europeo. Los socialistas están que no se creen que, a pesar de la minoría progresista en Europa, haya tres nombres españoles circulando en las quinielas sobre los altos cargos que trae el Tratado de Lisboa: Felipe González y Zapatero para la Presidencia de la UE -aunque ninguno habla inglés- y Miguel Ángel Moratinos para Alto Representante y vicepresidente europeo. “¿Qué le pasa al PP de Aznar, que no tiene quien le escriba?”, cantan en el PSOE parafraseando a García Márquez. Cuidadín.
Zapatero lleva desde ayer, lunes, en Nueva York. Estará fuera de España casi cinco días seguidos y bastantes más intercalados con una intensa agenda internacional. La diferencia es que a este viaje a EEUU (Nueva York y Pittsburgh) ha decidido traerse a su familia: a su mujer y a sus dos hijas. Las chicas viajaron con él y parte de la delegación española en el Airbus oficial el lunes; la madre lo hizo hoy martes en un vuelo comercial.
Lo cierto es que, como era de esperar, la información ha trascendido a los medios de comunicación y no sólo es noticia, sino que, para algunos, es LA NOTICIA y, además, LA NOTICIA por la que el presidente debe ser sometido a JUCIO: ¿Cuánto nos cuesta a los españoles el viaje de toda la familia Zapatero-Espinosa a EEUU? ¿Era necesario en época de crisis que el jefe del Ejecutivo haga alarde de semejante dispendio?
La verdad es que este cacareo me resulta aburrido, pero como los medios también lo hemos tenido en nuestro gallinero y, particularmente, en nuestro ámbito (¿Era necesario provocar a la opinión pública, con las que le caen a diario a Zapatero, con esta información? ¿No ha podido algún asesor decir al presidente que evitase una polémica innecesaria?)
En mi opinión, creo que esta vez, Zapatero ha hecho muy bien. Sus hijas y su mujer tienen tanto derecho como las demás familias a conocer mundo, y más Nueva York, una ciudad especialmente atractiva para dos adolescentes de la edad de las hijas del presidente.
¿El gasto? Qué estupidez… Si las hijas y la mujer del jefe del Ejecutivo fueran a Nueva York u a otro sitio por su cuenta tendrían que llevar un despliegue de seguridad mayor del que les acompaña moviéndose con su padre. Han hecho muy bien utilizando el avión oficial, que ahorra costes en seguridad y que también los periodistas hemos utilizado tantas veces sin tener absolutamente ningún derecho a él, con el consecuente ahorro en transporte para nuestras empresas privadas.
¿La crisis? Miren, una cosa es la crítica política, otra la demagogia. Las niñas están de vacaciones, su madre tiene la agenda libre y el padre viaja a un lugar que ellas quieren conocer -vaya por delante que Michelle Obama invitó personalmente a Sonsoles Espinosa a Pittsburgh-. Pues que vayan.
Las hijas del presidentes, dos niñas a las que sus padres siempre han querido mantener al margen de la vida política del padre -y me consta que lo consiguen- no tienen por qué quedarse en casa porque el país esté en crisis y su padre sea el hombre que gobierna ese país. Igual que las hijas de los que opinan cómo debe ser gobernado ese país, muchas de las cuales, desgraciadamente, también tienen que llevar seguridad a costa del erario público. Y bien invertido está.
Lo importante es que José Luis y Sonsoles, dos ciudadanos españoles, paguen la estancia de sus hijas en Nueva York y Pittsburgh, cosa que seguro que hacen. En cambio, si fueran del PP, yo, como Mariano Rajoy, no pondría la mano en el fuego por ellos. Lo siento: ya dice el nuevo sabio del siglo XXI que “Si hoy te pagan un traje, mañana te pagan un hotel”.
EL TOLE-TOLE: La visita del ministro de Asuntos Exteriores a Cuba anunciado para fin de año ha despistado a los periodistas que siguen a Zapatero: si Miguel Ángel Moratinos va a la Isla, el viaje del presidente, previsto para 2009, no se va a producir. ¿Será una artimaña del Gobierno para que el curtido ‘escudo’ que es el jefe de la Diplomacia española aguante todas las críticas del PP mientras Bernardino León prepara el viaje al más alto nivel, que sería anunciado en el último momento? Veremos.
“Como consideraba que había nacido para el bello sexo, lo he amado siempre y me he hecho amar por él cuanto he podido” (Giacomo Casanova, Historia de mi vida)
“¿Es malo que te gusten las mujeres? ¿Es malo que a uno le guste la vida? La verdad, la tibieza es la bandera de los mediocres. Yo soy excesivo en todo, muy pasional” (Alessandro Lecquio, playboy italiano, entrevista en AR)
“Yo en Italia soy muy conocido por ser un gran admirador de la otra mitad del cielo [la mujer] (…). El mayor regalo que ha dado Dios al hombre son las mujeres“ (Silvio Berlusconi, rueda de prensa XVI Cumbre Bilateral Italia-España)
Aquí la tenemos: ésta es la imagen de Italia que ayer trasmitió el primer ministro italiano a la opinión pública, después de que se le preguntara por las palabras que dirigió a las ministras españolas de Economía y Defensa para explicar su crítica al Gobierno “rosa” de Zapatero. Pues eso: siendo Italia “la patria de Casanova y los playboys, ¿como va el jefe de su Ejecutivo a criticar a las ministras españolas?”, dijo Berlusconi deslumbrado por su brillante lógica.
Sabemos, pues, cuáles son dos de los referentes vitales de Berlusconi: Giacomo Casanova, el aventurero veneciano aficionado a los ménage à trois, à quatre e, incluso, al incesto, como cuenta con todo detalle en su mejor obra, Historia de mi vida. Por otro lado, está el llamado playboy, un hombre (según el diccionario de Uso del Español Larousse) “seductor y conquistador, de aspecto físico atractivo y elegante, generalmente de posición social acomodada, que frecuenta ambientes distinguidos y lugares de moda”.
También orienta al Playboy Silvio la Iglesia católica, a cuyas doctrinas de caridad aludió cuando defendió sus soflamas migratorias de “los extranjeros quitan todo a nuestros hijos italianos: escuela, sanidad, seguridad en las casas,…” e “inmigración = delincuencia”. El Vaticano sonríe complacido, pero si el Cristo antisistema que yo imagino levantara la cabeza…
Y por último, Il-Cavaliere-que-no-lo-es renegó de la prostitución de la que le acusan en virtud de sus dotes de conquistador. “¿Dónde queda la conquista si se paga por favores sexuales? Yo soy un conquistador y me gusta conquistar”.
Y ahí tuve que poner música en mis oídos para que las náuseas que me amenazaban cesasen, aunque me dijeron mis compañeros que el incalificable jefe del Ejecutivo italiano sólo mencionó un referente más en su siniestra vida. Y no; tampoco era de altura, que mira que los tiene (Dante, Petrarca, Da Vinci, Lampedusa, Baricco, no diré Fallaci,…). Qué va: era él mismo, sí: ”El mejor primer ministro de la Historia de Italia”. Fue cuando vomité.
EL TOLE-TOLE: El presidente del Gobierno iniciará su gira por Oriente Próximo a mediados de octubre. A falta de confirmación oficial, los tres o cuatro días de viaje no incluirán una visita a Líbano, aunque está previsto que inmediatamente después de la gira, el presidente libanés, el militar Michel Sleiman elegido en mayo de 2008, visite España.
Qué nervios en La Moncloa: que si Obama no quiere más que a los Veinte del G-20 invitados; que si Berlusconi anuncia el nacimiento de un todopoderoso G-14 en lugar del ya raquítico G-8 y España no está;…
Como cuando una mira fijamente el teléfono cada segundo, creyendo que así se iluminará de repente y llegará la llamada que confirmará la exclusiva periodística (o la invitación a esa cena tan esperada, que ya puede celebrarse en el Burger King…), así estaban en Moncloa desde hace meses. Nerviosos e irascibles, incluso.
Recuerdo que durante la rueda de prensa tras la Cumbre del G-8 en L’Aquila, preguntamos a Zapatero por el sitio de España en los foros internacionales. Con tanto G, nos están volviendo locos. Y por un momento, tuve la sensación de que si no reivindicamos que España no son Zapatero ni sus ministros, sino todos nosotros, al presidente se le olvida.
Yo pregunto por la silla de España porque es mi silla, no la de Zapatero, así que ruego al presidente no me mire como si le pidiese que me interprete las cuatro óperas del Anillo del Nibelungo. Cuando las cosas van bien, hay que preguntar por el G-20 veinte veces (hoy Gobierno y PSOE han salido en tromba a hacer declaraciones). Cuando la incertidumbre se apodera de Zapatero, que nadie pregunte.
Entiendo que es una faena y una broma de mal gusto que, cuando te vayas a sentar a la mesa, el gracioso de turno te quite la silla y te estrelles contra el suelo ante el resto de comensales. Por suerte, con España no se ha llegado a eso y tendrá su silla juntos a los Veinte y Holanda. Ahora bien, ya va siendo hora de que la silla ocupe un lugar definitivo y no sea de quita y pon. Y, por supuesto, seguiremos preguntando.
EL TOLE-TOLE: ¿Qué conocidísimo político socialista y español cree que el PSOE tiene que tener su “think tank de pensamiento” (sic) ya? Grande, grande.
Y así andamos. A vueltas con los Gs, que es un tema que dará mucho que hablar durante largo tiempo hasta que se asiente la cosa. Y la cosa es, ni más ni menos, que la constitución de un grupo compuesto por más de ocho países y menos de 23, es decir, entre un G-8 en proceso de vaciado y un G-20 con invitados y presunto redentor del mal de la crisis económico-financiera mundial.
El martes 14, el presidente de EEUU se reunió con el primer ministro de Países Bajos, Jan Peter Balkenende, en Washington. Allí, Obama hizo pública ante la prensa su invitación oficial al mandatario holandés para que asista al próximo foro del G-20, que se celebrará en Pittsburgh (Pennsylvania) los días 24 y 25 de septiembre, previsiblemente. El inquilino de la Casa Blanca justificó la asistencia de Países Bajos a esta cita, pues este país no pertenece al cotizado Grupo, a su experiencia en las pasadas reuniones del G-20, en Washington (noviembre de 2008) y en Londres (abril de 2009)
Efectivamente, España y Holanda asistieron en calidad de invitados a las dos últimas convocatorias de los Veinte, por lo que la invitación pública de Obama a Balkenende, aun sin mencionarse a España, ha supuesto un respiro para La Moncloa. Máxime después de conocerse que, unas semanas antes de celebrarse la Cumbre del G-8 en L’Aquila (Italia), el presidente de EEUU se quejó de que al G-20 le saliesen invitados hasta debajo de las piedras. Había, pues -y así lo reconocen ahora en Presidencia-, posibilidades de que la Casa Blanca dijese que “veinte son veinte y punto”.
Se desconoce quién pesó más en la decisión de Obama para que el G-20 vuelva a ser el G-22 en Pittsburgh, si España o Países Bajos. Pero se trata, sin duda, de un paso más para que nuestro país consolide su presencia definitivamente en este foro, que, si la batalla de Zapatero y su aparato diplomático da el fruto deseado, triunfaría sobre todos los demás Gs. Especialmente, sobre el G-14 propuesto por Silvio Berlusconi en L’Aquila y en el que España brilla por su ausencia.
Que la incertidumbre, en esta ocasión, no sea la de Vargas-Llosa, “una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar”.
EL TOLE-EL TOLE: La última decisión de Obama sobre Cuba (suspender seis meses una parte de la ley Helms-Burton, de 1996, que refuerza el embargo sobre la Isla) es una buena noticia de cara a la asfixia económica que sufren los cubanos -no el régimen castrista- desde hace medio siglo. No es nuevo, sin embargo, ya que tanto Clinton como Bush hicieron lo mismo durante sus mandatos. Dicen que la diferencia entre estos dos y Obama podría ser que lo del hoy presidente fuese un aviso a navegantes: un paso adelante de los Castro permitiría a la Casa Blanca dar otro a su vez y, esta vez sí, distinto a todo lo habido desde hace 50 años.
“¡Confesad que preparasteis las averías de los dos aviones para vender la noticia de Togo!”. Esto decíamos los periodistas a los responsables de Política Internacional de Moncloa que iban con nosotros cuando el Hércules en el que viajábamos tuvo que regresar al aeropuerto de Lomé (Togo) y realizar un aterrizaje forzoso por un problema en una hélice.
Ocurría, además, poco tiempo después de que el Falcon de Zapatero se viera obligado a realizar otro aterrizaje forzoso en la misma pista y a cambiar de aeronave debido a la intromisión de una nube de libélulas en un sensor del aparato.
Las averías no estaban programadas, evidentemente, pero ni al estratega de Obama le habría salido mejor la jugada: tres periódicos nacionales llevaron a portada el incidente en Togo, la mayoría de las radios abrieron sus informativos, las televisiones sacaron imágenes del Falcon, de su aterrizaje forzoso y de los periodistas hechos un cuadro en su regreso a Madrid (volar en Hércules es una experiencia, pero cuando hay brevedad y mucho abrigo)
Zapatero se convirtió en el héroe del día y hasta Rajoy nos dio la imagen de la jornada con una breve reconciliación de Estado en el Congreso, cuando se acercó al presidente para comentar el “Yo en Falcon y tú en helicóptero”. Ambos políticos rieron y bromearon sobre sus dos percances aéreos y sobre las libélulas traidoras con el jefe del Ejecutivo. Segundos después, volvieron a tirarse piedras a la cabeza desde sus escaños respectivos a cuento de los impuestos-ascensor.
Mientras tanto, en África se quedaron los togoleses que el martes recibían a Zapatero y la delegación española con sus mejores galas, cantos, bailes y sonrisas. Allí, del otro lado del Mediterráneo, se queda uno de los países más pobres del mundo que dio a nuestro presidente algo muy valioso: el nombre de una ley que abole la pena de muerte, la ley Zapatero. Allí se queda el primer ministro de Togo, que salió corriendo de su casa para ir a ver y llevar unos refrescos a los periodistas españoles al aeropuerto cuando se enteró de la avería del Hércules.
Probablemente, pocos españoles sabían, hasta el miércoles, dónde estaba Togo. Ahora ya lo sabrán muchos más. Pero no por la ley Zapatero. Tampoco porque en las zonas rurales de Togo, tres de cada cuatro habitantes viven en la pobreza. Ni siquiera porque la explotación sexual de niños en la región es un tema que preocupa a la Comunidad Internacional. Más gente sabe hoy en España dónde se encuentra Togo porque al presidente y a su delegación se les estropearon los aviones unas horas. Y no pasó nada; ésa es la noticia, y la portada.
El alcalde de Puerto Real (Cádiz) tendrá que engrosar las opacas arcas reales con 6.840 euros por haber calificado al rey de “corrupto”, “hijo de un crápula” y “persona de condición licenciosa”, además de haberse referido a su “acostumbrada vinculación etílica”. A José Antonio Barroso (IU), es verdad, se le calentó la boca (pues anda que no hay motivos por los que criticar a la Monarquía sin llegar al insulto…), pero de ahí a tener que pagar casi dos millones de las antiguas pesetas, va un trecho. El juez que condenó al regidor Barroso, sin embargo, cree que éste se excedió “en mucho” con sus insultos a Juan Carlos.
Días atrás, en cambio, el cardenal Cañizares se quedó más ancho que su ostentosa sotana cuando, en unas declaraciones a TV3, aseguró que “no es comparable lo que haya podido pasar en unos cuantos colegios –refiriéndose a los abusos sexuales cometidos en escuelas católicas irlandesas durante 30 años (1950-1980)- con los millones de vidas destruidas por el aborto”.
El prefecto de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el Vaticano y arzobispo de Toledo restregaba así al Gobierno por sus ejecutivas narices su condición de ‘cómplice de asesinatos múltiples’ por haber revisado y ampliado derechos y garantías en el nuevo proyecto de ley del aborto.
Además, ninguneaba el drama de cada uno de los niños que fueron traumatizados para siempre bajo las garras de un cura-alimaña “en unos cuantos colegios”. Unos cuantos en Irlanda, Francia, Italia, Alemania, Austria, Polonia, Gran Bretaña, Estados Unidos, México, Centroamérica, Costa Rica, Puerto Rico, Colombia, Argentina, Chile o Australia. Que se sepan y que estén documentados, porque cuántas tragedias de este calibre quedarán silenciosos y silenciados para siempre.
Cañizares fue, además, inmediatamente defendido por el candidato conservador Jaime Mayor Oreja. El cardenal “ha dicho las dos cosas, bien dichas y en el orden que debe”. “El cielo ganado que tengo”, debió de pensar Mayor; con eso y con lo de ir a misa en coche oficial.
Pero parece que a nadie le pareció que ni Cañizares ni el número uno del PP a las elecciones europeas se excedieran “en mucho” con sus declaraciones. Apenas aquello del “Oiga, no se pasen”, sobre todo al prelado, por parte del Gobierno. Y a seguir con nuestros acuerdos de financiación, con los contraídos con la Santa Sede en 1979 y, en definitiva, con los de Estado aconfesional de pacotilla.
También vamos a seguir, por supuesto, con nuestra Monarquía intocable, opaca, simpaticona y de colorín, de la que no se puede decir ni pío, porque para píos, ellos. Y eso que hoy he creído leer que el marido arquitecto de la sobrina de la reina, Alexia de Grecia, está imputado en la trama de corrupción de Lanzarote. Tráfico de influencias y delitos contra la ordenación del territorio, casi nada. ¿Irá a la cárcel? ¿Podremos llamar “corrupto” a un pariente del rey? Regocijo y regodeo republicano merendaremos.
EL TOLE-TOLE: Cuentan y no paran que al rey no sentó nada bien la marcha de su hija Cristina y su marido Iñaki a Washington, para hacerse cargo éste allí de sus nuevas responsabilidades en Telefónica. Lo cierto es que el yerno vasco del monarca siempre ha querido ser más independiente de lo que puede, y cree que, Atlántico de por medio y en una sociedad como la de EEUU, podrá disfrutar de los beneficios de su condición de consorte de infanta, del anonimato y de un trabajo de alto standing. El apoyo de los padres de Urdangarín ha sido crucial a la hora de tomar la decisión, en la que, en cambio, no pintaron nada los reyes. Con un par (y una cara…)
En el turno de réplica al líder del PP, durante el Debate sobre el Estado de la Nación que tiene lugar esta tarde de martes, he oído al presidente del Gobierno, por segunda vez desde que lo es -y que yo sepa; ojalá sean más-, decir: “Yo me equivoqué”.
Quiero subrayar el momento porque no es nada habitual en este país que esta frase salga de la boca de un político; mucho menos, de un miembro del Ejecutivo; mucho menos aún, de su jefe y número uno.
Zapatero ha admitido ante Rajoy y los ciudadanos: “Yo me equivoqué” con el diagnóstico de la crisis. Efectivamente, los datos son cruelmente reveladores de que la coyuntura económica se le ha ido al Gobierno de las manos. Pero a mí, ahora, el “yo me equivoqué”, el bálsamo del mea culpa en una tribuna parlamentaria es el que me ayuda a enfundar las púas de la impotencia ante este clima político insoportable. De campaña electoral, de crisis internacional, de paro, de cambio incierto,… Qué sé yo.
La primera vez que oí a Zapatero decir que se había equivocado fue tras el bombazo de ETA en la T-4 de Barajas, mientras se hacía pedazos la posibilidad de acabar con esos terroristas rancios mediante el diálogo. El presidente pidió perdón y reconoció que lo había intentado porque sintió que debía hacerlo así. Por la paz. Pero “me equivoqué”, concluyó.
A Aznar nunca le oí decir que se había equivocado. Ni nada parecido siquiera. ¿Eso viene a decirnos que la democracia avanza en España? Quiero creer que sí, pero no me resisto a poner al ex presidente del PP algunas oportunidades que aún tiene para ayudar en ese camino. Sólo tiene que decir “me-e-qui-vo-qué”, por ejemplo:
1. “Cuando dije que había armas de destrucción masiva en Irak o Sadam Hussein colaboraba con Bin Laden para apoyar en una guerra ilegal a mi gran amigo Bush. Mea culpa”
2. “Cuando le pedí a mi ministro de Defensa, Federico Trillo, que celebrara inmediatamente -con autopsias o sin ellas- los funerales de Estado de los 62 militares muertos en el accidente del Yak 42. Mea culpa“.
3. “Cuando mentí una y otra vez a los españoles, a nuestros embajadores, a los de otros países, a la ONU misma,… diciéndoles que la responsable de los atentados del brutal atentado del 11-M en Madrid era ETA y nada más que ETA. Mea culpa“.
4. “Cuando alenté ‘teorías conspirativas’ a vueltas con ETA en relación al brutal atentado del 11-M para justificar la derrota del PP el 14 de marzo de 2004. Mea culpa“.
5. Y sí… Claro, también intenté hablar con ETA para que dejara las armas. Y no; tampoco me hicieron caso y siguieron matando. Mea culpa, vale”.
¡Qué imaginación la mía!
Después del empacho de imágenes y titulares que esos dos grandes profesionales de la política que son Sarkozy y Bruni nos provocaron (“La política es el departamento Espectáculos de la industria”, Frank Zappa), el jueves me fui a Estrasburgo detrás de Zapatero.
No sé si ustedes han tenido alguna vez la sensación de pasar de una sala de cine donde proyectan La jungla de cristal (J. McTiernan, 1988) a otra donde echan Lo que queda del día (J. Ivory, 1993). Dos buenas películas de ritmos diametralmente opuestos.
Y al lentísimo transcurrir de esta última me refiero con la comparecencia de Zapatero en Estrasburgo, ante la Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo, cuyo Comité de Ministros preside España hasta mayo. Y no a la calidad, que ya quisiera nuestro presidente que su interpretación y las preguntas de los parlamentarios tuvieran siquiera la mitad de la calidad de la de Anthony Hopkins y el guión de Ruth Prawer, respectivamente.
Zapatero nos habló de TODO sin novedad sobre nada (“Le dio al guitarreo”, como decimos los periodistas): la crisis económica, la pena de muerte, la ayuda al desarrollo, la presidencia española de la UE, la igualdad de género,… Y los diputados europeos preguntaron según les dictó su abnegación por las minorías más minoritarias, o así lo entendimos.
Veamos: un suizo preguntó por la independencia de Ceuta y Melilla y de Gribaltar (¿?); el español del PP, de quien todos esperábamos azote puro y algo de chicha (en argot periodístico vulgar), castigó a Zapatero con una cuestión sobre la no asistencia de los parlamentarios españoles a la Asamblea de la Unión Europea Occidental (UEO), que es un tema que, como todos sabemos, nos quita el sueño por encima del paro, la hipoteca, el terrorismo y la gripe porcina.
Y voy a seguir porque creo que así entenderán cómo se siente una cuando asiste a cubrir en directo estos pseudodebates, pseudocomparecencias o pseudoplenos. Pues sí, exactamente dando la razón al gran Delibes cuando decía que “para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad”.
En fin, que el resto de las preguntas versaron, por parte española y socialista, sobre la concepción que tiene el presidente del Gobierno de la igualdad de género (imagínense que contesta que le parece una estupidez, por ejemplo); desde Turquía, sobre si la Alianza de Civilizaciones debería colaborar con la Asamblea del Consejo de Europa (también esperábamos que Zapatero se negara, por lógica aplastante), y ya desde Países Bajos, preguntaron al jefe del Ejecutivo sobre la crisis y la defensa del desempleado de cara al 1 de Mayo. Ésa fue la mejor -la normal- y vino de la Izquierda Unida europea.
Qué quieren: el viernes volvía en el avión pensando en la que hay montada en España, en Europa, en el mundo,… Y preguntándome con cuántas actos políticos como el de ayer; con cuántas instituciones políticas como la que visitó Zapatero el miércoles (y preside España desde noviembre sin que probablemente lo sepan el 10% de sus ciudadanos), gastamos nuestro dinero y nuestro tiempo. Lo pienso, además, hoy, con más impotente virulencia. Con más de cuatro millones de parados en la cabeza y cientos de angustiosos problemas de la vida diaria que no son ni Ceuta ni Gibraltar ni la Alianza de Civilizaciones.
Y después se extrañan de que a la gente le importe la Unión Europea lo mismo que el cultivo del cacahuete.
EL TOLE-TOLE: A la opinión de Público le ha quedado libre un hueco que no queremos llenar, el de Javier Ortiz. Yo no lo conocí personalmente, pero como escribíamos en el mismo periódico, me sentía orgullosa de compartir páginas con un maestro de la palabra y el pensamiento auténtico. Seguro que haberlo leído tanto tiempo me ha aportado algo. Gracias, Javier.