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Modos y Modas

El enemigo sigue ahí

2.000 muertos

18 may 2008
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CUALQUIERA TE DICE NADA// ALBERTO OLMOS

Las primeras informaciones sobre el terremoto de China decían: “Se calcula que hay entre 3.000 y 5.000 muertos”. En ese margen de 2.000 muertos caben muchas vidas. Mi pueblo (Fuentepelayo, Segovia) cabe dos veces. Toda la gente que he conocido en mi vida, seguramente, no supera las 2.000 personas. Todas muertas. Los trenes de Atocha, aquel marzo en añicos, tendrían que explotar diez veces para morirse tanto.
Mientras el dato sigue ahí, puramente especulativo, hay 2.000 vidas que a lo mejor continúan mañana. Según va atinando el informador, va generándose la muerte. Son ya 4.000 muertos. 5.000 muertos. 6.000 muertos.
Asistimos acongojados a la noticia, pero en modo alguno tenemos en cuenta el número de cadáveres. Al igual que con el dinero, hay un momento en el que “más” no significa nada: 10 millones de euros es igual que 50 millones de euros. 7.000 muertos.
Una imagen, una grabación en vídeo, de una sola de las víctimas, nos agarrota el corazón de un modo en el que todos los ceros del mundo no podrían hacerlo jamás. 8.000 muertos. Da igual que suban la cifra (podrían inventársela): no sentimos esos muertos. No nos importan. A mí no me importan. Enseguida sabe uno si una vida amiga estará o no entre los muertos: 9.000.
No lo estará. Nuevamente nos hemos librado de ser noticia con sangre. Y, la próxima vez, sólo tendremos que cruzar los dedos.

Deporte en la ciudad

16 may 2008
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¿VENTANA O PSILLO?// ISABEL REPISO

Ahora que a quien más y quien menos le ha dado por el deporte (operación trikini, boicot a China) deberíamos solicitar la inclusión de una nueva disciplina: el triatlón urbano. Mayormente practicado por mujeres, comprende carrera, sprint final, inmersión bajo tierra y cálculo matemático.

Seguir a un asiduo de esta modalidad puede acabar en flato. El deportista sale de su casa y se mete en la boca del metro. No mira a nadie, camina cual burro con anteojeras ¿cegado quizás por la ambición del podio? Tras dos paradas, sale a tierra con paso firme, hace dos fintas y una bicicleta y entra en un supermercado. Salta la primera barrera –pasarla como los demás mortales haría de él un comprador ordinario– asiendo varios tickets descuento en la mano.
Selecciona escrupulosamente su compra y se dirige a la cola menos larga. Ahí finge tener el coche en doble fila y logra depositar sus productos en la cinta móvil. Obtiene un 10% de descuento en carne y un 20%, en lácteos. Lo mete todo en bolsas de plástico y vuelve a sumergirse bajo tierra. Abre la puerta de casa, lo deja todo en la mesa de la cocina y se lanza al sofá.
 
Ahora se siente mucho mejor: su cerebro libera endorfinas por un tubo. Está orgulloso de ahorrarse 0,90 euros por tercera semana consecutiva. Aunque sea a costa de invertirlo en el metro, estropear la camisa de los jueves y ganarlo en prisas y empujones. Hip, hip ¡hurra! al campeón. 

Que tiren el botín

13 may 2008
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AGUAS HELADAS// LORENZO SILVA

Si apuestas temerariamente y ganas, el botín es para ti; pero si la apuesta sale mal, te las arreglas para que las pérdidas las asuman otros, y tú no devuelves tu ganancia anterior. Así podría resumirse la filosofía de los empresarios de este país de los diversos sectores (banca, construcción, intermediación inmobiliaria) que se han forrado durante años con la fiebre del ladrillo, y que ahora, al verse pillados por el fin del espejismo, piden socorro a cargo del contribuyente. Alguno dirá que la visión es maliciosa y sesgada, y que suelta un tufillo izquierdosomarxista (como el título que no por casualidad encabeza este espacio). Per o antes de que me incineren, aclaro que la frase no es mía: su autor es Allan Sloan, analista de un medio tan poco sospechoso de propugnar la dictadura del proletariado como la revista Fortune. Con ella describe (y obviamente critica) el modus operandi de los nuevos banqueros que han hundido Wall Street de la noche a la mañana, tras inflarse a amon-tonar dólares para sí con sus operaciones de alto riesgo. Estos banqueros, como nuestros especuladores, representan un capitalismo burdo e inconsistente, con el que demasiado se ha contemporizado en el pasado y que ahora pretende cargarnos a todos los platos rotos. Los gobiernos (como los gestores de los mercados) deberían avergonzarse de haberles dejado campo libre para causarnos tamaña avería. Lo último que pueden hacer ahora es acudir en su ayuda. Que tiren del botín acumulado.

Dosis antiestrés

12 may 2008
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¿VENTANA O PASILLO?// ISABEL REPISO 

Hay números uno que lo son por una perfecta simbiosis entre la melodía y la letra. Pienso sobre todo en U2. Luego están esos que pasan a formar parte de tu vida por bombardeos masivos en cadenas de videoclips y emisoras de radio. Pertenecen a esta categoría las caderas (perdón, canciones) de Shakira.

Reflexiono sobre ello en el coche, tras ir a yoga, depilarme entera y visitar el centro comercial más cercano para ojear discos. Es un regalo seguro para los hermanos de Borja Mari, solteros ellos y locos por todo lo que lleve incorporada una base melódica, incluidos los Santa Claus de los chinos. Al final no me he decidido por ninguno porque me han llamado del colegio diciéndome que mi Borja Mari junior se ha torcido un tobillo en el recreo y tengo que ir a buscarlo cuanto antes.

Cuando menos te lo esperas tu dilema ya no es elegir entre Nesquick o Colacao sino ponerte el DIU o abonarte a la hormonación pildoral. ¡La locura de vivir! Pero mira, las cosas no pasan porque sí. Mientras el petardo que llevo delante cambia de marcha para girar a la derecha yo acabo de dar con el megahit del momento. El locutor lo presenta como “la canción más yogui de la década” y yo he decidido que estreses, los justos. Gracias, eh… ¿Mike o Mika? Ahora mismo no te pongo cara pero hago de tu estribillo mi lema. Es hora de subir el volumen, bajar las ventanillas y dar melenazos: Relax, take it eaaaaaaasy…

Tres de cada cuatro

11 may 2008
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CUALQUIERA TE DICE NADA// ALBERTO OLMOS

Las encuestas deberían constituir un género literario. A medio camino entre la ficción y el ensayo, este tipo de chequeo sociológico consigue crear en la mente de sus receptores una realidad tan fantástica que para sí la quisieran las novelas de Ruiz Zafón.

Ojo a la última encuesta publicada: tres de cada cuatro españoles están contentos con su trabajo. Tal cual. El estudio lo ha pagado TVE. Este punto es importante porque, si el estudio lo hubiera pagado yo, diría que tres de cada cuatro españoles quieren verme como ministro de Cultura o acostarse conmigo. Las encuestas son como libros de encargo: dicen exactamente lo que el que paga quiere oír. TVE nos comunicó su encargo un día antes de informarnos de que el paro, vaya, ha subido.

No conozco a nadie tan tonto como para ser feliz por trabajar; también es verdad que no me relaciono con gente de dinero. El trabajo es una virtud conservadora. Sirve para ir al cielo y conducir coches de lujo. Y sirve, sobre todo, para indicar claramente quién está por encima de quién.

Lo que la encuesta dice realmente es que tres de cada cuatro españoles están contentos de tener trabajo, aunque casi todos ganen mil euros. Esto significa también que a un 25% de nosotros nos repugna tanto esta sociedad que nos daría igual morirnos de hambre con tal de no estar inscritos en ella. De las encuestas se aprende mucho, como de la mala literatura.

Absentismo mental

09 may 2008
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EL OJO DE LA MOSCA// JULIÁN HERNÁNDEZ

Los estudios sobre productividad no parecen muy productivos. Más que nada porque no aportan soluciones al escaqueo —tan humano y entrañable— en el curro. Al parecer, los japoneses alucinan con la productividad española: no damos un palo al agua pero, en el último momento, uno o dos miembros de un equipo de cuarenta solucionan la papeleta. Es la nuestra una productividad al límite de la resistencia que pone a prueba los nervios de cualquiera. Nuestro problema es que nos pasamos más horas en el tajo que el resto de los europeos. Gracias a la dieta mediterránea estamos muy sanos y no podemos pedir demasiadas bajas al año, así que lo nuestro es el absentismo mental. Es esta una forma de escaqueo que ya está tipificada. Nos pasamos el día en Babia, que es la reserva natural de la biosfera cerebral del currante. Esto explica muchas de las reacciones que encontramos en nuestros semejantes cada día. A veces parecemos invisibles en la barra del bar o en la ventanilla de Hacienda. No es desprecio: es absentismo mental. El camarero o la funcionaria están de cuerpo presente pero ausentes. Su cuerpo astral viaja por lugares ignotos del hiperespacio que ya quisiera conocer el Doctor Extraño. Los que no tienen billete natural para ese viaje, lamentan la muerte del doctor Hofmann (el descubridor del LSD): él les podría haber colado en el Magical Mistery Tour absentista aunque fuera a lomos de un pterodáctilo rojo.   

Los cuerpos

04 may 2008
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CUALQUIERA TE DICE NADA// ALBERTO OLMOS

Quítate la ropa: este es el mandato de la temperatura que acaba de caernos encima. Nuevamente la primavera pone los cuerpos en su sitio y todos aquellos que gozamos de la zozobra del sexo nos encontramos cara a cara con la carne. Este artículo va de follar.

Dos pulsiones mueven el mundo: el dinero y el sexo. El dinero tiene en este periódico su sección específica; el sexo está en todo el periódico, incluso cuando este diario haya renunciado al usufructo de los mensajes de contacto. Somos la carne que nos queda, el deseo polinizador y la deriva de perdernos entre esqueletos calientes. Eso lo sabe el periódico, la televisión y cualquier producto a la venta. Muchas veces no se dice, pero todo lo que nos habla y nos tienta, lo que nos convoca, lo que nos pide su voto o nos da trabajo, musita subliminalmente misterios de sexo.

Porque somos superficiales, y porque lo más profundo es la piel (Paul Valery), no vemos políticos en los políticos, ni arte en el arte, sino lo buena que está Cayetana Álvarez de Toledo y lo mono que es el cantante de Mgmt. Jugamos a GTA para seducir prostitutas de lujo; bebemos y nos drogamos para ligar; cuando nos miramos en el espejo, nos estamos deseando buena suerte en todas las citas.

Lo banal es nuestro sino, y aunque muchas veces nos sentimos avergonzados, en el fondo nada hace tan feliz como ser tocado y hasta utilizado por otra persona. En medio de la vida, nuestro cuerpo pide paso.

Mobiliario inmobiliario

01 may 2008
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EL OJO DE LA MOSCA// JULIÁN HERNÁNDEZ

Esto del lenguaje tiene tantos recovecos que es difícil acostarse sin descubrir algo sorprendente cada día. Aún recuerdo aquel ayer, allá por la Baja Edad Media, en que me fue dado ver la luz con respecto a la palabra “inmueble”: algo que no se puede transportar. La especulación inmobiliaria está viendo cómo su propio nombre traiciona sus propios intereses. Si mucho de lo construido “bajo la burbuja” se pudiera cambiar de sitio, algo de solución tendría el negro futuro que se le avecina a un país (La España) que llegó a tener en los últimos años una inmobiliaria por cada quinientos habitantes. Pensaron que con esa denominación de origen (“inmobiliaria”) ni Arquímedes con su palanca o Superman con sus superpoderes les iba a mover del sitio. Ahora pagarían mucho dinero para poder ser vendedores ambulantes y poner un puesto en las ferias gallegas con pisos de precios desinflados para llevarse en la chepa como los caracoles. Los “bienes muebles” (los que se pueden transportar) son cosa de interioristas; los “bienes inmuebles” son cosa de exterioristas, o sea arquitectos. Sea esto dicho a la brava. Quizá hemos confiado tanto en tendencias en estos últimos años que nos hemos vuelto tendenciosos. Habrá que reivindicar al Doctor Doolittle cuando consiguió navegar por el mundo adelante con un bien tan “inmueble” como su isla. Bueno, eso y su capacidad para renegociar la hipoteca y hablar con la bestia inmobiliaria.