La mesa de luz

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Diario de un esbirro en el Sziget

20 Ago 2008
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Budapest Hungria 15082008 Festival de musica Sziget Vista general del escenario principal entre la multitud durante la actuacion del grupo punk Sex Pistols JOSE PUJOL

post_sziget_col.jpgEl pasado fin de semana viajé con Jesús Miguel (compañero de cultura) hasta Budapest para cubrir el Sziget, el festival de música mas grande de toda Europa. Dije que el rock in Rio es el festival mejor organizado en el que había estado (y alguno se metió conmigo por hacerlo) pues el Szitget es el festival más grande, más divertido y mas ecléctico en el que he estado. Y mejor organizado partiendo de la base de que es gigantesco (toda una isla), dura mucho tiempo (más de una semana) y va muchísima gente desde diferentes lugares de Europa (que vive allí toda una semana en un alto porcentaje). He de decir que ha sido toda una experiencia y una paliza brutal.

A las 7 de la mañana estábamos en barajas T4 para coger nuestro avión para Hungría. Después de dos horas y media de viaje aterrizamos y nos dirigimos hacia el hotel. Durante el viaje en minibús descubrimos el país. Hungría en los ochenta pertenecía al bloque soviético, perdió parte de su territorio después de las dos guerras mundiales y formó parte del imperio austro-húngaro. Un país con trenes construidos en los ochenta por los rusos, con una economía que no debe estar muy bien y con una ciudad que necesita dinero para infraestructuras y para atraer turistas a sus preciosos pero ruinosos barrios con edificios de principio de siglo. Tuvimos que acostumbrarnos a dos cosas: A una nueva moneda, el Forint, cuyo billete mas pequeño de 200 es menos que 1 euro (un cambio de rollo brutal) y a un idioma totalmente incompresible, no nos entienden ni cuando decimos el nombre del hotel y eso que es el Ramada Plaza Hotel.

El Hotel es cojonudo, tiene spa y esta a una parada de Hev (como el cercanías) del festival. Dejamos las maletas, nos damos media horita y nos vamos para el festival. Es la 1 de la tarde. Accedemos por la puerta general entregando nuestras entradas. En este festival todo el mundo entra por la misma puerta y como me comento un fotero húngaro en la entrada del foso, hasta los que trabajan en los puestos pagan su entrada.

Un puente de hierro da acceso a la isla en la que se celebra el festival. En la entrada me pongo a hacer fotos de cómo los de seguridad les quitan las botellas y otras cosas a los asistentes. Un gigantesco guarda de seguridad se acerca a mi y me pide explicaciones, en húngaro claro. Yo todavía no estaba acreditado y enseño mi carné de Público, él me enseña su colgante azul con una placa pintada mientras pega unos gritos a otro tipo. Aparece un voluntario, un chico delgado, pelo largo y perillita que va traduciendo lo que dice el rapado culturista y ex-agente del KGB. Menuda imagen. Lo peor de todo el festival eran los de seguridad, no trataban muy bien a la gente y ninguno hablaba inglés. Los voluntarios siempre intentaban ayudarte y casi siempre conseguían.

Una vez acreditados nos damos una vuelta, hacemos una entrevista al director de arte del festival y a Miki Espuma de la Fura. El calor y la humedad eran insoportables. A pesar de que iba ligero (solo un cuerpo de cámara y sin el 300mm que me había ofrecido Pedro antes de partir) sudo como un cerdo, había momentos que hasta me escocían los ojos por el sudor (para la próxima una muñequera). Otra vez la vestimenta, menos mal que llevé mi habitual camiseta de repuesto y sudadera, por la noche hacía frío. Lo único que se me olvidó en Madrid fue la capa de agua pero gracias a dios no llovió.

Como el reportaje iba a ir sobre el ambiente y lo que era el festival, me dediqué a eso y salvo a REM y Sex Pistols no hice mas foso. El festival estaba lleno de Franceses, Alemanes, Italianos y Húngaros, toda comunicación se realizaba en inglés. Esto facilitaba el acceso a la gente que en pocos casos te ponían problemas para hacerles una foto. A eso de las 6 de la tarde nos iban a llevar a hacer una visita guiada. Yo no estaba contento con lo que había hecho hasta el momento y decidí desmarcarme e irme a dar una vuelta por mi cuenta, irme de caza.

Deje el último escenario atrás y empecé a andar por la zona de acampada (en realidad la gente acampaba por todas partes), divisé a un chico que andaba con una guitarra a la espalda y corrí tras él. Bajó por un terraplén entre los árboles y le perdí de vista. Le seguí bajando de culo con cierta dificultad agarrando el equipo y tras unas tiendas (estaban por todas partes) descubrí el Danubio. La gente limpiaba los platos, se bañaba, un chico en una hamaca que colgaba sobre el río fumaba un cigarro. Y ahí estaba el chico de la guitarra tocando sentado en un árbol, con un puente derruido al fondo, todo tranquilo, lejos los escenarios.

De vuelta con Jesús Miguel, antes de cenar con los compañeros de El Periódico y el Avui, le pregunto como iba a titular para hacerme una idea de lo que podía ser la foto de la apertura del suplemento. “Algo así como el festival mas grande de Europa, me río del rock in río, el festival monstruo, gigante…”. No tenía esa foto. Las tiendas estaban por todas partes pero rodeadas de árboles y ningún escenario estaba muy lleno. Tenía que hacer algo en el concierto de los Sex Pistols, algo como la foto del escenario entre el público que hizo Pecot en el Viña Rock. Conseguir esa foto me costó todo el concierto entre el público y muchas fotos levantando la cámara por encima de las cabezas poniéndome de puntillas y con gente alrededor saltando.

A las 12 y media de la noche nos volvemos a juntar y en la carpa chill out, a pesar que seguía habiendo conciertos y actividades por todas partes, decidimos volver al hotel. Llevamos mas de 18 horas en pie, con un vuelo de casi 3 horas y yo con la mochila colgada 12. El servicio de taxis del festival era bueno y muy bien organizado y llegamos al hotel muy rápido. Edité un poco con las olimpiadas en la tele y me dormí. El trabajo estaba prácticamente hecho.

Al día siguiente nos lo tomamos con calma, desayuno, spa, paseo y comida por Pest y un poco de edición con las olimpiadas de fondo. Todo perfecto si no fuera por un ataque de tos, sin duda provocado por el polvo negro que de manera imperceptible flotaba en el festival, que me había despetado a las 5 de la mañana.

Llegamos al festival a las 6 de la tarde. Nos separamos y me fui para la zona roja del mapa (como soy un purista y poco práctico utilicé un mapa y horario en húngaro a pesar que los había en ingles) la zona de teatro, jazz, actividades… la parte que me faltaba. Tenía que ir muy rápido porque se me iba la luz. Hungría tiene la misma hora que España a pesar de estar mucho mas al oeste y anochece muy pronto. Allí hice las fotos del parking de bicis y la del monociclo. Me falto algo del escenario de danza y teatro. Un escenario precioso, frente a una ladera. Cuando me pasé por allí estaban ensayando, podía haberme pasado por la noche pero estaba destrozado y la luz iba a ser mala.

Curioso fue el concierto de REM donde viví una modalidad nueva de organizar el asunto. Éramos tantos los periodistas que nos hicieron entrar en dos turnos. Tres canciones unos y después otra tanda de tres con el resto. Me pareció muy bien, sin restricciones, justo y todos pudimos hacer la foto. Pero si hubiese sido así el día anterior me hubiese perdido la foto de los calzoncillos de Lydon.

En el foso de Sex Pistols descubrí a un fotógrafo francés que utilizaba un monopíe-trípode. Era un monopíe de unos 2 metros y medio de largo, con tres patitas en la parte inferior que le permitía dejarlo de píe. Tiraba a ciegas con un disparador. Poco útil cuando tienes que pasearte por todo el festival como hice yo.

Había mas gente que el día anterior y me propuse repetir la foto del público. Pero era imposible meterse entre la gente. Me llegué a subir a un cubo de basura. “Una canción para hacer la foto y me bajo” le dije en inglés al novio de una chica alemana que estaba encima. Subir y mantenerme de píe en un cubo de basura lleno de adolescentes alemanas con la cámara en la mano y la mochila a la espalda fue una odisea digna de mención.

Volvimos al hotel. Jesús Miguel se puso a escribir y yo a terminar de editar, poner el pie en la info IPTC y transmitir. A las tantas de la madrugada terminé el trabajo mientras corrían las chicas del maratón. Me tiré en la cama y empecé a encontrarme muy mal. El polvo negro, el cansancio y un perrito caliente que no me debí comer me hicieron pasar una mala noche.

A la mañana siguiente no era persona. La chica del desayuno del hotel debió pensar que se había colado un mendigo. Dormí un poco más con dos botellas de agua que me lleve del buffet, me duché e hice la maleta. Dejamos la habitación, mandamos guardar las maletas y dimos una vuelta por la ciudad. El viaje de vuelta en avión duró más de cuatro horas (retraso de salida y maletas incluido). Fue una tortura. Cansado, febril, el estomago destrozado… Un infierno. Esperaba mi maleta tirado en el suelo de la T4 con la cabeza apoyada en el equipo.

Y así termina este diario de un esbirro de la edición gráfica en el festival de música mas grande de Europa. Una experiencia profesional única y divertida en lo personal como supongo que lo fue para el resto de asistentes al festival.

Algunos pies de foto:

1- El puente de hierro que daba entrada al festival donde colgaban unos carteles dando la bienvenida en varios idiomas. El castellano no era uno de ellos.

2- En todo el festival había controles donde se comprobaba que todo el mundo llevase su correspondiente pulsera.

3- Un frances lee la guía del festival.

4- Jozsef Kardos encargado de la programación del Sziget frente a una de las zonas para los profesionales.

5- Esos cubitos estaban por todas partes. Debía haber un sitio donde los vendían llenos de mojito. No es una camiseta de España sino de China.

6- Una chica duerme mientras un camión limpia los servicios públicos.

7- Miki Espuma de la Fura del baus que posiblemente actuará el año que viene.

8, 9 y 10- Ambiente al rededor de los escenarios donde también acampaba la gente.

11- Unas converse destrozadas. Las mias terminaron el viaje en un estado muy parecido.

12- Basura entre las tiendas. A pesar de la eficacia de los servicios de limpieza la gran cantidad de asistentes hacía que se acumulasen los desperdicios.

13- Un chico se lava entre las tiendas. En el festival solo te podías duchar con agua fría y la gente se las ingeniaba para lavarse.

14- Los sucios pies de una joven francesa.

15- Uno de los escenarios que salpicaban el festival. No es el principal.

16- El mapa del festival con las tres zonas, azul- acampada, amarilla- escenarios y roja-teatro y actividades.

17- Uno de los lavabos prefabricados. El suelo estaba completamente encharcado.

18- Una chica hace un tatuaje con gena tumbada en el suelo.

19- Postales de recuerdo, paquete de tabaco, pies y cerveza.

20 y 21- La zona de acampada.

22 y 23- El Danubio se convierte en una auténtica playa.

24- El artilugio monopíe- trípode que utilizaba un fotógrafo frances durante el concierto de les Sex Pistols.

25, 26 y 27- John Lydon y el público durante el concierto de los Sex Pistols.

28- En la zona roja del festival. El ágora. Lugar donde se daban salida a las ideas y al debate.

29- El parking de bicicletas.

30- Una de las múltiples carpas donde había conciertos día y noche.

31- Espectaculo circense en la zona roja del festival.

32- Alex y Haizea, de Guernica. Los únicos españoles que encontré. Su camiseta de Kortatu y la botella de kalimotxo los delató.

33- Michael Stipe fotografiado desde el foso durante la actuación de REM.