Opinion · Mundo Rural s.XXI

La hora de reformar definitivamente la Política Agraria Común

Antón Gómez Reino

Portavoz Comisión Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Este martes 13 de febrero se ha aprobado en el Pleno del Congreso la Moción presentada por el Grupo Confederal Unidos Podemos – En Comú Podem – En Marea sobre las negociaciones en la Reforma de la PAC. La Moción ha incorporado las enmiendas transaccionadas del Grupo Socialista y Ciudadanos. El PP votó en contra y el PNV se abstuvo.

Todos somos conscientes de la importancia de la Política Agraria Común para nuestro mundo rural, para el sector agrícola y ganadero, pero también para el conjunto de la sociedad que reclama cada vez más, alimentos sanos y de calidad. Sin embargo, en el reto de la legitimidad social y económica es donde la PAC se juega su futuro.

Es evidente que, si queremos mantener el carácter central de esta política para el conjunto de la Unión Europea, su desarrollo debe ser acorde con los objetivos generales que el conjunto de la sociedad le asigna.  El derecho a una alimentación saludable y nutritiva, el mantenimiento de activos agrarios, el sostenimiento de rentas justas para el sector,  la transparencia y justicia en el funcionamiento de la cadena alimentaria, la generación de empleo en el medio rural, el apoyo al desarrollo rural que pasa por la diversificación económica y la lucha contra la despoblación, la sostenibilidad ambiental, la contribución a la mitigación del cambio climático, los objetivos de bienestar y derechos de los animales. Todos estos son los objetivos a los que la futura reforma de la PAC deberá de responder

El resultado de la encuesta de la PAC nos muestra el camino de la reforma sobre la base de la legitimidad. Las 355.000 aportaciones al debate abierto por la Comisión representan un universo suficientemente representativo como para pensar que los resultados que arroja deben ser tenidos en cuenta. El 88% de las personas que contestaron son conscientes de que los agricultores y ganaderos tienen rentas por debajo de la media, el 89% consideran que la PAC ha hecho poco o muy poco por contribuir a un nivel de vida equitativo para los agricultores, el 97% de las personas saben que los agricultores y agricultoras reciben un precio muy por debajo de lo que sería justo por sus productos y que la PAC, no hace nada para solucionar este tema. El 81% considera que la PAC no está contribuyendo a los objetivos de cambio climático y de medio ambiente y el 89% considera que la PAC debe contribuir de forma mucho más clara al desafío del desarrollo rural, la creación de empleo y la lucha contra la despoblación. Pero además, destaca el hecho de que el 88% de las personas que contestaron tiene claro el injusto reparto de las ayudas, consideran absolutamente necesario limitar las ayudas a los grandes beneficiarios, piensan que es justo brindar mayores apoyos a los pequeños productores, mujeres y jóvenes y que es necesario compensar las actividades en las zonas más desfavorecidas. Todo esto es muestra evidente de que la ciudadanía es consciente de que hablamos de una Política Pública.

La mayoría de la ciudadanía con sentido común considera necesario que la PAC de una manera decidida debe mejorar la posición de los agricultores y ganaderas en la cadena de valor. Cualquier gobierno responsable sabe, que el sector agrario y alimentario, requiere de medidas de regulación de mercados, y estas medidas de regulación de mercados deben incluirse de forma amplia en la futura negociación de la PAC.

En este contexto, ha llegado la hora de que se amplíe el debate sobre la Reforma de la PAC. Necesitamos ideas y propuestas innovadoras y que hagan marcar un nuevo rumbo legitimador a esta Política Pública. Por ello, la moción aprobada exige que el debate sobre la reforma de la PAC se abra al conjunto de la sociedad y el proceso de negociación se controle desde el Congreso de los Diputados de forma que sea un acuerdo de consenso.

El contenido de la moción aprobada orienta las negociaciones en una serie de principios básicos:

  • La defensa del Modelo de Producción Agropecuaria familiar, social, sostenible y de pequeña y mediana escala.
  • La defensa del Medio Rural a través de una Política de Desarrollo Rural más fuerte y equilibrada en el seno de la estructura de la PAC, con un fortalecimiento de la metodología participativa del desarrollo rural, y con nuevos instrumentos adecuados a los retos del medio rural, entre los que destaca la lucha contra la despoblación y la mejora de la calidad de vida en el medio rural.
  • La profundización y el fortalecimiento de los mecanismos que permitan la transición a un nuevo modelo de producción agropecuaria acorde con los objetivos de lucha contra el cambio climático, priorizando los sistemas, modelos, prácticas y producciones sostenibles.
  • El fortalecimiento de las Medidas de Regulación de Mercados, integrando propuestas de transparencia y justicia de la cadena alimentaria con mecanismos eficaces de actuación ante las crisis constantes de precios, y que permitan reactivar el principio de preferencia comunitaria en estos contextos.
  • Unas ayudas directas orientadas al sostenimiento y apoyo a las rentas agrarias de las explotaciones pequeñas y medianas, profesionales y ligadas al territorio que mantienen vivo el medio rural.
  • Una distribución justa de las ayudas, y condicionadas por factores sociales, ambientales y económicos y que establezcan un límite claro y significativo en el monto a recibir.
  • La adopción de medidas encaminadas a fortalecer el papel de las mujeres tanto en el sector agropecuario como en las estrategias de desarrollo rural, que rompan las brechas de género que subsisten tanto en el sector como en el medio rural.
  • El fortalecimiento del derecho de los consumidores a una alimentación sana y saludable, accesible a toda la ciudadanía y conectada al resto de los anteriores objetivos. Por lo cual la nueva PAC también deberá ser una Política Alimentaria.
  • Una PAC ligada al empleo y al mantenimiento de activos en el Medio rural. Esto implica incluir entre las medidas de condicionalidad el cumplimiento de los derechos laborales de los trabajadores del campo, y promover de manera definitiva la pluriactividad–la multifuncionalidad y favorecer los sectores y actividades con mayor capacidad para generar empleos dignos y de calidad.

Además, presentamos la propuesta de creación de una Subcomisión en el seno de la Comisión de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que dé seguimiento al Proceso de Negociación de la Reforma de la PAC.

Finalmente, el Congreso le dice al Gobierno que las posiciones defendidas por el Gobierno español durante el proceso de negociación de la Reforma de la PAC, incluido su voto final en el Consejo de la Unión Europea, sean sometidos previamente a debate y aprobación por el Congreso de los Diputados y la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural, buscando el mayor consenso y legitimidad política posible. De igual forma, que el Gobierno y antes de cualquier reunión del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE presente sus propuestas previamente ante la Comisión del Congreso de los Diputados.