El salario indirecto del gasto social
Tags: crisis estado del bienestar gasto social parados servicios públicosSi una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”. Lo dijo Kennedy hace unos 50 años. Hoy, en Occidente, estamos aplicando el mensaje al revés: hemos empezando salvando a los banqueros, o sea, a los ricos. Los economistas explican que ha sido por “el riesgo sistémico”: como todos tenemos nuestro dinero, mucho o poco, en un banco, si quiebra un banco se nos lleva por delante a todos. Lo que está claro es que a los que no se ha llevado por delante es a los banqueros.
Pero, ya que hemos aplicado la máxima de Kennedy al contrario, ¿habrá llegado la hora de salvar a los pobres? Para nueve de cada diez europeos, sí, porque quieren que su Gobierno tome medidas urgentes contra la pobreza. En la mayor parte de Europa tenemos un Estado del Bienestar que no se disfruta en otros países, con asistencia sanitaria gratuita y universal, educación pública obligatoria, sistema de pensiones, subsidios de protección a los parados… Pero las críticas a los servicios públicos arrecian (muchas veces con razón), la resistencia de la ciudadanía a pagar más impuestos para mejorar el gasto social es enorme y cada vez existe una mayor percepción social negativa de que utilizar los servicios públicos te degrada si puedes pagarte un seguro o un colegio privado.
De esta forma se crea el círculo vicioso de menos dinero para los servicios públicos, mayor deterioro de estos, por lo que menos gente quiere hacer uso de ellos y cada vez menos están dispuestos a pagar más impuestos para mejorarlos.
Círculo virtuoso
Frente a este círculo vicioso podríamos reflexionar sobre el círculo virtuoso del gasto social. Ahora que tanto se habla de los estímulos económicos que permitan impulsar la demanda y el consumo para salir de la crisis, hay que recordar que el gasto social también ayuda a ello.
Cuando se introdujo el Estado del Bienestar, se liberó renta de los trabajadores –que ya no tenían que ahorrar para la educación de sus hijos o para la sanidad o las pensiones de su vejez– lo que mejoraba el poder adquisitivo de los salarios y les permitía destinar ese dinero al consumo, y eso, a su vez, impulsó el crecimiento económico.
Ahora deberíamos hacerlo otra vez. No se va a frenar la presión para mantener la contención de los salarios, por lo tanto es necesario mejorar el poder adquisitivo de estos garantizando unos servicios públicos que, como cuando surgió el Estado del Bienestar, permitan que los trabajadores no tengan que financiar la educación de los hijos, la sanidad o mantener gastos irracionales de transporte o vivienda. Se trata de mejorar el salario indirecto y eso se hace desde el sector público. Esto es lo que explica Ludolfo Paramio en su ensayo La socialdemocracia, que acaba de publicarse.
También apunta que es posible que la crisis acabe provocando el rearme moral y político para defender una sociedad cohesionada, de crecimiento sostenible. Pero igualmente hay que mejorar la cualificación profesional de los trabajadores, con formación en nuevas tecnologías, que les dé capacidad para variar de rama de actividad o de sector, en función de la evolución de la economía y del mercado de trabajo. Eso significa renovar el sistema educativo de forma que sólo lo puede hacer el sector público.
Las políticas socialdemócratas han visto estrecharse el margen con el que contaban. Con la globalización, aumentar los impuestos puede provocar deslocalizaciones empresariales hacia países con menor presión fiscal, por lo que la inversión pública está limitada por las restricciones fiscales, pero aumentar el déficit hace vulnerable al Estado ante los mercados. Y, sin embargo, la crisis actual también ha puesto al descubierto las debilidades del modelo neoliberal. Las reglas económicas de las últimas décadas han dado prioridad a mantener los beneficios empresariales y a las rentas más altas a expensas de los salarios. Sólo el endeudamiento y el efecto riqueza de las burbujas permitían a los asalariados mantener el nivel de consumo necesario.
Hay que hacer reformas en profundidad. La duda es si, al estar empezando a salir de la recesión económica y asomando ya la nariz por la superficie, las reformas se quedarán también en la superficie o habrá el suficiente valor para llegar hasta el fondo.











Comentario por Uska
31/10/2009 @ 14:00
Espero que haya suficiente valor para llegar hasta el fondo. Excelente artículo. Nada es imposible.
Comentario por Joserra
31/10/2009 @ 15:27
De acuerdo. Y, además, en este cambio jugamos un papel importante tanto los usuarios de los servicios públicos como quienes los prestan. A ambas partes nos une un fin, la calidad y eficiencia del servicio, para que éste siga teniendo razón de ser y queda justificada su financiación pública. Ayudemos a los servidores públicos a que nos presten un buen servicio. Reconozcamos lo que hacen bien y señalemos en positivo lo que es mejorable. Es en beneficio mutuo.
Comentario por Jesus Zori
31/10/2009 @ 17:16
Muy buen artículo Amparo , pero no hubiese estado de más haber añadido algo sobre conciencia fiscal /fraude y educación ciudadana .
Comentario por Famélica legión
01/11/2009 @ 02:00
Doña Amparo, que bien suena eso de ”asistencia sanitaria gratuita y universal”, pero por casualidad, ¿ha mirado usted su nómina alguna vez?, ¿ha visto el importe de los descuentos que le aplican por seguridad social y desempleo todos los meses?, sabe que además de lo que le descuentas a usted, el empresario que la tiene contratada abona igualmente a la Seguridad Social otro tanto, casi el doble. Sabe que ese dinero es suyo aunque nunca lo haya tenido en sus manos.
Y a pesar de todo se atreve a decir ¿que en España la asistencia sanitaria es gratuita?. Un poquito de respeto, por favor, que no somos tontos.
Comentario por GURIDI
01/11/2009 @ 23:26
”Pero igualmente hay que mejorar la cualificación profesional de los trabajadores, con formación en nuevas tecnologías, que les dé capacidad para variar de rama de actividad o de sector, en función de la evolución de la economía y del mercado de trabajo.”
Esto es lo que cita usted literalmente en el texto. Es decir, no vamos a fomentar la formación de los trabajadores para aumentar su capacidad intelectual y técnica y que así, además de buscar estímulos morales de autorealización, se cuente con trabajadores que presten un buen servicio a la sociedad. Sino que usted habla de impulsar una mejoría de la cualificación profesional en aras de la supervivencia en medio de la pantanosa competitividad existente en la voraz economía neoliberal y en el esclavista mercado de trabajo capitalista. Usted va a la zaga de el empresariado, que busca los mismos objetivos pero que se haga cargo de pagar dicha formación el resto de la sociedad y que esto se facilite no en aras de invertir dichos logros en mejorar los servicios públicos y sociales, sino para que los prebostes de las empresas privadas de este país engrasen y mejoren el engranaje estatal que les permite obtener, aún más, cuantiosos beneficios a costa de los impuestos recaudados de los exiguos salarios de la clase trabajadora de este país.
Y para rematarlo, al final del artículo cita usted:”Hay que hacer reformas en profundidad.”
Ya entiendo, usted lo que busca es lo que muchos otros tíos Tom, que diría Malcom X. Que se reforme lo que hay, pero que nadie se atreva a destruirlo, porque ustedes siguen comiendo de la mano del AMO. Lo que existe, es decir, el modelo neoliberal en el que sobrevivimos no es reformable, solamente es extinguible.
Comentario por vicente
02/11/2009 @ 00:52
Yo creo que también hay que tener en cuenta que las prestaciones sociales serán cada vez menores. Las pensiones también, con lo que cada persona debería ir ahorrando e invirtiendo algo, con vistas al futuro. Excelente el artículo.
Comentario por Golos
02/11/2009 @ 17:18
Usted sabe lo que ocurriria si no salvamos ”a las banqueros”? Pues que todos los ”pobres” perderiamos nuestros ahorros, depositos o cuatro perras que tenemos en el banco. A que usted no quiere eso por muy poco dinero que tenga en el banco? Usted se imagina que cinco millones de personas salen a la calle a decir al gobierno de turno que su dinero que estaba en el banco ahora no esta? Reformas hay que hacer muchas pero sobre todo no hay que gastar mas de lo que podemos (aplicable al gasto publico), que es lo que realmente nos ha metido en esta crisis
Comentario por yoquese
03/11/2009 @ 10:33
Famélica Legión: La sanidad pública NO SE PAGA, repito, no se paga, con las cotizaciones sociales. Se paga con los impuestos. Eso es así desde el pacto de Toledo, en que se separaron las fuentes de financiación y se quitó a las cotizaciones la carga de pagar la sanidad cuando esta se pretendia universal.
Las cotizaciones sociales son para las jubilaciones, incapacidad laboral y otros capítulos parecidos.
Y efectivamente, esas cotizaciones son salario indirecto o salario diferido, y la ventaja para el trabajador de ”cobrarlo” así en lugar de en contante y sonante, es la que explica Amparo Estrada: que necesitaríamos una cantidad mucho mayor de dinero para darnos la misma seguridad y la misma utilidad. ¿Donde está el problema o la injusticia?
Comentario por jose
04/11/2009 @ 14:18
Renta Básica para la Ciudadanía ya
Comentario por meri
06/11/2009 @ 01:12
Golos,
Gastar más de lo que podemos si pero el gasto público no nos ha metido en esta crisis, a ver si nos informamos mejor. salu2