Vuelve la guerra fría
DIMITAR DILKOFF

Bulgaria //La imagen parece sacada de una novela de espías situada en la Europa central de los años 50, cuando por sus ciudades pululaban borrosos agentes dobles vendiendo información generalmente averiada. Pero este hombre no es ningún agente doble: sólo es un aterido viajero de un viejo trolebús búlgaro cuyas ventanas están congeladas por el corte del suministro de gas siberiano. Moscú parece volver a la guerra fría, pero no en sentido figurado sino literal.








