Sin ecofeminismo no hay soberanía energética

Blanca Bayas

Miembra de la Xarxa per la sobirania energètica y del Observatori del Deute en la Globalització

Blanca Bayas
Miembra de la Xarxa per la sobirania energètica y del Observatori del Deute en la Globalització

”Igual caminamos hacia el colapso, pero yo lo hago acompañada de la mejor gente que hay en el mundo”. Yayo Herrero

Ante la situación de crisis social, de cuidados, ecológica y energética en la que nos encontramos inmersas, es más urgente que nunca la coordinación de resistencias y espacios de sororidad que transiten hacia la construcción de un nuevo modelo que desplace al presente. La buena noticia es que muchas iniciativas ya  están sucediendo, y otras nuevas se están gestando. En este sentido, una de las próximas citas donde se hilarán alternativas que confronten al actual sistema energético, oligopólico y patriarcal son las Primeras Jornadas de Género y Energía que se van a desarrollar en Bilbo del 2 al 4 del próximo febrero.

La iniciativa está promovida por 15 organizaciones y ya cuenta con la participación de más de 130 mujeres inscritas. La “Xarxa per la sobirania energètica-Xse (Red por la Soberanía Energética)” es uno de los colectivos impulsores y asistentes al encuentro. La Xse es una red integrada por unas 20 asociaciones y personas a título individual del conjunto del territorio catalán. Se constituyó en junio de 2013 como espacio de confluencia y frente político con el objetivo de incidir en la transformación del modelo energético que nos ha llevado a la actual situación de colapso social y ambiental.

Desde la Xse denunciamos que el modelo actual responde a intereses económicos en beneficio de unas determinadas personas (concentradas en las direcciones de las empresas que conforman el oligopolio energético), mientras desposee a una mayoría social del acceso a recursos energéticos, lo que implica no poder cubrir nuestras necesidades básicas (materiales y afectivas). Este proceso nos lleva, en síntesis, a la búsqueda de alternativas que pongan en el centro a las personas y el medio ambiente, y no al beneficio económico; que priorice la vida, y no el capital.

El modelo energético es un caso paradigmático de la acumulación por desposesión de nuestros recursos y tiempos. Ésta nos afecta especialmente a las mujeres, ahondando en el empobrecimiento y desigualdades que ya cargamos, y generando un círculo de precariedad-vulnerabilidad-necesidades sin cubrir todavía más perverso. Estos procesos se plasman en fenómenos como la pobreza energética o una cadena global de cuidados cada vez más injusta e insostenible, que hace aumentar nuestra deuda de cuidados (además de ecológica y financiera), también por razón de clase y de origen, entre otras. Es también, una vez más, un caso paradigmático de privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas.

En la reflexión y prácticas de la Xse nos inspiran las luchas de las mujeres de América Latina y de otros países del Sur global que confrontan a los proyectos de megainfraestructuras energéticas y sus impactos ambientales, sociales y de género, pero también las de las compañeras que denuncian la pobreza energética y/o que promueven un cambio de modelo energético de raíz en el Norte global.

Para la Xse el cambio de modelo pasa por definir lo que es socialmente necesario en el campo de la energía y hacerlo de manera democrática, según las -diferentes- necesidades de todas y todos, y siendo conscientes de las desigualdades existentes para transitar hacia un sistema más justo.

Parece evidente que se está generando un caldo de cultivo entre las mujeres participantes en las Jornadas de Bilbo con mucho potencial para compartir herramientas y construir nuevas redes de sororidad con vistas a una transformación en el campo de la energía. Acogemos con interés la propuesta indispensable y urgente de hablar sobre los espacios energéticos masculinizados (participados mayoritariamente por hombres), pero también del discurso masculinizante (patriarcal) en sí, que suele impregnar cualquier discurso en el ámbito energético, incluso cuando hablamos de la transición de modelo. En ese sentido apostamos por que estas Jornadas sirvan para preguntarnos, paralelamente a querer que las mujeres estemos presentes en éste y cualquier otro espacio, ¿Cuáles son los impactos diferenciados del actual modelo energético en las mujeres en su propia diversidad? ¿Desde dónde nos ubicamos para nuestro empoderamiento? ¿Cuáles son los espacios que queremos ocupar las mujeres en este proceso? Lo que a su vez nos lleva a preguntarnos por otras cuestiones de base como son: ¿qué entendemos por transición energética? ¿Cuál es nuestra propuesta ecofeminista para esta dimensión?

La lucha por la participación de las mujeres y la paridad es un primer y necesario paso, pero el horizonte es el del cambio hacia un modelo que anteponga a las personas y el medio natural -en definitiva, la(s) vida(s)-, al lucro capitalista. Y para ello urge cuestionarnos si nuestro discurso, actividades y organización forman parte de esa alternativa, tanto en los objetivos que persigue como en su proceso.

Desde la Xse nos cuestionamos permanentemente si nuestro análisis integra la perspectiva ecofeminista, y si nuestro discurso, aun incluyéndola, pasa de la teoría a la práctica a través de nuestras acciones y funcionamiento interno. En el caso de la Xse, por ejemplo, realizamos actividades como el Volt (una ruta de un fin de semana que conecta y transita por distintas luchas de defensa del territorio) y trabajamos por la remunicipalización de las redes de distribución eléctrica. Desde la experiencia del Volt profundizamos en las estrategias de apoyo mutuo y reforzamos la urgencia de la radicalización de la solidaridad entre comunidades y colectivos. Partiendo de la defensa del territorio, o como dicen las compañeras feministas comunitarias, la defensa del territorio-cuerpo, planteamos la necesidad de encontrar nuevas formas de abastecernos de energía, de producir, y de convivir, que no pasen por encima del medio natural y las personas. A su vez, nuestra propuesta de recuperar las redes de distribución parte de la base de reconocer su centralidad en nuestro sistema eléctrico y de identificar carencias significativas cuando su gestión recae en manos privadas (de nuevo, las del mismo oligopolio). Remunicipalizar estas redes es (o será) ecofeminista si conseguimos que lleguen a estar al servicio de las necesidades de la gente y no del lucro, y bajo control ciudadano, manteniendo a la vez un equilibrio adecuado con el medio.

La perspectiva ecofeminista es, en definitiva, un reto en un sector tan masculinizado y masculinizante, donde los valores patriarcales se reproducen y se retroalimentan. Y tenemos el reto de construir alternativas que rompan con los mismos, alternativas que nos incluyan a todas, porque si no tampoco nos servirán.

En las Jornadas de Género y Energía esperamos sumar para transitar hacia una transformación en el campo de la energía. Transformación que sume a todas las personas, también a los hombres, y abrace las iniciativas de la soberanía alimentaria, el acceso al agua y tantas otras conectadas al cambio radical del modelo actual. Para reunirnos en el conjunto de las luchas ecofeministas, tejiéndolas pieza a pieza. Ahora empezamos con las Jornadas en Bilbo, y el próximo 8 de marzo nos vemos en la Huelga Feminista. Porque para eso venimos construyendo(nos) en el día a día, para cambiar nosotras y para cambiarlo todo.