EL DECANO// JUAN LUIS CANO
El Vaticano ha dado un paso importante para modernizarse. No se trata de encargar un nuevo diseño de sotana a Victorio y Lucchino para estar más a la moda, ni de rapear los cánticos de misa… No, no se trata de nada de eso. La cuestión es mucho más espiritual: El tema es el de los nuevos pecados, que incorporan los mandamases eclesiásticos a los ya marcados en el siglo VI por el Papa Gregorio Magno. Ya saben ustedes aquello de la lujuria, la gula, el robo y todo eso. Ahora los católicos han de saber que, si quieren ganarse una parcelita en el cielo, deberán abstenerse de acumular riquezas, manipular genéticamente cualquier cosa, meterse droga o traficar con ella y contaminar o maltratar el medio ambiente.
Pues me temo que si se tomaran en serio estas nuevas restricciones muchos de los fieles iban a tener que ir reservando caldera en el reino de Pedro Botero, empezando por los propios inquilinos del Vaticano, que a la hora de acumular riquezas no se quedan atrás. Y cuántos alcaldes y concejales y constructores, de esos que no perdonan una misa, están destrozando el entorno medio ambiental de sus localidades con fines meramente especulativos… De las drogas no hablo, que eso es malísimo.
A ver si se deciden a añadir alguno más como el abuso de menores, el maltrato a las mujeres… Se me olvidaba comentar que la curia romana se queja de que cada vez hay menos confesiones. Y menos que va a haber, porque con tantos pecados y con la prisa con la que andamos todos, a ver quién aguanta en la cola del confesionario a que le toque el turno.
AGUAS HELADAS// LORENZO SILVA
De la noche a la mañana, las calles se han llenado de cromos antiguos y frases inútiles. Ya está todo decidido, y el alarde de cartelería y eslóganes de la campaña es en el mejor de los casos, el de los vencedores, el recuerdo de una oferta pasada de fecha. En el peor, el de los per-dedores, un antipático recordatorio de esperanzas incumplidas. Ahora empieza el futuro, y a fe que no tiene muy buena pinta. Para quien ganó, llega la hora de demostrar que puede traducir en acciones efectivas las promesas, en medio de vientos confusos que no tienden precisamente a hinchar las velas de la nave. Hará mal si se confía, en la creencia de que el apoyo recibido en las urnas fue unánimemente entu-siasta. Al final, el 9 de marzo fue a votar más de uno a quien la campaña no había ni mucho menos convencido: poca indulgencia tendrá ese votante para disculpar errores. Pero peores son siempre las vistas desde la ventana del perdedor. Por lo que se les viene oyendo, su apuesta momentánea es consolarse con aquello en lo que han mejorado. Bien está para encajar el golpe, pero por delante quedan cuatro años demasiado largos para quedarse ahí. Quien ya acumula dos derrotas no puede pedir que se le prorrogue la confianza, y si lo pidiere, torpe sería concedérselo. Es el momento de la catarsis, y cuando uno se pone manos a esa obra, más vale no hacerla a medias. Hay modos y rostros que ya no dan más de sí. Por el bien de todos, y los suyos los primeros, ya vale: dejen paso.
CUALQUIERA TE DICE NADA// ALBERTO OLMOS
La Iglesia Católica también es el país de las oportunidades. Si en Estados Unidos uno puede empezar como botones y acabar de presidente (eso dicen), en la empresa de Dios puedes empezar de monaguilo, llevando las hostias, y acabar de cura, dándolas. Luego todo es coleccionar hábitos, como una locaza llenando su armario de tules. El señor Rouco Varela, obispo o algo, ha sido noticia estos días por su éxito profesional. ¿Ha conseguido un mundo mejor? ¿Ha erradicado la homosexualidad? ¿Ha sido bueno un sábado? Qué va, simplemente ha alcanzado el sillón cimero de la Conferencia Episcopal Española, franquicia ibérica de ese Silicon Valley del software espiritual que es el Vaticano. Cuando uno era niño, veía al Papa, con su blancura y su capacidad de decir hola en veinticuatro idiomas (poliglotía lo llaman), como la imagen misma de la inocencia laboral. El tipo era el Papa, y ya.
Creciendo, madurando, perseverando en la perversión continuada que es la vida adulta, uno descubre que no sólo el ejecutivo de la Telefónica es un navajero con Blackberry, sino que en ese campo de bondad que es la Iglesia también se estila cabildear, trepar y triunfar; suponemos que acuchillando con los propios crucifijos. El despacho y la secretaria, el poder, gente que te teme: todo eso vemos en unos señores que mañana nos venderán la vida en familia, el sexo comedido y el amor al prójimo. Les debe de joder mucho no poder quitarle el puesto a Dios.
COLOFONOSCOPIO// TONINO
Los derrotistas siempre dirán que las elecciones son un rollo y que solo benefician a los que ganan, no a los que votamos. No estoy de acuerdo. Además de procurar horas de agradable asueto a ciudadanos de toda condición, la convocatoria a las urnas exalta las glándulas decisorias y éstas a su vez estimulan el apetito de verdadera justicia. En esta ocasión yo he tenido además la suerte de haber encontrado, gracias a esta campaña, a la verdadera familia cristiana. Ocurrió el milagro mientras miraba una foto del académico de Ciencias Morales lucense, Antonio M. Rouco. Me trasladé en éxtasis envuelto en una nube plateada hasta un pequeño pueblo de los alrededores de París. Y allí estaba la auténtica y original Familia Cristiana del museo de Pesas y Medidas: padre y madre en sincronizado duopolio, hijos con sus glándulas en perfecto estado de revista, la abuela con sus cuentas trasparentes, un canario anillado y una niña misteriosa que decía que estaba encerrada en la mente de un señor como en la caja de Pandora y que había escrito en las paredes de su celda la siguiente nota: “Los cuatro o cinco dogmas invulnerables nos permiten tomarles el pelo a los demás.” Luego me desperté y, para que todos los acasos no me pillen desprevenido, salí a votar.
¿?// JOSÉ LUIS GARCÍA SÁNCHEZ
No me refiero a la reflexión de hoy, sábado, sino a la del próximo lunes. Ahora, que hemos ganado, o perdido, o empatado. Ahora que mandan los míos, o los otros. ¿Cómo me voy a plantear la política? ¿Como algo ajeno? ¿No voy a hacer nada por lo colectivo? ¿No voy a formar parte de ninguna asociación, ni partido?… “Yo voy a lo mío”…
Y si es así ¿qué más te da quien haya ganado? Tú, a lo tuyo… A tomar por saco la enseñanza, la educación… Jornada de reflexión. ¿Por qué no se hacen listas abiertas? O no… ¿Monarquía o República? ¿El Infierno será abolido? Y los curas, ¿por qué no se casan? ¿Meteremos en cintura a las jueces? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿La familia como grupo económico o como unidad de afectos? ¿El arte de consumo público o privado? ¿La casa como espacio de convivencia o como refugio nuclear?
Más reflexión que votación. ¿Por qué participan tan poco los jóvenes en política? ¿Por qué no lo ven necesario? ¿Por qué no lo ven urgente? La lucha contra el canon debe ser completa. Fuera el canon, pero los DVD gratis. Y los ordenadores. Y las conexiones. Y el teléfono. Así, sí.
¿La ley del tabaco, por nuestro bien?, pues hagamos la ley de la buena leche, también por nuestro bien. Habría que hacer soplar a los hijos de mala madre.
La violencia familiar ¿Y si quitásemos la familia? Jornada que podría durar –ojalá– toda la legislatura.
EL DECANO// JUAN LUIS CANO
¡Madre mía de mi vida! ¡Cómo pueden llegar a ser los próximos cuatro años! Si, como indican las encuestas, Zapatero sigue siendo el presidente del Gobierno, lo más normal es que Rajoy se pase al mundo del taxi o a registrar propiedades. Imaginemos que en el PP la lideresa Aguirre consigue alcanzar su ilusión y se convierte en la number one de la derecha. Ahora sumemos a Rouco, que de nuevo va a ser el mandamás de la Iglesia española ¿Cómo va a ser la oposición? Jooooooooooooder, yo ya estoy de los nervios.
No vayamos a decir ahora que Blázquez, que aspiraba a ser el sustituto del monseñor arriba citado, sea un cura comunista. Por lo que se sabe es de la cuerda de los Kikos, y ésos, de aperturistas tienen más bien poco, pero al menos se le escuchaba decir alguna cosa un poco más sensata. No me extrañaría que el siguiente paso que diera Rouco fuese el de intentar organizar otra cruzada, pero a la antigua usanza, a caballo y tó la leche, con estandartes y escudos.
La parte más radical de la Iglesia estará encantada, los del Opus y tal, porque de nuevo van a tener ahí arriba, más cerca del Padre, a su más directo representante. Así que, lo dicho, como se ponga Aguirre al mando de la derecha, entre los dos van a dejar a Aznar como si hubiera sido rojo. Por cierto, ¿por qué los del Opus y los Legionarios de Cristo y esta gente suelen ocultar, frente a los que no lo son, que pertenecen a esas sectas? Simple curiosidad.
AGUAS HELADAS// LORENZO SILVA
Juan y María, con mucho esfuerzo, se compraron una casa. En ella criaron a su único hijo y vivieron hasta que se hicieron mayores. Entonces decidieron mudarse a un piso más pequeño y le dejaron la casa al hijo, que se había casado y tenía a su vez dos niños. Poco después, su nuera pidió y obtuvo el divorcio. Obtuvo también la custodia exclusiva de los nietos de Juan y María; para ello le bastó negarse a la custodia compartida que pedía el padre, lo que le permitió, como en el 95% de los casos, convertir en visitador al progenitor varón. Obtuvo, además, una pensión de alimentos que dejó reducidos los in-gresos de su ex marido al límite de la subsistencia. Y obtuvo, por último, el uso de la casa de Juan y María, a tal efecto denominada “hogar conyugal”. Desde entonces, el hijo de Juan y María vive acogido por ellos, los tres en el pisito de la anciana pareja. La ex nuera de Juan y María disfruta, con el hombre con el que ha rehecho su vida, de la casa que en el registro sigue a nombre de sus ex suegros. No es un cuento de terror. Es una historia real de la España de hoy. Donde aumentan los derechos civiles, sí, pero no para los padres separados y divorciados y sus familias, que pueden verlos mermar hasta lo inverosímil. María, por más que se empeña, no siente que la ley la proteja como mujer y madre. Pero es de izquierdas y, con todo, votará a ZP. Algún día, confía, pondrá fin al abuso que sufre junto a su hijo. Que también es de izquierdas.
¿VENTANA O PASILLO?// ISABEL REPISO
Cada vez está más cerca ese regalo paritario que es el Día de la Mujer Trabajadora. Como todos los años, me he unido a mis vecinas de patio para comprar globos de colores, y hacer tortillas y empanadas para todos. Lo mejor que podría pasarnos es que viniera el limpiacristales de Coca-Cola. Así olvidaríamos dramones como que nuestra tasa de paro juvenil supera en un 5% a la masculina o que ocupamos el 24% de los puestos directivos del periodismo español. Como los datos hablan por sí solos, me ahorro el snif, pero sepan que tengo los pañuelos de papel en el bolsillo.
El musculoso limpiacristales abriría de par en par los brazos para acogernos solidariamente en su regazo mientras nos tiende una sonrisa Profident y mi amiga Toñi le lanzaría una patada killbilliana. “Eso por ganar más que yo haciendo el mismo trabajo, ¡exhibicionista!”. La injusticia enciende. Eso debería saberlo quien tuvo la maravillosa idea de subrayar las diferencias entre nosotras y vosotros, dedicándonos estupideces varias como una jornada o una consejería propia.
Por eso, la Toñi y yo estamos esnifando pintura a placer mientras preparamos una maxipancarta en la que exigimos que haya un Día del Hombre Trabajador y, ya puestos, un consejero que los represente. “Migajas, para las gaviotas”, me dice convencidísima entre brochazo y brochazo. Nosotras, como Calamaro, preferimos el Día de la Mujer Mundial.
CUALQUIERA TE DICE NADA// ALBERTO OLMOS
Del mismo modo que el cuento es un género literario menor por culpa de los que escriben cuentos, la literatura escrita por mujeres tiene como principales desacreditadores a aquellos que, lejos de preocuparse por ser novelistas (esto es, crear), se esfuerzan heroicamente por ser más mujeres que la autora de la balda de al lado, mediante la denuncia de esa opresión machista que han sufrido una tarde leyendo algún libro de Historia en el salón de su casa en Serrano.
Abanderadas de cosas que no entienden y, lo que es peor, de asuntos que apenas les preocupan, estas autoras se dedican a fabricar delirantes artefactos de frivolidad con los que, paradójicamente, no sólo dejan en evidencia su ínfimo nivel intelectual, sino que desenvainan un dedo acusador dirigido hacia el resto de las mujeres, a las que claramente consideran imbéciles. Un ejemplo: el libro Lo que los hombres no saben, compilación de cuentos quién sabe si hasta buenos, pero empaquetados de tal manera que su propuesta se limita a hacer una llamada a “las mujeres” para reírse juntas de “ellos”, que simplemente son enemigos, culpables, la fácil raza de los acusados.
“Créeme, te lo digo de mujer a mujer”, parece afirmar la cubierta, frase que tomo de Manderlay, la película de Lars von Trier. En el filme se replica: “De mujer a mujer no significa nada para mí”. Porque la inteligencia desconfía de aquellos que, llamándose tus iguales, te envilecen.