Rajoy y eso en lo que no se mete

Marisa Soleto Ávila

Directora de Fundación Mujeres

Marisa Soleto Ávila
Directora de Fundación Mujeres

Lo cierto es que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha destacado por dedicar atención en sus intervenciones públicas a los temas relacionados con la igualdad y la violencia de género. De hecho, se pasó gran parte de su primera legislatura sin hacer mención alguna al tema. Ni en los discursos sobre los objetivos políticos, ni en los de rendición de cuentas en los Debates del estado de la Nación de los primeros años, estos temas estuvieron presentes, para sorpresa general de los medios y de las organizaciones feministas.

También tuvo algunas intervenciones gloriosas, de éstas que revelan el pensamiento profundo y el asentamiento ideológico de los estereotipos en nuestras cabezas. A mí me gusta particularmente una intervención del entonces candidato Rajoy en uno de los debates electorales del año 2011, en el que hablando de conciliación de la vida familiar y laboral dijo algo así como que las mujeres de su equipo, sus colaboradoras cercanas y muy competentes en lo profesional, llevaban estupendamente las cosas de su casa. En fin…

Será por esto que, personalmente, tampoco me impresionaron tanto las palabras sobre la brecha salarial que el otro día pronunció el presidente en la entrevista radiofónica en Onda Cero que le hizo Carlos Alsina. “No nos metamos en eso”, es toda una declaración de intenciones en un contexto en el que se estaba hablando de salarios. Es tanto como decir que el problema sobre salarios que puedan tener las mujeres, no forma parte de la cuestión principal. Y esa posición revela toda una (in)disposición hacia la igualdad que conocemos bien. Primero lo importante, y luego ya veremos.

Pero resulta que, así como las declaraciones del 2011 pasaron prácticamente desapercibidas y muy escasamente se prestaba atención a la ausencia de contenidos en materia de igualdad en los discursos del presidente, el contexto ha cambiado. Los problemas que tenemos las mujeres a causa de la discriminación social se conocen mucho mejor, forman parte del interés de la opinión pública y cada vez son menos las personas, profesionales, expertas o simplemente ciudadanía, que piensan que esto son problemas menores.

El movimiento feminista estamos haciendo bien nuestro trabajo de sensibilización social y ahora una declaración desafortunada e indolente con los temas de igualdad como ésta, monta un lío en la opinión pública y activa inmediatamente un dispositivo destinado a reparar el error presidencial.

Faltó tiempo para que desde el Gobierno se pusiera en circulación los datos de mejora de la brecha salarial durante los últimos años, y no fueron pocas las representantes del PP, con mayor o menor fortuna, que se apresuraron a decir lo muy importante que este tema es para su partido. Nada comparable a lo que ha ocurrido en ocasiones anteriores.

Espero que esto suponga un aprendizaje para el propio presidente. Ya no se puede permitir declaraciones de este tipo, ya no puede sacar a pasear sus propios prejuicios sobre el tema, más que nada porque les da mucho trabajo a sus competentes colaboradoras. Además, ¿qué le hubiera costado decir que este es un tema de profunda preocupación para este Gobierno?

Muchos de los Estados europeos que son socios deseables y referencia política para España ya han establecido medidas al respecto. La mismísima Ángela Merkel, lleva ya algunos años desarrollando medidas impositivas para equiparar la participación de las mujeres en la dirección de las empresas y en relación con la brecha salarial, que apuntan a una mayor transparencia en las políticas retributivas de las empresas. Además, existen recomendaciones en el ámbito de la Unión Europea que destacan la necesidad de que los Estados miembros tomen medidas para eliminar la discriminación laboral que desemboca en la existencia de esta injusta brecha.

Todo ello debería haber dado al presidente alguna pista sobre cómo hablar de este tema en público, y si no lo hace solo caben dos opciones: o no conoce estos aspectos, lo que representa un problema en un contexto en el que el resto de la gente parece que va enterándose del tema, o revela una evidente falta de voluntad política por parte del jefe del Gobierno para ponerse manos a la obra. Elijan ustedes la mejor opción.

Abordar las causas y consecuencias de la brecha salarial es imprescindible en cualquier contexto de mejora del empleo y las relaciones laborales. No puede abordarse de manera separada y desde luego hay que decir que dejar esto para después, es tanto como abandonar la mitad del objetivo. En los últimos años, si bien es cierto que algunos aspectos de la brecha salarial han mejorado, especialmente en el tramo de las pensiones, con las medidas de incremento por hijo o hija, lo cierto es que las diferencias en los principales indicadores sobre el empleo entre mujeres y hombres están creciendo. Si no nos metemos ahora en eso, seguiremos teniendo un mercado laboral que encuentra natural el hecho de la discriminación, hacia las mujeres en primer lugar, pero después de eso todo lo demás. Unas relaciones laborales de calidad, unos salarios dignos, no pueden permitirse ningún tipo de discriminación, aunque sea hacia las mujeres.

No es esta la dirección que las actuales políticas de empleo están tomando, y algunas organizaciones así lo denunciamos de forma permanente. Ahora, gracias al presidente y a Carlos Alsina, ya lo sabemos.