Silencio, se reza
BAZ RATNER

Jerusalén // Son monjas ortodoxas griegas en la iglesia del Santo Sepulcro. Su concentración y recogimiento suscita un respeto espontáneo y profundo, pues se adivina en ellas una dignidad del todo ajena a la pompa con que las iglesias gustan de impresionar a sus fieles. Desconocemos sus plegarias, pero seguro que son cautelosas. No en vano advirtió sagazmente Santa Teresa que “se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas”.










