JOSÉ COLÓN

Beirut, Líbano // “Me tiene de un lado al otro”, me decía mientras caminábamos por las calles. Beirut es la capital de un país en donde nadie puede guiarse por ningún rumbo y donde la mayoría de los jóvenes utilizan la noche para librarse de los sonidos del día, sonidos de guerra. Así que la noche se convierte en aliada de un caminar sin fin. Paré un segundo, mi cámara colgaba del cuello. “Clic”, dijo ella, congelando sutilmente este momento. Gracias, amiga.
JOSÉ COLÓN

Beirut, Líbano // Nos sorprendió la noche en rue Gouraude, una de las míticas calles del céntrico barrio de Gemmayzeh. En el café se apreciaba el olor a café, a narguile y a perfume de esencia de jazmín. Sonaba el laúd y ella bailaba. Él la miraba y yo, entre otros, también. Ella me dijo que bailaba para disfrutar de ese pequeño instante. Mi cámara respondió con un clic. Curiosa sensación cuando uno se da cuenta de que no todo lo que nos dicen es cierto.
JOSÉ COLÓN

Beirut, Líbano // Veníamos de Nahr-al-Bared, uno de los campos de refugiados palestinos del norte de Líbano, donde las bombas, los disparos de ametralladora y el fuego de mortero nos habían obligado a permanecer en un solo punto, sin poder movernos. Aunque estábamos cansados después de un día difícil, ahora caminábamos con decisión. Entonces paré un momento, tomé mi cámara e hice esta foto mientras pensaba: qué suerte tenemos de poder decidir.
JOSÉ COLÓN

Beirut, Líbano // Estaba sentado viendo cómo el camarero se apresuraba a entregar dos narguile a unos clientes. La pipa de agua consiste en un recipiente de cristal, cerámica o metal que se rellena de agua para enfriar el humo. Sobre el recipiente se coloca el tabaco y encima las brasas de carbón. En estos tiempos la gente vive tan deprisa que la costumbre de fumar narguile está desapareciendo poco a poco.
JOSÉ COLÓN

Beirut, Líbano // Me sorprendió el lujo: coches despampanantes, aparcacoches, bares, discotecas… Esta zona de moda de Beirut me recordó a Berlín o Barcelona no sólo estéticamente, sino también a nivel económico. En realidad unos y otros nos tienen muy manipulados con los estereotipos. Nada, la chica de la foto, podría ser y estar en cualquier ciudad de Europa, pero nació en Beirut. Tiene 24 años, estudia económicas y está decidida a pasárselo bien.