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La imprenta de Público

18 Mar 2009
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Un ejemplar defectuoso junto a la cinta por la que salen de la rotativa los ejemplares de Público en la imprenta Bermont en Coslada. JOSE PUJOL

Hace unas semanas estuve de visita en Bermont, una de las rotativas que imprime Público. La imprenta es el paso final donde se fabrica realmente el producto que elaboramos todos los días en la redacción. Hago este post hoy martes 17, día en el que Público se hace un poco más pequeño. A partir de ahora el periódico medirá 2cm menos de alto. Seguro que muchos no os habréis dado cuenta de ello y pensaréis que no tiene mayor importancia pero no es así.

El papel es la materia prima con la que se fabrican los periódicos y es muy cara. Esos 2cm representan un ahorro de más de 100.000€ por cm y año. Un ahorro necesario en los tiempos de crisis que estamos viviendo. Se da la circunstancia de que se terminó el papel que la empresa compró para la salida del periódico y había que comprar más papel. El gramaje y calidad del papel también interfieren en su precio y es algo que todas las publicaciones miran mucho. El cambio de tamaño implica que los compañeros de diseño hayan tenido que retocar todo el maquetero y el diseño del diario.

Más allá de lo que representa el cambio de papel, en este post intentaré contaros el proceso final en el que se produce nuestro periódico físicamente, proceso que se realiza en la imprenta.

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Arriba a la izquierda la fachada de Bermont a nuestra llegada a la imprenta de Coslada a las 12 de la noche. A la derecha los diferentes periódicos que se imprimen allí. Sobre estas lineas el jefe de taller dentro de la cabina. JOSE PUJOL

Bermont es una de las 8 imprentas repartidas por todo el territorio donde se tiran las diferentes ediciones de nuestro periódico. Antiguamente era más barato poseer tu propia imprenta, hoy en día es más rentable externalizar el proceso como ha hecho El Mundo o el ABC estos últimos meses. Del mismo modo, antes era más económico enviar los ejemplares vía avión a los lugares remotos, pero ahora, con las nuevas tecnologías, resulta más rentable que se busquen imprentas lejos de las redacciones y cerca de los kioscos donde se vende.

Se envían los pdfs de las páginas a imprentas de la zona geográfica de difusión, acercando el lugar donde se imprime al lugar donde se distribuye y abaratando costes. De este modo en Bermont también se tiran ediciones para España de periódicos extranjeros como Bild, Sun, La Gazzetta dello Sport, The times, Herald Tribune, Frankfurter Allgemeine Zeitung, entre otros… Pero también se imprimen ciertas ediciones de El País, La Voz de Galicia o La Razón.

Muchas veces os hablo de la hora de cierre. Cada publicación tiene una hora límite para enviar sus páginas a la imprenta. Las empresas contratan una imprenta para que les tire un determinado número de ejemplares a una determinada hora. Estos turnos se llaman “slot”. Como he dicho antes se imprimen varias cabeceras en una misma máquina y cada una tiene un turno o slot. Si llegas tarde, retrasas el resto de cabeceras que van detrás de ti, relentizando el proceso y la distribución. Cada vez que nos retrasamos en la entrega la imprenta tiene derecho a reclamar una multa o compensación.

Existe una solución intermedia cuando te pasas de la hora del cierre que es el “alcance”. Empiezas a tirar ejemplares y a mitad del proceso se paran las máquinas, se meten los cambios y se imprime el resto de la tirada con los cambios de última hora.

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Vista general de la nave de Coslada donde se emplaza la imprenta de Bermont. Se aprecia la grua, las diferentes plantas y la cabina. Bajo el suelo se encuentra la zona donde se carga el papel. A la izquierda se llega a la nave donde se apila y entrega a las furgonetas y al fondo se pasa al lugar donde se imprimen las planchas. JOSE PUJOL

La imprenta de Bermont en Coslada es una nave gigantesca de unos 4 pisos de altura. A izquierda y derecha se alinean las maquinas de las diferentes rotativas que se controlan en unas cabinas insonorizadas en el centro. El sonido de la maquinaria fuera de estas cabinas es insoportable. Los empleados se hablan a gritos y se comunican a distancia de manera peculiar mediante silbidos. En el techo dos grandes grúas recuerdan lo pesada que es la maquinaria y que para realizar cualquier cambio o arreglo se necesitaría levantar toneladas de hierro, rodillos y engranajes.

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Señalización de seguridad en la puerta de la cabina insonorizada en la imprenta Bermont de Coslada donde se imprime el diario Público. JOSE PUJOL
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Parte inferior de la nave donde se guarda y carga el pepel. Cada publicación tiene su propio papel. A la izquierda se entra a la zona donde se apilan y entregan los periodicos a los repartidores. JOSE PUJOL

La parte inferior es el lugar donde se recibe, guarda y carga el papel en las máquinas. El papel pasa a través del suelo y sube al siguiente nivel. Allí a ambos lados se sitúan las diferentes líneas. Una vez arriba las largas tiras de papel ya impreso caen, se juntan, pliegan y cortan formando el periódico. Unas pinzas cogen cada ejemplar para llevarlo a la zona donde se hacen los paquetes que se llevarán en furgoneta a los kioscos y otros lugares donde se distribuye el diario.

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Arriba los empleados que reciben los pdfs y envían a las maquinas que hacen las planchas. Abajo las máquinas Agfa que se encargan del proceso bajo una tenue luz de seguridad. Sobre estas líneas un operario llevando a las máquinas una plancha de la edición Madrid. JOSE PUJOL

Pero existe un paso previo antes de empezar a imprimir nuestro Público. El departamento de producción en la redacción del periódico (un saludo compañeros) se encargan de hacer los pdfs que se envían a las diferentes imprentas. Es un trabajo duro que requiere mucha concentración por la cantidad de ediciones e imprentas con las que se trabaja. Cada edición lleva un código de barras diferente y algunas publicidades, noticias, carteleras y parrilla de televisión cambian. Esto hace que cada imprenta deba recibir mediante un ftp un determinado grupo de páginas. Todo esto se realiza con la ayuda (o las dificultades que da) un programa especifico y nuestro sistema editorial. Estos pdfs se reciben en la imprenta bajo una amarillenta luz de seguridad. Se “imprimen” en unas planchas que una vez montadas en las máquinas inyectarán la tinta de cada página.

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Detalle de dos máquinas de la rotativa con rodillos negro, amarillo, magenta y cian, girando a toda velocidad impresionando el papel. JOSE PUJOL

El periódico se imprime a todo color y en CMYK. Cyan, magenta, amarillo (yellow) y negro (black). En total 4 tintas. Se necesita una plancha para cada color y con cada plancha se imprimen dos pliegos por una cara. Un pliego comprende en realidad 4 páginas. La página 1 y la 56 van unidas ya que se dobla el pliego formando un cuadernillo junto a las páginas 2 y 55 que se imprimen por detrás. Pillad un periódico, coged solo la primera página separándola del resto y comprenderéis al instante de lo que hablo.

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Proceso del cambio de planchas para la edición Madrid. Se para la máquina, se quitan y colocan las planchas ayudándose de los mandos. Sobre estas lineas las planchas magenta y cian de la portada y última de la edición nacional. JOSE PUJOL

Este es el proceso en el que se cambia un juego de planchas de las páginas necesarias para tirar la edición Madrid del periódico. Se para la rotativa sin dañar el papel, se cambian las planchas de cada color y se continúa imprimiendo.

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Un operario de la imprenta Bermont acciona desde la cabina los botones de encendido de la rotativa donde se imprime Público. JOSE PUJOL

Al iniciarse la impresión se tiran 2200 ejemplares malos antes que esté calibrada la máquina. Los primeros números salen negros de la máquina (como se ve en una foto). Se tiran también 500 periodicos malos en el cambio de plancha para la edición Madrid. Unos operarios van cogiendo los periódicos de la cinta y revisan los diferentes aspectos de la impresión. Controlan el registro, la entonación, el pliego y corte.

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Un operario comprueba un ejemplar de Público para controlar la entonación, la cantidad de tinta, con los botones que se aprecian en la parte inferior. JOSE PUJOL

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Operarios de Bermont realizan los ajustes de registro, entonación, pliego y corte dentro de la cabina durante la impresión de Público. Arriba se puede ver un detalle de las páginas del número y en la pantalla de la derecha las marcas de registro. JOSE PUJOL

Al haber 4 planchas para cada página hay que mover el papel ligeramente en cada rodillo para que cada color quede centrado y a registro. El fallo se nota mucho en las fotos donde aparece movido un color. La entonación, se controla desde la cabina con unos botones que marcan la cantidad de tinta que se inyecta en cada rodillo, en cada plancha, en cada color. El pliego y corte se controla para que los pases de página coincidan bien y no queden desplazados hacia arriba, abajo e izquierda y derecha. Tened en cuenta que páginas que van consecutivas en el producto final han sido impresas en pliegos separados.

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Lugar donde las pinzas del Ferag recogen los ejemplares de Público para llevarlos a la zona donde se entregan a los repartidores. En la foto se ven los periódicos defectuosos, negros de tinta, al inicio de la impresión. JOSE PUJOL

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Parte superior de la rotativa con las diferentes lineas de papel moviéndose a toda velocidad y juntándose en el embudo hacia donde se pliega y corta cada ejemplar. JOSE PUJOL

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La cinta que sale de la rotativa con los ejemplares de Público, el Ferag que los lleva a la planta baja y un operario que comprueba camino de la cabina un periódico junto a un monton de números malos. JOSE PUJOL

De esta manera los operarios van y vienen de la cinta a la cabina con ejemplares observándolos y corrigiendo. Todo este tiempo los periódicos agarrados por las pinzas que bajan y que se desplazan a otra nave anexa a través de la planta del papel, caen en un contenedor de reciclaje. Son nuestros 2.200 malos. En un momento dado en la cabina, cuando se consigue una calidad óptima se da la orden y los periódicos pasan a la siguiente fase.

Pero antes os hablaré del cambio de las bobinas de papel.

Es un proceso bastante espectacular. Durante la impresión se utiliza más de una bobina de papel y el proceso para cambiarla se hace sin que la rotativa pare en ningún momento. Los empleados mueven las pesadas bobinas haciéndolas rodar y desplazándolas frente a las máquinas con a especie de monopatines que recorren unos carriles en el suelo. Se engancha la bobina a la máquina y con mucho cuidado se realiza un corte limpio y se le pone una serie de tiras adhesivas. Comienza a elevarse la bobina y se enciende una luz que indica que se está terminando el papel. La nueva bobina comienza a girar a la misma velocidad que su homóloga. Y en un momento dado… ¡Zas! Se corta el papel, la nueva bobina comienza a dar papel a la máquina y rota hasta colocarse en la posición donde se encontraba la anterior bobina ya seca de papel.

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Arriba dos operarios deciden donde llevar la bobina nueva en medio del gran estruendo de la rotativa. En las siguientes imágenes se ve cómo se coloca la bobina con ese peculiar “monopatín”, cómo se pone la cinta de doble cara y cómo se realiza el cambio de bobina. JOSE PUJOL

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Arriba se puede ver cómo los periódicos que vienen de la planta superior pasan por la zona del papel hacia la nave donde se apilan, encartan y entregan a los repartidores, en el centro las diferentes lineas y abajo ejemplares defectuosos de Público en la jaula de reciclaje. JOSE PUJOL

Pero nos habíamos quedado en que los periódicos bajaban por la montaña rusa de pinzas llamada Ferag (como la marca que las fabrica) en dirección a la nave donde se amontonan y se sacan a las furgonetas. Esta es una nave llena de caminos de pinzas que van a parar a apiladoras y mesas donde decenas de personas trabajan apilando y haciendo paquetes para enviar a los diferentes suscriptores o kioscos. Este es el momento en el que se encartan (se meten dentro a mano) ciertos suplementos que se imprimen a parte o se meten publicidades o promociones como las láminas de los grandes maestros de la fotografía que regalamos entre semana. Este es un proceso que también se puede realizar con una máquina.

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De arriba a abajo: la apiladora al final del Ferag, una pila de Público en dirección a las furgonetas, un empleado prepara ejemplares para ser enviados a ciertos suscriptores y un operario que apila paquetes de ejemplares en un palé. JOSE PUJOL

Mi compañera de la sección de producción Rocio Sahagún, grabó este video donde se ve a un operario encartando las láminas de nuestra promoción de grandes maestros de la fotografía a gran velocidad.

Finalmente, los paquetes caen por una cinta a unas furgonetas que se encargan de hacer viajes entregando ya de madrugada los ejemplares.

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Un repartidor va cargando los paquetes de Público en la furgoneta según van cayendo de la cinta que viene de la apiladora. Abajo se ve un plano general de la zona de carga en Bermont. JOSE PUJOL

Y así es como se imprime nuestro diario. La verdad es que me encantó la visita y es algo que deberían conocer de primera mano todos los que trabajan en la prensa escrita. Durante la visita recordaba el comienzo de Primera Plana de Wilder, el cierre en la película The Papper, de mi visita a El País cuando era niño… y me entraban ganas de gritar “¡Paren maquinas!”


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