Aceitunas de mesa contra la administración Trump

23 Nov 2017
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Fernando Fernández Such

Experto en Políticas Agrarias y Desarrollo Rural

La aceituna de mesa es uno de esos alimentos simbólicos que en nuestro país se identifica con la cultura gastronómica – con la tierra – con las tradiciones y las fiestas y con tantos elementos imaginarios que defendemos. Pues bien, nuestra aceituna de mesa ha entrado en guerra con la malvada Organización Mundial del Comercio, y además ha entrado en guerra contra la américa de Trump.

El pasado mes de julio dos empresas californianas denunciaron prácticas de dumping en la importación de aceituna de mesa procedente de España. Al gobierno de Trump le faltó tiempo e inició el proceso para denunciar el tema ante la OMC. Hoy conocemos otro paso más en esta historia.

Al mismo tiempo, que el gobierno planteaba el litigio ante la OMC, las dos empresas, apoyadas sin duda por su gobierno pidieron que se impusieran derechos antidumping y antisubvención. Esto es, una especie de interdicto comercial o medida precautoria, que aplica el gobierno estadounidense mientras que la OMC analice y resuelva el fondo del asunto. LO que ha hecho es aplicar un arancel entre el 2,31% y el 7,24% como medida precautoria. La aplicación de estas medidas, suponen en la práctica el cierre de este mercado para nuestras aceitunas –  las negras – por aclarar de cuales se trata. Esta medida podría prolongarse durante cinco años, con una pérdida estimada de 350 millones de euros, cantidad que se duplicaría hasta alcanzar los 700 millones de euros si hubiese una prórroga y el cierre se extendiera durante un segundo lustro.

Los conflictos ante la OMC son largos y tediosos y se desarrollan en tres tiempos. La primera parte ya se desarrolló hasta el 4 de agosto y en este tiempo se estudia si realmente se está haciendo daño al sector aceitunero de California y si las exportaciones de España son una amenaza real, como ellos afirman. La segunda fase es la que corresponde al conflicto relacionado con el «dumping», es decir, si las aceitunas españolas se están vendiendo a un precio por debajo de lo normal y que las empresas de California consideran injustos. La tercera es la que estudia si las subvenciones obtenidas están dentro de la legalidad y es la que se sustancia ante la OMC

El mercado de este producto en EE.UU está en alza, y el sector de los encurtidos y aceitunas de mesa va creciendo. España es el principal productor y exportador a nivel mundial  con un volumen de negocio que se sitúa en 1.700 millones de euros al año y los EE.UU son uno de los principales clientes de las empresas españolas con el 24% de nuestro volumen comercial. Esto hace que ellos consideren que la entrada de aceituna de mesa procedente de España, no les permita crecer a ellas en su mercado interno.

Pero además,  estamos hablando de un sector con un fuerte carácter social. La superficie de tierra dedicada a la producción de aceituna de mesa equivale a 147.400 Has. Un 6% de todo el olivar. Hay una parte de estas hectáreas de olivar – en torno al 50% – que son doble propósito; es decir, que tanto pueden dedicarse al verdeo como al aceite. Andalucía representa el 85% de la superficie de aceituna de mesa, seguido por Extremadura con un 14%. En producción Andalucía representa  el 80% de los kilos y Extremadura el 19% (8% Cáceres y 11% Badajoz). El otro 1%. Prácticamente es Aragón el que lo concentra. Se producen unos 547.000 kg de aceituna de mesa al año, y en España consumimos a nivel interno unos 210.000 Kg. Estamos hablando de unos 14.500 agricultores y agricultoras y más de 6 millones de jornales de trabajo que prácticamente se quedan en en Andalucía y Extremadura.

Además, hablamos de 384 empresas dedicadas al entamado de la aceituna. 54% en Andalucía. – 24% en Extremadura – seguidas del 9% en Aragón, de las cuales, 237 empresas están dedicadas  el envasado. Estas empresas generan unos  8.000 empleos directos y además, el 70% de las empresas se consideran microempresas con una estructura familiar y menos de 10 trabajadores cada una.

¿Dónde está el punto de conflicto? La aceituna de mesa tiene una ayuda de la PAC que se divide en dos partes. Una parte desacoplada (ayuda por Hectárea) esta ayuda entra claramente en el espacio de la caja verde + una ayuda acoplada (que es por kg) y esta entra en la caja azul. Lo grave es que el gobierno de EEUU está cuestionando todo. Tanto la acoplada como la desacoplada. La negociación de las ayudas desacopladas fue muy larga en el seno de la OMC y finalmente fue aceptada. El peligro de este caso puntual con la aceituna de mesa es que si EEUU cuestiona la ayuda desacoplada de un producto como la aceituna de mesa, puede cuestionar todo el sistema de ayudas de la UE.

En el fondo, y aquí está la esencia de la jugada, el gobierno de Trump ha generado un espacio de tiempo de cinco años, en los cuales las importaciones de las aceitunas españolas quedan paralizadas, dando así tiempo a las dos empresas denunciantes y al resto del sector californiano a crecer u ocupar el mercado.

Por si acaso a alguien le cupiera la más mínima duda, la defensa de la soberanía alimentaria y las políticas de apoyo a la promoción y defensa de la producción local – nacional y de agricultores y agricultoras, no tienen nada que ver con este planteamiento de la administración Trump. Por un lado, las dos empresas californianas denunciantes, no son pequeñas empresas familiares, ni representan a los pequeños olivareros californianos, que por otro lado no existen como tal. Por otro lado, la jugada de Estados Unidos, en el fondo está cuestionando nuestra propia política agraria y un sistema de ayudas, que precisamente en este rubro no son especialmente injustas.

Evidentemente las relaciones comerciales entre países – pueden ser y son positivas si ayudan a los sectores económicos productivos a garantizar su futuro – si se construyen sobre principios de transparencia y lealtad – si se apoyan en estándares de producción sociales y sostenibles equiparables. La OMC y todo el entramado de acuerdos de liberalización comercial aplicados a la agricultura y la alimentación son una auténtica trampa y nos abocan a escenarios que nada tienen que ver con los principios que defendemos.

 


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