Jornalero y militante comunista: sin escapatoria
El 18 de marzo de 1940, Pedro Corcho tuvo el trato que solían recibir los
militantes del Partido Comunista de España (PCE) en el triunfante régimen de Franco: 
fue fusilado. Y sus restos, lanzados a la fosa. Y, muy probablemente,en 1951 exhumados y trasladados sin permiso al Valle de los Caídos. Pero esto ya no es seguro. Es precisamente lo que trata de aclarar Francisco Javier Jiménez Corcho,su nieto, de 43 años.“Mi abuelo era un jornalero,un luchador que se pasaba la vida en la Casa del Pueblo”,explica Francisco Javier.
Hace tiempo que trata de acceder a los archivos de la Almudena,sin éxito alguno. Se le niega la posibilidad. Pero cuando la causa llegó al juzgado, los Servicios Funerarios del Cementerio aportaron información que el juez dio por buena sin más preguntas: “En cuanto a la desaparición de Pedro Corcho Feliz consta en la causa que su inhumación tuvo lugar el 18/03/1940 en sepultura temporal enviándose sus restos al osario común el 10/02/1951 al no ser reclamados por ningún familiar”.
Sí. Pedro Corcho acabó en el osario común porque ningún familiar lo reclamó. Todo está claro, pues, sin necesidad de explicar qué pasó con el “osario común”. Cuando fue juzgado por el Tribunal Militar, en 1940, ya ningún familiar había seguido el juicio. Pero es que ninguno había recibido notificación de ningún tipo.-
El juez Alberto Molinari, de la Audiencia Provincial de Madrid, archivó el caso el 8 de febrero de 2010.
Las Mujeres de negro
La Barranca no es sólo Lardero, ni Logroño, ni La Rioja. La Barranca es el mundo entero. Un lugar, como tantos, donde el recuerdo y el homenaje se imponen, pero no acaban, con la tragedia y la vergüenza. Allí asesinaron, entre septiembre y diciembre de 1936, a más de 400 seres humanos.
A principios de septiembre del 36, alguien debió pensar que aún quedaba mucha limpieza por hacer. Y que era necesario encontrar un lugar donde matar, y enterrar, de forma más cómoda, sin tener que trasladar los cadáveres al cementerio de Logroño, como venía haciendo la Cruz Roja con los que recogía en el Huerto de las Bolas, la Grajera, las carreteras y caminos cercanos o la misma pared del cementerio. Así, a las 12 del mediodía, horario nada usual, del 10 de septiembre, un camión recoge a 6 personas en Navarrete y enfila la carretera que lleva a Entrena para seguir hacia Lardero. La parada y los asesinatos se producen en la Dehesa de Barriguelo. Pero no se han cavado las fosas. Y sus cadáveres acaban en el cementerio de Lardero. Esa misma noche, otro grupo de seis personas debe ser reconducido a la Grajera porque aún no se ha ultimado el escenario.
Por fin, en la madrugada del 12 de septiembre, ocho personas son asesinadas y enterradas en la Dehesa de Barriguelo, un lugar que pasará a la historia de La Rioja y de la Humanidad con el nombre de la Barranca. Los ocho son, triste y doloroso privilegio, de Navarrete también: Mauricio Blanco, Laureano Blasco, Celedonio Cabezón, Anastasio Castroviejo, Jesús Hermosilla, Jaime López Olave, Constantino Marín y Millán Pascual.
En los días siguientes aún morirán en la Grajera o en los alrededores de Logroño algunas personas más, pero la mayor parte del tráfico nocturno se irá dirigiendo a la Barranca. Hay noches, aquellas noches todavía largas del verano que va otoñando, en las que son asesinados junto a Lardero sólo 3 o 4 personas. Lo normal es que sean más, 14 o 15. Casi llegan a 20 los cadáveres el 16 de octubre y los días 25 y 26 de noviembre. La saca mayor tiene lugar entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de septiembre. Casi cincuenta personas. De Agoncillo, Autol, Briones, Calahorra, Entrena, Fuenmayor, Logroño, Murillo, Nalda, San Román de Cameros y Santo Domingo.
A primeros de diciembre llegan las órdenes de suavizar la represión. Pero queda tiempo para que los “comités” de cada pueblo revisen sus listas y pidan prórroga. En los últimos días de actuación de los pelotones de la muerte, cuando se extendía el rumor de que se acababan las sacas, serán asesinados en la Barranca gentes de Herramélluri, Logroño, Santo Domingo, Treviana, Viguera y Villamediana. Los últimos seis no verán amanecer el día 15 de diciembre: Lucio García Gómez, Manuel Martínez Ochagavía y Santos Montalvo, de Albelda, Daniel Maza yRamón Nadal, de Logroño, y Feliciano Nalda Pérez, de Tricio.
Lo que allí pasó
Los camiones, provenientes de algún pueblo y sobre todo de las cárceles habilitadas en la Escuela Industrial o en el cine-frontón Beti-Jai en Logroño, transportaban su cargamento humano en las primeras horas de la madrugada. Entre las dos y las cuatro de la mañana, aunque algunos testigos oyeron el runrún de la camioneta antes o después. El convoy lo formaban normalmente dos coches pequeños que abrían y cerraban la marcha del camión que albergaba a víctimas y verdugos. En la entrada de una de las casas de Lardero, donde antes la habían depositado, se recogía la cal necesaria para la faena. A las víctimas se les ataban los pulgares, con los brazos a la espalda. Algunos intentaron escapar al cortar o aflojar la cuerda: Jesús Ruesgas se tiró del camión, pero se rompió una pierna… Nemesio Rodríguez tuvo más suerte y lo pudo contar. Perdió la boina, pero salvó la vida, gracias a que cruzó los dedos cuando le ataron. Pudo soltarse, saltar entre medio de los verdugos, tirarse por “la barranca” mientras las balas le cosían los pantalones y escapar. Sus ocho compañeros se quedaron allí aquella madrugada, la del lunes 23 de noviembre. “Cuando intento subir un repecho escucho la matanza: cada vez dos disparos”, recuerda… Aquellas tres zanjas, de las que se usaron dos y media, fueron recibiendo cadáveres que se iban abrazando a medida que otros caían encima, separados por una capa de cal.
Antonio Cillero, testigo de excepción, recuerda su paseo por la Barranca: “cuidando de no pisar tanta sangre, me acerqué a una zanja de unos dos metros de profundidad por uno de ancho. Asomaban todas las alpargatas en hileras. Allí no vi un zapato, todo alpargatas de humildes trabajadores…” Encuentra a dos viejillos con los que charla: “En vez de afusilaros “, nos dijeron: ” os vais a salvar, pero vuestra obligación es enterrar a todos los que afusilemos! Y aquí nos tiene, no sé si no era mejor estar metido ahí con ellos… Los llevamos en esa manta de las olivas a rastras, hasta la zanja, es que no podemos con ellos”.
Hasta hace algunos años todavía podía verse en la Barranca una chabola que debió usarse como confesionario. Los adobes utilizados se los robaron al vecino de Lardero Braulio López, que los tenía en una finca para levantar una caseta. Braulio estaba detenido y sería asesinado en noviembre, pero no en la Barranca, lo fue en el cementerio de Logroño. Dos curas se alternaban en aquel tétrico oficio de ponerles a las balas la dirección del cielo. Hay quien cuenta que algunos se confesaban, otros no, que si cristazos, que si tiros de gracia.
Celedonio Ezquerro Cordón, natural de Pradejón, era uno de los confesores. Había sido párroco de Lardero, donde también ejerció como muchos curas de entonces, de maestro. Se le recuerda con sotana, pero también con el uniforme de requeté. Muchos años más tarde contó a otros sacerdotes cómo alternaba su función con otro sacerdote, según quienes dirigían la función cada noche. Celedonio acompañaba a los requetés, el otro a los falangistas. A éste lo sustituyó el obispo por un escolapio, cuando se corrió el rumor de que el cura falangista se perdía por las tabernas, dejando la pistola en el mostrador y contando que había dado el tiro de gracia a unos cuantos. Para ayudarles a mejor morir… Don Celedonio les contó, y se emocionaba al hacerlo, cómo hacía lo que tenía que hacer: confesar a aquellos hombres antes de ser asesinados. Para conseguirlo, finalmente, les preguntaba de dónde eran y entonces les hablaba de la Virgen de su pueblo. (Antes, se había aprendido todas las advocaciones de las vírgenes patronales de la geografía riojana). Y hablaba de aquella gente “los rojos, los rojos”, decía, “que sólo uno no quiso confesarse, que todos ellos están en el cielo, que todos son Santos, que yo viví su minuto de santidad, cosa que no vi en ninguno de los asesinos”…
Pieza fundamental e imprescindible de aquella trágica y repetida fiesta eran los verdugos. La escuadra de la muerte, comandada por el sargento de la guardia civil Juan Sánchez Herrero. Era el “encargado de organizar los fusilamientos y cuyo nombre inspiraba terror en todas las cárceles” , escribe Escobal en “Las Sacas”… “Este bárbaro carnicero”, según lo describe en su testimonio Nemesio Rodríguez, tenía una oficina en la Industrial y un cuaderno con declaraciones y listas, “los nombres escritos en tinta roja quedaban condenados inmediatamente a muerte”. Se conoce el nombre de otros responsables y componentes de la escuadra de la muerte. Algunos firman la recogida de su carga en la misma hoja de salida que ha firmado el gobernador Bellod.
El cementerio de la Barranca
Primero el 2 de noviembre, día de los difuntos, después el 1 de noviembre, al convertirse en fiesta el día de todos los santos, la Barranca, con lluvia, truenos o nieve, se convirtió en punto de reunión de familiares y amigos de las víctimas. Nada pudieron alambres ni Guardia Civil contra su tozudez y determinación. Contra las mujeres de negro que pelearon, año tras año, por la tierra que cubría a los suyos. En 1976 su gesto, su gesta podría decirse sin exageración, empieza a dar frutos. Una Comisión de familiares, formada por Damián Santamaría Sánchez, de Nájera, Pablo Sáenz Arancón, de Villamediana y Lorenzo Zaldívar Alonso, de Navarrete, visita en 1977 al gobernador civil para “conseguir autorización para realizar un acto de homenaje íntimo a los que allí yacen”. Se nombra una comisión más amplia que decide, con el consentimiento de todos, “las obras, monumentos, instalaciones o cualesquiera otras actividades tendentes a adecentar definitivamente ese lugar”. Para ello, se contaba ya con la cesión del terreno por parte de sus dueños (firmada por Eugenio Sampedro Martínez; su hermano Antonio era uno de los allí enterrados…), con una ayuda económica del propio Gobierno Civil, discutida primero y aceptada después, y con las manos y las aportaciones de los propios familiares.
El 1 de mayo de 1979, las viudas y las hijas de los asesinados, las mujeres de negro, pudieron sentarse junto a las fosas que guardaban los restos de los suyos convertidas ahora en cementerio civil.
Los Monumentos
Alejandro Rubio Dalmati, artista riojano-chileno preso en Logroño durante los primeros meses de la guerra civil, es el autor del monumento donde se agolpan hombres, mujeres y manos que se retuercen y claman al cielo: “Este horror ya fue… 1936. Hoy no queremos ni odio ni venganza, pero sí dejar testimonio para que estas locuras no se repitan. 1979”. Alejandro, que murió en 2009, lo recordaba bien: “En la cárcel, cuando yo hacía aquellos dibujos, los compañeros decían “Rubio Dalmati nos hará un monumento cuando nos maten”…
A lo largo del tiempo, una Comisión de Amigos y Familiares, primero, y desde noviembre de 2008 la Asociación por la Preservación de la Memoria Histórica en La Rioja, se preocupan de la conservación de las fosas-cementerio, impulsando además el estudio, recuperación en su caso y preservación de la Memoria Histórica en toda La Rioja, con el objetivo de que aquellos hechos nunca jamás puedan repetirse, y de que el sacrificio de tantos miles de personas no sea en vano.
El año pasado, 2011, al Monumento de Rubio Dalmati, se añadió otro, del escultor Óscar Cenzano, dedicado a las Mujeres de Negro. Esas mujeres vestidas de negro y dignidad, que con firmeza pero sin odio, enfrentaron las consecuencias de aquella tragedia y abrazaron y pisaron aquella tierra desbordada de sangre hasta hacerla suya también. En la Barranca de Lardero, un lugar digno y tristemente hermoso donde nunca les ha faltado un recuerdo y una flor a los que allí murieron y fueron enterrados. Seguramente uno de los monumentos y recordatorios más antiguos en todo el País.
Jesús Vicente Aguirre González
Autor de “Aquí nunca pasó nada. La Rioja 1936”.
El orgullo republicano
La pintada de la II República mas antigua de España se encuentra bajo un puente en el Cerro de Andévalo.
Cuando la ribera Pelada tiene menos caudal es fácil caminar por su lecho y transitar sin más obstáculos que el sol de justicia que caracteriza a nuestra tierra. Esto ocurre normalmente durante el verano.
Hasta hace bien poco aún se podía ver parte de la carrocería del camión cargado de bellotas procedente de Oliva de la Frontera (Badajoz) que en la madrugada del martes 15 de diciembre de 1964 volcó contra el pretil del puente sobre la Rivera Pelada o Chica, rompiéndolo y cayendo al fondo a la altura de seis metros, dejando cuatro muertos y uno gravemente herido.
El proyecto del camino vecinal de El Cerro de Andévalo a San Telmo con la carretera de Ayamonte a Aracena en Minas de San Telmo fue aprobado en febrero de 1931 por la Diputación de Huelva por un importe de 340.042,63 pesetas.
Se adjudica el 2 de marzo de 1931 la ejecución de las obras a Pedro Wamba Jaúregui (1889-1976) vecino de Cabezas Rubias. Y el 4 de abril renuncia por enfermedad aunque el Ayuntamiento “que dicha enfermedad no es solo la causa para renunciar y sí de otro orden particular por cuya causa es muy razonable se le condene por lo menos a la pequeña fianza (3.400,50 ptas.) que tiene depositada y la poca obra ejecutada”. Finaliza el Ayuntamiento que “cuenta con personal apto para la dirección y vigilancia (sic) de las obras”
Con el advenimiento de la II República el Ayuntamiento de El Cerro concedió la ejecución de las obras a Juan Velardo Pola (Anarquista y maestro de obras, fallecido en la prisión de Huelva. 1893-1941) entre otras cláusulas este destajista exigió que “los obreros cobraran 4,50 ptas/día, albañiles y carpinteros a 7 ptas/día y herreros 6 ptas/día.” Propuesta que aceptó el Ayuntamiento.
Renunció el 25 abril de 1931, haciéndose cargo de nuevo Pedro Wamba el 23 mayo de ese mismo año hasta la finalización de las obras.
La Compañía minera de San Telmo financió parte de las obras del camino vecinal (50.000 ptas.)Asimismo la Diputación de Huelva liberó con cuentagotas las cantidades asignadas por el Gobierno de la República para “el reparto entre los pueblos de la provincia que se encuentran afectados por la crisis de trabajo” por lo que por la falta de fondos se tradujo en la paralización de las obras con el consecuente despido y perjuicio de los obreros empleados. Paulatinamente las obras fueron avanzando siempre a tenor de las cantidades con las que el director de las obras fue contando.
Las obras finalizaron presuntamente en el mes de junio de 1932 con la construcción del puente sobre la ribera Pelada cuyo hecho quedó inmortalizado en una pintada bajo el puente que años después sirvió como escenario de agravios y persecuciones a sus vecinas y vecinos represaliados por las balas franquistas camino del exilio o de la muerte.
Esta pintada muestra el orgullo republicano de la que quizás sea la muestra más antigua que se conserva de este periodo en España.
Por otra parte según el artículo 5 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía “las personas que observen peligro de destrucción o deterioro en un bien integrante del Patrimonio Histórico Andaluz deberán, a la mayor brevedad posible, ponerlo en conocimiento de la Administración competente, que llevará a cabo las actuaciones que procedan.”
Por otra parte según el artículo 5 de la Ley 14/2007, de 26 de noviembre, del Patrimonio Histórico de Andalucía “las personas que observen peligro de destrucción o deterioro en un bien integrante del Patrimonio Histórico Andaluz deberán, a la mayor brevedad posible, ponerlo en conocimiento de la Administración competente, que llevará a cabo las actuaciones que procedan.”
Sin duda este monumento constituye un bien inmueble de todas y todos según las definición de la mencionada norma junto con los molinos harineros circundantes. La incoación del expediente para que quede inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz puede iniciarlo cualquier persona física o jurídica ante la Consejería de Cultura.
Esperemos que el pueblo tome buena nota del tesoro que tenemos el deber de proteger, conservar y difundir.
Enviado por: Francisco Javier González Tornero
Los Cuatro de Torrellas
Finalizados los trabajos forenses, esta mañana han sido enterradas en la localidad zaragozana de Torrellas (Zaragoza) las cuatro víctimas de la represión franquista que fueron exhumadas del cementerio civil de Ágreda (Soria).
Se trata de Luis Torres (35 años, jornalero), Marcelino Navarro (17 años, aguacil), Feliciano Lapuente (33 años, campesino) y Gregorio Torres (alcalde). Según el informe preliminar del equipo forense, se concluye que los cuatro civiles fueron sacados de sus casas por fuerzas de la Guardia Civil y Falange y fallecieron “como consecuencia directa de las lesiones [producidas] por arma de fuego“.
Ana Isabel Lapuente Torres, nieta de Luis Torres, se remonta a 2003 para explicar cómo empieza todo. “El Ayuntamiento quería construir una serie de nichos en la zona donde se encontraba la fosa común; denunciamos el hecho y comenzamos a movilizarnos para lograr la exhumación de nuestros familiares. Fueron años de batalla contra las autoridades, ya que no existía la ley de Memoria Histórica”. Tal y como explica Lapuente, el hallazgo ha contado con la colaboración de los vecinos del pueblo, quienes “sabían dónde estaba la fosa y repitieron sin parar que vieron cómo los mataban en la zona de Los Cabezos y luego los tiraron por la tapia del cementerio”.
“Cuando abrieron la fosa vimos que estaban muy bien colocados, juntitos y envueltos en una manta. El enterrador debería ser un republicano o los conocía”, recuerda Ana Isabel con un punto de tristeza en su voz.
La batalla sin tregua de los familiares, junto con la implicación de la alcaldesa de Torrellas, Pilar Pérez, y la colaboración de la Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad, que puso el caso en manos de la Sociedad Aranzadi, han posibilitado que los cuatro cuerpos tirados bocabajo y maniatados, puedan ser enterrados en su pueblo natal.
Flores rojas y banderas tricolor por las víctimas de Franco
El exjuex Baltasar Garzón critica a la justicia española en una carta enviada a un acto en Madrid de homenaje a republicanos fusilados.
La lluvia amenazó el acto con el que familiares de víctimas del franquismo, asociaciones, actores, músicos y poetas rindieron homenaje a los defensores del sistema político que hoy cumple 81 años, la Segunda República.
Ante las tapias del cementerio del Este (rebautizado durante la dictadura como de la Almudena) unas 300 personas, muchas de ellas con emoción contenida, asistieron al desfile de intervenciones de actores como Juan Diego Botto, poetas como Juan Carlos Mestre y músicos como Pablo Guerrero y Miriam Penella.
Ángeles García Madrid, de 94 años y compañera de prisión de las 13 rosas –como se conoce a las jóvenes fusiladas el 5 de agosto de 1939 acusadas de pertenecer a la Juventud Socialista Unificada- leyó dos poemas, uno de ellos escrito para las mujeres cuyos cuerpos yacen en una fosa común del cementerio madrileño.
“Aquella noche las vi sacar a fusilar, ya que yo estaba en la celda número 6 y ellas en la 7”, recordó emocionada. “He venido muchas veces a este lugar cada 5 de agosto”, añadió.
El acto, organizado por la asociación de víctimas del cementerio del Este Memoria y Libertad, contó con las palabras de Baltasar Garzón, el juez que abrió la primera causa penal contra el franquismo y fue denunciado y juzgado a consecuencia de ello y, a la postre, absuelto. La abogada argentina Ana Mesutti leyó la carta que el exmagistrado dedicó a las víctimas que hoy recuerdan el aniversario de la Segunda República en Madrid, Sevilla y México.
Garzón aseguró en su misiva haber pedido, “sin renunciar a la justicia”, la creación de una comisión de la verdad de los crímenes franquistas en España.
“Por la dignidad de las víctimas, contra la impunidad y contra la indiferencia de quienes quieren ser sordos y ciegos ante la necesidad de la reparación, sigo pidiendo justicia y espero que algún día así se imparta, aunque el tiempo se agota”, señaló. “Nosotros, que creemos en una justicia diferente, más solidaria, más transparente, más eficaz y más justa, no podemos permitir que se pase una página que ni siquiera ha terminado de ser leída”, sugirió el exjuez.
Garzón criticó también en su escrito el silencio de las instituciones “agazapadas en el rincón de la vergüenza, acudiendo a los más diversos pretextos para no acudir en defensa de las víctimas”. A juicio del exjuez, lo único que les queda a estas instituciones es “el calvario que tendrán que sufrir para conseguir hacer mínimamente efectivo el derecho a la reparación”.
2.684 víctimas frente a las tapias
La profesora de la Universidad Complutense Mirta Nuñez recordó a los presentes la investigación hecha en el camposanto madrileño para “buscar las bases ideológicas y jurídicas de la represión franquista”. “Eran asesinatos con una tramoya legal”, explicó, y reiteró que en ese mismo lugar “están las cerca de 3.000 víctimas, incluidas 80 mujeres”.
El actor Juan Diego Botto, hijo de un desaparecido durante la última dictadura militar argentina, recitó dos poemas de Juan Gelman, poeta bonaerense y abuelo de una niña robada a la que logró encontrar hace dos años. “Cuando en España se cierran todas las puertas, puede ser que en Argentina se nos abran”, señaló en referencia a la querella presentada el 14 de abril de 2010 en un juzgado de Buenos Aires.
Ana Mesutti, que ha participado en el grupo de abogados que impulsaron la denuncia argentina de los crímenes del franquismo, animó a las víctimas, familiares y asociaciones a sumarse a una querella que “sigue su curso, marcha hacia adelante y no se detiene”.
“La justicia debe ocuparse de los crímenes más graves, por lo que hace dos años golpeamos a las puertas de los juzgados argentinos para que se abrieran a las víctimas del franquismo”, rememoró. La jueza que lleva este caso en Buenos Aires, María Servini, anunció el pasado marzo que viajará a España en el curso de la investigación de los delitos de lesa humanidad cometidos durante la Guerra Civil y los años de la represión franquista.
José María Pedreño, presidente de la Federación de Foros por la Memoria, anunció en el acto la intención de su organización de sumarse a la querella entregando a Servini la documentación que posee la Federación. “Las grandes mentiras del gobierno español se pondrán en evidencia”, dijo sobre la respuesta afirmativa del Ejecutivo socialista ante la pregunta de Servini, el pasado verano, sobre si España estaba investigando las desapariciones forzadas.
Poesía y cabaret
El homenaje a víctimas en el 81 aniversario de la República continuó con la actuación de la artista argentina de cabaret Miriam Penella. Tras ella, el premio nacional de poesía, Juan Carlos Mestre, aseguró que la esperanza “llega mucho más lejos que el miedo”, y explicó en un discurso literario sus razones del homenaje. “Hemos venido a decir que el franquismo y sus herederos son la negación misma de la dignidad y la conciencia humana”.
El acto, conducido por la actriz Amparo Climent y la nieta de víctimas Remedios Palomo, contó entre el público con representantes de varias asociaciones de memoria, numerosas víctimas y miembros del mundo de la interpretación como Pilar Bardem y Francisco Casares. Un grupo de mujeres recluidas en el campo de concentración nazi de Ravensbruck llevó sus claveles rojos a la tapia del camposanto entre emocionados aplausos.
El cantautor Pablo Guerrero al micrófono y el músico Luis Mendo a la guitarra pusieron las otras notas musicales del homenaje. Con ellos, la amenazadora lluvia se decidió a caer con la misma fuerza que el nombre de la canción de Guerrero que puso el broche final a la jornada, ‘A cántaros’.
***
UNA PRIMAVERA LLENA DE ESPERANZAS
Hace hoy 81 años que el pueblo español se echó a las calles para proclamar la República. Fue el resultado de unas elecciones democráticas a las cuales en Aguilar de la Frontera los socialistas y republicanos, manifiestan su deseo inmediato de acudir en coalición. El mismo día 23 de marzo del 31, se hace publica la noticia a través de un manifiesto común.
El domingo 12 de abril de 1931, se dio comienzo a una campaña electoral que cambiaría por
completo el panorama político del país.
El resultado de las elecciones celebradas, desde el momento en que se conocieron precipitaran los acontecimientos que habrían de sucederse a lo largo de los siguientes días.Provincia por provincia, de forma sucesiva proclamaron la República, sucediéndose manifestaciones de jubilo y alegría en todas las ciudades y capitales de España.
“España se acostó monárquica y despertó republicana”. La famosa frase del Almirante
Aznar expresa a la perfección el cambio radical que dio España en unos pocos días. A las 9 de la noche del 14 de Abril del 1931, el monarca Alfonso XIII se marcha por la puerta de atrás. Su destino es Cartagena, donde tenía un barco preparado para su marcha hacia tierras francesas. La gente exultante ya había invadido las calles, con banderas tricolores para festejar el cambio de régimen. España es una República. El pueblo tiene la esperanza de un país mejor.
Así lo entendieron el conde de Romanones y el propio Rey, al constatar su falta de apoyo
popular en las ciudades. Aquél inició contactos con Niceto Alcalá Zamora para obtener
seguridades sobre la vida del monarca. Pero el que iba a designarse Jefe del Estado y Presidente del Gobierno provisional sólo unas horas más tarde, había obtenido el apoyo de Sanjurjo, y con él el de la guardia civil y el Ejército; se eximió de poder garantizar nada, exigiendo en cambio el inmediato abandono del país del que había entregado el Gobierno a sucesivos dictadores. Tal exigencia fue repetida por el Comité Revolucionario, que se iba a convertir en Gobierno provisional, en un manifiesto publicado en los distintos diarios. El monarca marchó hacia el exilio la noche del mismo 14 de abril de 1931. El día 16 de abril se hizo público el siguiente manifiesto,redactado por el Duque de Maura, y que el día 17 sólo publicó el diario ABC, en portada:
“Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desvío no será definitivo, porque procuré siempre servir a España, puesto el único afán en el interés público hasta en las más críticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse y sin duda erré yo alguna vez, pero sé bien que nuestra patria se mostró siempre generosa ante las culpas sin malicia. Soy el Rey de todos los españoles y también un español. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas en eficaz forcejeo contra los que las combaten; pero resueltamente quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fratricida guerra civil.
No renuncio a ninguno de mis derechos, porque más que míos son depósitos acumulados por la Historia de cuya custodia me han de pedir un día cuenta rigurosa. Espero conocer la auténtica expresión de la conciencia colectiva. Mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real reconociéndola como única señora de sus destinos.
También quiero cumplir ahora el deber que me dicta el amor de la Patria. Pido a Dios que también como yo lo sientan y lo cumplan todos los españoles“.-
Alfonso, Rey.
El 14 de Abril de 1931. Durante ese día y los sucesivos las masas salen a las calles lanzando vivas al nuevo régimen político sin cesar.
“En nombre de todo el gobierno de la República española, saluda al pueblo una voz, la de su Presidente, rendida por la emoción e impulsada por el entusiasmo ante el espectáculo sin igual de una reacción casi imposible de imitar que esta nación ha dado al mundo resolviendo el problema de su revolución latente y cambio indispensable de su estructuración, en medio de un orden maravilloso y por voluntad y vía perfectamente legales. El Gobierno todo, en nombre del cual hablo, está compenetrado por su amor al país y dispuesto a resolver los ideales nacionales y ofrece que pronto, muy pronto, tan pronto como las circunstancias lo permitan, dictará el modelo de su estructuración política. Pero mientras tanto, el Gobierno realizará un programa de justicia social y de reforma administrativa de supresión de injusticia, depuración de responsabilidades y restablecimiento de la ley. Dará con todo ello la satisfacción que el pueblo anhela… El acto del domingo con ser admirable y perfecto, ha tenido complemento grandioso con el requerimiento que ayer hizo la opinión al régimen monárquico para que desaparezca e la implantación en el día de hoy de la República por un acto de voluntad soberana, de iniciativa del país, sin el menor trastorno, completando aquella empresa de tal manera que el mundo entero sentirá y admirará la conducta de España, ya puesta en otras manos con un orden ejemplar, que ha de completar su eficacia.
Asistid al gobierno con vuestra confianza, vigiladle en sus actos y, si incurrimos en
responsabilidad, exigidlas; y con nuestro amor y con nuestra conciencia prometemos llenar todas vuestras aspiraciones. Si esto es así, no os reclamamos vuestro aplauso, sino vuestra confianza, para la satisfacción de la conciencia de todos nosotros. Nuestra autoridad sólo puede existir con vuestro apoyo, seguir unidos sin alborotos en las Calles y respetad el derecho de todos; pero vigilad, pues sois la guardia nacional del Gobierno que acompaña al pueblo.
Procurad que en vuestra conducta no haya nunca la menor protesta que sirva de pretexto para una reacción contraria y, si ella surgiere, quede ahogada.
La normalidad en el país es completa, y nos hemos posesionado sin el menor incidente. El primer acto del Gobierno ha sido la concesión de una amplia y generosa amnistía.
Estamos todos seguros de que España goza de un completo amor en todas las regiones, que servirá para hacer una España grande, sin que ningún pueblo se sienta oprimido, y reine entre todos ellos la confraternidad.
Con el corazón en alto os digo que el Gobierno de la República no puede dar a todos la felicidad, porque eso no está en sus manos, pero sí el cumplimiento del deber, el restablecimiento de la ley y la conducta inspirada en el bien de la patria. ¡Viva España y viva la República!
Discurso del Presidente del Gobierno provisional Don Niceto Alcalá-Zamora.
En Aguilar, las manifestaciones de jubilo por la proclamación de la II República, se vivieron de forma similar al resto del estado español..“ … se celebro una gran manifestación, así como distintos actos en los centros obreros, en coches se trasladaron también un numeroso grupo de personas a Córdoba, el día 14 de abril,para participar en los actos celebrados en Las Tendillas …”
El día siguiente , el 15 de abril de 1931, fue declarado por el Gobierno Provisional fiesta nacional y de nuevo se vuelven a suceder los actos de celebración y alegría en la casa del pueblo y en el centro republicano. Una gran manifestación recorrerá las calles de la población portando banderas tricolores y dando gritos y vivas a la República.
Los resultados de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, fueron una sorpresa para todos. Los republicanos no esperaban el éxito y los monárquicos consideraban imposible la victoria de sus adversarios.
Lo que provocó este vuelco político fue que el sistema caciquil de la España de la Restauración había llegado a un limite insostenible, por lo que finalmente se había colapsado y por primera vez el gobierno había sido derrotado en unas elecciones.
Tras el delirio inicial la preocupación del recién estrenado Gobierno Provisional fue la nueva organización democrática de la vida nacional. La República quedó instaurada inmediatamente y pudo considerarse como un ejemplo de civismo y madurez política. Su primer jefe de gobierno fue Niceto Alcalá Zamora, pero en el nuevo gabinete ya podía identificarse un alto componente de miembros de corte anticlerical o que ejercían profesiones liberales, representantes de la Institución Libre de Enseñanza. Los más destacados ministros de ese primer gobierno republicano eran Miguel Maura (Gobernación), Fernando de los Ríos (Justicia), Casares Quiroga (Marina), Álvaro de Albornoz (Fomento), Marcelino Domingo (Educación) y Manuel Azaña (Guerra).
Los gobiernos civiles, diputaciones y los ayuntamientos fueron constituidos en los siguientes días con expectación y esperanza histórica.
El resultado de las elecciones fue mayoritariamente antimonárquico en los principales núcleos de población, no llegándose a alcanzar este mismo resultado en algunas zonas rurales, donde los grandes caciques aún tendrían mucho que decir y hacer.
En Aguilar las elecciones decantaron un comportamiento absoluto de rechazo al sistema caciquil heredado y mantenido durante la Restauración y la dictadura posterior.
El resultado de estas elecciones desplazaba del poder por primera vez en la historia a las grandes élites del poder agrario local, a los terratenientes y oligarcas, siendo este, sustituido por gentes sencillas, jornaleros, zapateros, barberos o sastres. Como consecuencia de esta perdida de protagonismo y presencia en los ayuntamientos, fue practica generalizada de estos terratenientes darse de baja en los padrones de habitantes y concentrarse en sus viviendas en la capital,abandonando a la espera de mejores tiempos, sus fincas y tierras y el cultivo de las mismas, lo que supuso para la población obrera, mas paro, mas miseria y mas hambre.
Con un censo electoral de 4.108 electores, la abstención se situó solo en un 16 % en la localidad,muy por debajo del 23 % producido en el partido judicial. El 66 % de los votos los recibió el PSOE,la coalición republicana obtuvo casi el 12%, Acción Nacional el 11 %, el Partido Republicano Federal casi el 10 % y el 2% el Partido Comunista de España.
Realizado un minucioso análisis del resultado electoral en estas elecciones, obtenemos los siguientes resultados, que nos proporcionan una visión global de cuales fueron los deseos de cambio de los aguilarenses llamados a las urnas en estas votaciones, y además nos sirven para trazar la evolución de la trayectoria de los representantes políticos elegidos para administrar el municipio.
Se observa claramente que la tendencia del voto fue absolutamente de izquierdas en estos
primeros comicios en Aguilar de la Frontera, pudiendo afirmar que el triunfo a favor de la República fue claro y contundente.
El mayor numero de votos a nivel individual lo consiguen dos personas con una clara y honda presencia socialista José María León Jiménez (jornalero) y Antonio García Márquez (camarero) ambos con 435 votos obtenidos. Por el contrario la candidatura menos votada, solo obtiene 193,votos, será la de Manuel Aragón y Carrillo de Albornoz.
La nueva corporación surgida de las urnas, se constituye el mismo día 15 de abril , siendo elegido en la misma por 12 votos a favor, frente a ocho en blanco nuevo alcalde de Aguilar de la Frontera, el Republicano Radical José Jiménez Carretero, quedando los socialistas José María León Jiménez, Antonio Cabello Almeda y Antonio García Márquez, como primer, segundo y tercer teniente de alcalde respectivamente . El Partido Comunista de España, seguirá (según fuentes policiales) manteniendo una activa militancia en Aguilar de la Frontera, pero sin obtener resultados visibles en la corporación municipal. Por otra parte, la corriente anarquista se verá fuertemente representada a nivel local por la Sociedad Agrícola “Los Yunteros”, que alcanzará el mayor grado de protagonismo político en el verano de este mismo año.
La exaltación por el triunfo del cambio de régimen, hizo que ese año las manifestaciones y celebraciones del primero de mayo, tuviesen una resonancia fuera de lo usual al ser declarado ese día fiesta nacional. Aprovechando la nueva coyuntura de libertad y esperanza, desde ciertos sectores campesinos, en las celebraciones, se reclamaba mas libertad, justicia, cultura y acceso a la alfabetización.
“ Fue el fruto de una primavera llena de esperanzas populares por conseguir, al fin, cambiar el oscuro y estrecho panorama de una España “zagaratera y triste”.
Después de tantísimos años de falsificación y artificios políticos del régimen de la
Restauración canonista para hurtar al pueblo su capacidad de decisión y mantener el engaño de un constitucionalismo tramposo; después de tantos años de oligarquía y caciquismo, que representaron etapas de desgobierno en beneficio de una clase dirigente rapaz e incompetente después de tantos desastres nacionales, llegó el momento de descorrer el telón de aquella farsa y dejar al descubierto la España real, pero deliberantemente escamoteada a la opinión pública.
Una España en la que junto a sus grandes lacras, vicios y malformaciones y dramas humanos y sociales, también latía una fuerza vital y transformadora, la España de “ la rabia y la idea”, que dio el finiquito a una decrépita monarquia y planteó una profunda reforma del estado, para modernizarlo y adecuarlo, por primera vez, a las aspiraciones populares.
Por primera vez se planteaba la existencia de un estado republicano, plenamente
democrático, sin falsificación posible de la voluntad popular, ni compraventa de votos, dispuesto a mirar cara a cara no solamente a sus poderosos adversarios políticos, sino, lo que era más importante, dispuesto a abordar con valentía reformas de diverso género para afrontar la solución de graves problemas heredados que hipotecaban la vida de generaciones enteras de españoles.”
Vitoriano Mayoral Cortés, “Elogio a la II República”
Una República que fue el primer régimen realmente democrático en nuestra historia, con
medidas tan decisivas como la implantación del sufragio verdaderamente universal con
reconocimiento del derecho al voto de las mujeres. La Constitución de 1931 fue también la primera que abordó el reconocimiento de los derechos sociales y económicos y las bases de lo hoy conocemos como el Estado del Bienestar. Asimismo, trató de resolver el problema de la articulación territorial de España mediante el sistema de Estatutos de Autonomía elaborados por iniciativa de los territorios que aspiraban al autogobierno, y se adelantó en proclamar la renuncia a la guerra como instrumento de política internacional.
Una República cuyas aspiraciones se verían frustradas una vez mas por los egoísmos y la
irracionalidad de una vieja España, ya caduca, que con todas sus fuerzas se resistía a desaparecer y cuyo coletazo final acabó con las esperanzas, ilusiones y vidas de muchos de sus hijos, los cuales serian victimas inocentes de la sin razón y la barbarie desatada a raíz del golpe de estado producido contra la República el 18 de julio de 1936.
El sueño republicano
Texto: Marisa Peña
Hoy se cumplen nada menos que ochenta y un años del sueño republicano que tuvo como protagonistas a destacados intelectuales y artistas de la época (Antonio Machado, Lorca, Marañón, Pau Casals, Alberti, Díez Canedo, J. Ramón Jiménez, Altolaguirre, Prados, Cernuda, Aleixandre, Miguel Hernández, J. Marías, Cipriano Rivas Cherif, León Felipe, Alejandro Casona, María Zambrano, Victoria Kent, Max Aub,…), pero también a miles de españoles anónimos, hombres y mujeres, que quisieron formar parte de aquel viento de libertad.
Soñaron una España más moderna, más justa; donde la educación, la sanidad, la economía y otros muchos sectores sufrieran un profundo cambio. No querían seguir teniendo un país pobre, analfabeto, anquilosado en tradiciones que no le permitían avanzar científicamente; cercado por una religión todopoderosa y asfixiante que todo lo prohibía.
Pero ese sueño se convirtió en una terrible pesadilla, porque no todos estaban preparados para aceptar aquella transformación. Su enfrentamiento directo con las oligarquías y con el caciquismo profundo fue su sentencia de muerte, y la alianza que desde el primer momento urdieron terratenientes, empresarios, banqueros, iglesia y ejército, alentados por las nuevas ideologías fascistas mesiánicas con fuerte contenido nacionalista, forjó su perdición. La España de los años 30 era lo más parecido a un campo de minas o a un polvorín: demasiados odios, demasiados miedos, demasiada miseria, demasiada rabia, demasiada ignorancia. Cuarenta años de dictadura y una transición basada en la amnesia y el silencio, han querido relegar a una mera anécdota, a un paréntesis olvidado, a un “tiempo del que mejor no hablar”, aquel intento único en la historia de España de renovar la educación, la agricultura, el ejército, las entumecidas instituciones.
Aquel fue su sueño. El sueño de toda una generación de hombres y mujeres valientes, que quisieron empujar la historia y abrir las ventanas a los nuevos vientos. Por defenderlo sufrieron cárcel, exilio, derrota y humillación. Ahora, tantos años después, las semillas de la razón, la tolerancia, la igualdad y la libertad han querido germinar en aquella tierra que ellos encontraron yerma. Me contaba mi abuela que el día que se proclamó la Segunda República había mucho miedo, mucha incertidumbre; pero también mucha ilusión. En medio de aquel dilema mi abuela optó por la ilusión. Se puso su mejor vestido, dibujó sus labios con carmín, y salió de la casa paterna rumbo a la Puerta del Sol, dejando atrás a un padre temeroso y a una madre recelosa. Cuando lo contaba, muchos años y muchas penurias después, siempre se le humedecían los ojos. Por ella, y por todos aquellos que tuvieron un sueño… por los que aún lo tenemos, SALUD.
La represión franquista acabó con la vida de 60 maestros en la provincia de Sevilla
El sábado 14 de abril se cumplirán 81 años de la proclamación de la II República Española. Como símbolo de los valores democráticos que representó el Estado republicano, la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia (AMHyJA) recuerda a los maestros que fueron asesinados en la provincia de Sevilla tras el golpe militar franquista de 1936.
El historiador José María García Márquez, por encargo de esta asociación, ha llevado a cabo una amplia y exhaustiva investigación para determinar el censo de víctimas de la provincia de Sevilla, que verá la luz en breve. Su trabajo sobre la represión ha permitido saber que 55 maestros y 5 maestras fueron asesinados tras el golpe militar.
Según García Márquez, “la sangría que se produjo entre los maestros, con asesinatos en treinta y dos pueblos, aparte de la capital, tuvo un marcado cariz político. La persecución buscó su militancia política y sindical y, además, el carácter laico que, conforme a la ley, imprimieron muchos de ellos a la enseñanza en sus clases”.

Destaquemos a María Esperanza Fernández Sánz, de La Campana, asesinada aquel trágico 2 de agosto de 1936 en el Pilar, junto a más de cien vecinos. O Carmen Lafuente Tirado, en Cantillana. También cabe mencionar la alevosa muerte de Joaquín León Trejo, maestro de Castilleja del Campo, asesinado como sus hermanos José y Manuel. Y especialmente sentidas fueron algunas muertes de enseñantes que eran muy queridos y considerados en sus pueblos, como José María Infante Franco, que había sido alcalde de Utrera entre 1931-1934; Manuel Espinosa Valdivieso, de Villanueva del Ariscal y el maestro de Arahal Jorge Florez Díaz. Los dos últimos, muertos por “heridas de arma fuego” sin que el registro civil indicara las verdaderas causas de su muerte. Lo mismo que en el caso del maestro de Marchena Santo Ruano Mediavilla, asesinado el 24 de agosto de 1936 en el “Lavadero”, cuya muerte se atribuye a unas “lesiones”.
A José del Río Plasencia, que había sido maestro en Guadalcanal y destacado socialista, lo detuvieron en Villaverde del Río y fue llevado a Sevilla, donde le instruyeron un procedimiento sumarísimo y lo ejecutaron cuando se cumplía el aniversario de la proclamación de la República, el 14 de abril de 1937, formando parte de un grupo de veinte, que fue la forma que buscaron los sublevados para conmemorar dicho día.
“Cuando se produjo el golpe militar los maestros estaban de vacaciones, de tal forma que muchos de ellos no pudieron ser capturados en los primeros momentos. Eso llevó a buscar a muchos de ellos en sus pueblos de origen o allí donde se encontraran”, informa José Mª García Márquez.
Otros maestros murieron en la Prisión Provincial. La represión alcanzó no solamente a maestros oficiales de la escuela primaria, sino también a maestros “laicos”, que llevaban sus enseñanzas por barrios, campos y cortijos y a los que una gran parte de la población jornalera y campesina les debía haber aprendido a leer o escribir, como al anarquista José Sánchez Rosa y al comunista Roque García Márquez. O el maestro socialista Mariano Medina Muñoz, “en paradero desconocido”.
El censo recoge el asesinato de 727 mujeres, 12 de ellas embarazadas
La iniciativa del censo de víctimas de la provincia de Sevilla se enmarca en las distintas actuaciones que la AMHyJA lleva a cabo para investigar lo sucedido en Andalucía durante la Guerra Civil y el franquismo, darlo a conocer y honrar la memoria de tantas víctimas olvidadas.
ANTONIO JIMÉNEZ JIMÉNEZ “Paquili”
“… ¿Dónde estará ahora? se preguntó sintiendo el mordisco de una soledad más cruel que la orfandad, pero aquella herida le dolió menos que las agujas clavadas en todas las respuestas que podía imaginar a la pregunta que la atormentaría a partir de aquella noche,¿dónde estarás ahora, Antonio, dónde estarás?.”
Almudena Grandes.
Antonio Jiménez Jiménez “Paquili”, nació el la localidad cordobesa de Montemayor, el día
14 de agosto de 1896. Era hijo de Francisco Jiménez Cuesta y de Elisa Jiménez Carmona. Jornalero de profesión, Antonio no sabía leer ni escribir, como la mayoría de los jornaleros de esa época,donde el analfabetismo superaba tasas del 32 % de la población. 
Antonio Jiménez Jiménez, sería reclutado para su incorporación al Ejército, en el año 1917,siendo excluido temporalmente del contingente de ese reemplazo.
Justamente en el año en el que cumpliría 21 años de edad, la coyuntura en el país estaba
caracterizada por la gran crisis del 17, que hizo peligrar al gobierno e incluso al mismo sistema de la Restauración, coincidiendo además en el panorama internacional con la Revolución de febrero de 1917 en Rusia y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, situación esta que hizo que la infracción y el incremento de los precios de los productos básicos para la subsistencia golpeara de nuevo a las clases económicamente más débiles , los jornaleros del campo cordobés, jornaleros sin tierra y sin recursos, fundamentalmente en Andalucía y Extremadura, donde los niveles de miseria y hambre alcanzaban límites alarmantes.
Estas y otras injusticias sociales padecidas por las clases más desfavorecidas, harían que Antonio Jiménez Jiménez, pronto militara en el partido Socialista Obrero Español y que formara parte activa como miembro del Comité del Frente Popular de Montemayor.
Apenas le faltaba un mes para cumplir los 30 años de edad, cuando Antonio Jiménez Jiménez, contrae matrimonio con la mujer que sería su esposa, el día veinticuatro de julio de mil novecientos veintiseis con Luisa Arroyo Moreno, hija de José Arroyo Varona y de María Dolores Moreno Nadales, nacida el día veinte de agosto del año mil novecientos.
De este matrimonio nacerían sus seis hijos. Francisco ( 1926), Elisa (1928), Pedro (1930)
Corpus (1935), José (1935) y Antonia Jiménez Arroyo (1937).
En 1936, Antonio Jiménez Jiménez, compaginaba su trabajo de jornalero del campo con la regencia de un bar que ostentaba en un céntrico paseo de la localidad de Montemayor y con la venta de helados en verano y de caramelos en invierno por las calles en esta localidad y en la de Fernán Núñez, para poder alimentar a sus cuatro hijos ( su hijo José, mellizo de Corpus, fallecería poco tiempo después de nacer) y un quinto más que esperaba, pues su esposa estaba de casi tres meses, cuando el día 18 de julio de ese mismo año se vieron todos sorprendidos por el golpe de estado perpetrado por los militares contra la República Española.
Montemayor caería pronto, muy pronto, al igual que casi todos los pueblos de la campiña
cordobesa en manos de la guardia civil. Conminados al alzamiento tras las ordenes recibidas desde la capital y que directamente secundan el golpe de estado.
Apenas tres o cuatro días y algunos tiroteos callejeros, bastaron para ganar la localidad,ante la débil resistencia obrera, mal organizada y peor armada. La Guardia Civil, inmediatamente tomará el Ayuntamiento y el Centro Instructivo Obrero de Oficios Varios (La Casa del Pueblo),comenzando automáticamente las detenciones de todos los dirigentes políticos y sindicales con ostentación de cargos políticos o militancia activa en organizaciones republicanas y frente populistas. Serían detenidos, en la plaza del pueblo, en los centros obreros, en el campo y en sus casas, e inmediatamente pasados por las armas.
Antonio Jiménez, sería detenido en su casa, la tarde noche del día quince de agosto de mil novecientos treinta y seis. Un camión se detendría delante de su casa y una voz amiga, un compañero del partido, (obligado a punta de pistola a delatar a sus compañeros) llamaría a su puerta. La confianza en esa voz, en ese compañero, haría que Antonio no tuviese miedo a abrir y no se planteara la huida. Nada más abrir la puerta sería detenido inmediatamente junto a otros dirigentes de partidos de izquierdas en esa misma tarde noche, ante la mirada atónita de su esposa embarazada y de sus cuatro hijos.
“ cuando lo detuvieron, a punta de rifle, le indicaron que subiese al camión, el estaba en camisa y en tirantes, y les contesto que iba a entrar a coger la chaqueta, diciéndole uno de los criminales asesinos, … que a donde iba no le hacía falta la chaqueta.”
Tras su arresto, sería maniatado, subido a un camión junto a otras personas y trasladado de noche a las inmediaciones de la localidad cordobesa de Aguilar de la Frontera, distante de Montemayor solo 19 kilómetros.
“ … se lo llevaron y jamás, su mujer, ni sus hijos volvieron a verlo. Algunos de sus hijos, ya fallecidos, jamás han podido saber donde estaba el cuerpo de su padre, asesinado.”
Al apuntar el sol del día 16 de agosto de 1936, Antonio Jiménez Jiménez, sería asesinado, en las inmediaciones de la Fuente de la Higuera, en el término municipal de Aguilar de la Frontera, con al menos otras dos personas más de Montemayor, algunas otras de la localidad de Fernán Núñez y otras de la propia localidad de Aguilar de la Frontera.
Su cuerpo, sin vida, sería trasladado al cementerio local de Aguilar, para ser arrojado
y ocultado junto a los de otras 17 personas más (entre ellas dos mujeres) en la fosa número 19, del cuartel 1 de la zona 2 del cementerio de Aguilar de la Frontera.
“… cuando lo asesinaron, dejo viuda y cuatro hijos y su mujer embarazada de la que
sería su hija menor y que jamás conocería a su padre Antonia Jiménez Arroyo.”
El cuerpo de Antonio Jiménez Jiménez, sería ocultado, para así iniciar su desaparición
física y documental. Una desaparición prolongada en el tiempo, una “desaparición forzada” , con detención, asesinato y ocultamiento premeditado de su cuerpo.
Sus hijos pasaron años, muchos buscando una pista para poder recuperar el cuerpo de
su padre y darle digna sepultura. Algunos de ellos murieron ya si poder ver cumplido este último deseo. Pero su hija menor, Antonia Jiménez Arroyo, jamás desesperó, jamás se rindió y a pesar del tiempo trascurrido desde aquellos echos (mas de tres cuartos de siglo), mantuvo de la esperanza de poder ver cumplido ese deseo, antes de morir.
Gracias, a su constancia y búsqueda, vió cumplida esa promesa, pues la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera (Córdoba), procederá a la entrega de los restos mortales de su padre Antonio Jiménez Jiménez “Paquili”, a su hija, tras haber sido exhumado su cuerpo e identificado genéticamente a través de las pruebas de ADN.
Después de 76 años, Antonio Jiménez Jiménez, podra descansar por fin en su pueblo natal
junto a su viuda Luisa Arroyo Moreno, fallecida pocos años después, el día 10 de noviembre de 1948.
Pero a pesar de todo, este país todavía tiene una deuda pendiente con la familia de Antonio Jiménez. Incomprensiblemente, después del tiempo trascurrido, su muerte, su desaparición, legalmente aún no ha sido realizada en el Registro Civil. No existe partida de defunción que acredite su muerte.
Su viuda, Luisa Arroyo, intento conseguirla algunos años después de su asesinato, sin que
la misma se pudiese llevar a cabo. Jamás se registró.
“… tiempo después, le dijeron a su viuda, que si firmaba un documento diciendo que su marido había muerto en el frente, librarían a sus hijos del servicio militar obligatorio y les pagarían los estudios, a lo cual ella contesto, que su marido no había muerto en ningún frente, que se lo habían llevado de su casa y lo habían asesinado, fusilandolo.”
”
A partir de ahí y como se negó a firmar, el futuro de sus hijos fue el hambre y la miseria, ya que para más inri, le requisaron, todos los enseres del bar que regentaba, así como la tienda de helados del verano.
La represión económica, también alcanzó a otros miembros de su familia, pues sus hermanos Luisa y Juan Pedro Jiménez Jiménez, fueron también objeto de la represión económica que el nuevo régimen y la nueva justicia surgida del “glorioso movimiento” impuso a través del control social y las responsabilidades políticas.
A pesar, de todo, la tierra, hoy nos devuelve la memoria, la tierra nos devuelve a Antonio Jiménez Jiménez “Paquili”, y su familia condenada a llorarle para siempre con un llanto silencioso, ya podrá llorar su vida y su muerte, con otras lágrimas distintas, lejanas, pero próximas.
Y esas lagrimas próximas, harán que cientos de familias, con historias iguales y a la vez diferentes, alberguen aún esperanza, al conocer esta historia casi increíble, demasiado dura,demasiado trágica, pero que esta sucediendo de verdad.
Rosario “La Carbonera”
Texto: Francisco Eslava Rodríguez
Aún resuenan en el matacán de la Puerta de Sevilla -territorio abonado por los dioses carmonenses a este humilde escribidor- las salvas que anuncian honores de plaza y fortaleza por la muerte de una paisana llamada, con familiar cariño, Rosarito “La Carbonera”. Para aquellos lectores lejanos a lazos emotivos la podrán conocer como María Rosario Pérez García. He dado la orden de desplegar al compás del estruendo -junto a la blanca y verde- la bandera gallega, por ser símbolo de la patria chica adoptiva de nuestra homenajeada. Allí en Oleiros (A Coruña), se despedía de los suyos precisamente en los albores del día internacional de la mujer. Contaba con noventa y cinco años de edad.
Por estos lares, pocas mujeres son conocidas por su trayectoria humana ; todo lo más, las puntuales féminas ligadas al poder establecido de concomitancias dictatoriales ; lo normal, cuando la mujer trabajadora era tratada como mano de obra barata y elemento reproductor de la especie jornalera. De esa humanidad, de fidelidad, de sufrimiento y de amor, traigo a colación la semblanza de una mujer carmonense que como tantas otras fueron silenciadas y desconocidas por el presente paisanaje. Rosarito, vivió en las primeras décadas del siglo XX, en el número seis de la calle de la Gallega –curiosidad-, rúa de conexión arrabalera y de expansión vecinal –calles Teniente Lería y Chamorro- ; territorio de explosión demográfica, de corral compartido y piojera infantil. Lo de “Carbonera” era añadido, como mote oficial, por aquello de que su familia tenía un despacho de carbón, cisco y picón, locales de accesorias de gran portal, de oscuridad manifiesta y de faces mineras. De la calle de la Gallega al Paseo de Elías Luna : un salto ; para, acera abajo, cumplir con el rol impuesto a las jóvenes de la época y edad. Y un día, el primero de mayo de mil novecientos treinta y cuatro, sin más preámbulos o protocolos, se acercó Cupido al encuentro en esa pasarela por excelencia de la juventud carmonense. “Estoy leyendo, y veo pasar a una mujer vestida de negro, luto por su finado padre, la que me deja embobado, no tengo otra idea que la de salir detrás de ella. Me dicen que esa joven pasa por allí cada día, que va a una academia de costura cercana y que se llama Rosarito la Carbonera, porque su familia tiene una venta de carbón al detalle. Pasó lo que tenía que pasar, nos enamoramos, no sin dificultades. Las familias congeniaron bien y desde ese día hace setenta años vivimos juntos. Pasamos tiempos buenos y malos. Cruzamos ríos y océanos, cerros y valles, pero estamos juntos…”. Así se unieron de por vida Rosario “La Carbonera” y Manuel “El Madrileño”, sin necesidad de enlace oficial ; ni falta que hizo en su momento para un compromiso vital de dos jóvenes enamorados. Desde aquella fecha, Rosario fue la compañera de Manuel, aquel mozalbete guapetón, rebelde y revolucionario que, en las filas de la CNT, luchaba junto a sus compañeros libertarios por mejorar las condiciones de vida de los jornaleros. Y entre estos dos factores tan dispares pero tan cruciales a la vez, amor e ideales, llegó la separación temporal por mor de la rebelión militar de julio de mil novecientos treinta y seis, precisamente cuando ambos disfrutaban de la llegada de Nardo ; su primer hijo. Muerte, fusilamientos y horror, hicieron que ambos se separaran huyendo de Carmona. Rosario al paraje conocido por Azanaque, una gran explotación agraria donde era fácil refugiarse entre la solidaridad de los jornaleros que allí operaban y convivían. Mientras Manuel, acabados los últimos cartuchos de pólvora contra los militares rebeldes, emprendía huída hacia la sierra norte entre la milicia popular. Sus dotes de mando y liderazgo hicieron que pronto subiera en el escalafón militar e intentara el anhelado reencuentro. Por ello, Rosario recibió en Azanaque la visita sorpresa de dos milicianos llegados desde Álora en el frente de Málaga, con el objetivo de rescatarla. Eran los jóvenes Miguel Sánchez Millán y Francisco Prieto Morote, teniente y soldado respectivamente de la columna confederal Francisco Ascaso, que se ofrecieron voluntarios para la misión. Circunstancias adversas hacen que fracase la misma, y a la altura de la localidad sevillana de El Saucejo, mueren abatidos por guardias civiles y falangistas, salvándose Rosario al levantar a su hijo por los aires desde unos matorrales donde se hallaba escondida. Detenida, encarcelada e interrogada en los calabozos del pueblo, Rosario fue trasladada a la Prisión Provincial de Sevilla, donde ingresa, “sin cargos y con un niño” el veinte de diciembre de mil novecientos treinta y seis. Cuatro meses más tarde, Rosario y Nardo salen de la Prisión Provincial para ser puestos a disposición militar, para pasado algún tiempo ser canjeados, entre otros prisioneros, por la familia del militar golpista Fidel Dávila.
Rosario y su hijo Nardo van a instalarse en Capellades (Barcelona), mientras Manuel continúa la guerra en diversos frentes con el rango de mayor del ejército de la República. Meses después nace en la localidad catalana su segundo hijo, una niña a la que ponen de nombre Azucena. El avance de las tropas franquistas hace obligado el paso de la familia a Francia, por lo que el Consulado General de España en París expide un pasaporte a favor del perito agrícola y en construcciones Manuel Mora, la costurera Rosario Pérez y los hijos de ambos, Nardo y Azucena ; era una segunda separación pues Rosario y los niños tras entrar en Francia fueron llevados a la Normandía. Tras siete meses de búsqueda, por fin Rosario y Manuel se reencuentran en la localidad de Cresseron, próxima a Caen, para instalarse definitivamente en el Havre.
Una nueva fatalidad tendrá que soportar Rosario, cuando todo empezaba “a enderezarse” : el secuestro de Nardo por parte de un grupo de mercenarios. La resolución judicial de este conflicto provoca el tener que abandonar el territorio francés. Embarcados en el Fort de France, el mismo día que Francia e Inglaterra declaraban la guerra al eje Berlín-Roma, llegan, tras treinta y un días de odisea marítima, a la isla de la Martinica.
Republicana Dominicana, Haití, Panamá, Venezuela… Rosario supo siempre luchar por la familia y soportar en silencio el exilio, la cárcel de su compañero… como tantas y tantas mujeres españolas que sufrieron la represión franquista. En abril de mil novecientos setenta y cinco, con pasaporte venezolano regresa a España, viajando durante seis meses por la geografía nacional y, como no, visitando su pueblo natal : Carmona. “¡Pobre Carmona¡”
Pero aquí se instala con Manuel, años más tarde, cuando desaparecido Franco, compran un pisito en la calle Castilla número siete… Y una vez que “la ciudad vivía en calma e invadidos por un cosquilleo, de nostalgia o por una segunda juventud” llegaron a inscribirse como matrimonio en el registro civil de Carmona el veintitrés de mayo de mil novecientos noventa y uno.
Pero el paraíso no estaba en Carmona. Rosario, fiel a su esposo que se sentía “a gusto pero ignorado y a veces rechazado”, le sigue una vez más, sopesada la balanza de la vida, y ambos deciden vivir junto a su hija Azucena en La Coruña. Allí murió Manuel el dos de mayo de dos mil cinco. Y hace pocos días, el nueve de marzo de dos mil doce, María Rosario Pérez García, mi paisana Rosario, Rosario « La Carbonera ».
Publicado en :www.todoslosnombres.org/ Carmona (Sevilla)





















































