Opinion · Otras miradas

Cuando los espacios públicos devienen cortijos donde el Partido Popular ‘tejemaneja’ sus redes clientelares

Lucy Sombra

Miembro del Movimiento Feminista de Murcia

Lucy Sombra
Miembro del Movimiento Feminista de Murcia

Que se viene produciendo de un tiempo a esta parte el desmantelamiento sistemático de La Cosa Pública no es algo que vaya a pillar por sorpresa a nadie a estas alturas de la crisis. Habrá a quien le parezca mal (l@s usuari@s de los servicios púbicos) y a quien le parezca estupendo (l@s usuari@s de la gamba roja), pero desde luego novedoso no le va a parecer a nadie. Es verdaderamente triste y alarmante cómo normalizamos las migajas a las que nos tienen acostumbrados nuestros mal llamados representantes.

Pero no hemos venido a hablar de la sanidad ni de la educación. Hemos venido a hablar del Centro de la Mujer de Santiago el Mayor, ese barrio en pie que es ejemplo de lucha vecinal y dignidad y que está demostrando que ningún polític@ está a la altura de las zapatillas de andar por casa de cualquiera de sus vecinas.

Las dimensiones globales de los problemas derivados del Patriarcado y de la Violencia Machista quedan perfectamente reflejadas en lo que se conoce mundialmente como el Paro Internacional de Mujeres, que ya en 2017 aglutinó a millones de mujeres de más de 54 países en todo el mundo. La Comisión 8 de Marzo (así se designa el trabajo territorial, colaborativo y organizativo en torno al cual se articula el Movimiento Feminista en España) ha convocado para el jueves 8 de marzo en todo el Estado una jornada de huelga de cuidados, consumo, estudiantil y laboral. En Murcia, los colectivos que integran y trabajan dentro del Movimiento Feminista acordaron celebrar una asamblea con las mujeres de las vías para lo cual contactaron con distintos centros de gestión pública: el Centro de la Mujer, en primer lugar obviamente y la Biblioteca Pública de Santiago el Mayor. El fin de esta reunión era acordar acciones conjuntas e informar sobre la jornada de huelga que, además de proponer actividades y acciones que se mantendrán a lo largo de todo el día, recorrerá en manifestación las calles de la capital desde la Plaza de la Merced para terminar en las vías del tren a su paso por Santiago el Mayor.

Aquí debemos aclarar que estos centros presuntamente públicos (sostenidos económicamente con el dinero de tod@s) son sin embargo gestionados desde la cara B, las esferas privadas del Partido imPopular. Concretamente, en el caso del Centro de la Mujer, se nos llegó a advertir sobre el contenido de nuestra charla: podíamos reunirnos allí pero estaba terminantemente prohibido hablar de la Jornada de Huelga Feminista o de la manifestación prevista para el 8 de marzo. Como sin duda alguna l@s polític@s del partido de más larga y rancia tradición en nuestra región sabrán, las feminazis exageradas y locas no conocemos mordazas y no tenemos vocación de secretarias a las que se les pueda dictar lo he hemos de hablar y lo que no. Así pues, finalmente (dando la callada por respuesta, que así es como se toman ciertas decisiones en esto que algun@s han convenido llamar pomposamente democracia, y que nosotras nos vemos forzadas a entrecomillar y cursivear) no otorgaron el permiso de reunión.

Tejemanejar es el verbo, el Partido imPopular el sujeto y las redes clientelares el sintagma nominal. Los centros presuntamente públicos son para los amigotes y las amigotas afines, o, con suerte, se puede acceder a ellos a través de la intermediación de algún partido político (que esto nos sirva de ilustrativo ejemplo del laberinto que nos podemos encontrar en el tramposo camino de la participación ciudadana en la vida política) por mucho que la página web del ayuntamiento en su pestañita de la Concejalía de Derechos Sociales sostenga que su razón de ser es “apoyar, favorecer la autonomía y el bienestar social de todas las personas que residen en la ciudad de Murcia”, por mucho que puedan prometer y prometan “el fomento de una cultura de solidaridad, cooperación y participación social y comunitaria”, por mucho que en esa otra página de realidad virtual del Consorcio de Entidades para la Inclusión Social (CEIS Integra) donde viene toda la info sobre el local en cuestión ponga en letras mayúsculas que la población destinataria de uso de ese espacio son MUJERES.

La putrefacta política del partido que desgobierna la región de Murcia (bien distinta de la política de los movimientos sociales y su sana democracia interna participativa) nos retrotrae a esos tiempos que algunos recuerdan con nostalgia fascista donde la libertad de expresión, de reunión y de manifestación se cobraban en cárcel, multas, persecución y represión. Concretamente las multas, persecución y represión que están sufriendo todavía hoy l@s vecin@s de Santiago el Mayor y personas de la Acampada Murcia Sin Muros por parte de la Policía Nazional (que también tiene en acampada permanente su furgoneta a las órdenes de aquell@s que dicen que nos representan: l@s de la gamba roja que citábamos más arriba y que van a ver engordar los ceros de sus cuentas con la llegada del Ave y del Corredor del Mediterráneo).

En cualquier caso, como las femiListas estamos empeñadas en luchar por nuestro final feliz, el miércoles nos acabamos reuniendo con las mujeres de las vías en otro local. En cualquier caso, aunque a algun@s les parezca poco imPPortante, el feminismo se hace imprescindible para acabar con todas las violencias que se ejercen contra la mujer por el mero hecho de serlo; acabar con las violaciones, abusos y agresiones sociales, laborales y económicas. Imprescindible en los tribunales donde se sigue impartiendo injusticia para muchas madres. Imprescindible en la lucha contra la feminización de la pobreza, imprescindible en la lucha conjunta con los colectivos LGTBIQ, imprescindible para entender y educar en el respeto y la diversidad. En todos los casos, a nosotras nos parece lamentable que desde algunos PPartidos el feminismo se considere una foto y unas pocas declaraciones en prensa que sólo buscan un rédito electoral Y, en cualquier caso, el 8 de marzo (muy a PPesar de algun@s) vamos a gritar bien fuerte:

¡Unidas y fuertes, feministas siempre!