El sapo y la carpa
CHENG MING

Taiwán // Su historia es como la vida misma: el sapo se instaló sobre la carpa y, pese a los esfuerzos de esta por deshacerse de su pasajero, no hubo manera, hasta el punto de que finalmente la carpa se dio por vencida y murió. Del sapo no ha vuelto a saberse. Estará buscando otra carpa. Parecen los protagonistas de una fábula de Samaniego. O mejor aún: de alguna de las tramas de corrupción del PP de Madrid, aunque en tal caso sería difícil saber quién hace de sapo y quién de carpa.









