Neda y el periodismo
Hasta que hemos visto a Neda morir mirando a cámara en YouTube, lo de Irán era una película sin bueno y tenía poco público. Sabíamos que Ahmadineyad y su valedor Jamenei eran muy malos y muy integristas, pero a Musaví, Jatami y Rafsanyani, el trío opositor, no les hubiéramos confiado a nuestro perro. Ahora todo ha cambiado. Nadie sabe si Neda es real, pero se ha convertido en un símbolo. La revolución verde tiene su mártir y el periodismo su verdugo. Si la información se sirve en Twitter o en Facebook, ¿para qué demonios queremos a periodistas que hacen tres comidas diarias?
La verdad será la verdad la diga quien la diga, lo que pasa es que ya no importa ni que lo sea. A Antón Losada, por ejemplo, la existencia de Neda le resultaba indiferente: “Exista o no, pone cara a los 10 muertos que ha habido ya”, señalaba ayer en la Ser. Tenía que ser Josep Ramoneda el que le llamara al orden: “Antón (…) no vale esto. O es o no es. A más de un periodista le hubieran echado si no fuera real la imagen”. Ramoneda vive en otro mundo.
¿Dónde estamos los periodistas? ¿Salimos del hotel? “Llamamos a nuestra corresponsal –explica en El País Francisco Perejil desde Madrid– y nos dijo que debido a la lenta conexión de Internet no tenía opciones de ver el vídeo y mucho menos de comprobar si era fidedigno”. Si la censura iraní es tan férrea como nos lamentamos, ¿por qué en Internet hay a diario imágenes de las protestas colgadas por ciudadanos iraníes? ¿No nos pagaban a nosotros para eso, aun a costa de ser expulsados, encarcelados o, incluso, asesinados?
A este último asunto se refería un reportaje del Christian Sciencie Monitor repicado y traducido en soitu.es. “Un adulto corriente puede observar y dar noticias (…), añadir audio, fotos y elementos en vídeo (…). Y gran parte de esta labor se hace por amor al arte. Hasta que los periodistas logren volver a colocar el valor de este trabajo por encima de este nivel, merecen cobrar poco”. Puede que sea cierto.
Deontología
Reflexionaba Enric González en el ex diario independiente de la mañana sobre la deontología del oficio, cuando los medios han perdido el privilegio de determinar cómo se presenta la noticia. “El problema, ahora, consiste en que el ‘valor informativo’ lo deciden otros. Lo decide, mientras nosotros hojeamos el Libro de estilo, nuestra antigua clientela”. Si contásemos algo distinto, quizás resolveríamos ese problema menor.









Comentario por mj
23/06/2009 @ 15:21
Para el canal en lengua inglesa Al Jazira, Neda tenia nombre y apellidos, y tenía novio también. El novio ha hablado por teléfono durante largo rato con la presentadora del plató de la cadena en la mañana de hoy martes. Su nombre figuraba en la pantalla bajo su foto, y mientras hablaba de ella se iban sucediendo fotos de la pareja –supongo que intimas, o hechas fuera de Irán, pues la chica aparecía a cabeza descubierta. El mozo ha dicho que Neda había participado en la manifestación silenciosa (la más grande) pero que cuando le dispararon no estaba manifestándose. Acusó a los paramilitares basiji de su muerte.
Al Jazira tiene sede en Qatar, país cuyo gobierno es, políticamente, el más próximo al iraní en todo el Golfo Pérsico. La cadena está pidiendo a los espectadores iraníes, al final de cada reportaje dedicado a Irán, que cuelguen en su página web ‘’si tienen algun video” grabado en Irán. Su corresponsal en Irán, que por el nombre (Alireza) parece ser iraní, parece más un rehén de AQ que un corresponsal. Habla con muchísimo cuidado y parece que hay gente muy cerca de él vigilándolo. De todos modos, hoy he oído en tve internacional que todo lo que emiten los corresponsales extranjeros queda grabado por el gobierno.
Comentario por José Bo Meneses
23/06/2009 @ 19:11
Estoy un poco harto de tener que estar leyendo entre líneas y dándole imposibles tres vueltas a la noticia para saber qué oculta (http://blogs.publico.es/dominiopublico/1364/chavez-y-los-titulares/). Aunque, con el cinismo que abunda y la práctica que tengo, es quejarme por vicio. Con Público es más relajado.
Estoy de acuerdo con Antón Losada y con Josep Ramoneda. Ya ve. Me explico. Los periodistas también mienten; si es de una forma (institucional, profesional, de guante blanco, etc.) no pasa nada o incluso se gana prestigio; pero si es de la otra forma (la mentira es sentimental, zafia o que deja entrever la verdad) producen un escándalo y la expulsión (o no) del periódico. Si leo que Bush conocía de antemano el atentado del 11-S, de entrada no me fío, como no me fío de la foto de Neda; pero sé que es posible, que puede ser verdad. La verdad es que el régimen teocrático de Irán no dudará en reprimir a los manifestantes con fuego. En estos diarios que he dejado de comprar y casi de leer, los periodistas y opinadores intelectuales explican de mil maneras la crisis, pero ninguno menciona la palabra ”capitalismo” a la hora buscar un culpable (se trata del uso indebido del capitalismo, una distrofia del capitalismo y en este plan). Ya está bien de entretenernos con pormenores y explicaciones exquisitas. Si yo fuera juez, tendría muy mucho cuidado de comprobar la veracidad de cada prueba y no tendría en cuenta para nada el vídeo de Neda hasta que…etc. Ya sé que usted y Ramoneda hablan de otra cosa, de la deontología, de los principios. Pero yo me conformo con saber que la maldad y la capacidad de mentir de Bush son quasi ilimitadas, y lo que esto significa.
Por otra parte, Internet y toda la tecnología que acompaña existen y cualquier ciudadano puede convertirse en un inestimable reportero. Tampoco me opongo a que dé usted clases particulares de matemáticas a sus sobrino, si se siente capaz o a que le ponga la antitetánica, si le enseñó un familiar enfermero. Hay circunstancias y circunstancias. Y lo de Irán es una circunstancia muy patente.