Publicidad

Obituario de Ramón Calderón

17 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

A la espera de que Florentino Pérez llegue con otro Ronaldo en la faltriquera y recalifique el Bernabéu o el Parque del Retiro, se oficiaba anticipadamente ayer el óbito presidencial de Ramón Calderón en el Real Madrid, una vez confirmado que los colegas de un tal Nanín y hasta el Orfeón Donostiarra votaron como compromisarios en la última asamblea del club, se supone que a su favor. Calderón, que era el que le preparaba las asambleas a Floro, adujo que ni sabía ni conocía, pero lo ocurrido era tan transparente como las gasas que Soraya Sáenz de Santamaría lucía en plan deshabillé en la portada de El Mundo. La portavoz del PP, por cierto, nos ha dejado entre boquiabiertos y mudos.

En la página siguiente, Luis María Anson, enamorado de la ensalada de carabineros y la perdiz en pepitoria que Florentino sirvió en la boda de su hija Cuchi, condenaba a Calderón a los infiernos, aunque su trato con él “siempre ha sido amable y cordial”. Insistía en que el abogado tenía que irse porque “el Madrid no es sólo un club. Ha derrotado, incluso, a los toros en la imagen internacional de España. Compite con El Escorial (…). Es la paloma de la paz de Picasso que vuela sobre el mundo”. Y hay que lavar cuanto antes las manchas, que en eso Floro era como el Ariel Ultra.

Los madridistas son muy mirados para eso de la imagen. Alfonso Ussía, en La Razón, pedía elecciones ya, porque al club no se le puede “someter a la humillación diaria de la duda y la rechifla general”. En Barcelona se tronchan tanto que Emilio Pérez de Rozas, en El Periódico, contaba hasta chistes: “¿No has oído ese que dice que Ramón Calderón se va a casar, y pronto, muy pronto, con la duquesa de Alba porque va a ser el único título que ganará este año?”.

Tal y como están las cosas, ya no se puede salir a la calle ni en Katmandú. “Un club como el Real Madrid no puede permitir estos esperpénticos hechos que le convierten en el hazmerreír del fútbol mundial, porque con esto de Internet ahora se enteran de todo hasta en el Nepal”, comentaba horrorizado José Vicente Hernáez en Marca. Guash, el chistoso del As, hacía la gran pregunta: “¿Le merece la pena prolongar la agonía a Calderón?”

Aquí un amigo

A ese mismo interrogante contestaba en Los Desayunos de TVE, Melchor Miralles, ex directivo de Calderón y clon del conde-duque de El Mundo en Teleramírez. Miralles había estado horas antes ofreciendo su hombro en casa del afectadísimo y “honrado” Ramón, que para eso están los amigos. “No hay motivo para que Ramón Calderón se vaya del Real Madrid (…) Pero a mi personalmente no me compensaría”. A la hora de comer, Calderón cedía el testigo al naviero Boluda. Esto se hunde.

Sobre el antisemitismo

16 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Después de comprobar la eficacia del Plomo Sólido –más de 1.000 palestinos muertos, la mitad mujeres y niños, contra 13 israelíes– cuesta disculpar que Amos Oz, el autor que nos adentró en la oscuridad a la que fue empujado el pueblo judío, comenzara así su artículo de ayer en el ABC: “El bombardeo sistemático de los ciudadanos de pueblos y ciudades de Israel es un crimen de guerra y un crimen contra la humanidad”. ¿Tenía algo que decir el escritor que supo conmover al mundo con el terrible sufrimiento de su familia de la muerte de palestinos inocentes? Sólo esto: “Debemos de tener cuidado para evitar que la acción militar acabe beneficiando a la misma Hamás”.

Dice Irene Lozano en este mismo periódico que el riesgo del columnista es “levantarse un día desorientado respecto a quiénes son las víctimas y legitimar la masacre de civiles”, y eso es lo que ha debido ocurrirle también a Ángela Vallvey, quien ve en la difusión de imágenes de niños muertos en la franja de Gaza una mano goebbelsiana que alimenta la caldera del antisemitismo: “El odio al judío perdura, fuerte y brioso. Y una mentalidad marxista, que impregna a cierta Europa de izquierdas, anti-USA y antisistema, se ha empapado de él”, afirma en La Razón.

De odios, al parecer, entiende un rato Edurne Uriarte. Según la catedrática del ABC, quienes, como ella, defienden “el derecho de Israel a la legítima defensa” no odian a los palestinos, mientras que “los que se manifestaron contra Israel el domingo en Madrid” odian a los israelíes, al menos bastantes de ellos. En consecuencia, si alguien asegura que la operación militar hebrea “técnicamente no se trata de un genocidio, cierto, pero sí de una masacre” y, además, califica a personajes como Uriarte de “mamporreros de Israel”, como hace David Torres en El Mundo, es un maldito antisemita y un ejemplo de “la siniestra reaparición del antijudaísmo”, fenómeno del que nos alerta La Vanguardia en su editorial.

Iñaki Gabilondo, a quien le abandona la santidad una vez al semestre, estalló el miércoles en Cuatro: “Ni antisemitismo ni nada parecido (…). Lo que se denuncia es una actuación político-militar intolerable (…). Nosotros no somos Hamás. Sí reconocemos al Estado de Israel y su derecho a existir, pero, además de creer que la política del Gobierno de Israel juega contra los intereses de su pueblo, la consideramos perversa”.

Por las urnas

¿Es antisemita Akiva Eldar, columnista del diario israelí H’aaretz, cuando manifiesta que la única vía para apartar a Hamás del poder “es la misma por la que llegó a él, las urnas y no las balas”? ¿Odia a Israel por exigir a su Gobierno la valentía de retomar el malogrado acuerdo de 2002 con Arafat? ¿O es quizás un agente de Teherán?

Puñetas en huelga

15 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Preocupadísimos por el caótico estado de la Justicia –algo muy reciente, porque, de lo contrario, los concienciados jueces de este país se hubieran plantado mucho tiempo atrás en beneficio de la ciudadanía–, el cuerpo de ilustrísimas ha decidido exigir al Gobierno más medios y, de paso, una subida de sueldo adicional al 5 % previsto, porque ya se sabe que con pan y vino se anda mejor el camino, sobre todo si el vino es de reserva. Para conseguirlo, han convocado una huelga en junio, con un ensayo previo en febrero y, de paso, han encendido el debate sobre si les asiste o no este derecho.

“¿Contra quién? ¿Contra sí mismos como parte del Estado, de uno de cuyos poderes (el jurisdiccional) son titulares?”, se preguntaba El País en su editorial. “Más que una huelga, que la Constitución reconoce a ‘los trabajadores en defensa de sus intereses’, se trataría de un cierre patronal”. En Punto Radio, Belloch, que fue juez antes que ministro bicéfalo y alcalde, apostillaba ayer que la ausencia de una mención expresa en la Constitución no avala el derecho a la huelga de sus colegas: “Tampoco la Constitución dice que el Rey no pueda dejar de firmar leyes”, sostenía, como dando ideas.

De la defensa de los togados se encargó a destajo Isabel Durán, sacrificando, incluso, sus merecidas horas de descanso. De madrugada, en ‘La Espuela’ de Intereconomía, avanzó como axioma que “lo que no está prohibido, puede realizarse”. A primera hora, en ‘La mirada crítica’ de Telecinco, remató la faena: “Calificar de traición una huelga de jueces me parece rocambolesco. Este Gobierno tendría que hacer algo”, afirmó, tan despierta como siempre.

Pero el asunto tiene su miga. Ni Martín Ferrand en ABC era capaz de superar el no pero sí, sino todo lo contrario: “No es la huelga el camino que les corresponde, ni en el fondo ni en la forma (…); pero, ¿hay algún otro camino que conduzca a que este Gobierno entre en razones?”. Pues sí. Acostumbrado a desvelar enigmas, El Mundo cuadraba el círculo, animando a que fueran los ciudadanos y no los jueces quienes se movilizaran “para exigir un correcto funcionamiento de la Justicia”.

Tirado o la conspiración

¿“Los de las puñetas están molestos por el trato recibido por Tirado [el juez del caso Mariluz]”, como señala el liberal-católico Juan Morote en Libertad Digital, o hay una conspiración corporativa de jueces, pilotos y controladores para dañar al PSOE, como sugiere Enric Sopena en El Plural? “Qui prodest? ¿A quién beneficia la estrategia de los corporativistas? La respuesta es fácil. Benefician a la derecha”, afirma el cancerbero de Moncloa. Acabáramos.

Rajoy vuelve al confesionario

14 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Tras las últimas encuestas que le alejan un poco más del PSOE, Rajoy volvió el lunes a la Cope, en un intento de evitar que más oyentes de la emisora se pasen a Rosa Díez, esa izquierdista de derechas o derechista rojeras, según se mire, que le está mojando la oreja. El del PP eligió el confesionario de César Vidal para decir, entre otras cosas, que él no maltrata a ningún medio y que su jefa de prensa tiene derecho a defender su honor y querellarse contra el colaborador de Federico I que la acusó de haber propalado que Aznar esperaba un hijo y que la ministra francesa Rachida Dati era la madre. Si es que, Mariano, vas provocando.

Así, al menos, lo entendió Losantos, que se pone grueso de los nervios cada vez que un colega de su parroquia, llámese Schlichting o Herodoto, se va al tálamo de las ondas con Rajoy y traiciona su plan de liquidación política del gallego. A primera hora de la mañana de ayer hubiera llenado una Fanta de dos litros con los espumarajos que soltó por su boca. “¿Tienen derecho al honor los estafados por Mariano Rajoy? A ver, Mariano, ¿tú tienes honor después de haber echado del partido a María San Gil y de conseguir que se vaya Ortega Lara o podemos dudar de que tu honor sea como el de Guzmán el Bueno? (…) Dice que no ataca a los medios de derecha. Pero, hombre, si toda tu campaña, Mariano, ha sido atacar a El Mundo y a la Cope. Si no has hecho otra cosa en este año más que perder votos, insultar a Esperanza Aguirre, echar a María San Gil… ¡Ay, Señor!”.

El caso es que ni con la Cope ni sin ella parecen tener remedio los males de Rajoy, a quien un día sí y otro también se le busca sustituto por tierra, mar y aire. “El caso perfectamente descriptible es que el registrador de la propiedad cada vez aparece más amortizado entre todo aquel que tiene el oído pegado al surco”, asegura en El Plural Graciano Palomo, quien él solo se guisa y se come el nombre del relevo: “De forma imperceptible, con habilidad por una vez en su vida, conteniendo el aliento, sujetando los demonios internos y familiares, Alberto Ruiz-Gallardón empieza a ver, en efecto, que hay posibilidades”.

Nombre de mujer

En vez de pegar la oreja al surco, Fernando Jáuregui se limita a pasearse por la calle Génova, donde parece que hay alguien pegando voces: “Una de las cosas que se oyen cuando se transita por los pasillos del PP es la posibilidad de que, al final, la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, se convierta en posible cabeza de candidatura del PP ante las elecciones generales. Cospedal, te dicen, es una figura atractiva, no hace ni dice tonterías, está bastante bien valorada”. Jáuregui no hace caso del pregonero, pero constata en su artículo de OTR que “el ansia de cambio, ahora tiene nombre de mujer”. Todo demasiado exótico, que diría Aznar.

Álvarez o la fuerza del sino

13 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Pedro García Cuartango, que sigue siendo un sabio pese a su contacto diario con el logroñés que gobierna El Mundo, sentenció ayer que Dios es tan improbable como el azar. Pero nada ha dicho acerca del destino, que es la fuerza más citada, no ya para explicar la existencia, sino para disculpar cualquier error. Al destino se ha acogido Magdalena Álvarez para justificar el caos de Barajas tras la nevada del viernes. ¿Es la ministra un juguete en sus manos? ¿Está escrita su destitución en las estrellas?

Para contestar a esta última pregunta, Antón Losada recurría en la tertulia de la Ser a la teoría del yogur, más científica que el oráculo: “Es una ministra que ha caducado. No caerá en esta crisis porque el primer mandato de un presidente es no cesar nunca a aquel que pide la oposición que sea cesado”. Existe consenso en que la ministra no es perfecta e, incluso, puede entenderse que la simplicidad de sus frases genere desconcierto, como la reproducida por Gundín en La Razón: “Hay mucha nieve porque ha nevado mucho”. Pero lo “asombroso”, a juicio del mundial Santiago González, es que “contra la clamorosa incompetencia de la ministra, una tertuliana del PP busca la culpabilidad en el acento”.

“Penoso chapurreo” lo llama en el ABC Eduarne Uriarte, una catedrática que escribe como un párvulo. ¿Qué decir entonces de las espantosas torturas de Uriarte a la sintaxis castellana? Lean: “Después de haber introducido como objetivo preferente en el Estatuto andaluz la defensa de la modalidad lingüística andaluza que, ¡pobres andaluces!, dicen los de la txapela [traducir por forofos], es el verbo inconexo, torturado e incomprensible de la ministra”.

Además, es innegable que Álvarez ha ejecutado en Barajas un canto a la igualdad de todos los españoles. “Yo pensaba que había cosas que sólo ocurrían en Barcelona”, aseguraba Enric Juliana en Onda Cero. Y aunque sólo fuera por ello, quizás se mereciera la defensa que le brindó el presidente cántabro Revilla en la misma emisora: “Se está cargando muertos que no le corresponden (…). Es una mujer muy seria en su trabajo, muy puntual en su horario y que cumple los compromisos cuando los da”.

«Huid, miserables»

Por el camino opuesto, Martín Ferrand llegaba en La Estrella a la misma conclusión: “Álvarez es una calamidad y no vale la pena ensañarse con ella, pobrecita”. A su juicio, la ministra no es un instrumento del destino, sino de Zapatero, “el inútil que no se desgasta”. Puede que lleve razón. Nadie se imaginaría a la de Fomento repitiendo las últimas palabras de Don Álvaro (el de la fuerza del sino) antes de suicidarse: “Yo soy un enviado del infierno, soy el demonio exterminador… Huid, miserables”. Entre otras cosas, porque huir de Barajas era imposible.

Un juicio de locos

10 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Ha comenzado el juicio contra Ibarretxe, Patxi López y Otegi et alters, un proceso que bien podría derivar en un círculo vicioso. El lehendakari y el líder del PSE se vieron con el tal Arnaldo en el llamado proceso de paz, y por ello se les juzga como cooperadores necesarios en un delito de desobediencia al Supremo que, como se sabe, ilegalizó Batasuna y prohibió su acción política. Este jueves los tres han vuelto a reunirse en la sala de vistas e, incluso, Ibarretxe y Otegi se han dado la mano mientras hablaban, quizás, de política, por lo que cabe la posibilidad de que alguien acuse al tribunal de cooperador necesario en un nuevo delito de desobediencia. ¿No es más cierto que si se encontraron allí fue por decisión judicial?

Lo del apretón de manos ha producido inquietud en el tertulianismo. “Ese saludo de Ibarretxe a los dos terroristas, tan bien puesto en escena, me pareció escalofriante”, explicaba horrorizado José María Marco en la Cope. Igualmente asustado –algo insólito en un reportero de guerra jubilado–, Alfonso Rojo llamaba la atención en Punto Radio sobre sus rostros: “Si la cara es el espejo del alma, es para echarse a temblar porque la cara de alegría que tenían saludándose Otegi y el lehendakari parecía casi obscena”.

A diferencia de la princesa, el lehendakari está alegre. ¿Qué le pasa al lehendakari? Pues que los jueces son “mayormente afines”, tal es la opinión de José Antonio Vera en La Razón: “Así que como el veredicto está ya escrito, lo que hoy interesa al presidente vascongado es disfrutar sin descanso del eco mediático de su martirio, para poder aparecer otra vez ante los votantes como un santo abertzale torturado por el centralismo español”.

Claro que lo del veredicto es lo de menos. Antes de meterse con Rajoy, César Alonso de los Ríos lo razona en ABC con implacable lógica: “Condenados o absueltos, en marzo serán jefes del Gobierno vasco o Ibarretxe o López, y tanto el uno como el otro terminarán llevando a cabo el mismo programa, esto es conceder una mayor autonomía al País Vasco, que a estas alturas equivale al reconocimiento de la soberanía (…). Realmente, la independencia”.

La sigla perdida

El verdadero culpable es Zapatero, y así lo advierte un José María Carrascal siempre vigilante en el monárquico diario: “El PSOE es cada vez menos español y menos autonómico, hasta el punto de haber dejado caer de sus siglas la E para sustituirla por la inicial de su comunidad (…). Por este camino, volvemos, no a la II República, sino a los reinos medievales”. Es algo que ni el Romancero contempla: “Morirán los castellanos / antes de ver tal jornada; / montañeses y leoneses, / y esa gente asturiana…”.

Defensa ‘fashion week’

09 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Recabada la más actualizada documentación y consultadas las fuentes más fidedignas puede afirmarse con absoluta certeza que Carme Chacón vistió en la recepción de la Pascua Militar un traje de Purificación García, que simulaba ser un esmoquin, complementado con una camiseta de David Delfín, que simulaba ser una camisa. Si los zapatos simulaban ser otra cosa no se ha establecido. No hay acuerdo acerca de si la ministra iba divina de la muerte o hecha un adefesio, gracias sobre todo a un maquillaje, “mas digno de una actuación del desaparecido Marcel Marceau o de Ludmilla Tcherina, la reina del rímel y del eyeliner, para bailar Copelia”, como nos recuerda con justificada irritación Carlos García-Calvo en El Mundo.

Dos preguntas están en la calle. ¿Rompió la ministra el protocolo? Y si lo hizo, ¿sabe alguien de qué material está hecho este protocolo para que se rompa cada dos por tres? Leamos a los especialistas: “Cuando el atuendo masculino que procede en un acto es el chaqué éste no se puede sustituir por un esmoquin, que se encuentra en un nivel inferior”, recuerda Ana Asensio en ABC. ¿Acaso ignora la ministra que “el esmoquin es una prenda nocturna que desentona a la luz de la mañana” como indica Jorge Berlanga en La Razón? ¿O todo ha sido culpa de su marido-asesor Barroso, que según la mundial Carmen Rigalt, “es a Chacón lo que Marichalar fue en sus tiempos a la infanta Elena?”.

En La Espuela de Intereconomía, la radio que hubiera escuchado Don Pelayo, Isabel Durán estaba indignadísima ya de madrugada: “Ponerse masculina me parece machista. ¿Qué pasa? ¿Qué tiene que parecer un hombre (…)? ¡Que se vaya a hacer la pasarela con la vicepresidenta a Maputo o a Mabuto”.

Y es que, después del protocolo, la segunda víctima de la osadía chaconiana fue Letizia Ortiz. La cirugía derrotada por la moda con dos narices, que diría y dice Matías Vallés en el Diario de Mallorca. “Frente al atuendo de bailarín de tango de Chacón, la Reina y su nuera parecían sobrevestidas”. Y la tercera, el propio Rey: “El traje chaqueta o lo que sea arrinconó también la iniciativa regia de un alto el fuego inmediato en Gaza, lo cual mide la relevancia de ambas propuestas”. Una masacre, en definitiva.

Sexismo

Afortunadamente para Chacón, Esperanza Aguirre, sin calcetines a la vista, ha salido en su defensa (con minúscula) y ha criticado el sexismo. Lo mismo que Pepa Bueno en El Periódico: “Pensábamos que nosotras teníamos que pelear la igualdad en los consejos de administración, y resulta que todavía tenemos que pelearla en los fondos de armario”. Si Zapatero hubiera llevado vaqueros en vez de chaqué nadie se hubiera fijado. ¿Quieren luchar contra la discriminación? Pregunten a Vitorio&Lucchino.

Opiniones sobre Gaza

08 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Los medios de comunicación se retratan en los editoriales, pero no sólo. Y siendo verdad que un periódico no tiene por qué compartir la opinión de sus colaboradores, no lo es menos que algunos de ellos son utilizados para decir lo que la empresa no se atreve o la prudencia no aconseja. Es tan improbable que el cardenal Rouco se manifieste en un artículo a favor de la eutanasia como que Marina Castaño deje sin cobrar algunos de los que perpetra. Más allá del pluralismo, si algo se publica es porque el responsable del medio quiere o lo busca.

La muerte de cerca de quinientos palestinos no había sido suficiente. Tuvo que producirse el ataque a unas escuelas de Gaza gestionadas por la ONU para que El País considerara en su editorial de ayer que Israel “pone en entredicho su propia credibilidad cuando asegura que está haciendo todo lo posible para evitar víctimas civiles”. Se condena, sí, pero con tibieza, posiblemente porque es lo máximo que sus lectores de izquierdas podrían asumir. Nótese la diferencia respecto a El Periódico: “Israel ha ido demasiado lejos y su imagen quedará teñida en Gaza por la sangre de los inocentes”.

Para decir lo que posiblemente se piensa se utiliza al columnista. El pasado martes el diario de Polanco publicaba un artículo del filósofo André Glucksmann en el que justificaba los ataques judíos y renegaba de quienes los creen desproporcionados. “¿Cuál es la proporción justa que hay que respetar para que Israel cuente con unas opiniones favorables? (…). ¿Convendría que Israel espere pacientemente a que Hamás, gracias a Irán y Siria, ‘equilibre’ su potencia de fuego? A no ser que se trate de equilibrar no sólo los medios militares sino los fines que se persiguen (…) ¿De verdad queremos que Israel refleje ‘de formar proporcional’ los deseos exterminadores de Hamás? (…) Querer sobrevivir no es desproporcionado”.

Otro tanto ocurre en La Vanguardia, donde la tibieza editorial alcanza la calidez: “La organización terrorista Hamás, que cuenta con 15.000 milicianos armados en Gaza, además de centenares de miles de simpatizantes, y que fue quien hace un mes puso fin a la tregua, tampoco ha dado muestras de querer un alto el fuego ni de pensar en la rendición pese a las importantes bajas civiles, entre ellas mujeres y niños, que comporta su resistencia armada”. Por tanto, Israel mata inocentes pero la culpa es compartida.

La izquierda, contra Israel

Y para hablar claramente se tiene a mano a Pilar Rahola con su “histeria antiisraelí” del pasado martes. “Es cierto que contra Israel la izquierda intolerante vive mejor (…). Lo que está ocurriendo en Gaza es trágico. Pero no empezó con la incursión de Israel. Y cargar todas las culpas contra Israel es cómodo y es simple, pero no sirve de nada. Porque el principal enemigo del pueblo palestino palpita en su interior”. Pues eso.

Y los camellos muertos de sed

07 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

A excepción de César Alonso de los Ríos, que ha demostrado que se puede escribir durante años la misma columna sobre la rendición ante ETA o sobre lo tonto que es Rajoy, tema este que desarrolla en la actualidad, el resto de columnistas agradece los hitos navideños porque cualquiera se despacha con ellos un folio sin despeinarse. Esta semana ha sido pródiga en cartas a los Reyes y en reflexiones sobre estos magos que, como decía ayer César Vidal en La Razón, “no eran reyes, aunque sí pertenecían a una tribu irania”.

Lo que se ha puesto de moda este año es pedir cosas para los colegas, en plan amigo invisible. El ya citado Don Herodoto, firme candidato al Club de la Comedia, expresaba sus anhelos por un modelo ético para los periodistas similar al de los encamellados de Oriente. Consistiría en “actuar de acuerdo a los conocimientos más serios y contrastados, buscar la Verdad para sólo rendirse ante ella y mantenerse independientes del poder (…) Estoy dispuesto a renunciar a mis regalos de Reyes si, a cambio, dejan como tal esa conducta en las casas de mis compañeros de profesión”. ¿Por qué por la casa de Vidal pasan siempre de largo?

Juan Manuel de Prada, que desde que fichó por el Osservatore Romano sólo le falta repasar el Deuteronomio en el ABC, incluía en su epístola del lunes una reconvención a la Prensa porque se ocupa de lo nimio y no hace caso a lo importante, sobre todo si procede del Vaticano como era el caso: “No vendría mal que los Reyes Magos repartiesen ejemplares de la Política de Aristóteles entre el gremio periodístico”. En la misma línea y en el mismo diario, Félix Madero concretaba su petición a Melchor: “Que nos conceda el don de la oreja despierta en el autobús, en la tienda y en el bar”.

La carta más original la firmaba Jaime Peñafiel en La Estrella. Al catedrático de lo rosa no le hace falta ser bueno ni este año, ni el anterior para formular sus demandas para la Familia Real, que está muy necesitada la pobre, especialmente el marido de la infanta Cristina: “Para Iñaki Urdangarín, menos ansias de negocios y dinero”. Y un deseo muy especial para Letizia: “Intentar que no se le note que manda tanto, aunque para ello tenga que someterse a una cirugía estética de su carácter”.

Zapatero de Oriente

La única discrepancia seria se vivía ayer en el monárquico ABC. Según Ignacio Camacho los Reyes existen y hay que seguir creyendo en ellos “para poder nutrir la necesidad de la utopía”. Frente a su opinión, la de Ignacio Ruiz Quintano, que ya terminó de contarnos la lista de mártires del diario en la Guerra Civil: “Lo siento por los niños autonómicos, pero en España los Reyes Magos no son los padres; los Reyes Magos son Zapatero”. A ver, Expósito, pon orden en tu línea editorial.

Mayor Oreja: orines y principios

06 ene 2009
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Rajoy, que es hombre de tradiciones, le ha anticipado su regalo de Reyes a Mayor Oreja, que es un señor de principios, aunque flexibles. Como se recordará, al vasco se le hacía insoportable que Mariano hubiera conducido al PP a la sima del relativismo, y que por el camino extraviara valores fundamentales del partido. Pero como Mayor es democristiano ha debido de perdonarle, y es por eso que ha aceptado el sacrificado regalo de seguir cobrando del Parlamento Europeo cinco años más. ¿Que por qué lo ha hecho? Por principios, claro.

Santiago González recuerda en El Mundo el consejo de McNamara a Johnson cuando éste le preguntó si debía destituir al director del FBI o dejarle en el puesto. “Es mejor tener al indio dentro de la tienda meando hacia fuera que fuera meando hacia dentro”. De lo anterior se deduce que la vejiga de Mayor es portentosa, tanto como la aversión de Rajoy a los malos olores. Ahora bien, ¿ha de interpretarse la designación de Mayor como un acto supremo de higiene o de desesperación? “La realidad que ha debido leer ya Mariano Rajoy (es) que no puede con sus enemigos”, opina Germán Yanke en La Estrella. Lo que se dice mear y no echar gota.

El caso es que a Mayor se le quiere y ya nadie recuerda que permitiera a Ibarretxe sacar adelante sus Presupuestos por unas horas más de sueño. “En tiempos en que más del 90% de los políticos españoles son unos liberalotes que meten los principios en la guantera del coche y que considerarán muy seriamente la posibilidad de vender a su madre por un cargo gordo y bien remunerado (por la teta del Estado), Mayor Oreja es un democristiano con arranques verbales prometedores (..) y actitudes bastante dignas”, sostiene el genial editorialista del Diario Ya.

Además, según afirma Emilio Alfaro en El País, con Mayor como candidato en las europeas “no sólo se obliga al sector más desafecto del partido a involucrarse (…) sino que se tapona (…) el riesgo cierto de que se deslice hacia el partido de Rosa Díez el voto conservador calentado por los altavoces del tremendismo”. Sin embargo, para Juan Carlos Girauta, la cuestión no es ya si se detiene la sangría de votos presentando a “una Rosa Díez con barba y bigote”, sino si Rajoy goza del suficiente crédito. “¿Se puede creer, a estas alturas de la decepción y a estas bajuras del arriolismo, en una vuelta del PP a la coherencia, al papel de la oposición, a las ganas de luchar por las ideas, a la decencia política?”, se pregunta en Libertad Digital. Adivinen la respuesta.

Llover sobre orinado

Volvamos a Santiago González: en lo partidos “siempre hay alguien dispuesto a mear por uno dentro de la tienda”, sentencia. Es decir, que la vieja guardia del PP, prostática y todo, seguirá apuntando al traje de Rajoy. Y lloverá “sobre orinado”.