Sinceramente Gore
Al Gore, siempre ha roto moldes. Para empezar, fue el primero que empezó en la Casa Blanca (de vicepresidente) y luego se pasó a Hollywood, en lugar de seguir el camino inverso, que es lo habitual. Luego ganó unas elecciones y dejó que mandara el otro. Fue el clásico ejemplo del efecto mariposa: unas papeletas mariposa aletean en Florida y se produce un vuelco electoral en Washington.
¿Y ahora no va y dice que nada de petróleo?

Ya decía yo que Al Gore sonaba a nombre de terrorista islámico.









