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Una joyita

17 ago 2009
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Juan Carlos Benavides, alcalde de Almuñecar (hoy por Convergencia Andaluza de Almuñécar), abandonó el Partido Andalucista (PA) en febrero de 2006 por la “falta de apoyo y respaldo” de su directiva durante su enfrentamiento con casi todas las asociaciones de mujeres de España.

Los hechos ocurrieron cuando la portavoz socialista en aquel Ayuntamiento, Rocío Palacios, le acusó en un pleno de poner al frente de una comisión que tenía que devolver tres millones de euros por gestión deficitaria a un miembro del PA. En concreto dijo: “Es como poner al zorro a cuidar las gallinas”. A lo que el susodicho contestó “o la zorra”. Ella como tal insistió en que constase en acta y él siguió: “Determinadas carreras políticas de personas provenientes del transfuguismo sólo se entienden por las relaciones íntimas entre su secretario provincial
y la afectada”.

A partir de ahí todo se volvió muy divertido… Las mujeres protestaban en masa; algunas incluso diccionario en mano, como hizo Soledad Murillo, entonces secretaria general de Políticas de Igualdad: “Zorra, en género femenino, significa entre otras muchas acepciones prostituta, mujer pública.”

Así que entre pleitos, las del diccionario, el PA calladito y la secretaria de Igualdad del PSOE aprovechando para hacer mucho ruido se tuvo que ir del partido, que no del cargo. El zorro –según Soledad Murillo puedo llamarle así sin insultarle– se montó otro con sus nueve concejales con sus actas correspondientes. Ahora siguen gobernando, en minoría gracias a Dios, o más bien, a los que les votaron en 2007 a pesar de lo ocurrido.

Ha tenido citas con el banquillo de los acusados por, presuntamente, pagar con fondos municipales querellas contra otros partidos; construir en terreno protegido; coaccionar a la televisión municipal; etc. Vamos,
¡una joyita!

El marqués de la Oliva

16 ago 2009
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Domingo González Arroyo ha sido alcalde de la Oliva (Fuerteventura) de 1979 a 2003, senador de 1996 a 2000 y presidente del PP de esta isla –cosa que todavía se resiste a dejar de ser (en su web aparece la gaviota aunque haya sido cautelarmente expulsado del partido por el comité nacional)–. En la actualidad, oficialmente, sólo es primer teniente alcalde y concejal de La Oliva (ahora en coalición con el PSOE) y está enfrentado, casi a muerte, con el Presidente del PP canario (José Manuel Soria), a quien ha amenazado con denunciarle por corrupción.

Este hombre, que se mueve más que los precios, hizo sus primeras declaraciones famosas sobre el asunto que nos compete en Diario 16 en 1990, cuando era alcalde, parlamentario regional y presidente insular del CDS: “El hombre es el único violado por las mujeres con sus miradas, sonrisas y simpatías (…) No ha nacido el macho que me quite la alcaldía. Sólo podría hacerlo una hembra virgen. Desfondada no me sirve”.

Cristina Almeida fue de las primeras que pidió la cabeza de El Marqués de la Oliva, como se le conoce en toda la isla a pesar de no tener título. Solicitó a Adolfo Suárez su cese inmediato y medidas disciplinarias, pero nada de eso llegó. Sólo el tiempo hizo que la profecía del falso marqués se cumpliera a medias. En 2003, una mujer –yo no diría que virgen pero tampoco la llamaría desfondada, más bien Claudina Morales– nacionalista de 38 años le arrebató lo que ningún hombre, según él, podría quitarle.

En la televisión local Teledifusión dijo al poco de perder: “La corporación es otra cosa y hay que trabajar mucho, ser mucho más serio y mucho más consecuente en vez de acudir al ayuntamiento con minifalda y pantalones ajustados”. Entonces fue Coalición Canaria y el PSOE al completo los que exigieron su cese inmediato.

Los indecentes

15 ago 2009
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Carlos Pascual (alcalde de Pego, Alicante, desde 1995 hasta que acabó en la cárcel) en un pleno en 1999, interpelado sobre unas presuntas agresiones a una vecina del pueblo de 64 años que le había denunciado replicó: “Nunca pegaría a una mujer, aunque si estuviera buena le pegaría una ‘buena vergá’” –(pollazo) para los que no entiendan el garrulismo más profundo–.
Cuando intentó matizar sus palabras al día siguiente la cosa mejoró muchísimo porque no pretendía formular “un insulto, sino un halago” (aunque parezca increíble que esta palabra estuviera en su vocabulario): “Yo pegarle a una mujer no le pego. Como mucho lo que haría es lo que todo hombre quisiera hacer con una mujer joven y bonita. A las mujeres creo que les debe gustar”.

Parece imposible –lo sé– pero en sus siguientes declaraciones se superó a si mismo: “Parte de la polémica que se ha desatado se explica si se tiene en cuenta que la familia de esta persona (la denunciante) está muy vinculada a la dirección del PP e, incluso, al Gobierno franquista”. (Yo, por más vueltas que le he dado al asunto, no he conseguido establecer relación alguna entre los hechos y el comentario me ha hecho más gracia al descubrir que este independiente empezó en política en las filas de Alianza Popular).

Ante el aluvión de críticas y de peticiones de dimisión, el señor Pascual zanjó el asunto con varias tracas finales: “Que pidan lo que quieran, que yo haré lo que me salga de los cojones.” “A mi me tiene que tirar el pueblo porque la democracia es así y no la he inventado yo”. Pero en esta ocasión se equivocaba el señor de la leche –mala, vamos a decir, con permiso de los de Pascual–. Lo que le tiró fue una sentencia judicial en 2004. Tiene el extraño honor de ser el primer condenado de este país que ha ido a la cárcel por delito ecológico.

Políticos de pueblo

14 ago 2009
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En 2006, Antonio Rodríguez, concejal socialista de Puertollano (Ciudad Real), le contestó a Marién Valdenebro (concejala del PP) en plena comisión municipal: “Tú sigue yendo por esos caminos que te van a echar un polvo”. Eso sí, según explicó “fue en tono amistoso”. El alcalde de Puertollano, Joaquín Hermoso, estuvo de acuerdo: “Fue un comentario desenfadado y fruto de la amistad y concordia que hay entre los ediles”. Al final don Antonio se disculpó, pero las mujeres del PP de Castilla la Mancha se le echaron encima y no precisamente para echarle uno de esos.

En 2007, el concejal socialista del Ayuntamiento de Vélez (Málaga), Antonio Beltrán se dirigió a las representantes del PP con frases como “tú que eres muy lista y muy bonita…” o “tú que eres muy mona…” en mitad del debate de los presupuestos. No era la primera vez que trataba así a las mujeres de la oposición, pero esta vez las televisiones presentes lo emitieron; algunas, incluso, cada hora minimizando lo ocurrido, convirtiéndolo en un gracejo del más dicharachero del ayuntamiento (que pronto cambió de manos).

Aquel mismo año, José Gérez, concejal del PP en Estepona (Málaga) firmó un artículo en Estepona Informaciones en el que se lee: “(…) con las políticas de igualdad y cuotas, a más porcentaje femenino, más bocaos en la polla tocamos”. En su defensa alegó: “Difícilmente quien es padre de tres hijas puede tener una visión así de las mujeres”. Pero resultó una defensa muy pobre (los cromañones también tuvieron hijas) y se convirtió en uno de los pocos expulsados de un partido político por machirulismo. Esperanza Oña, (portavoz popular en el Congreso) lo aprovechó para hacer partidismo: “Su expulsión pone de manifiesto que la dignidad femenina está más garantizada con las reacciones del PP que con las del PSOE” –como si la dignidad tuviera partido–.

Políticos de provincia

13 ago 2009
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El 8 de marzo de 2002, Luis Ángel Fernández (entonces concejal de Hacienda y presidente del PP en el Campo de Gibraltar), nada más terminar la rueda de prensa sobre el certamen de Miss España, que se celebraba por aquellas tierras, dijo rodeado de periodistas: “La mujer perfecta es Miss León porque además de guapa es sordomuda”. Nadie averiguó qué opinaba ella sobre él (aunque fuera por señas).

En 2004, el socialista Eladio Luján (entonces vicepresidente de la Diputación de Toledo), en una entrevista en la revista Ecos, contestó así a la pregunta “¿qué sería si fuera mujer?”: “Si fuera mujer sería muy puta”.

El 19 de septiembre de 2005 Patricia Flores, directora general de la Mujer de la Comunidad de Madrid, compareció ante el Consejo Económico y Social de dicha comunidad para presentar el anteproyecto de Ley contra la Violencia de Género. Hasta ahí todo es normal. Pero, según los asistentes, de repente Amando de Miguel (sociólogo, escritor y miembro de ese consejo) se calentó e interrumpió reiteradamente a la ponente con perlas como: “(…) mis preguntas son lo suficientemente fáciles (…) ¿sabe usted hacer una regla de tres?”. Pero ahí no quedó la cosa. Le interrogó sobre qué era una mutilación genital. Ella contestó que, por ejemplo, una ablación de clítoris y el purista alegó: “El clítoris no es un órgano genital porque no sirve para la reproducción, sino para el placer. ¿Tiene usted clítoris?”. Reconozcamos que la acotación lingüística era correcta pero ¿qué le ocurrió a don Amando? ¿Tenía algo personal en contra de Patricia Flores (algo gordo porque no creo que se pusiera así porque le quitara el hueco para aparcar) o tenía un mal día, de esos en los que a nosotras nos preguntan si tenemos la regla o nos acusan de estar mal penetradas?

Los tres, aunque a alguno le costó, acabaron entonando meas culpas.

De pobre mujer, nada

12 ago 2009
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Tras meditarlo incluyo este caso porque, aunque es más difícil encontrarle la gracia, tiene mucha miga.
En febrero de 2003, Joseba Pagazaurtundua, jefe de la Policía Municipal de Andoain (Guipúzcoa) fue asesinado por ETA. Su madre, Pilar Ruiz, afirmó entre lágrimas en un acto que su hijo había vuelto a su destino en Andoain “obligado y a disgusto” porque sabía que “ETA le había marcado como objetivo”. Además hizo públicas dos cartas enviadas por él al Departamento de Interior del Gobierno vasco informando de su peligrosa situación; cartas que no recibieron respuesta. Para terminar criticó duramente al Gobierno vasco y a algunos miembros del PNV.

Xavier Arzalluz, entonces presidente de este partido, en una entrevista en Euskal Telebista, hizo referencia a aquella comparecencia: en “el papel que le hicieron leer a esa pobre mujer” había “una intención electoralista”.

Faltaban dos meses y medio para las municipales pero no creo que quien acaba de perder a un hijo tenga muchas ganas de hacer campaña. Claro que yo tampoco creía que nadie fuera capaz de tratar de desacreditar a una mujer sólo por ser mayor, estar destrozada y llevar chuleta.

Después de aquello, Pilar Ruiz volvió a comparecer para decir lo mismo, sólo que sin papel y añadiendo: “Reto a Arzalluz a que en la televisión que quiera y como quiera me diga cara a cara que me preparan las cosas que voy a decir porque todavía no ha nacido el que a mí me impida decir lo que tengo ganas”.

Arzalluz, con respeto, podía haber mostrado su desacuerdo y presentado pruebas en contra de su discurso (si las tenía) y nadie hubiera tenido derecho a criticarle. Pero, pretender que pareciera un títere en manos de sus adversarios políticos para mí es o ir demasiado lejos en la lucha por el poder o un error que merece disculpas de alguien que se arrepienta. Hasta donde sé, no las hubo.

Mal-arengando

11 ago 2009
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En 2003, Rafael Simancas (entonces secretario general de la Federación Socialista Madrileña) en un mitin en Parla comparó la crisis en la Asamblea –dos tránsfugas del PSOE acabaron dando la Presidencia de la Comunidad a Esperanza Aguirre– con una violación: “En toda violación hay un violador y una violada. Estoy dispuesto a discutir por qué la violada iba por un callejón oscuro y si llevaba la falda más o menos larga (…) pero pongamos el foco en el violador”. Fue un escándalo. Simancas se disculpó: “Lo que quise decir es que hay que fijarse más en el agresor que en la víctima”. La penitencia la pagó con creces: en la Asamblea de Madrid, Aguirre lo ha recordado siempre que ha tenido ocasión.

En 2005, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, afirmó, en una recepción por el Día Internacional de la Mujer, delante de quinientas mujeres: “El Gobierno catalán se siente a veces como una mujer maltratada”. El público flipó. Al día siguiente, Maragall hacía público un comunicado expresando su “rechazo más absoluto” a la violencia contra las mujeres. “El feminismo ha sido el movimiento más importante del siglo XX y lo continuará siendo durante el siglo XXI”. Con esto daba por zanjado el asunto, lo que no hicieron todos los demás. Trinidad Jiménez: “Una torpeza política”. Gaspar Llamazares: “Sus declaraciones no son dignas de un presidente, ni de un socialista. Lo mejor es rectificar y pedir
excusas y de lo contrario debe ser desautorizado por su partido”. María Teresa Fernández de la Vega le pidió que no comparara el debate político con “una tragedia social”. Ángel Acebes: “Indecencia política”. Rita Barberá: “Los catalanes no se merecen ese presidente. Y se lo decimos las mujeres”, etc.

Maragall estaba en las últimas de su carrera y estas manifestaciones debieron dejarle claro que no le quedaban apoyos con los que continuar.

El colmo del patriarcado

10 ago 2009
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María Jiménez (cantante desgarrada y desgarradora) no supo que tenía sangre gitana hasta que su padre murió porque él siempre renegó del suyo (el Gitano Baltasar). Lo de renegar de la raza no lo entiendo, pero no querer volver a saber nada de tu padre porque se jugó a tu madre en una partida de cartas y la perdió, me parece comprensible. María, por lo tanto, no tuvo abuelos paternos y su padre se quedó sin madre por una mala mano.

Toñi Salazar, la más delgada de las Azúcar Moreno –por decir algo– cuenta que cuando era joven ningún gitano quería nada con ella porque fumaba y una vez el patriarca le dio un guantazo, en medio de la calle, por llevar un cigarrillo encendido en la mano. Ahora que ella no se quedó precisamente fumando y esperando a lo Montiel. Su reacción fue lanzarle lo primero que pilló: un ladrillo. Pasado el tiempo ya no era al patriarca al que le daba explicaciones. De casada se las daba a su hijo adolescente al que le dio por criticar su forma de vestir. Ha confesado que en alguna ocasión, incluso, se ha cambiado de modelito porque a su niño no le gustaba.

A Mariví Bilbao, esa actriz flaca que ha cosechado gran éxito ya de mayor con Aquí no hay quien viva, su padre jamás la vio actuar. En cualquier caso, le está agradecida porque, a pesar del enfrentamiento por la profesión escogida, cuando se separó –con todo lo que suponía entonces– volvió a vivir en la casa paterna y un día, allí mismo, se presentó la Guardia Civil para obligarle a habitar en el hogar marital; a lo que su progenitor se negó en redondo. Con ayuda de su abogado, consiguió que se quedara en virtud de un documento oficial denominado “Depósito de mujer casada en casa del padre”. Así que es verdad que él la salvó pero también lo es que Mariví actuaba con seudónimo para que no la descubriera en las críticas teatrales de los periódicos.

Políticas en primera persona

09 ago 2009
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Doña Elena Salgado (vicepresidenta económica) es economista e ingeniera industrial. Cuando estudió lo segundo era la única chica y, además de sufrir los inconvenientes de no disponer de baño en el edificio, tenía que soportar las atenciones de un profesor sin identificar. Este maestro, cada vez que terminaba una explicación preguntaba: “¿Lo entienden?”. Luego, se dirigía a su mesa y le preguntaba, en particular, de manera que todos lo escucharan: “¿Y usted? ¿También lo entiende?”. Según ella, no había mala intención en la repregunta pero algo habría para que, 40 años después, se acuerde de la anécdota.
Otra ex ministra, esta del PP del  2000-02, Doña Anna Birulés, también se vio obligada a buscarse la vida para orinar. Al principio de su carrera en el mundo empresarial, vino a Madrid para  reunirse con una importante entidad financiera. En un descanso, preguntó por el servicio, siguió las indicaciones recibidas y, de repente, los de seguridad y el director general en persona fueron a detenerla y a disculparse. No había servicio de señoras. Vamos, que si hubiera sido una discoteca habría habido una puerta con misil y ninguna con volcán. Y, digo yo, ¿qué hacían las secretarias?

Doña Ana Botella, sorprendentemente, también ha querido compartir su experiencia conmigo. Empezó a trabajar hace más de 35 años aprobando una oposición para el Ministerio de Medio Ambiente y el jefe de departamento le dijo: “No le consideraba para nada y no le daba trabajo. Parecía que quería que se fuera de compras y poco más. Esto a Ana le irritaba porque aspiraba a prosperar, aprender, trabajar…”, según la intermediaria. Con esta experiencia ¿no es sorprendente que se oponga a las cuotas que impiden que semejantes individuos destruyan las carreras de mujeres sólo por serlo? Para mí que se confirma: las disciplinas de partido son insondables.

En el Congreso 5

08 ago 2009
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Don Eduardo Zaplana pasó de la cúspide del PP a diputado raso y terminó en el Olimpo Telefónico pero, como los diarios de sesiones no se borran aunque se suba a lo más alto; sabemos que, el 15 de marzo de 2006, dijo en el Congreso de los Diputados: “Señora vicepresidenta, cuánto ganaría la Cámara si usted, que es tan aficionada a disfrazarse de vez en cuando, un día, aunque solamente fuera un día, se vistiera de vicepresidenta del Gobierno (…) y conteste de verdad a lo que le preguntamos en las sesiones de control”. (Se refería a unas imágenes recientes de Maria Teresa Fernández de la Vega bailando vestida como las mujeres africanas a las que visitó con una delegación. De ese viaje ya se habían dicho barbaridades en los medios, incluso antes de producirse. Según El País, en una emisora de radio, de cuyo nombre no se acordaba, se escuchó “ese viaje es peligroso; pueden volver de allí ablacionadas”) .

Pero aquella sesión iba sobre el Estatuto de autonomía catalán; el comentario no venía a cuento, sólo pretendía mofarse de quien no se caracteriza, precisamente, por no contestar a lo que se le pregunta. De la Vega podría decir las cosas más altas pero ¿más claras?: “(…) En su caso no sé si es un problema de ignorancia, que sería inexcusable, de maledicencia, que sería intolerable, o de machismo, que sería detestable. Creo que son las tres cosas, señoría… Por tanto, me quedo antes, por supuesto, con la política exterior de priorizar África y sus mujeres que con la política exterior de llevarnos a una guerra inmoral e injusta. (…) Prefiero esa imagen de la vicepresidenta que la imagen de las Azores, señor Zaplana.” Y, entonces, se montó un pitote de aplausos, abucheos y gritos: un auténtico espectáculo.

¿A que conociendo estos episodios dan ganas de seguir el show? Señores editores ¿para cuando un Cuore parlamentario?