Atención: guionistas trabajando

Manuel Gutiérrez Aragón

A diferencia de otros profesionales del cine, la labor del guionista es bastante solitaria. No están integrados en el equipo de rodaje – tan apasionante, tan enloquecidamente tenso, tan apresurado y nervioso-. Los guionistas trabajan solos, aunque se reúnan- sobre todo si están en una serie televisiva-  con sus coguionistas. Pero luego, en casa, hay que volver a la a la cuartilla en blanco, o a la pantalla vacía. Y, ¡a ver qué se te ocurre! Hay días en que nada pasa por tu cabeza, y hay otros en los que sabes que aquella genialidad que acabas de escribir le va a parecer demasiado complicada – poco comercial, vamos- al productor o al jefe del estudio.

_ Lo más importante es el guión – dicen el director, el productor, el director de cadena, el actor, el crítico…

Pero la verdad es que en cuanto entregas los folios requeridos, se olvidan del guionista. No existe, no participa, nunca es consultado, no le invitan a los festivales.

El guionista molesta.

Y eso lo que ha debido pensar la Comisión Nacional de la Competencia al imponer una sanción al sindicato ALMA “por la elaboración y publicación de recomendaciones colectivas sobre los precios cobrados por los guionistas.”

Es de suponer que esa ley en favor de la competencia, se inventara para controlar las grandes corporaciones – de telefonía, luz, transportes, compañías de televisión –, pero no contra el hecho de que los asalariados se organicen para evitar ser explotados.

¿O sí? ¿Se inventó precisamente para controlar a los que osan oponerse a los sueldos establecidos a la baja por el uso, la costumbre y la fuerza?

¿Qué distancia hay entre lo impuesto y lo recomendado?

¿Cuál es la diferencia semántica entre lo establecido por unos pocos ejecutivos y lo acordado por los autores de la obra?

La noticia apenas ha salido en los medios: la Comisión Nacional por la Competencia ha multado con 29.700 euros al sindicato de guionistas por recomendar a sus afiliados unos precios mínimos por su trabajo.

Hay que señalar – entre otros ejemplos- que en las televisiones son contratados a bajo precio jóvenes escritores en busca de un puesto profesional. Si es que al final les pagan…

Ha costado verdaderos esfuerzos el conseguir que una de las partes más débiles del cine y la televisión se organice. La existencia misma del autor literario es individualista y discontinua. Pese a todo, los guionistas por fin se organizaron. La repuesta de los Competentes no ha tardado: mazazo a la gestión colectiva. Los guionistas desunidos eran más manejables.

Una de las cosas más miserables que se han oído estos días es que la multa pudo ser mayor, que la Comisión Nacional de la Competencia ha sido benévola. Precisamente se trataba de eso, de dar un aviso a los guionistas, de tenerlos, una vez más, sometidos por el miedo y la humillación.

Quizá se necesite un buen guionista para contarnos el revés de esta trama, los hilos que se movieron. Una buena historia de inquisidores de maneras suaves.

Desgraciadamente, el precio se establecería unilateralmente.