Opinion · Otras miradas

El Pazo de los Franco es nuestro

El Pazo de Meirás pertenece a los Franco por la vía del crimen, la muerte, el dolor y el robo. Les pertenece porque Franco estaba a la cabeza de un régimen represor, asesino, criminal, ladrón. Que el Pazo de Meirás (y con el Pazo de Meirás, una barbaridad de tierras y propiedades) siga en manos de los Franco ofrece una fotografía de lo que somos: obediencia, cobardía y silencio.

Aquella gente brutal, violenta e ignorante, severamente inculta, robó la casa que fue de Emilia Pardo Bazán y era de sus descendientes. Y con la casa robó también sus pertenencias, su biblioteca, las cosas de sus manos y su estar. Aquella familia violenta y garbancera.

En 2008, el Pazo se declaró “bien de interés cultural”, algo que también nos retrata. En lugar de expropiarlo, como debía haberse hecho, sencillamente se pactó con los propietarios que los ciudadanos pudiéramos visitar el Pazo los viernes, en un repugnante gesto de vasallaje hacia la familia del criminal. Los Franco, por supuesto, no han cumplido con la ley. ¿Por qué deberían hacerlo? ¿Por qué deberían obedecer a las autoridades de un país que renunció a juzgar las tropelías cometidas por su familia y renunció a derribar la construcción criminal que permaneció tras ellos? ¿Por qué obedecer a una sociedad que ha respetado sus robos, basados en la sangre, mientras ha dejado en las cunetas a los asesinados con los que sembraron la tierra?

Ahora quieren vender el Pazo. Por 8 millones de euros. Alguien de este Gobierno amigo les habrá alertado de una posible expropiación.

Si permitimos que los Franco vendan el Pazo de Meirás y se lucren con esta propiedad que les pertenece por la vía de la muerte, el dolor y el robo, temo que la fotografía de nuestra sociedad se cuartee y de esas grietas mane la ponzoña de la putrefacción.