E. CASTRO-MENDIVIL

PERÚ// Un maniquí fuera de su escaparate siempre parece insinuar algo vagamente equívoco y siniestro. El cine lo sabe bien. Vale, sí, se trata sólo de maniquíes de fibra de vidrio metidos en bolsas de plástico, pero no quisiera uno llegar a casa en una fría noche de tormenta, darle al interruptor, ver que no hay luz, encender una triste vela y darse de bruces con ese grupo de bultos negros presididos por una inquietante cabeza calva de ojos azules. ANTONIO AVENDAÑO
GENÍN ANDRADA

En Taxisco, Guatemala, cerca de la frontera entre El Salvador y el Pacífico, destacan las fachadas de las casas, de colores muy vivos, verdes, rojos, amarillos. Parece una estampa del Far West, con hombres a caballo con sombrero, botas camperas y cigarro en la boca, y artesanos del cuero que elaboran sillas de montar y chalecos de piel de serpiente. La vida allí transcurre entre el pasado y el futuro, con pequeños intervalos: el sueño de emigrar a Estados Unidos.
GENÍN ANDRADA

Un grupo de jóvenes disfruta de su deporte favorito en la carretera que une Luperón y la Isabela, lugar histórico y extraño de la República Dominicana donde Cristóbal Colón fundó la primera ciudad del Nuevo Mundo y donde se gestaron la mayoría de las expediciones en el siglo XVI. Seguramente este mismo lugar, hace 500 años, era un camino de tierra por donde pasaron personajes como Pizarro, Hernán Cortes, Núñez de Balboa, Francisco de Orellana…
GENÍN ANDRADA

La muerte de una persona moviliza a toda la aldea. El velatorio es una fiesta en la que participan todos los miembros de la familia, algunos llegados desde los lugares más recónditos del país. Las mujeres se reúnen y cocinan sin parar. El cultivo tradicional de la caña de azúcar es la base de muchos dulces típicos y también se destilan aguardientes para alegrar la fiesta. Los hombres, mientras tanto, componen las coronas de flores como último adiós al ser querido.
GENÍN ANDRADE

Tengo un recuerdo extraño de esta caleta de pescadores , en el pacifico peruano donde pequeñas embarcaciones , implementos marinos , típicos personajes y la presencia de los conocidos caballitos de totoras, un lugar donde puedes comprar el pescado recién cogido y cocinado por cualquier lugareña .Seguramente este pueblo sea fundamental en la historia del cebiche . Estas tres señoras, forman parte del aquel viaje que realicé en 1995 a Perú y que me trasmite toda la paz y la tranquilidad que se respira en el Pacifico