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Los calcetines de la suerte

29 nov 2008
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A la ocasión la pintan calva y a la suerte, en calcetines. Esperanza Aguirre sabe caer de pie de los helicópteros y escapar a gatas de los atentados. Después es capaz de contarlo en detalle y de mostrarse con ese nylon a media pierna que caracteriza a los héroes y a los obreros de la construcción. La presidenta de Madrid jamás improvisa con su imagen, y eso la diferencia de Rajoy y de sus Punto Blanco con tomates. “El superviviente de un atentado puede afirmar que la fortuna le sonríe, pero tras esa falda y esos calcetines hay horas de trabajo, o bien el destello de una mente que piensa en digital (…) la mejor fortuna de Aguirre es la gris atonía de Rajoy, que lleva los calcetines ralos del avaro, porque no tiene una historia que contar”, aseguraba ayer Irene Lozano en La Estrella Digital.

De la buena estrella de Aguirre se apresuraba a dar cuenta Jiménez Losantos en Libertad Digital: “Ellos tienen a Barack Obama, pero nosotros tenemos a Barakka Aguirre”, afirmaba eufórico, virtualmente postrado a los enfundados pies de la presidenta. Al de Teruel se le nota la querencia, pero hay cariños que matan. ¿Era necesario comparar la suerte y el “valor” de Esperanza con ese “desprecio por la muerte” de Franco “que pasmaba a moros y cristianos”? Leer a Losantos deshecho en elogios se hace tan raro como imaginar a Lee Van Cleef de sheriff en una del Oeste. Menos mal que siempre está a mano Rajoy para darle un pescozón y retomar las esencias: “No le vendría mal a Mariano contagiarse de Aguirre, porque además, en la derecha, no triunfan los opositores sino los rebeldes con suerte”.

No todos fueron capaces de apreciar arrojo en la actitud de Aguirre. Juan Manuel de Prada, que es de los convencidos, recurrió a la espantada de Bush el 11-S para justificar que la presidenta se apresurara a tomar un vuelo hacia Madrid como alma que lleva el diablo sin esperar al resto de la delegación que la acompañaba. “Un gobernante, un mandatario, es una persona especialmente preciosa a la que hay que proteger (…). Ella es una mandataria importante (…). Se hizo lo más prudente”, explicaba el jueves en la tertulia nocturna de Intereconomía.

Cobarde pero vivo

El contrapunto se lo dio Mariano Guindal: “Si ella en el aeropuerto, una vez fuera del shock emocional, dice ‘yo no me voy de aquí sin mi gente’, ahora estaríamos hablando de qué señora tan gallarda”. Faltaba la opinión de Julián Lago, que es de los que creen, como Bierce, que el cobarde es una persona a quien el instinto de conservación le funciona con normalidad: “Yo viví dentro el 23-F y lo que hice en cuanto pude fue salir corriendo (…). Desde luego yo soy ella y me vengo incluso antes”. ¿Quién dijo miedo?

Yo soy Del Rivero

28 nov 2008
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Después del culebrón de Endesa, lo de Repsol, Sacyr y los rusos de Lukoil sería otra gran telenovela de no ser porque Del Rivero en el papel de galán no nos aguanta una temporada y, como a Bea, le sobra el bigote. Este hombre precisa hacer caja antes de Navidad, y por eso los guionistas de la trama están dado entrada a trompicones a todos los personajes posibles. Lo que no falta es la intriga. “La desorientación cunde en el ámbito socialista porque nadie entiende si Zapatero tiene una deuda pendiente con Luis del Rivero, con Vladimir Putin o con los dos a la vez”, aseguraba ayer Josep Ramoneda en El País. Está claro que a Ramoneda no le gusta de Rusia ni la ensaladilla.

Por lo visto, en eso de las deudas, Zapatero aventaja a Del Rivero, y eso que el de Murcia tiene un pufo de 18.000 millones de euros con los bancos. Zapatero le debe a Sarkozy una silla –que por el precio es una Luis XVI como poco– y Fernando Cortés lo recuerda en ABC mientras empuja al escenario a los franceses de Total: “Ignoro cómo se dice en francés ‘recuerda que prometiste que me darías todo lo que te pidiera’, pero sospecho que Sarkozy, con su bello acento parisino, no tendría ningún reparo en lanzarle este dardo a nuestro presidente”.

Es evidente que los rusos caen mal, quizás porque, como cuenta Lucía Méndez en El Mundo, “Marcelino no humilló a Rusia hace 44 años con aquel gol de la Eurocopa para que ahora los rusos vengan a instalarse”. Sin rusos en la costa, el gato encerrado sería negro y con la firma de Toulouse-Lautrec, tal es la felina percepción de José Antonio Vera en La Razón, que ve en la estrategia zapateril la intención de “ponerle Repsol en bandeja a un tercero, de apellido francés, que aparecería ante los ojos de todos como ideal y serviría para empezar a pagarle la silla a Sarkozy”. O esta silla ha acogido las mismísimas nalgas de Josefina, o a ZP le está tangando el anticuario.

Resumen de deudas
En resumen, Zapatero debe una chaise longue al francés y favores al de Sacyr; Del Rivero debe una pasta. ¿Y el Rey, que según este diario llamó hasta seis veces a Moncloa hablando bien de Lukoil? ¿Debe algo a Putin o a algún accionista de Sacyr? Federico I, que piensa que Jaume Roures, el “visitador nocturno de la Moncloa” y dueño de este “panfleto” le debe algo, entraba a saco el miércoles en la Cope con este asunto: “Si eso es mentira, al banquillo, y Roures a visitar de noche Soto del Real. Oye, seis llamadas al presidente del Gobierno… Eso lo saben básicamente dos personas: el Rey y el presidente del Gobierno. ¿Y de quién es amigo Roures?”, se preguntaba. Pues eso, para Losantos una tila y para mí lo de siempre. ¿Qué se debe aquí?

Felipe en ‘salsa rosa’

27 nov 2008
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Las apariencias engañan. Observen este titular: “Felipe González pide una solución conjunta a la crisis financiera en Uruguay”. Y fíjense en este otro: “La imagen de la novia de González”. El primero corresponde a la edición digital de la revista Hola. El segundo coronaba ayer la página 96 del ABC. ¡Qué tiempos aquellos cuando la prensa seria, cual recepción de embajador, se distinguía por su buen gusto internacional!

No sean mojigatos. Es una evidencia que, insertado en el corazón de los diarios de élite, el periodismo rosa se transforma y acata las normas sagradas del oficio. Una es la identificación de las fuentes, regla que cumple a rajatabla la crónica de Beatriz Cortázar en el monárquico y adusto rotativo: “Según me cuentan, González está tranquilo y es más su pareja, María del Mar García Vaquero, quien anda un tanto agobiada por la presión que pudiera sentir a su regreso ahora que su romance ya no es un secreto”; otra, la imparcialidad, cualidad que destila por garrafas el desapasionado relato de Cortázar: “Vamos, que ni se trata de la típica jovencita con la que suelen acabar muchos hombres poderosos que peinan canas y creen que siguen irresistibles y encima les hacen padres cuando la naturaleza les recuerda constantemente que son abuelos”.

Las plumas más audaces del roserío informativo se tornan profesionales rigurosos al contacto con la prensa de calidad. Tal es el caso de Jesús Mariñas en La Razón: “Si una década atrás se habló del alejamiento, pasión y hasta fijación romana de Carmen Romero, lo de ahora es un cante grande. Pone los pelos de punta y se convertirá en el dime y direte de los salones”. Mariñas no concibe sus piezas sin una investigación exhaustiva y no publica una línea sin verificar al detalle todos sus extremos: “Este amor que a algunos pilla por sorpresa no es nada improvisado, puesto que ya se conocen desde hace dos años y sólo les costaba dar el paso decisivo (…). El vecindario está alborotado con la llegada de tan enamorada pareja”.

El gato escaldado 

Ahora bien, ¿debe la prensa seria inmiscuirse en las vidas privadas de ciertos personajes y quitarle impunemente el pan a Pronto y Qué me dices!? A la pregunta del millón respondía ayer en la Cope el conde-duque Ramírez, un hombre que es la ética con tirantes aunque diste mucho de ser un especialista en prensa seria: “No va a ser de este aspecto de la vida de Felipe González del que el diario El Mundo se ocupe (…). Él es un ciudadano privado, no tiene ningún cargo público, no realiza ninguna función de representación… Su vida privada no tiene interés público, es suya y ya está”. El gato escaldado del agua caliente huye.

Las cartas boca arriba

26 nov 2008
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Las cartas al director se inventaron cuando no existía Internet y las palomas mensajeras seguían en servicio. Trataban de asegurar eso de la retroalimentación de la información, de forma que los periódicos conocieran lo que opinaban los lectores de sus noticias, expresaran sus preocupaciones o, simplemente, alertaran de las erratas. Con el tiempo se convirtieron en la coartada perfecta para rectificaciones sotto voce, porque la relevancia tipográfica de las cartas es similar a la de los anuncios por palabras. El ridículo es menor si los que miran son pocos.

Un ejemplo de esta sordina es la que le ha dado El País a la indignación del escritor, académico y columnista de la casa, Antonio Muñoz Molina, por el artículo de Almudena Grandes del pasado lunes en ese mismo diario. Hace algún tiempo a la novelista del “corazón helado” le daban ganas de fusilar cada mañana a algunas voces, sobre todo a una que pronuncia fatal la erre. Ahora le ha dado por hacer befa del ideario masoca de Santa Maravillas, de su “déjate sujetar y despreciar”, e imagina su “goce” al caer “en manos de una patrulla de milicianos, jóvenes, armados y –¡mmm!– sudorosos”.

La supuesta broma no le ha hecho gracia a Muñoz Molina, que le da un repaso y una clase de historia por el mismo precio: “Ni a Manuel Azaña, ni a Indalecio Prieto, ni a Arturo Barea, ni a Julián Zugazagoitia les costó nada imaginar la tragedia de tantas personas asesinadas por esas pandillas no siempre incontroladas que preferían mostrar su coraje sembrando el terror en Madrid en vez de combatiendo al enemigo en la sierra”. Por si no había tenido bastante, a la “escritora del régimen” le sacudía desde el ABC Herman Tertsch, un hombre tan contenido como la gota que desborda el vaso: “Aquellos hombretones fraternales de la izquierda progresista sólo violaban para hacer favores, nos dice Almudena. Una santa laica más del país que parece añorar que se repita”.

Conde y el conde-duque

En esto de las rectificaciones hay que descubrirse ante el logroñés Ramírez, que ayer daba una clase magistral en las cartas a él mismo de El Mundo. El periódico había publicado el lunes una historia tan graciosa como falsa, según la cual Mario Conde, travestido al taoísmo, se había arrodillado ante Alfonso Guerra en un AVE a Sevilla implorando su perdón. Conde envió una réplica que se mutiló ayer, según la costumbre de la casa. “Creí que el comentario era una broma y así me lo he tomado (…). El objetivo perseguido al comentar como noticia hechos falsos no son de mi incumbencia sino de la suya. Lo mío es sencillamente aclarar la falsedad”. Nada de esto se publicó. ¡Es grande el conde-duque!

Almendras amargas en el PP

25 nov 2008
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Para quitarle hierro a las furibundas críticas de Aznar a Rajoy del fin de semana, el viajero Jorge Moragas se ha sacado de la mochila de su blog una comparación según la cual el empleado de Murdoch es el típico jeta que en las fiestas se pone ciego a cubatas y nunca se queda a recoger “el placer de los otros”, que apesta a humazo y vomitona. Lo del PP se huele de lejos, aunque las pituitarias más entrenadas del columnismo no se ponen de acuerdo en la fragancia que destila. “Aznar, cada vez más resentido con Rajoy, cada vez menos contento consigo mismo y cada vez con más ganas de entrar a saco en un partido que él está convencido de que es suyo y que le debe todo, especialmente el perfume de su antiguo poder. Ese perfume que anuncia la vuelta del Hombre, Hombre”. ¿Huele a tigre en el PP como presiente Pepe Oneto en La Estrella Digital?
A Manuel Martín Ferrand le da en la nariz que no es así: “Dicen algunos pepeólogos que Aznar está sopesando su retorno a la calle Génova. Yo no lo creo”. Nuestros adorables sabuesos están perdiendo olfato porque hasta el Juvenal Urbino de García Márquez lo hubiera tenido claro: “Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados”. No le den más vueltas. En el PP huele a cianuro, y algunos quieren que Rajoy se trague un par de litros de ese refresco.

Desde El Perfume de Süskind sabemos que el olor puede ser causa de locura. Antes, cuando era conocido como Don Pablo y leía la prensa en Telemadrid, lo hubiera pasado por alto, pero ahora Pablo Sebastián reconoce en Aznar signos de esta enfermedad: “No se sabe bien si su delgadez en el rostro, la mirada agresiva, el tono grave y la larga melena se deben a algún problema físico. O si sufre una enajenación mental…”, apunta en la misma Estrella que los anteriores.

Tampoco hay unanimidad en esto del enfermo. Martín Ferrand, que ayer hacía dos papeles como Eduardo Noriega en Canciones de amor en Lolitas’s Club, mencionaba en la tertulia de Onda Cero la encuesta de ABC que sitúa al PP por delante del PSOE, y a Rajoy con peor imagen que un Todo a 100: “Estar en el mismo nivel de cotización que Bibiana Aído y por
debajo de Magdalena Álvarez, de Bermejo o de Miguel Sebastián es no existir. Es el certificado de no existencia”.

Paso al camarero

Desde la Cope, Federico I espera que al hombre invisible le haga efecto el brebaje en las elecciones Europeas: “Tendría que arrasar, tal y como está España (…). Lo tiene tirado (…). Le ríen las gracias todas las televisiones, y El País y la Ser, y la Ser y El País, y jijijí y jajajá. Pues venga, Mariano, Maria…No”. ¿Huele o no huele a cianuro?

La hoguera

22 nov 2008
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Aparte del acto en sí, lo que más ha molestado de la presentación en el Círculo de Bellas Artes de Madrid de un manifiesto de apoyo a las víctimas del franquismo a cargo de una treintena de artistas, escritores e historiadores ha sido el expresado deseo de Cristina Almeida de acercar el fuego purificador a los libros de César Vidal que se apilan en El Corte Inglés. Además de una tontería, hacer realidad los deseos de la abogada no hubiera dejado de ser una temeridad, dada la enorme producción bibliográfica de don Herodoto. Federico I lo clavaba ayer en la Cope: “El sindicato de la ceja, una checa breve pero abundosa, llamó a quemar los libros de César Vidal. ¡Pues ya tienen para todo el invierno!”.

A César El Prolífico, la idea de la ardiente Almeida le supo mal y, en una reacción muy humana, se acordó del padre de la susodicha en su Linterna episcopal: “Me ha recordado unas palabras del padre de Cristina Almeida que reproducía el periódico Hoy el 16 de febrero de 1936, en las que decía que las banderas del socialismo son de odio, destrucción y sangre”. Prolijo en detalles, explicó que el señor Almeida era más de derechas que Don Pelayo, que fue detenido tras el Alzamiento y conducido a la checa de Badajoz y que escribió un libro sobre su presidio. Todo un alarde de memoria histórica.

Viendo quemar las barbas de su vecino, el historiador sin título Pío Moa repasaba en su blog de Libertad Digital algunos aquelarres republicanos antes de entrar en materia. “Lo que nunca quemaría esta gente, amiga de la ‘memoria’, de Garzón y de los chekistas y enemiga de la historia, son obras maestras como El libro rojo del cole, al que tanta promoción dio doña Cristina, dedicado a ‘desdramatizar’ entre los niños el puterío, la droga, la corrupción de menores y esas cosas que tanto molestan a los retrógrados”, concluía este amigo de la infancia.

El sindicato del crimen arremetía sin piedad contra el la ceja. “Lo que en realidad quieren los intelectuales cómicos abojofirmantes habituales de manifiestos y panfletos es quemar a la derecha, a los periodistas que parecen de derechas, a los radiofonistas que escriben libros y dicen que son lo peor de la derecha”, advertía José Antonio Vera en La Razón, se supone que extintor en mano.

El 20-N para más inri

Faltaba la reflexión en Onda Cero del siempre preclaro García Abadillo, palafrenero del conde-duque de Logroño: “¿Quiénes son los más nostálgicos del franquismo? Los que estaban en el Círculo, que curiosamente celebraban el 20-N pidiendo la quema de libros”. Siendo asunto muy delicado el de la pena capital, “dejadme, ay, que yo prefiera la hoguera, la hoguera, la hoguera”. Ya lo decía Krahe.

Esto sí que es un milagro

21 nov 2008
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Si la capacidad de hacer milagros determina el escalafón celestial, hay que reconocer que Santa Maravillas es una simple recluta en comparación con el Consejo Audiovisual de Catalunya (CAC) y, más en concreto, con uno de sus miembros propuesto por el PP, Fernando Rodríguez Madero, todo un general de división en eso del “levántate y anda”. Tras la célebre adjudicación de las 83 licencias de radio, el CAC ha logrado el prodigio de poner de acuerdo a El País y a El Mundo y que Jiménez Losantos y Luis del Olmo cesen sus hostilidades para poner a caldo a “Fernandito”, quien este miércoles pedía en el Parlament un exorcismo para el de Teruel y llamaba “miserable” al de Ponferrada. No es nadie el tal Madero haciendo amigos.

“Si aquí hubiese un diablo, ya lo hubiera detectado Rouco y lo habría echado diciendo: ‘Oye, Federico, tienes un diablo ahí dentro’”, explicaba ayer el poseído en la Cope, antes de reconocer que José Antonio Fortea, párroco de Villalbilla y exorcista en sus ratos libres, ya le propuso expulsar al alien de su cuerpo. “¿A ti también?”, le preguntó Ramírez. “A mí me estuvo mandando mensajes diciendo que lo que más anhelaba en la vida era poder exorcizarme”. Admirable ojo clínico el de Fortea.

A Federico I le informaron que, por influencia del maligno o motu proprio, Del Olmo estaba echando espumarajos por la boca en Punto Radio mientras aclaraba por qué, después de años de trabajar a sus órdenes, había puesto a Madero de patitas en la street: “El director –a ver si lo captas, Fernandito–, el administrador y yo sabemos por qué te echamos de Onda Rambla. Y no digo más en memoria de tu mujer y de tus hijos, que no tienen culpa”. Previamente, Javier Nart, pionero del tertulianismo, se había despachado contra el presidente de la cosa, José María Carbonell, y su defensa de la independencia de su órgano (o sea, del CAC): “O se piensa que somos imbéciles o que no diga semejantes bobadas”, bramó con su peculiar tono admonitorio.

Carbonell, el “aparatchik del PSC”, se había llevado ya lo suyo en el editorial de El País: “Secuestró la discusión plenaria del organismo, sustituyéndola por unas ralas consultas de confesionario propias del secretismo vaticano o del soviético (…) Que crea y practique la religión que quiera, pero aplíquese el mínimo código de incompatibilidades”.

Se precisa otro milagro

Ahora bien, el prodigio de unir en santa comunión al diario de Polanco y al del conde-duque de Logroño no fue completo. Los de Prisa contraatacaron ayer con las cuentas de Unedisa: “Necesita el apoyo de su matriz RCS para seguir ‘en funcionamiento’; la empresa cerró 2007 en pérdidas y con deudas de más de 1.000 millones”. Sólo un milagro arregla esto.

La santa y la pecadora

20 nov 2008
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Al “hermano Bono”, dicho sea con el intencionado lapsus de Juan Barranco, le han pillado acordándose en voz baja del turbio pasado materno de algunos compañeros de partido, muy opuestos a la placa que la Mesa del Congreso pretendía dedicar a María Maravillas Pidal y Chico de Guzmán, monja y santa que vino a nacer en 1891 entre la sala de Prensa de la Cámara y los ascensores. Según afirmaba La Razón, “desde la clausura gestionó la construcción de cooperativas de viviendas para familias necesitadas (…) y convirtió sus preocupaciones en ladrillos y cemento”, lo que transforma a Santa Maravillas en la antecesora del Pocero bueno y a la malograda placa en un homenaje al vilipendiado sector de la construcción. Lo crean o no, esto cambiaba mucho las cosas.

Desde su enorme altura intelectual, María Antonia Iglesias arremetía ayer contra Bono en la tertulia de Luis del Olmo y explicaba “con todos los respetos” lo facha que era la religiosa. “La monja Maravillas representa al sector de la reforma carmelita más reaccionario, del que se ha apropiado el Opus Dei. ¿Por qué la monja Maravillas y no cualquier otra?”, se preguntó teatralmente. “Porque es la que nació allí”, le contestó una voz no identificada. Parecía, en efecto, un motivo a tener en cuenta.

Entre los contertulios de Punto Radio se encontraba el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, quien, además de sostener que “la circunstancia de ser beata” no debería impedir que se encargara el mármol con su nombre, defendió el “hijos de puta” que Bono dedicó a sus compañeros con un argumento inapelable: “Los verdaderos enemigos siempre los tienes en tu propio partido. Es un hecho objetivo. (…) Tanto si lo dijo en serio como en broma, la frase no merece especial crítica. Es un comentario razonable desde cualquier punto de vista”. Vale, maño.
En otra onda estaba Joaquín Leguina explicándole a Carlos Herrera que “los perseguidos de un lado como los de otro deben de ser honrados ahora por todos”. Para el díscolo del PSOE, la discusión sobre la placa es pobre, tanto si la interfecta es monja como si es sindicalista. “Es una persona relevante que ha sido elevada a los altares (…). ¿Por qué tenemos que discutir eso? Que se ponga y ya está”.

Schlichting se confiesa

La Pocero de las Carmelitas fue beatificada por Juan Pablo II, pero algo habrá que hacer con el confesor de Cristina López Schlichting, al que hemos conocido ayer en su columna en La Razón. Cristina había pecado, es evidente, y el “cura viejo” con el rostro de “tortuga antigua” que parecía un ángel le impuso la penitencia: “Le voy a pedir que cante usted a la Virgen lo que quiera”. Cuenta que el domingo se lo pasó cantando. ¡Qué habría hecho esta mujer!

‘Txeroki’ y el queso

19 nov 2008
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Hace año y medio, entrevistado en la web de ¡Basta Ya! al poco de ser despedido de El País, Hermann Tertsch chasqueaba su látigo contra la espalda presidencial: “Zapatero siempre considerará a un etarra como un revolucionario equivocado, pero al final recuperable para el frentepopulismo (…). Zapatero sabe que pierde y gana según quieran Txeroki u otros. Por eso hay que partir de que es un rehén de ETA”. Ayer, en ABC, tras la detención de Txeroki y otra, formulaba la gran pregunta: “¿Cree usted que el Gobierno español ha retrasado deliberadamente la detención del terrorista Txeroki para que esta espectacular noticia no eclipsara el inmenso despliegue de propaganda de consumo interno desplegado por Zapatero, su gobierno y su partido en la cumbre de Washington?”. A Tertsch no se la dan con queso y menos que nadie un rehén de los terroristas.

Otro de los que tienen el queso aborrecido es Federico I, cuyo delicado estómago se volvió del revés como un calcetín cuando el conde-duque de Logroño, su álter ego en la tertulia de la Cope, amplió a Gallardón la ofrenda floral que había iniciado con el ministro del Interior: “Pedro, vas a acabar hoy conmigo; después de Rubalcaba, Gallardón. Lo próximo va a ser el juez Del Olmo o Garzón”. Nada hubiera librado a Losantos del vómito: “Decía que era un buen día para felicitar a Rubalcaba. Pues no lo voy a hacer porque ni Rubalcaba en Interior, ni Bermejo en Justicia, ni Zapatero en la presidencia están persiguiendo a ETA con todos los medios a su alcance (…). Es más, Eguiguren ya ha dicho que hay que volver; y ya veremos si es en primavera”.

De volver a negociar con ETA se mostraba partidario Fernando Jáuregui en su columna de OTR. “A cambio de que dejen las armas y abandonen la clandestinidad para pelear como se debe en una democracia (…) el Estado puede acercar a los presos de la banda al País Vasco (…) y permitir una salida mínimamente airosa a quienes, sin delitos de sangre, han huido por la frontera, si desean regresar (…) Sospecho que solamente esta negociación pacificaría por completo el País Vasco”. Que se ande con cuidado porque como se entere Federico lo excomulga por obispo interpuesto.

El Bogart de la izquierda

Si eso ocurriera, a Jáuregui siempre le quedaría Sopena, que es como Bogart en Casablanca pero mucho más cabreado. En su artículo de El Plural defiende al Gobierno –no por habitual, infrecuente– de los ataques de la “derecha antipatriota”, y al mismísimo Wyoming, que ya podrá dormir tranquilo. “Se dijeron otras teorías malvadas como la de comparar a Txeroki con el Gran Wyoming. Y lo de Gran no es una exageración alguna. Millones de españoles lo creemos así”, sostiene. Este hombre eriza el vello.

Epitafios para IU

18 nov 2008
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Por lo general, los obituarios se inventaron para poner bien al muerto, ya fuera porque el finado era una bellísima persona o por esa costumbre de poner puente de plata al enemigo que huye, sobre todo si la fuga es al más allá, desde donde se regresa con mucha dificultad. Es por ello que algunos responsos por IU, que desde este fin de semana busca líder en InfoJobs además de un milagro, han sido muy sentidos: “El comunismo es una utopía válida como contrapeso en tiempos de tribulación como los que corren (…). Un mundo sin comunistas en la oposición será más truculento que un día sin pan y la hipoteca sin pagar”, afirma Martín Prieto bajo su volcán de El Mundo.

Existiendo amplia coincidencia en que este muerto al que todos matan tiene una salud espantosa, no se comprende el ensañamiento de Iñaki Ezkerra en La Razón, que pretende que el fiambre dé la batalla contra el paro, se refocile con los males del capitalismo y elija a Rosa Aguilar, “que es la que más vale de todos”, una opinión compartida por el PSOE, que busca refuerzos en el mercado de invierno. “Si Marx se levantara de su tumba los corría a todos a boinazos”, grita este alma de cántaro sin saber que está en medio de un entierro.

“El doctor House se hubiera puesto las botas en la Asamblea de IU, pero habría tenido problemas para fijar la hora exacta de la defunción porque el enfermo respira en contra de la lógica de la bioquímica política”. El forense es Martínez-Simancas, un hombre que sabe lo que es la muerte desde que lo liquidaron de El Mundo TV y purga sus pecados en la versión impresa. A destacar su imagen de Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda, con la que, por fuerza, hay que estar de acuerdo: “Es a la prudencia política lo mismo que Poli Díaz a la presidencia del Ateneo”.

La derecha llora el tránsito de IU con aflicción, aunque no tanto porque “un sector minoritario, pero apreciable, de la sociedad se pueda sentir representado en un proyecto a la izquierda del PSOE”, como exponía La Razón en su editorial de ayer, sino porque intuye que ese mismo PSOE “se frota las manos ante la bolsa de votos que puede cambiar de manos”. Una esquela similar podía leerse en El País, donde se daba cuenta de lo inevitable del desenlace: “Existía escaso margen para que este Congreso representara un punto de inflexión en el imparable descenso de IU a los infiernos”.

Esto se hunde

El hundimiento de IU es comparable al de las Maldivas, cuyo nuevo presidente, según cuenta ABC, ha creado “un fondo nacional para comprar tierras más allá del archipiélago maldivo” para poner de nuevo al país en el mapa si vuelven los tsunamis y lo ahogan. Hay que refundar el partido, el país y el capitalismo. Cansa hasta pensarlo.