“El Pacto de Milán y las ciudades por el Cambio” Entrevista a Fernando Fernández Such (Revista Soberanía Alimentaria)

26 Nov 2016
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DTT: Fernando, ¿nos puedes explicar en qué consiste el Pacto de Milán?

Fernando: El Pacto de Milán es el pacto por la gobernanza alimentaria municipal. Es un pacto que tiene su origen en el 2014, cuando 40 ciudades que participaron en la Cumbre de Cambio Climático pensaron que las ciudades, como estructuras sociales, tenían mucho que hacer en esta dimensión. Y una de las cuestiones en las que vieron que  se podía avanzar, fundamentalmente era en el de los sistemas alimentarios porque provocaban desperdicios y efectos importantes sobre el medio ambiente.

A partir de ahí se crea un grupo de trabajo con estas ciudades, con un asolamiento internacional por parte de FAO [Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura]. Y después de un año se elabora un documento que tiene forma de tratado internacional pero que tiene la virtualidad de que en vez de ser un tratado que firman los Estados, lo firman las ciudades y ayuntamientos.

DTT: ¿Se puede decir que está dentro de las iniciativas de Naciones Unidas?

Fernando: Justo eso. Es una iniciativa que surge de las ciudades pero que retoma Naciones Unidas y se integra en la dinámica, por tanto, de la FAO. A partir de ahí se le da peso internacional en ese sentido.

Entonces en este momento hay una Secretaría Internacional del Pacto de Milán, y luego está la FAO como organismo garante.

DTT: ¿Cuáles son las intervenciones o las políticas que implementa a nivel de política urbana? Desde los ayuntamientos me imagino.

Fernando: Hay una cuestión que yo creo que es muy interesante y es que en todos los debates en torno a la pobreza y el hambre en el mundo hasta ahora se ha centrado en el hecho de que la pobreza y el hambre es fundamentalmente rural.  Y eso es un hecho que todos los informes y estadísticas mundiales, de FAO, de Banco Mundial, lo corroboran: el 75% de las personas que pasan hambre son rurales o son productores y productoras agrarios. Es verdad que estamos en un mundo cada vez más urbanizado, que además avanza inexorablemente hacia la urbanización, y es un tema que siempre se había abandonado desde ese punto de vista. Entonces por primera vez el Pacto de Milán responde al reto de alimentar a las ciudades en un horizonte de 2050, como se está planteando; en un proceso de urbanización creciente donde los problemas para alimentar a las personas desde luego serán de otra naturaleza y de otra complejidad. Entonces, se plantea desde ahí.  Las actuaciones a partir de ahí intentan tomar varios enfoques y sobre todo estructurar la intervención desde varios capítulos o líneas de trabajo.

Yo creo que hay un elemento importante y es que las ciudades, por primera vez, empiezan a considerar que tienen un nuevo ámbito competencial municipal que es la alimentación, que hasta ahora había sido un ámbito muy disperso entre las diferentes áreas, concejalías, secretarías… Que existen. Y que por primera vez entienden que todas ellas forman un cuerpo político-normativo municipal que tiene que tener coherencia entre ellos.

A partir de ahí, el marco de actuación que ofrece el Pacto de Milán se estructura en seis capítulos: El primero de ellos es, lógicamente, coordinación institucional. El segundo se refiere a la alimentación adecuada para todos los grupos poblacionales, haciendo incidencia especialmente en los sectores más desfavorecidos en riesgo de exclusión. También habla de la necesidad de establecer unas relaciones adecuadas entre las ciudades y el entorno rural que las rodea para que haya un continuum rural-urbano que sea constructivo y positivo para lo que es el futuro de la ordenación territorial de las ciudades dentro del espacio.

Hay un cuarto bloque de actuaciones que se refiere básicamente a los sistemas de distribución y comercialización de alimentos en las ciudades, porque no podemos olvidar que el 40% de los alimentos se desperdicia en las ciudades, porque los sistemas de distribución y comercialización son inoperantes en ese sentido.

Un quinto bloque se refiere a los sistemas de protección del suelo rural que rodea a las ciudades. Y hay un último capítulo de actuaciones que se refiere al desperdicio alimentario, al acceso igualitario para todos los grupos sociales, a la educación nutricional…

Yo creo que es un pacto que, además de estructurarse en 6 capítulos, contempla 37 medidas que son muy directamente aplicables. Creo que tiene la virtud de que cualquier ayuntamiento que se adhiera al Pacto de Milán tiene un catálogo de directrices que aplicar, que prácticamente le están orientando sobre qué hacer y cómo hacerlo. Y bueno, está suscitando mucho interés entre las municipalidades que llevaban ya tiempo desarrollando experiencias y proyectos en este sentido.

DTT: ¿Tú crees que es una iniciativa que va en una dirección de abordar esas transiciones que habría que hacer hacia modelos más sostenibles? ¿O es un marco institucional razonable, oportuno?

Fernando: Desde luego es sorprendente la respuesta que está recibiendo por la mayoría de los ayuntamientos y municipios a medida que lo van conociendo, y yo creo que la respuesta está siendo tan positiva porque de pronto hay un instrumento que aglutina una serie de debates que se estaban produciendo en las ciudades desde hace una década aproximadamente, y que tenían que ver básicamente con: la transición entre lo rural y lo urbano; con la gestión de la ciudad con aspectos que tenían que ver con el medio ambiente, la alimentación, la salud. Y que además entronca con muchos reclamos sociales que son muy novedosos, y que se estaban estructurando en torno a iniciativas como circuitos cortos de comercialización, compra pública responsable, huertos urbanos… Es decir, de pronto, un instrumento aglutina todo eso, le da forma, y lo convierte en un ámbito competencial.

DTT: ¿España cómo está participando en esto?

Fernando: En este momento, en el Pacto de Milán, hay 150 y tantas ciudades adscritas, que han firmado el Pacto de Milán,  de las cuales de España son 9 o 10 ciudades. Iniciaron los trámites ciudades que estaban muy circunscritas a lo que eran los Ayuntamientos del cambio, en un momento justo de cambio tras las nuevas elecciones municipales. Fueron Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia… Es decir, ciudades que se posicionaban claramente en un cambio de política municipal. Poco a poco se han ido sumando otras como Córdoba, Granada, Oviedo, Bilbao, Pamplona… Inicialmente hay 9 o 10 ciudades, de tamaño mediano grande, pero últimamente se están incorporando al pacto ciudades intermedias y municipios grandes. En la Comunidad Autónoma de Madrid hay ciudades como Fuenlabrada o Getafe, Leganés, Rivas Vaciamadrid, Móstoles que han firmado el Pacto de Milán, además de Madrid, que lo firmó desde el primer momento.

Por tanto se está creando también de forma muy interesante, en el caso de Madrid, un núcleo, que es la capital, que firmó el pacto, y una serie de ciudades muy cercanas a Madrid que también están firmándolo, y por lo tanto, se está hablando de construir estrategias territoriales que aborden el tema de la alimentación, medio ambiente, gestión del territorio, transito rural-urbano, desde una perspectiva co-urbana.


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