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Fuego amigo

Blog de Manolo Saco

¡Aprisa, quitad las manos del fuego!

21 jul 2011

 

Alguien en el PP se está quemando las manos. Ya he perdido la cuenta de cuántos correligionarios de Francisco Camps, Víctor Campos, Rafael Betoret y Ricardo Costa, todos ellos próceres del Partido Popular valenciano, imputados en el caso de esos trajes cuyas facturas no aparecen, anunciaron públicamente en estos últimos años que pondrían las manos en el fuego por su inocencia. Bertoret, exvicepresidente del Consell, y Campos, jefe de protocolo de la Diputación de Valencia, apenas la segunda línea de fuego, ya se han autoinculpado de un delito de cohecho impropio, lo que añade no poca desazón al debate político, y deja a Francisco Camps y a Ricardo Costa, la caza mayor, en una situación insostenible.

 

Aceptando sus delitos pretenden eludir su exposición pública en un juicio con jurado, mera estrategia procesal para que siempre permanezca la duda, como en la paradoja del mentiroso, de si un mentiroso miente cuando dice la verdad. Continúa, pues, la pulsión enfermiza hacia la mentira por parte del PP. Desde aquel inolvidable “créanme, en Irak hay armas de destrucción masiva”, pasando por los hilillos de plastilina del Prestige, siguiendo por las falsas autopsias del Yak-42, y la burla de la autoría de ETA en el 11-M, llegamos a la última mentira: que se pagaban sus trajes.

 

Camps ha decidido continuar con la farsa hasta el final, y se declara inocente, pero dimite teatralmente de su cargo como “sacrificio a España y a Rajoy”. Como parte de España que soy, le agradezco que me haya liberado del bochorno de tener a un presunto delincuente como presidente de una comunidad autónoma de mi país.

 

Mariano, ésta te la debo.

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Meditación para hoy:

 

Mariano Rajoy ha conseguido los dos objetivos que se proponía: que Camps no se autoinculpara como delincuente, y que dimitiera de su cargo para poder defenderse mejor de las acusaciones infundadas e infames (o algo así) y, de paso, no ser un lastre en la amenaza de hundimiento moral del partido. El otoño huele a elecciones anticipadas, y con suerte y un poco de ingeniería procesal consiguen dilatar el juicio a Camps hasta después de los comicios. La parte más sabrosa del Gürtel, la pieza de la financiación ilegal del PP, va para largo y no amenaza con interferir en la campaña. Todo está controlado.

Más duro es dimitir que robar, señorito

19 jul 2011
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Como no soy Nadie, sé que me moriré sin poder decirle a Nadie la sentencia que te consagra como Alguien poderoso: “No sabe usted con quién está hablando”. A mí me lo espetó una vez, en un altercado de aparcamiento, un señor de bigote pitillo, tirantes de banderita nacional, y aspecto de alto cargo del Movimiento. Tuve que admitir, aterrado, que, efectivamente, no sabía con quién estaba hablando. Y eso fue lo peor. Lo tomó como una afrenta mayor que el haber perdido un bien tan escaso como un hueco de aparcamiento en Madrid. Su ego no pudo soportar la tortura de tanto menosprecio.

 

Los policías que detuvieron al senador socialista Curbelo en una de esas salas de masajes en las que trabajan señoritas que también desconocen a quién están masajeando (“no sabe usted a quien le está sobando el gemelo, señorita”), dicen que el político canario les llamó terroristas, borrachos, hijos de puta y sinvergüenzas. Y aquí viene la versión senatorial de la manifestación de poder con la que también soñaba el tipo del bigotito: “Soy senador y voy a ir uno por uno a por vosotros, voy a acabar con vuestras carreras, que estáis pagados por los putos fachas del partido popular”.

 

Al senador Curbelo, su partido le ha obligado a dimitir de su escaño. Despreciar a las putas y a los putos en su hábitat natural resultaba tan torpe como entrar en una iglesia poniendo a parir a voz en cuello a la Santísima Trinidad. Y en tiempos de precampaña no están las cosas como para andar metiéndose con lo más sagrado, la Iglesia y el sexo (y no por ese orden).

 

Así que ahora nos falta Camps. El presuntamente poco honorable president debería tomar ejemplo de ello. Aunque solo fuese por mantener la ficción de que su jefe Rajoy, el que nos quiere gobernar, es un líder fuerte, de los de ordeno y mando, capaz de conseguir con su enérgico carácter la dimisión de un presunto imputado por cohecho. Ánimo, pues, Mariano, lo estás deseando y nosotros estamos contigo, sin que sirva de precedente.

Hay abogados pero no hay derecho

14 jul 2011
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Es norma generalizada que los políticos imputados por algún delito reiteren su deseo de aclarar ante el juez su situación embarazosa, “para así demostrar su inocencia”. No ven el momento de hacer resplandecer la verdad. Pero sus abogados no están por la labor. Los políticos presuntamente implicados son buenos, pero sus malvados abogados, ávidos de dinero fácil, inexplicablemente acaban convenciéndoles de que atascar los juzgados de recursos para dilatar la sentencia es lo mejor para su hacienda y honor. Y si de paso, mediante ingeniería procesal, consiguen que los delitos prescriban, pues miel sobre hojuelas.

 

Buenos ejemplos de ello son Francisco Camps y Carlos Fabra, ese “ciudadano ejemplar”, según palabras de Mariano Rajoy. El primero está pendiente de un asuntillo de unos trajes de nada que podrían constituir un delito de cohecho impropio… impropio de un ciudadano ejemplar. El segundo, gracias a los desobedientes abogados que le impiden dar cuentas inmediatamente ante el juez por sus presuntos delitos, ha conseguido, hace ya seis meses, que la Audiencia de Castellón declarase prescritos cuatro de los cinco delitos fiscales que se le imputaban. Con ello, injustamente sus abogados le han impedido lavar su honor de toda sospecha, impaciente de aclarar todavía su imputación por otros supuestos delitos fiscales, de tráfico de influencias y cohecho.

 

Faltan horas para saber si el juez Flors abre juicio oral a Camps y otros compañeros del PP implicados en la misma causa gürteliana. Están todos deseando lavar su honor, pero son rehenes de las técnicas dilatorias de sus abogados. Extraño caso en el que hay abogados, pero no hay derecho.

El 23-F según Calamaro

05 jul 2011

 

Las elecciones municipales han sido un buen test para comprobar que tan solo un día de reflexión resulta completamente insuficiente para desintoxicarse de varios años de infección y de costumbres insanas. Un día de dieta apenas sirve para enjugar un cerebro encharcado en colesterol. Y la prueba es que les hemos dado la oportunidad de pensar, pero han preferido votar al PP.

 

Convencidos de que cualquier cosa que digan, cualquier comida basura intelectual que ofrezcan a sus votantes será devorada sin medir las consecuencias para su salud mental, el jefe de la propaganda absurda del Partido Popular, González Pons, le ha perdido el miedo a experimentar con la dieta de los suyos, a aderezar el pienso de sus militantes con un aliño cada vez más arriesgado, sin miedo a que sus comensales se lo rechacen o arrastren graves secuelas de por vida por su ingesta alocada.

 

Según el monologuista de Génova 13 Rue del Percebe, en cuyo partido milita el imputado Camps, que, según propia confesión, es “amiguito de alma” de un presunto multidelincuente, Rodríguez Zapatero debe responder de los supuestos desmanes de la cúpula de la SGAE, porque los detenidos eran amigos suyos. Una nueva doctrina jurídica: los amigos de los asesinos, de los violadores o de los curas deberán responder de ahora en adelante ante la justicia.

 

Por lo visto y oído, peor lo tiene el cantante argentino Andrés Calamaro, cuya enfermedad no viene provocada por la comida basura del PP sino por una inflamación crónica del ego, endémica en su país. El tal Calamaro, aquel que dijo abdicar de la izquierda porque ésta defendía la prohibición de la tauromaquia en Cataluña, se presentó voluntario para defender a Teddy Bautista con la misma fe con que Pons pone la mano en el fuego por Francisco Camps.

 

Y lo hizo dando un paso más al frente en su carrera hacia el desahucio: comparó la intervención de la policía judicial y de la Guardia Civil en la SGAE con el 23-F. Un tipo ingenioso donde los haya. Por lo que sabemos, todavía no es adicto a la comida basura de González Pons, pero por la pinta que tiene el asunto de la SGAE y de su amiguito del alma Teddy Bautista, creo que se va a tener que tragar los tricornios uno a uno, con lo indigestos que son.

 

Lo fácil sería ahora, puestos a seguir el lindo juego de las comparaciones, que me pusiera a comparar lo suyo con lo de Gardel. Pero yo soy, ante todo, un caballero.

 

Un traje a rayas de presidiario con la tela de la senyera

02 jun 2010
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Ya recordé una vez esta frase del Dr. Samuel Johnson, y no me canso: el patriotismo es el último refugio de los canallas. No está mal viniendo de un conservador inglés (dos veces conservador) y un meapilas anglicano, tan proclives ellos a desenvainar el patriotismo infantil en defensa propia. Las fosas de muchas carreteras españolas son testigos de cuán canallas pueden llegar a ser nuestros patriotas cuando sustituyen el discurso dialéctico por la fuerza de las armas y la sinrazón.

Vuelvo a recordarla, porque son días de gran cosecha patriótica. Salimos del día de las Fuerzas Armadas, en el que se dedica un apartado a honrar a un trapo de color rojo y gualda, cuando aún resonaban los ecos patrióticos de Francisco Camps. Yo no digo que Camps sea un canalla (quizá lo sea, pero yo no lo digo). Sí sostengo que es un patriota de zarzuela (zarzuelero, nada que ver con el de La Zarzuela, el patriota profesional en nómina de la Patria), un patriota de vodevil, de cuplé, de esos que levantan pasiones entre la multitud por lo bien que les queda el traje pinturero.

Cuando las hordas comandadas por un magistrado instructor felón le tienen acorralado, ¿qué hace un patriota como Camps? Envolverse en la bandera, en la senyera, como le llaman en Valencia a su particular trapo sagrado, no porque se sienta desnudo, sin trajes, sino porque una bandera lo suficientemente grande puede tapar todas las vergüenzas.

Los socialistas, dice él, se envuelven en el Código Penal, una fruslería de los estados democráticos y de derecho. Mi querido canalla, dicho sea con todo el cariño y respeto que me merecen los patriotas como él, prefiere envolverse en su bandera. ¡Qué color más bonito para un traje a rayas de presidiario! Divino, oyes.

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Meditación para hoy:

Israel mantiene retenido a un numeroso grupo de activistas. Parece que los va a expulsar en unas horas. Y los va a expulsar por inmigración ilegal, porque habían entrado “ilegalmente” y contra su voluntad en territorio de Israel… obligados por el ejército israelí. Parece la guerra de Gila pero hay una última hora que no tendría cabida ni en los sueños más delirantes de aquel cómico magistral: el ejército les ha secuestrado los teléfonos móviles, y las cámaras de foto y video porque parece ser que se han dado casos en que no eran tales sino ingeniosos escondites para bombas mortíferas.

Y mientras las autoridades israelíes hacen un ridículo planetario, el resto del planeta sigue haciendo su propio ridículo con comunicados de condena… excepto al gobierno israelí.

¿Es el enemigo? Que se ponga.