Garzón y la orgía en el ‘colchón de plumas’

22 Oct 2008
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10-22.jpgSi hay alguien acostumbrado a traspasar la estrecha línea que separa al héroe del villano, es Baltasar Garzón. Del juez se podría afirmar hoy que “ha guiado con destreza la relampagueante trayectoria del arma justiciera, dibujando en la pizarra de la historia uno de los más memorables guiones torcidos de Dios”, pero no estaría bien hacerlo, porque eso sería plagiar a Pedro J. Ramírez, maestro de periodistas y autor de la frase allá por diciembre de 1994, cuando ambos querían enchironar a Felipe González.

También se podría asegurar de Garzón que “o es un indocumentado que no sabe de leyes (…) o es un juez que ha prevaricado mediante una resolución encaminada a alimentar sus fines megalómanos”, aunque volveríamos a incurrir en flagrante plagio, ya que es justamente lo que dice Ramírez en su editorial de ayer en El Mundo. La conclusión no puede ser más obvia: todo lo que uno pueda apuntar sobre Garzón ya lo ha dicho ese buscador de exclusivas llamado Pedro José.
Esta realidad incuestionable no ha desanimado al columnismo patrio a seguir pronunciándose sobre la cruzada judicial contra el franquismo emprendida por don Baltasar y recriminada por la Fiscalía. La producción literaria de ayer acerca de este asunto ha creado extraños compañeros de cama, y ha obligado a algunos de ellos a justificar su presencia en el tálamo, tal es el caso del fornido Carlos Carnicero. “Este magistrado a lo largo de su trayectoria ha demostrado que utiliza la justicia siempre a conveniencia propia (…) Lamento coincidir en esta ocasión con algunos amorales citados en este artículo (se refiere al Woodward de Logroño) que llegaron a adorarle cuando le convenía”, escribe en El Plural.

En el mismo lecho se hacía sitio Miguel Ángel Aguilar desde las páginas de El País: “Ahora llega el juez Campeador con la rebaja, dispuesto a invalidar la transición en aras del justicialismo (…) Aceptar que el fin justifica los medios convalidaría el comportamiento de quienes pensaron que les era dado disponer a su antojo de la vida o la libertad de sus compatriotas. Con las cosas de la convivencia no se juega”.

La orgía en el colchón de plumas era tan propicia para el desenfreno que al director de La Razón, Francisco Marhuenda, tuvieron que pararle los pies en seco. “Garzón ha conseguido blindarse; está por encima del bien y del mal y tiene a esos progres europeos, a los diferentes sindicatos de progres de izquierda, de gays, etc., que le defienden y le apoyan”, se aventuró a proclamar en la tertulia de Federico I de la Cope. “Ha sido desafortunada la equiparación, porque hay gays de derechas de toda la vida”, le recriminó Ramírez. “En Chueca gana Esperanza Aguirre con casi el 70%”, apuntó Losantos. Pillado en falta, Marhuenda retiró su alusión. Mariconadas, las justas.

Esto sí es un Cuerpo

El de La Razón parecía inspirado por un singular concurso que ha organizado la edición digital del diario El Correo para elegir al bombero del año: “¿Quieres conseguir un calendario firmado por los bomberos? Ahora puede ser tuyo votando por el mes de tu bombero favorito. Además tendrás la oportunidad de sacarte una foto con ellos en el Parque de Bomberos de Bilbao. ¿A qué esperas? ¡Vota ya!”, se anuncia como reclamo. A la vista de los especímenes allí mostrados jamás tuvo tanto sentido el aserto de Groucho Marx: “Nunca voy a ver películas donde el pecho del héroe es mayor que el de la heroína”.


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