Javier Gallego ‘Crudo’: “Los grandes medios cierran filas en torno al poder”

04 Mar 2015
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Una vez más, los ciudadanos y ciudadanas han decidido. Si las más importantes emisoras de radio optaron por cerrar la puerta al programa Carne cruda y a su equipo, que encabeza este periodista madrileño, la audiencia acudió en su ayuda proporcionándole la financiación necesaria para realizar su trabajo: seguir haciendo ‘picadillo’ la realidad con tanta sátira como indignación. Recuperamos este cara a cara con Javier ‘Crudo’, que tuvo lugar en un céntrico bar madrileño en octubre del año pasado.  

Texto: Juan Luis Gallego. Fotos: Juan David Cortés.

crudo-143_gmgiEl apelativo de “Crudo” acompaña a Javier Gallego (Madrid, 1975) desde que, allá por octubre de 2009, desembarcó con un programa diferente, rompedor y vanguardista en Radio 3, la emisora musical de Radio Nacional. “Carne Cruda” se llamaba aquel invento en el que, entre canción y canción, el periodista utilizaba su talento comunicativo y su ironía para “hacer picadillo” una actualidad en la que, crisis mediante, la política le fue ganando terreno a la cultura.

Demasiada caña para mentes estrechas como las que se instalaron en la emisora pública tras la llegada del PP, que le incluyeron en una lista negra junto a los que, casualidades de la vida, habían llevado a RNE a sus mejores cotas de audiencia, como Toni Garrido o Juan Ramón Lucas.

A Gallego le echaron en agosto de 2012 entre las protestas y muestras de solidaridad de su ya entonces legión de fieles. Un ‘caramelito’ para la Cadena SER, que le hizo un hueco a un Carne Cruda 2.0 renovado, más sarcástico y combativo que nunca…, demasiado para mentes estrechas como las que llevan décadas al frente de los grandes grupos de comunicación.

En la calle de nuevo, fio su futuro a sus oyentes y, en apenas unos días, consiguió a través de un crowdfunding el dinero suficiente para volver a emitir, ahora online, a través de carnecruda.es. La ciudadanía, ya se ve, tiene su propio criterio.

¿Qué tienen en común RNE y la SER para que ninguna quiera a Carne Cruda?

El miedo de algunas de las personas que las dirigen a dar entrada a discursos que vayan en contra o pongan en cuestión el discurso hegemónico, a voces que ofrezcan alternativas al modelo democrático, periodístico, social en el que vivimos. Carne Cruda no es un programa radical, pero en él tienen voz personas que no suelen aparecer en los medios y que ofrecen otra visión de la realidad. Más crítica, pero es que los tiempos son críticos, y merecen esa visión más aguda. Yo creo que la radio convencional aún no ha aceptado un cambio que sí está apareciendo por ejemplo en medios impresos y digitales.

¿Os explicaron por qué os echaban?

Sí, sí… En Radio 3 se me dieron explicaciones falsas, como que el programa era muy caro… Pero añadían que era muy radical, incendiario, kamikaze, así que al final se vio que las razones tenían más que ver con el contenido. Respecto a la SER…, con la crisis económica de los medios hay mucho miedo al riesgo, al cambio, a apostar por los nuevos discursos que Carne Cruda pone sobre la mesa sin tapujos.

No se atreven a arriesgar con propuestas que pueden desestabilizar modelos periodísticos ya muy inestables. Están agarrados al poder, no saben si en lo que viene van a participar y tratan que se mantenga ese poder. Es evidente que los grandes medios tradicionales tratan de mantener las cúpulas de poder que conocemos: el modelo de Estado, la monarquía, el bipartidismo…

En alguna ocasión has hablado de cierre de filas en torno al régimen…

Uf, total…

No solo de la clase política, también de las clases altas; de las grandes empresas…

Sí, las oligarquías que han dominado y dominan este país desde hace años. Cuando se empiezan a tambalear todas las estructuras, quienes todavía forman parte de los pilares cierran filas para intentar mantener el statu quo. Ellos son el establishment, ven que alguien lo está atacando y deciden deshacerse de aquellos virus que pueden infectarles y apostar por mantener lo que hay.

¿Puede ocurrir que ese cambio le dé vértigo incluso a la gente que no está en esa oligarquía, sino todo lo contrario?

Claro, los cambios nos dan vértigo a todos, porque no sabemos qué va a venir. Se abre todo un campo de posibilidades, pero también un vacío, y además en una situación de enorme precariedad y vulnerabilidad precisamente por parte de los más débiles, que a lo mejor prefieren lo malo conocido. Pero se ha abierto una ventana de posibilidades, tanto para fuerzas políticas nuevas, como para nuevos discursos periodísticos, económicos, sociales, que hay que aprovechar.

Por lo menos hay que intentarlo, no podemos lamentarnos dentro de unos años de que no se consiguió ni siquiera poner una primera piedra. Nos podemos equivocar, y para mí ese es uno los mayores peligros, podemos repetir errores, podemos pasar de una casta a otra, ‘quítate tú para ponerme yo’. Hay que llegar al poder, pero no dejarse atrapar por él. Son muchos los riesgos que ahora se afrontan, en todos los ámbitos, pero yo creo que no podemos dejar pasar la oportunidad.

Huelguistas entrando en la cárcel, la Fiscalía pidiendo cárcel para los detenidos el 15M… El poder se va a defender.

El poder siempre se ha defendido con uñas y dientes. Cuando se ha generado un movimiento de indignación, legítimo, para echar a los que han generado esto, los que están quieren evitar que les echen y ponen en funcionamiento todas sus armas de represión, como siempre ha hecho el Estado en todas las épocas de la historia, no solo en regímenes autoritarios, sino también democráticos, ya sea a través de sus fuerzas de orden público o con el cambio de leyes, como el de la Seguridad Ciudadana, que claramente pretende apretarle las tuercas a la ciudadanía para que no proteste demasiado.

Es un “se sienten, coño” tejeriano aplicado a las leyes. Hay desde hace tiempo una clara política del Gobierno actual por ejercer todos sus mecanismos de represión para evitar que la gente muestre su parecer en voz alta. Ya se sabe que el PP solo escucha a la mayoría silenciosa, tienen un Whisper XL político que les permite escuchar lo que no se escucha. Y no escuchan lo que se oye a plena luz del día.

Imagen 1¿Por qué tu programa tenía derecho a estar en una radio pública y no uno de Jiménez Losantos, y perdona la comparación?

No, entiendo por dónde van los tiros. Aparte de que yo tenía unos contenidos muy distintos a los de Jiménez Losantos, a diferencia de él nunca he caído en el insulto, en la descalificación ofensiva. Pero yendo a lo ideológico, que creo que es por donde va tu pregunta, pienso que discursos muy parecidos a los de Jiménez Losantos, quizás no expresados con la beligerancia y agresividad, ya existen en la radio pública y gente que piensa como él tiene posiciones en las tertulias más importantes y aparece en sus informativos en los horarios de máxima audiencia constantemente, y ahora más que nunca.

Sin embargo, los discursos que aparecían en Carne Cruda están mucho más silenciados y son más invisibles en los medios de comunicación. La derecha a la que él representa está en la radio pública; el discurso más transversal, que creo que es el que representa Carne Cruda, no estaba. Y de hecho creo que es sintomático que haya muchos oyentes que se sintiesen huérfanos cuando el programa desapareció y que ahora subsistamos gracias a su colaboración y financiación. Jiménez Losantos salió de la COPE y rápidamente tenía una emisora de radio, no un pequeño estudio, casi pirata, como nosotros…

Parece que con ayuda económica del PP…

Claro, es que no admite comparación (risas). Ellos forman parte de las élites, de la cúpula, de lo que ahora podemos llamar las castas. Jiménez Losantos ha tenido todo tipo de prebendas porque está muy relacionado con ciertas camarillas de poder.

¿Te consideras un periodista objetivo?

No, creo que objetivo no hay nadie: somos sujetos y los sujetos somos subjetivos por definición. Además, creo que la objetividad no es la cualidad que debe perseguir el periodista, sino la honestidad, la veracidad, la justicia, la igualdad, regirse por los valores que aparecen reconocidos en la Declaración de Derechos Humanos. Tampoco creo que la equidistancia sea un valor a reivindicar en el periodismo, pues el periodista tiene que estar del lado del que menos tiene.

El periodismo es una herramienta social, es un servicio público y debe servir al público, y el público en general no tiene poder ni para expresar su opinión, ni para dirigirse a los políticos, ni para ejercer la democracia más allá de lo que se les admite cada cuatro años. El periodista debe dar voz y visibilizar a los que no la tienen, a los que son invisibles.

¿Crees que has sido alguna vez injusto desde los micrófonos?

Seguro, y a veces lo he reconocido públicamente y he rectificado.

¿Y cómo salda su responsabilidad un periodista?

El juicio a un periodista se lo da la opinión pública, quienes le siguen y quienes le dejan de seguir. Esto es un servicio público igual que el político; al político se le vota o no se le vota, al periodista se le cree o no se le cree. El día que yo traicione lo que he estado defendiendo entenderé que la gente me dé la espalda y me deje de lado.

Carne Cruda es una original mezcla de indignación y humor. ¿Es la única forma de tomarse lo que está ocurriendo?

Es que el día que nos quiten la risa nos lo habrán quitado todo. Por lo menos, ya que se ríen de nosotros que nosotros podamos reírnos de ellos, ridiculizarlos y parodiarlos. Me gusta la sátira porque es una forma de decir cosas que de otra manera no se podrían decir; a través del humor se pueden desvelar las impurezas y miserias del poder que, dichas de una forma directa y seria, incluso te podrían valer una querella.

De todas formas, Carne Cruda es una mezcla también de muchas otras cosas. Es verdad que la política ha jugado un papel importante en el programa, pero quiero recordar que hemos dado cabida a otras formas de crear, de pensar en todos los sentidos, literario, artístico, social… Cuando uno tiene una mirada crítica, que quizás es lo que define al programa, no es solo en lo político, sino también en todas aquellas facetas que son importantes para formar la personalidad de un individuo.

Con la música como parte fundamental…

No solo porque empezamos en una emisora musical y porque es una de mis pasiones y yo soy músico, sino porque creo que la música es un vehículo de transmisión de información, de pensamiento, de subversión, de transgresión, muy poderoso, un potente megáfono, porque además es muy popular. Y yo, a pesar de que a veces hemos hecho contenidos de vanguardia  aparentemente minoritarios, soy un firme defensor de la cultura popular.

¿Hay buenos y malos? Igual que hay un Javier Gallego y un Willy Toledo hay un Jiménez Losantos y un Herman Tertsch… ¿unos tienen más razón que otros?

Es una pregunta difícil. Más que buenos y malos, creo que hay gente más honesta y más deshonesta; gente más -duda- vendida a quien le paga y más independiente -vuelve a dudar-.Hay periodistas más comprometidos con la sociedad en la que viven y periodistas más comprometidos con el poder que les paga; periodistas a los que no les importa emponzoñar para sacar un rédito y periodistas que tratan de clarificar, construir; periodistas que destruyen para construir su propio patrimonio y periodistas que pueden estar más o menos equivocados o pueden ser más o menos idealistas, pero creo que sus intenciones son más honestas. Hay periodistas con principios y periodistas que si no te gustan sus principios, ya tienen otros…

La “hermandad” con Números Rojos

Nosotros, al igual que Javier Gallego -lo reconoce en esta entrevista-, tampoco somos objetivos. Por ejemplo, somos incondicionales de este periodista; no solo por su trabajo en Carne Cruda, también porque, en 2012, cuando dábamos los primeros pasos, nos hizo un hueco en su programa que nos permitió llegar a mucha gente. ¿Por qué?

“Porque Números Rojos representaba exactamente los valores que el programa siempre ha querido potenciar: la independencia, el espíritu crítico, un periodismo comprometido con la sociedad en la que vive, que trata de contextualizar la realidad. Porque me parece un proyecto muy bonito de periodistas que deciden salirse del carril y abrir una vía nueva. Porque me parecía que había una hermandad: Números Rojos congeniaba con el espíritu de Carne Cruda. Y vuestra revista fue, además, de las primeras que apareció para contar: ‘Oiga, existen otras tesis sobre la realidad, hay otras maneras de mirar la economía, hay otras maneras de repensar la crisis”. Lo dicho, incondicionales.

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