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A Camps le desnuda un sastre

17 mar 2009
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Ha hablado José Tomás, el sastre de Camps, y le ha hecho una gran faena al presidente valenciano, que no admite un traje sin ceñidor trasero, algo parecido al ABS pero en trabilla. Vestido de romero, Camps ha dicho que es una víctima de las mentiras, pero tiene difícil su defensa, porque el modisto le tiene tomada la medida y, además, en el Ritz, donde se alojó el maharajá de Kapurtala, y Rainiero y Grace Kelly consumaron su cuento de hadas. La honorabilidad de Camps está sujeta con alfileres.

¿Es lícito dudar de la palabra de un político que jura haber pasado por caja aunque no enseña las facturas? Tras las revelaciones al volapié de José Tomás, un comprensivo Fernando Jáuregui echaba un capote a Camps en el Diario de Mallorca: “Sigo sin convencerme de las culpabilidades del presidente de la Generalitat, más allá de que, sin duda, debió afrontar las cosas con mayores dosis de valor y sinceridad”. Igual de confiada se mostraba Pilar Cernuda en Onda Cero, que sólo recela y se indigna con los socialistas: “Quiero creer que tiene las pruebas de que ha pagado los trajes. Alguien de su entorno me ha dicho que las tiene y que las hará públicas”.

En dirección contraria circulaba por La Opinión de Málaga Consuelo Sánchez Vicente, para quien una cosa es la presunción de inocencia y otra las responsabilidades políticas de unos representantes con los que “está permitida la tolerancia cero o la intransigencia diez”, sobre todo si, como decía Manuel Alcántara en La Voz de Cádiz, “hay motivos para que muchos crean que este señor tiene más cara que calva”.

A Camps no le salvaba ayer ni Miguel Ángel Revilla, el famoso representante de las anchoas del Cantábrico en funciones de presidente autonómico. “Tengo la intuición de que los trajes se los regalaron (…). Me da esa pinta. ¡Ojalá que no porque sería terrible! (…). Si se probase que esos trajes se los han regalado, quien coge poco, coge mucho. Así de duro soy”, advertía en Punto Radio.

El consejo

Hasta el apóstol Federico buscaba en la Cope una salida al callejón valenciano: “Si no tienes la factura, pues di: ‘Esto es un error, lo lamento y lo pago en cuanto me digan cómo y a quién’. Ya está. Oye, si son dos millones de pesetas… Un tipo cuyos contratos en la Comunidad Valenciana son de miles de millones de euros. Eso lo entiende todo el mundo. Pues no, señor”. A Camps le ha desnudado un sastre. O sea.

El coche fantástico

14 mar 2009
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Distraído con los festejos por su victoria en Galicia, Rajoy no ha visto cómo se le venía encima un Jaguar de ocho cilindros en uve, que ya ha atropellado a su vicesecretaria de Organización, Ana Mato. Es que van como locos. La historia es sencilla. Mato estaba casada en 1999 con Jesús Sepúlveda, aunque se nos sugiere que convivían sin hacer vida marítima. A Sepúlveda, hombre de confianza de Aznar y secretario del área electoral del PP, Francisco Correa le compró ese año un coche de 8,6 millones de pesetas. Para negar el soborno, el ex marido del Jaguar ha asegurado que fue un trueque por su BMW. Mato dice que no sabía. Rajoy dice que no le consta. Aznar no dice nada. Hasta aquí los hechos.

La “siempre bellísima” Ángela Vallvey, que, por modestia, ha eliminado de la Wikipedia este epíteto épico de su pie de foto y ha dejado sólo el nombre, estaba sumida en la duda metódica. “La respuesta de Ana Mato, a mí, mi feminismo mediante (?), me cuadra. Esto de que ‘no me consta’, es verdad (?). Un Jaguar no es como una tartana, que es lo que solemos tener la mayoría de los contribuyentes, y se sabe o no se sabe, o sea, está ahí o no está ahí. Es tan fácil como decirlo (…). Este tema lo pongo sub iudice mientras no esté aclarado”, exponía en Onda Cero para desconcierto general.

A Mato le ha preguntado Leire Pajín si se montó en el regalo de Correa y Francisco Marhuenda, que ahora pasa por periodista, pero que entonces era el adjunto de Rajoy en la dirección de las campañas electorales del PP de 1996 y 2000, se ha puesto como un basilisco. “La operación contra Ana Mato me parece una desvergüenza”, afirmaba en Espejo Público de Antena 3. “Si [Sepúlveda] le dijo a ella ‘lo he comprado’ [el Jaguar] tampoco vas a decir, pues oye, en las parejas la gente no dice tráeme las facturas”, añadía este monumento a la independencia que dirige La Razón. ¿Y Correa? Ni Marhuenda ni Rajoy le conocían, por supuesto.

Tanta ignorancia sorprende, sobre todo porque el mismo Rajoy ha admitido que fue él quien ordenó que se diera boleto al engominado. “¿Cómo se explica?”, inquiría Luis M. Alonso en La Nueva España. “Pues de ninguna manera. O sea del mismo modo que tampoco se explica el hecho de que a Ana Mato no le conste que el ex alcalde de Pozuelo tuviese un Jaguar cuando todavía estaba casada con él. Una mujer puede pasar de fijarse en las corbatas que compra su marido pero no es creíble que no le preste atención al cochazo estacionado en el garaje de casa”.

Ver, oír y callar

Rajoy y Mato convivían con corruptos, pero no sabían nada. Y si lo supieron callaron. “¿Qué hay que hacer en un partido político para ser censurado? ¿Matar? ¿Violar menores?”, se preguntaba Luis del Val en el Diario del Alto Aragón. Ni así.

La comisión de Mata Hari

13 mar 2009
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Tras investigarse concienzudamente a sí misma y a su entorno por espacio de unos minutos, Esperanza Aguirre ha confirmado que nadie de los suyos espió a los otros, que también eran de los suyos pero recelaban de sus calcetines. No tenía sentido, por tanto, mantener abierta la comisión en la Asamblea de Madrid ni un segundo más. Sus conclusiones determinarán que los culpables son, por este orden, la prensa canalla, los espiados, que mienten más que hablan y, además, afanan portátiles al descuido, y el conde de Romanones, que inspiró a Leguina la creación de un servicio de información que heredó Gallardón y que éste, sin avisar, dejó en activo para que Aguirre pudiera espiar a sus rivales políticos, algo que tras arduas indagaciones se ha demostrado falso.

“El PP ha echado el cierre a la investigación igual que se hace con la puerta santa de Santiago en el año Jacobeo: un ladrillo encima de otro hasta no dejar que pase la luz”, afirmaba Rafael Martínez Simancas en El Mundo. Pero que nadie vea oscurantismo en el carpetazo ni en que se haya impedido la comparecencia de 18 personas, entre ellas los espiados; al fin y al cabo, a ninguno se le ocurrió volver la cabeza cuando estaban siendo vigilados. ¿Qué podrían aportar sus testimonios?

La diligencia de Aguirre en demostrar su inocencia con la desinteresada ayuda del riojano Ramírez ha enfurecido al diario El País, contra el que la chulapona presidenta madrileña se ha querellado. En su editorial de ayer hablaba de “farsa”, “abuso de poder” y “gesto caciquil” de la candorosa Esperanza. Sostenían los de Prisa que “el desafuero político de Aguirre en la Asamblea de Madrid es, además, un desafío a la dirección del Partido Popular”, a cuyo megalíder, Mariano Rajoy, exigían que cumpliera su palabra y llegara hasta el final.

Pero tras la conquista de Galicia, Rajoy no parece estar por la labor. “Sabe de las ambiciones políticas de la presidenta y se lo tiene en cuenta, pero en este momento parece preferir que no aflore la tensión entre ambos dejándola hacer, es decir permitiendo que la comisión de investigación se cierre en falso”, aseguraba en el Diario de León Julia Navarro, que igual observa en este gesto una conexión con el epitafio de Alfonso X el Sabio y escribe otro best-seller.

De Madrid al cielo

Hablando de epitafios, el editorial de El Periódico de Aragón esbozaba uno para la Mata Hari de los populares: “A Esperanza Aguirre puede salirle bien la operación en el terreno de juego madrileño (…) pero es difícil que fuera de Madrid pueda presentarse desde hoy como una alternativa seria a dirigir la derecha española”. Así que, de Madrid al cielo y un agujerito para seguir espiando, digo viéndolo.

Los agujerólogos atacan de nuevo

12 mar 2009
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Como sus patrañas sobre el 11-M aún les resultan rentables, los agujerólogos han vuelto por donde solían en el quinto aniversario de los atentados. Quienes atribuyeron la matanza a ETA, implicaron al PSOE, trataron de anular las pruebas para dejar sin castigo a los culpables y fabularon una conspiración en la que estaba implicado hasta Manolete, siguen diciendo que quieren saber la verdad con notoria desvergüenza. Este año –explicaba Pilar Manjón en El País– han cambiado las cosas: “Por ejemplo, hay periódicos que hacen entrevistas con asesinos”. La voz del 11-M se refiere a El Mundo y su serial para demostrar que con Jamal Zougam, condenado a 40.000 años, no se ha hecho justicia. Como nos descuidemos, Ramírez le organiza una colecta.

Retirado de la circulación su agujerólogo de plantilla, el diario que más ha desacreditado la profesión periodística en este siglo ha echado mano para su enésimo enjuague de Luis del Pino, un sujeto dispuesto a vivir de los atentados el resto de su vida. Esto es lo que decía ayer en Libertad Digital: “Nuestros investigadores tuvieron la inmensa suerte de encontrar una bomba sin estallar en una comisaría. Y, no contentos con eso, a continuación resulta que identifican a partir de esa bomba a Zougam, a quien, por una inmensísima suerte, un error judicial había puesto en el punto de mira de la Policía cuatro años antes. ¡Oiga! ¡Eso no es suerte! ¡Eso es el recolmo de la repanocha de la apoteosis de la recojomegasuerte! ¡Vamos, que no hay quien se lo crea!”.

La sincronización de esta gentuza es de reloj suizo. Lean si no la carta a los corintios del apóstol Federico en la Cope: “Dijo Zapatero y mintió: ‘Inequívocamente terrorismo islamista’ ¿Terrorismo islaqué? (Pausa dramática) Ni ha habido investigación judicial salvo para ocultar pruebas, ni ha habido instrucción judicial digna de ese nombre (…) ni ha habido juicio porque aquello fue una farsa repugnante, ni hay arma del crimen porque no se ha querido averiguar (…). Como había que condenar a alguien rápido había tres personas, dos moros y un cristiano, esquizofrénico él, el otro tenía coartada pero 30.000, 40.000 años de cárcel… Total, ¿qué más da?”.

Los homenajes

Reducido a la insignificancia el acto oficial en Madrid a las víctimas, boicoteado además por esa lumbrera del socialismo llamada Tomás Gómez, destacó el sentido recordatorio de Margarita Sáenz Díez. ¿Dónde? Si ayer era miércoles, en la Ser: “Quiero recordar de una manera especial a todos aquellos tullidos, discapacitados, afectados de forma irreversible (…). Hay una chica, que no recuerdo ahora mismo el nombre, que le falta un brazo, una pierna y una oreja. ¡De por vida!”. En efecto, Margarita, las orejas no vuelven a crecer.

El cementerio de La Moncloa

11 mar 2009
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Antes de ser declarados oficialmente muertos, a los desaparecidos se les concede un plazo de diez años para dar señales de vida. El Gobierno, en cambio, sólo ha necesitado uno para convencernos de que ni está ni se le espera, y que lo mejor es oficiar cuanto antes el funeral para que la viuda, o sea, Zapatero, rehaga su vida. Hasta tal punto es un clamor la remodelación del Ejecutivo, que ya la pide hasta Enric Sopena, que es al PSOE lo que la Custodia franciscana a los santos lugares: “Sí está al alcance de Zapatero robustecer su Gobierno y que su fortaleza se proyecte con nitidez e intensidad”, decía en un autorrefrito en El Plural.

Las especulaciones sobre la crisis se han aderezado con un recuento provisional de víctimas, entre las que se cita a la vicepresidenta De la Vega, cuyo puesto recaería en la titular de Defensa, Carme Chacón. Zapatero se lo pensará, más si cabe, después de que Margarita Sáenz Díez se lo desaconsejara vivamente. “Yo que tengo una confianza extraordinaria en esta ministra creo que sería un feo al Ejército y a las Fuerzas Armadas que se constituyera la presencia de la ministra como un paso, como una palanca para acceder a un cargo superior. Y creo que la actual vicepresidenta merece continuar”, afirmaba la salsa de cualquier tertulia. ¿Dónde? Si ayer era martes, en Telecinco.

Tampoco lo tenía claro Luis Rodríguez Aizpeolea, acreditado zapaterólogo, quien opinaba que esta jugada, pensada para más adelante, ahora sería precipitada. “A mí ya no me engañan.Tengo bastante edad (…). He vivido tantas crisis de Gobierno que ya no me creo nada de lo que diga el jefe de Gabinete, el ministro cabreado o el secretario de Organización mosqueado con no sé qué vicepresidenta… Y no hablo ahora de Blanco y María Teresa Fernández de la Vega”, aclaró en RNE, por si las moscas.

De lo que nadie dudaba era de la inminencia de una crisis que convertirá a Pedro Solbes en ex ministro, un cargo que, como decía el popular Jesús Posada, es para toda la vida. “La crisis ha empezado con la destitución de Fernández Bermejo. Es una crisis en dos etapas”, aseguraba Ernesto Ekaizer en Espejo Público antes de dar la palabra al porteño Carlos Rodríguez Braun, por lo que uno ya dudaba si estaba viendo Antena 3 o la argentina Telefé.

Amplio consenso

Si en ABC Ignacio Camacho sostenía que “la crisis ha puesto en evidencia la falta de solidez de un Gabinete, desleído en la insustancialidad”, en la SER José María Ridao radiografiaba la situación actual en parecidos términos: “Estamos sin credibilidad; sin estrategia”. Zapatero ha logrado poner de acuerdo a tirios y troyanos en que su Ejecutivo es peor que el aceite de ricino. Por fin, el consenso.

Y al sexto día tampoco dimitió

10 mar 2009
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En el PP han dejado de tentarse la ropa respecto a las corruptelas que les atribuyen y han salido en tromba a respaldar a Francisco Camps, porque una cosa es hacer dimitir a sus alcaldes y consejeros para que se defiendan mejor ante la Justicia y otra dar el pasaporte al segundo hombre mejor vestido de Valencia después de Zaplana. A Camps no le tendría que llegar la camisa al cuerpo, pero las suyas están hechas a medida y le entallan divinamente. Por si fuera poco, De la Rúa, el presidente del Tribunal que tendrá que investigarlo, es como un hermano. ¿Quién dijo miedo?

Sabedores de que Camps tiene su corazoncito, los populares han planeado un acto de desagravio en la Plaza de Toros, donde el dilema entre la vida y la muerte se dirime en traje de luces y no de Milano. “Existe una tendencia en su partido a ponerse en manos de la masa cuando alguien les pilla (supuestamente) con las manos en la masa”, afirmaba ayer en el diario Levante Martín Pacheco, para quien Camps no tendría disculpa aunque demostrara haber sufragado de su bolsillo el fondo de armario: “Un tipo (de tipología) que se gasta esa pasta gansa en trajes, chaquetas, pantalones (…), camisas, frac y corbatas (¡miles de euros al año!) no tiene bien amueblada la cabeza”.

Lo de pagar no es un hecho menor ni para Luis María Anson, acostumbrado a costearse el esmoquin cuando hace de jurado en los concursos de misses o a alquilarlo por horas en Cornejo: “Si Camps no dejó que nadie le pagara los trajes de marras, dispondrá de las facturas que acrediten que fue él quien las abonó. Y asunto concluido. En otro caso, no será fácil que (…) pueda evadirse de la dimisión por desproporcionado que, en principio, pueda parecer lo que ha ocurrido”, opinaba en El Imparcial.

Mientras Camps repasa el extracto de la visa, el viceramírez García Abadillo ha descubierto que quien ha tirado de la manta es un espía del CNI que hace de concejal del PP y, posiblemente, de encargado en La Retoucherie de Manuela. La revelación no cambia mucho las cosas para el barón valenciano que, como explicaba Raúl del Pozo en El Mundo, “va hecho un pincel, lo cual no es signo de elegancia sino de facilidad para ser sobornado”.

Las dos rayas

“No parece un hombre coqueto”, decía ayer Manuel Alcántara en el Diario de León, porque, si lo fuera, “más que la raya del pantalón le preocuparía no poder hacerse la raya del pelo”. Tenemos ante nosotros un hombre bien vestido, a quien la alopecia le impide tirarse de los pelos por haber sido pillado en semejante renuncio. Un político sospechoso resiste menos que un paraguas de papel de periódico, pero Camps está hecho de otra pasta. Seis días después de ser imputado se mantiene tan firme como los calzoncillos del Che.

El aborto libre y los buitres

07 mar 2009
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Tras incumplir su promesa electoral en 2004 y consentir que las interrupciones del embarazo sean rarezas en el sistema sanitario público –o, sencillamente, no se practiquen en autonomías gobernadas desde tiempo inmemorial por los socialistas–, después de asistir a la persecución judicial de algunas mujeres y al acoso a clínicas privadas, el Consejo de Ministros vio ayer, por fin, el informe de los expertos que aconseja que el aborto sea libre en las primeras 14 semanas y hasta las 22 en caso de riesgo para la madre o de malformaciones fetales. En su tribuna de ayer en El País, la ministra Aído (o su escriba) ha dicho una de las pocas frases inteligentes que podrán atribuírsele: “¿Por qué ahora?, me preguntan. ¿Y por qué no?, puede responderse”.

El informe recomienda que las mujeres puedan abortar sin el permiso de los padres a partir de los 16 años, y eso ha sublevado al tebeo de Marhuenda: “Si a una niña de 16 años se le supone tan madura como para abortar sin el permiso paterno, ¿por qué no se la deja votar? Más aún, ¿por qué se le exige el permiso de los padres para operarse de apendicitis y no para el aborto?”. La respuesta la ofrecía en Punto Radio el juez Ventura Pérez Mariño: “Quien va a tener el hijo es esa niña de 16 años; y lo va a tener para siempre. No lo va a tener ni su padre, ni su madre”.

Otra era la preocupación de Casimiro García Abadillo, viceramírez de El Mundo, a quien le desazonaba especialmente que ninguna mujer vaya a acabar en prisión aunque incumpla la ley: “Si esto es así, yo lo que quiero es que al ser humano se le declare especie protegida, porque si pisas un huevo de buitre leonado puedes ir a la cárcel, pero si una mujer aborta a los ocho meses en un supuesto de ilegalidad no le pasa nada. Esto es absurdo”, explicaba en Onda Cero. ¿Habrá pisado Abadillo algún huevo?

La modificación de una ley que tiene más de 25 años y que juzga a las mujeres como delincuentes salvo en determinados supuestos inquieta al columnismo más diestro, que cree que el PP entrará al trapo de este miura del brazo del cardenal más cercano, como viene siendo habitual. “Se trata de una trampa y de un planteamiento legislativo inoportuno que enfrentará concepciones que no son sólo ni principalmente ideológicas sino fundamentalmente éticas..”, afirmaba José Antonio Zarzalejos en Estrella Digital.

La vida y sus colores

¿Sorprendidos? Pues lean el fragmento de este artículo colectivo: “Honremos, cantemos a la vida en todas sus formas y colores, en todas sus manifestaciones (…). Hagamos los posibles y los imposibles para que no se consuma ningún aborto (…), pero respetemos la última palabra de ellas”. Lo publicaba ayer Gara. Estarán conmigo en que el arranque es impagable.

Patxi pues

06 mar 2009
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Tras las elecciones vascas, Pepe Blanco ha descubierto que Patxi López es un estadista y que su talla política es la XXL de Cortefiel. A la misma conclusión ha llegado la prensa conservadora que, según sostiene Josep Ramoneda en El País, “ensalza a López, convertido en el nuevo héroe del constitucionalismo, con la única intención de poder declararle traidor a la patria si no cumple con el guión que le tienen adjudicado”. ¿Hay que dudar, por tanto, de la sinceridad de Ángela Vallvey cuando decía en La Razón que le molaba Patxi porque le había visto en fotos “dándole un beso de tornillo en público a su señora”? No. Esta escritora es tan sincera que se ha hecho colocar este pie de foto en su biografia de la Wikipedia: “La siempre bellísima Ángela Vallvey”. ¿No es adorable?

Si lo que afirma Ramoneda es cierto, hay que desconfiar del apóstol Federico, quien ayer mismo en la Cope colocó bajo su manto al de Portugalete mientras reprendía al peneuvista Urkullu por calificar de “golpe institucional” un hipotético pacto entre el PSE y el PP. “Tú tranquilo, Patxi, que la última vez que hubo un golpe de verdad en España salieron huyendo todos estos. No durmió nadie en España, menos Garaicoechea que no se sabe, y otro de los batasunos de la época, que se le paró el motor de la barca cuando huía”. E idéntico recelo cabría mostrar hacia Pilar Cernuda, que en La Nación, la página de inicio de Recaredo, daba al PP sus maternales consejos: “Pues sí, a lo mejor hay que facilitarle el gobierno a Patxi López a cambio de nada, gratis total”.

¿Y López? “¿Ha de estar exultante un socialista que llega a lehendakari gracias a los votos del PP?”, se preguntaba Miquel Pairolí en El Punt. Isabel San Sebastián, que ya no recuerda cuando exigía que Zapatero pidiera perdón por haber permitido que Patxi López se reuniera con Otegi, no tenía dudas. “El reto está a la altura de lo que se puede conseguir: la libertad para cientos de miles de ciudadanos y el fin de la dictadura del miedo. Es la hora de los valientes”, proclamaba en El Mundo. Eso es épica y lo siguiente lírica: “Yo soñé con un momento como este pero con otro protagonista. Y hoy, aunque sé quién eres y sé lo que pretendías, no podré evitar emocionarme cuando oiga esas palabras –lehendakari López– resonando en el Parlamento vasco”, sollozaba un resignado Iñaki Ezkerra en La Razón.

El pin delator

Pero el amor no se improvisa. A Edurne Uriarte, cuya intuición es similar a su sintaxis, le ha bastado ver una foto de López en el ABC para negarle sus favores. ¿Qué foto? “La de la comparecencia de López con la ikurriña. Una gran ikurriña detrás de él y, sobre todo, un único pin en su solapa, la ikurriña. Desaparecida la bandera nacional”. Lo del pin es para sublevar a cualquiera, oiga.

El paro, suma y sigue y me llevo una

05 mar 2009
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Ha dicho Zapatero que los 154.058 nuevos parados registrados en febrero suponen un dato negativo pero menos malo que en enero, cuando 198.838 personas se fueron a la calle. Es una manera de verlo. Otra, que si febrero hubiera tenido los mismos días que enero habrían acabado en el INEM 170.564 parados, con lo que la solución al desempleo puede ser crear meses de dos semanas. Pero para hacer estas cuentas, nadie como La Razón. Vamos a ver, Marhuenda, si hay un parado cada 15 segundos, en una hora habrá 240 y en un día 5.760, y no 230 y 5.502 como se dice en la portada. ¿Por qué no contrata el periódico a un niño de la ESO y empezamos a sacar el país adelante?

El caso es que los periódicos contratan poco, cuando no despiden bastante. En estos casos, lo coherente sería advertir que algunas opiniones pueden estar contaminadas. ¿Qué quería decir ayer ABC en su editorial cuando exigía al Gobierno tomar “medidas impopulares, que acaban siendo inevitables” y liberarse de “prejuicios ideológicos” para reformar el mercado de trabajo? ¿No debería haber explicado a sus lectores que el diario ha lanzado una regulación de empleo para la mitad de su plantilla y que cada cual saque sus conclusiones?

Curiosamente, unas páginas más adelante, Fernando González Urbaneja también pontificaba sobre el particular. El presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid ha pedido al Gobierno que no autorice más ERE en medios de comunicación. Nada de ello decía en su columna, donde criticaba a patronal y sindicatos. “Este espíritu impávido ante el paro no hay por dónde cogerlo”, afirmaba. Completamente de acuerdo.

En estos tiempos son utilísimas las recomendaciones de los tertulianos, gente versada y polivalente. Tras un sesudo análisis del mercado laboral, donde, según Amando de Miguel, todo es lento y caro, el sociólogo de Espe dio sus recetas en Onda Cero: “La inmensa mayoría de los parados tiene que ir a cursos de reciclaje”, dijo primero. Luego esgrimió un neogilismo que hará fortuna para reclamar “la disminución drástica de los gastos ostentatóreos (sic) de todas las Administraciones”. De Miguel tiene una columna en Libertad Digital sobre el uso del idioma. En eso y en cómo solucionar el desempleo no hay quien le tosa.

El cinturón de siempre

Estamos en 3,5 millones de parados. Cinco Días (Prisa) sugería en su editorial que sean los trabajadores quienes se aprieten el cinturón: “Puede congelarse el salario o, simplemente, diferir las subidas ya acordadas (…). O se puede mantener la subida salarial, pero ahorrar en algunos ingresos en especie (planes de pensiones, bonos de comida o transporte, servicios médicos, etcétera)”. Que el comité de empresa de El País vaya tomando nota.

¡Ave, Rajoy!

04 mar 2009
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Corriendo en auxilio del vencedor, el columnismo patrio más diestro –y, en ocasiones, tenebrosamente siniestro– se ha apresurado a entrechocar sus copas por la victoria en tierras gallegas de Rajoy, quien, al parecer, ya no es un flojo ni un traidor a los principios, ni mucho menos un incapaz perezoso. Decía Lucía Méndez en El Mundo que “un líder cuestionado no se convierte en Disraeli de la noche electoral a la mañana”. Se admiten apuestas.

Está comprobado que los hombres cambian y, además, suelen olvidarse de comunicar dicho cambio a los demás. Entre estos olvidadizos se encuentra el académico de la eñe, Luis María Anson, cuyo juicio sumarísimo sobre el de Pontevedra podía leerse el pasado 10 de febrero en El Imparcial: “Aferrado a su poltrona de Génova, a Mariano Rajoy se le descompone el PP entre las manos. No ha sabido ni prevenir ni curar. Aznar fue la argamasa que unió al partido. Rajoy, que no supo dimitir a tiempo, lo está troceando”. Ayer, en su mundial Canela Fina el cuento había cambiado levemente: “Había que hacer lo que ha hecho Rajoy. Sabía que se la jugaba en Galicia y esta vez, sí, esta vez se calzó las sandalias del mitinero y se fue a las provincias gallegas a pilotar una inteligente y eficacísima campaña. Un diez para Rajoy…”.

Siempre dispuesto a iluminarnos con su enciclopédica sabiduría, César Vidal ofrecía gratis en La Razón las claves de la victoria, entre las que citaba la defensa de los principios, el combate a la izquierda y al nacionalismo y “la decisión del PP de acabar la luna de miel vivida al lado del grupo Prisa y concluir también con el distanciamiento de los medios de comunicación situados más al centro y la derecha”. Estamos, por tanto, ante un triunfador, aunque nadie lo diría tras echar un vistazo al blog de esta eminencia de la escritura automática: “Rajoy ha salido confirmado como un cadáver político que, muy difícilmente, llegará a las elecciones generales. Durante los próximos meses, la izquierda y los nacionalistas –encantados de tener enfrente a un perdedor– lo ensalzarán mientras pierde todas las elecciones”. Un hacha, Don Herodoto.

Pastel a la vista

Rajoy, en definitiva, no ha ganado en Galicia ni ha mantenido el tipo en el País Vasco por su estrategia de moderación sino por haber seguido los consejos de la Caverna, que si le hacía llorar era porque le quería bien. Lo explicaba quien se hace llamar Marcello en Estrella Digital: “Ahora la banda mediática aguirrista se acuerda de Rajoy y dicen todo se lo deben a ellos, no vaya a ser que lo de Rajoy vaya en serio y que entonces muchos de los antes detractores y ahora pelotas se queden sin conseguir un programa de televisión, como los que disfrutaron en tiempos de Aznar, o sin una licencia de radio o televisión, etcétera”. Hay pastel en el horno y mucho goloso suelto.