Los mártires de Tahrir

13 dic 2011
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Tahrir, El Cairo. Varios carteles con fotografías de los últimos muertos presiden la entrada a la plaza. Unos metros más allá, en la calle Mohamed Mahmoud, escenario de la última batalla, decenas de grafitis recuerdan a los fallecidos, a los heridos, a los arrestados.

El rostro del activista Mina Daniel, muerto el 9 de octubre en un ataque de las fuerzas de seguridad, se repite en las paredes del centro de El Cairo. A él se une el retrato de Khaled Said, el joven asesinado en el verano de 2010 por las fuerzas de seguridad.

Su muerte fue la gota que colmó el vaso del hartazgo colectivo ante la represión ejercida por las autoridades y la humillación sufrida por la población.

La sangre de los muertos pesa en la psicología colectiva de la sociedades, y Egipto no es una excepción.

Grafiti en la calle Mohamed Mahmoud. "Todos somos Mina Daniel". El Cairo (Olga Rodríguez)

Tan solo durante los 18 días de protestas en el pasado mes de enero y febrero murieron más de 800 personas, según cifras oficiales. Miles más resultaron heridas.

Desde entonces se han registrado varias acciones de represión contra manifestantes y activistas que han incrementado el número de víctimas mortales.

El último episodio, por todos conocido, tuvo lugar hace dos semanas en la calle Mohamed Mahmoud. Murieron 43 personas.

Desde hace 18 días un grupo de activistas y ciudadanos protagoniza frente a la sede del gobierno egipcio -a tan solo dos calles de la plaza Tahrir- una acampada permanente con tiendas de campaña.

En ella viven y duermen cientos de personas para denunciar el nombramiento – a dedo, por el Consejo Superior militar- del nuevo primer ministro, Kamal El-Ganzouri, de 78 años de edad, un hombre del régimen de Mubarak que ya ocupó el mismo cargo entre los años 1996 y 1999.

La acampada exige una compensación para todas las familias de las víctimas de la represión, el procesamiento de los autores de las muertes de los manifestantes y el traspaso del poder a un gobierno civil. Ninguna de estas peticiones se ha cumplido aún.

Retratos de las últimas víctimas en Mohamed Mahmoud. Son varios los que han perdido un ojo. (O. R.)

El debate electoral acapara la atención de la prensa estos días – ver Los demonios de Egipto en Dominio Público de la pasada semana- pero la política también seguirá moldeándose en las calles.

Se ha celebrado la primera de las tres rondas de votaciones para las elecciones legislativas, con un dato inicial de participación del 62% que después se redujo a un 52% y posteriormente se elevó al 59%, en un juego de cifras que ha ayudado a restar credibilidad a los comicios organizados bajo el paraguas de la Junta militar.

De aquí a marzo quedan aún varias jornadas más de votación para confeccionar un Parlamento cuyos poderes están aún por definir. Las discrepancias en torno al papel del cuerpo legislativo podrán acarrear nuevas tensiones políticas con un gobierno carente de legitimidad democrática.

A ello se suma el peso de los llamados mártires de la revolución: los muertos, heridos y encarcelados, cuyo recuerdo ayuda a mantener vivas las protestas.

Las acampadas y manifestaciones en este país son pacíficas, pero también resistentes. Con piedras o con su sola presencia algunos jóvenes responden a las actitudes violentas de las fuerzas de seguridad.

“Yo no me voy”, gritaban en la calle Mohamed Mahmoud cientos de chavales envueltos por los gases lacrimógenos estadounidenses lanzados por la policía egipcia. “Tantawi se va”, añadían.

Se jugaron la vida, algunos la perdieron. Ahora sus nombres y sus fotos se suman a las de otros caídos en enfrentamientos anteriores. Sus familias les lloran en Tahrir y les homenajean junto al muro -sí, otro más- levantado días atrás por las fuerzas de seguridad en la calle Mohamed Mahmoud.

Allí hace unos días la madre de uno de los jóvenes muertos dejó unas flores sobre el asfalto aún cubierto de piedras, casquillos de bala y botes de gas lacrimógeno.

“Mientras la memoria de mi hijo permanezca viva, la revolución vive”, dijo con la mirada perdida en el suelo.

Muro levantado por las fuerzas de seguridad en la calle Mohamed Mahmoud. El Cairo (O. R)

La Junta militar ha sabido usar la celebración de las elecciones como una herramienta más con la que legitimarse y mantenerse en el poder. Los militares creen que han resistido y sobrevivido a esta última crisis política.

Pero los familiares y amigos de las víctimas de la revolución no están dispuestos a condenar a sus muertos al olvido. Llevan meses jugando un papel importante en las protestas contra el régimen.

Han salido a la calle en numerosas ocasiones para exigir el procesamiento de los asesinos de los manifestantes y para denunciar las presiones que han recibido para retirar los cargos presentados en los tribunales contra los responsables de las muertes de sus hijos.

El 29 de junio las fuerzas de seguridad egipcias reprimieron con brutalidad una protesta de familiares de víctimas en Tahrir. En julio éstas se manifestaron de nuevo. Desde entonces su lucha por la dignidad de sus muertos ha seguido, con el apoyo de miles de activistas y ciudadanos.

El pasado 18 de noviembre, tras la gran manifestación en Tahrir en contra de la Junta militar, fueron de nuevo las familias de los mártires las que mantuvieron viva la protesta al decidir acampar en la plaza con varios activistas más.

Las fuerzas de seguridad los disolvieron con violencia, destruyeron el campamento y mataron a dos personas.

Alguien, desde un edificio alto de la plaza, captó las imágenes de un oficial de policía arrastrando un cadáver y abandonándolo en la basura (ver vídeo abajo, minuto 5).

Aquella acción encendió de nuevo la llama de la llamada revolución, que, como tantas otras veces en los meses de atrás, parecía haberse apagado.

El grito de “Todos somos Khaled Said” se repite ahora, de nuevo, con otros nombres: “Todos somos Mina, todos somos Ahmed, todos somos los mártires de Tahrir”.

A la entrada de la calle Mohamed Mahmoud alguien ha colgado un enorme cartel en el que se lee: “Calle de los mártires”.

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Este vídeo circula desde hace unos días por la Red. Muestra los episodios más violentos registrados desde enero hasta ahora en Egipto. Es un homenaje a los “mártires de la revolución” egipcia. En los últimos minutos aparecen los nombres de todas las víctimas mortales de este año 2011.

 


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