HARISH TYAGI

India // El patriotismo suele ser muy aficionado a la estética algo pasada de moda de los penachos y estandartes. Estos soldados indios tan marciales y severos son la encarnación misma de esa patria cuando esta necesita exhibirse ante sus ciudadanos y autoafirmarse ante el mundo y ante sus vecinos. Con un ojo puesto en el mundo y el otro en Pakistán, India celebró ayer el Día de la República con llamativos desfiles como este de la imagen, tomada en Amristar. Antonio Avendaño
MUNISH SHARMA

India// Oportuna imagen para un 5 de enero. Con voluntad e imaginación podríamos ver en los tres aplicados ciclistas la encarnación involuntaria y un punto herética de los Reyes Magos que, en un insólito gesto de audacia ecuménica, hubieran cambiado los camellos por bicicletas, el desierto por la niebla y los Evangelios por los Vedas. Cierto que allá al fondo, ¡vaya por Dios!, se adivina un cuarto rey rezagado. Bueno, como diría Billy Wilder: “Nadie es perfecto”.
PIYAL ADHIKARY / EFE

India// Cualquier turista accidental que recalara días atrás en la ciudad sagrada de Pushkar no habría podido pedir más: un atardecer del color de los incendios, las gibas de los camellos recortándose contra el horizonte y un músico hindú vestido de músico hindú poniéndole melodía a la postal. La imagen ha sido tomada en la Feria del Camello, cuya autenticidad ya ha llegado a oídos de los turistas. La dichosa autenticidad tiene, pues, los días contados. ANTONIO AVENDAÑO
UNICEF

India // Su gesto grave y concentrado es seguramente mayor que su propio cuerpo. Parece estudiar detenidamente la situación, como un pequeño general evaluando remotas opciones de victoria. Lo que el chico mira es la señal que los equipos de UNICEF dibujan en las viviendas con niños que deben vacunarse contra la polio. La enfermedad ha rebrotado en el estado indio de Bihar, donde la guerra contra ella está siendo larga y su desenlace, todavía incierto. ANTONIO AVENDAÑO
AMIT DAVE

INDIA// Hay elefantes normales y elefantes divinos. El de la imagen es divino. Su nombre es Ganesh y es venerado en la India como deidad de la prosperidad. En estas fechas, los hindúes acostumbran a hacer estatuas de arcilla del dios elefante, las pasean en procesión y luego las arrojan al agua, donde el insumergible Ganesh será arrastrado llevándose consigo las desgracias de la humanidad. Llevándoselas en teoría, claro está. Muy en teoría. ANTOÑIO AVENDAÑO
JITENDRA PRAKASH

INDIA// El uso de la henna forma parte del rito nupcial en las culturas islámicas, hindúes y judías sefardíes. En Marruecos, es propia del primer día de los tres que dura la ceremonia, en el que la novia se junta a las mujeres de la familia y amigas íntimas para que una tatuadora decore sus manos y pies. En la India, aunque el ritual está reservado en principio para la mujer, hay hombres que también se decoran las manos con motivos especiales para ellos.
PIYAL ADHIKARY

Calcuta, India // “… los niños se reúnen en inmensa asamblea de risas y de danzas y de juegos y de cantos”. Así se conmemora el 147 aniversario del nacimiento de Rabindranath Tagore, el primer asiático galardonado con el Premio Nobel. Artista, dramaturgo, novelista y compositor, fundó la institución Visva Bharati (India en el mundo), un centro dedicado al arte, la literatura y la música. Hoy, sus estudiantes lo recuerdan y le manifiestan su gratitud.
MANJUNATH KIRAN

Bangalore, India // Rosas, claveles, gerberas, anturios, pájaros del paraíso, orquídeas, lirios… Más de 150.000 flores se venden a diario en la Subasta Internacional de Flores que se celebra estos días en Bangalore, en el estado de Karnataka, donde hay más de 21.000 hectáreas de tierra dedicadas a su cultivo. Una hermosa iniciativa para ayudar a los pequeños agricultores a que el perfume de sus flores se reparta por el mundo.
JAYANTA SHAW / REUTERS

Calcuta, India // Julie, miembro de una tribu nómada, hace funambulismo en Calcuta. La acróbata y su familia llevan años entreteniendo a los peatones para ganarse el pan. Poco más hay que contar, así es la vida, pura monotonía de cuerda fina sobre la que caminamos todos nosotros, de un lado al otro, luchando contra el vértigo, intentando siempre mantener el equilibrio. A veces con eso basta: con no caerse. Lo de atreverse a volar mejor lo dejamos para otro día.