Este padrón sí que pica

12 Ene 2018
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Andrea Momoitio
Periodista remasterizada y coordinadora de @pikaramagazine

Mi amiga P. se empadronó en su furgoneta. Es una de mis anécdotas favoritas. Le dijeron que hay que estar empadronada en el sitio en el que vives y ella se empadronó en su furgoneta. Le dijeron también que necesitaba un buzón para que pudieran contactar con ella y se fabricó uno con una caja de zapatos. Los problemas que trataron de ponerle las administraciones para llevar a cabo este trámite sencillo no caben en este artículo, pero tampoco caben aquí ni su tesón ni su picardía. A. tuvo más problemas para empadronarse, pero él es argelino y, por tanto, sospechoso de robar móviles y de ser perceptor de la Renta de Garantía de Ingresos, un derecho de la ciudadanía vasca, que, sin embargo, políticos y medios de comunicación se empeñan en mostrar como una concesión que evidencia la buena voluntad de un Gobierno, dirigido ahora por el PNV, al que se le quedan muy grandes esas palabras.

Empadronarse es un trámite sencillo, una doble obligación institucional y de la ciudadanía, que tiene que registrar su domicilio habitual ante las instituciones locales. Una mañana en cualquier centro municipal de los que se dedican a esta cuestión es suficiente para darse cuenta de que esa sencillez es un privilegio del que solo disfrutamos unas pocas. El resto se pelean con la indiferencia de la administración pública y con los prejuicios.

Según la plataforma de Ongi Etorri Errefuxiatuak, el Ayuntamiento de Bilbao tiene contabilizadas 650 personas empadronadas sin domicilio en la ciudad. Aseguran también que la Ley 7/1985, del 2 de abril, reguladora de las Bases de Régimen local, obliga a los ayuntamientos a garantizar el acceso al empadronamiento de las personas residentes incluidas las personas sin hogar y en situación de exclusión social. El Ararteko, la defensoría del pueblo vasco, asegura también que las personas extranjeras pueden registrarse en el padrón sea cual sea su situación jurídica porque, entre otras razones, ese trámite es la puerta al ejercicio de muchos derechos. Todo cabe en el papel, pero las trabas municipales con las que se encuentran las personas con situación administrativa irregular en Bilbao son el pan nuestro de cada día y, por desgracia, estas dificultades no son patrimonio bilbaíno. El acceso a la vivienda y, a través de ella a derechos básicos, es una utopía todavía para muchas de nuestras vecinas.

En los tablones de locutorios y tiendas de fruta de mi barrio se anuncian alquileres “sin contrato ni padrón”, viviendas con precios desorbitados para sus condiciones deleznables. Infraviviendas en las que construir un hogar es un reto ambicioso. Yo misma estuve viviendo cinco años en un piso, propiedad de una pareja española con una situación económica más que deseable, que no declararon nunca que arrendaban su segunda vivienda. Cada mes, iba a su casa a pagarles el alquiler en mano. El dinero, en un sobre. Aquí paz y después, lucro. Entonces no tenía la posibilidad de denunciar la situación. Las alternativas eran mucho peores: sin contrato ni estabilidad económica, ¿quién me iba a alquilar una casa en otras condiciones?

En el fondo, no era tan importante y acepté sus requisitos porque no necesitaba ningún documento que me permitiera, entre otras cosas, acudir el médico del barrio. Pero el padrón es la puerta a muchos derechos y, como tal, tenemos que reivindicar y exigir a las instituciones públicas que garanticen el acceso al mismo a todas las personas que viven en nuestras ciudades y pueblos, independientemente del lugar en el que hayan nacido o de la forma en la que hayan llegado hasta aquí. P. en furgoneta; A. debajo de un camión.

La plataforma Ongi Etorri Errefuxiatuak ha lanzado una campaña en la que nos insta a todas y a todos a empadronar en nuestras casas a personas que no pueden acceder a esa opción de otra manera. ¿Os acordáis de aquella campaña de hace un par de años en la que gritábamos a los cuatro tuits que nuestras casas estaban abiertas a todas las personas refugiadas que lo necesitasen? Ahora tenemos la opción de dormir con la tranquilidad de quienes son coherentes. Por otro lado y, dicho sea de paso, yo nunca he dormido así. Los trámites son sencillos y la plataforma se ofrece para asesorar en todo el proceso a las personas que decidan dar el paso. Si eres propietaria puede que te pidan la documentación que lo acredite y, si estás de alquiler, es necesario que los y las propietarias lo autoricen. Hay opciones para lograr #TodosLosDerechosParaTodasLasPersonas y, por eso, #YoEmpadrono. Lo canta Zoo: “El poble salva al poble d’eixos putos merdes” y, ¿de qué otra manera se puede explicar mejor?


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