JAVIER LUENGO

Nunca supe por qué pero siempre quise que fueras mío. Luché por ti, por tenerte, por saber cómo hacerte hablar, reír o llorar; y conseguir que juntos fuésemos uno solo. Me enseñaste lo bueno y lo malo de esta vida y aprendí de ti todo lo que soy. Ahora ambos mostramos al mundo las maravillas que sólo nosotros sabemos hacer. Transmitir nuestras alegrías, tristezas, añoranzas e ilusiones a través de lo mejor que nos ha pasado nunca: la música.
JAVIER LUENGO

La soledad durante períodos cortos es valorada como un momento en el que trabajar, pensar o descansar sin ser distraído, es un placer impagable. Actualmente, vivimos a un ritmo frenético. Cada vez dedicamos menos tiempo para estar a solas con nosotros mismos. Alguien dijo que “la soledad es el maestro que con el tiempo te enseña lo que fuiste, eres y serás”. Te da la inspiración en la creación y te abre puertas que creíste ver cerradas tiempo atrás.
JAVIER LUENGO

Nos podemos comunicar de muchas formas (signos, música, pintura, escritura…) y en diferentes idiomas. Aunque no tengamos las mismas costumbres, creencias o gustos, estamos obligados a entendernos y a comunicarnos entre nosotros para poder subsistir y progresar como especie. La comunicación es un ingrediente esencial para la vida. ¡Pásalo!
JAVIER LUENGO

El humano ante la máquina inteligente y pasivo ante tanta belleza. No puedo dejar de mirar esa piel tostada, parece tan suave que me cautiva y me hace sentir diferente al resto e indiferente a lo que ocurre a mi alrededor. A veces no somos conscientes de la belleza que tenemos a nuestro lado, quizá por la monotonía, por falta de interés o por pura pasividad. El tiempo hace a algo digno de observar o no, depende de cuánto estés dispuesto a dar.