Hay trabajos peores
BOBBY YIP

Hong Kong // En un exclusivo museo de arte actual, cualquier visitante bien informado elucubraría que se trata de un artista que se ha convertido a sí mismo en objeto estético, para combatir el taimado regreso a las galerías de un objetualismo a todas luces caduco. Pero no. Nada de eso. Se trata sólo de un buen hombre envuelto en flores que intenta ganarse la vida como reclamo en las rebajas de unos grandes almacenes de Hong Kong. Quién sabe: igual lo ficha algún galerista.









