Una estampa diabólica
Roberto Escobar

El Salvador // Cualquier obispo diría de él que es uno de esos diablos socialistas salidos de las entrañas de la tierra y dispuestos a devorar a cuantos bebés se crucen en su camino. Pero no, no es un sicario de las diabólicas huestes de José Luis Rodríguez Belcebú. Es sólo un muchacho de Nejapa en la fiesta de las Bolas de Fuego, que conmemora la erupción del volcán de San Salvador del año 1917. Parece peligroso, pero no lo es. Justo lo contrario que algunos obispos.









