No dejes que la realidad te estropee una buena noticia

Pascual Serrano

Periodista

Hay una expresión, utilizada para mostrar la miseria de algún periodismo, que dice “no dejes que la realidad te estropee una buena noticia”. Algo similar ha sucedido en un par de situaciones de la política municipal reciente que, además, tienen bastante en común. Un cargo de gobierno hace unos comentarios, la oposición los saca de contexto y terminan siendo de dominio público con el sentido contrario con el que fueron dichas porque los medios se encuentran con unas declaraciones jugosas y, sin buscar la fuente o grabación original ni contrastar, las lanzan tal cómo les llegan. Al final no importa que el afectado o los afectados intenten aclararlo, que exista un documento que muestre que lo difundido es diametralmente opuesto a lo que se quiso decir, los medios ya no rectifican, se quedarían sin noticia, porque algo razonable no interesa y además el medio quedaría desautorizado al mostrarse que la primera declaración no se ajustaba a la realidad.

El pasado 6 de enero, un accidente de tráfico sin mayor trascendencia desencadenó una explosión de xenofobia entre algunos habitantes de la localidad sevillana de Pedrera. El objetivo fueron los emigrantes rumanos a los cuales una turba xenófoba les llegó a volcar una decena de coches. Según me informaron varios vecinos de la localidad con los cuáles tuve oportunidad de charlar hace unos días durante unas jornadas celebradas en el pueblo de Osuna, cercano a Pedrera, los medios apenas prestaron atención y lo presentaron como disturbios vecinales y no como una agresiones xenófobas. El alcalde de Pedrera, Antonio Nogales, de Izquierda Unida, convoca a una reunión vecinal para intentar calmar los ánimos. Tras la reunión, algunos cargos provinciales del PSOE empiezan a circular por las redes un fragmento de vídeo de muy pocos segundos donde se escucha al alcalde decir “A mí también me gustaría ver a gente fusilada, me gustaría verla” y es cuando los medios, que hast ese momento habían ignorado la violencia xenófoba contra los rumanos, prestan atención y reproducen las imágenes. Inmediatamente la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, pide la dimisión del alcalde por su comportamiento xenófobo, asegurando que “no puede seguir ni un minuto más en el cargo tras sus declaraciones irresponsables e incendiarias”, porque, “que le diga a sus vecinos que le gustaría ver a gente fusilada es totalmente inadmisible”. Por su parte, Partido Popular y Ciudadanos se suman a la petición de dimisión del alcalde, petición ampliamente recogida en los medios. De la misma forma numerosos medios comienzan a reproducir el fragmento de vídeo, presentándolo como una evidencia de la xenofobia del alcalde.

Sin embargo, cuando se habla con los vecinos de Pedrera su visión es diametralmente opuesta. Decenas de ellos me expresaban su indignación por la manipulación de un vídeo descontextualizado en el que el alcalde comenzaba reivindicando el imperio de la ley frente a la justicia popular: “Al que se salta la ley se le aplica la ley y los jueces”, señalaba. En el fragor del debate con una multitud de ciudadanos enardecida el alcalde expresa de forma retórica que todos quisiéramos fusilar a alguien pero no podemos hacerlo y debemos dejar que actúe la justicia. El alcalde es un hombre sencillo, no es un profesional de la política, se encuentra entre sus vecinos y habla ese lenguaje llano en el que recurre a un símil que, de ningún modo, pretende insinuar que hay que fusilar a nadie. De hecho las acusaciones habituales contra él son de connivencia con los emigrantes, él mismo declaraba ante el escándalo levantado por sus palabras: “Me acusan de proteger a los rumanos y de querer fusilarlos”. En Pedrera las organizaciones de cooperación y ayuda a los inmigrantes están apoyando al alcalde e indignados por el trato sufrido en los medios. Una de las personas más afectadas por la manipulación informativa es Enrique Priego, el párraco del pueblo desde hace 47 años. Priego ayuda y acoge a los emigrantes y defiende el papel del alcalde y denuncia el comportamiento de los medios de comunicación y algunos políticos. Fue el propio alcalde quien convocó a las ONG´s a una reunión en el salón de plenos del Ayuntamiento donde medio centenar de asociaciones y colectivos de distinta índole de la localidad acordaron firmar un comunicado en común en rechazo a las protestas xenófobas.

Lo más paradójico es que vecinos, párroco y alcalde coinciden en asegurar que, entre los vecinos que actuaron violentamente contra los emigrantes estaban cargos locales del PSOE, el mismo partido que difundió el vídeo y pidió la dimisión del acalde.

Es verdad que, posteriormente, algunos medios han reconocido que el vídeo no era representativo de las declaraciones del alcalde y mucho menos de su pensamiento, incluso recogieron sus explicaciones, pero ninguna aclaración y rectificación puede neutralizar el escándalo injustificado en las redes sociales, las portadas en prensa o las difusiones del vídeo parcial emitidas en programas de gran audiencia nacional como El Intermedio.

El caso de Pedrera y las declaraciones de su alcalde no es el único en el que las palabras de un político son manipuladas por los medios para ser presentados como xenófobos o en algún otro caso, como machistas. En muchos casos son los propios medios progresistas los que recogen entusiastas la denuncia sin mayor contraste de la noticia.

El pasado 6 de julio Okdiario salía con la siguiente noticia: “Un concejal de Podemos dice que ‘a los animales hay que pegarles lo suficiente, como a las mujeres'”. Según el diario de Eduardo Inda, el concejal “podemita” “defiende el maltrato a los animales” y que hay que hacerlo “como a la mujer, sólo lo justo”. La realidad es que el concejal de la localidad valenciana de Paiporta, Alberto Torralba, de Podeu (una coalición local entre Podemos e Izquierda Unida), en su intervención en el Pleno defendía la eliminación de las subvenciones municipales a un torneo de tiro y arrastre con caballos por considerarlo un caso de maltrato, ya que los animales son golpeados para que compitan arrastrando grandes pesos. La propia noticia de Okdiario recogía un vídeo donde se aprecian las palabras del concejal de Podeu en el Pleno. En respuesta al PSOE, que defendía la subvención, Torralba recuerda que la federación deportiva usa el término maltrato y establece un “limitación de tres tiros”, por lo que el concejal de Podeu ironiza con la tesis de que “maltratar con esa limitación es tan hipócrita como el que habla de pegar a las mujer no mucho, solo lo justo”. Es evidente el sentido de la declaración del concejal, a pesar de lo cual el titular del diario lo tergiversa para presentarlo precisamente al contrario: a favor del maltrato animal y de la violencia de género. No solamente fue ese medio, LaSexta tituló “Un concejal de Paiporta desata la polémica al utilizar esta frase: “Maltratar a los animales es como pegar a la mujer, lo suficiente””, y también adjuntaba el vídeo que mostraba precisamente lo contrario. Incluso la periodista de la cadena de televisión, desde una supuesta defensa de la mujer, entrevista en directo a la alcaldesa, Isabel Marín, de Compromís, que defiende al concejal puesto que sabe que no existía ningúna ninguna intención machista en su afirmación. En este caso, tanto Público como muchos usuarios de las redes, denunciaron la manipulación de Inda y de quiénes se apuntaron a la misma tesis sin ni siquiera visualizar el vídeo que ellos mismos incluían en su noticia.

La conclusión de estos dos casos es clara: medios y políticos manipulan declaraciones de un político para denunciar comportamientos que cuentan con un amplio rechazo popular (xenofobia, machismo o violencia de género) y, luego, algunos medios se apuntan al linchamiento sin ninguna comprobación ni contraste de la noticia porque comparten ese rechazo y no van a dejar pasar un buen titular para demostrarlo, independiente de si es verdad o no. El resultado es un linchamiento popular, precisamente, contra políticos que se caracterizan por luchar contra lo que les están acusando y que son atacados por políticos y medios a los que, precisamente, nunca les había preocupado mucho esos comportamientos.