‘Loving Pablo’ elude lo fundamental

José Manuel Martín Medem

Ex corresponsal de TVE en Colombia y es el autor del libro 'Colombia feroz'

Loving Pablo es mucho mejor que la serie Narcos de Netflix pero no es una buena adaptación cinematográfica del libro Amando a Pablo/Odiando a Escobar de Virginia Vallejo. Elude lo fundamental de lo que cuenta la amante de Escobar: que el poder de los narcoparamilitares se estableció con la complicidad de la oligarquía colombiana y sus Fuerzas Armadas.

Con la película de Fernando León de Aranoa salen perdiendo Virginia Vallejo y Penélope Cruz. Parece que el director se ha esforzado casi tanto en conseguir una buena representación de Pablo Escobar a través de Javier Bardem como en utilizar a Penélope Cruz para caricaturizar a Virginia Vallejo.

No puedo saber si es auténtico el autorretrato de  Vallejo pero la versión de Loving Pablo no respeta lo que se cuenta en el libro. Penélope interpreta muy bien su personaje pero es una desfiguración elaborada en el guión de León de Aranoa que no respeta a la Virginia capaz de escribir en su libro que “no son los cuerpos de las mujeres los que pasan por las manos de los hombres sino las cabezas de los hombres las que pasan por las manos de las mujeres”. La secuencia de Penélope/Virginia seduciendo al agente de la DEA que intenta reclutarla es un invento que no está en el libro. Y lo de “no sabrás lo que es bueno mientras no te acuestes con una colombiana” le hace decir a Vallejo lo que nunca escribió.

Además del maltrato a las dos mujeres, el guión escrito por Fernando León de Aranoa elude lo fundamental del relato de Virginia Vallejo: la complicidad de la oligarquía colombiana con los narcoparamilitares y la participación de Álvaro Uribe en el establecimiento del imperio criminal de Pablo Escobar.

En su intimidad con tres de los colombianos más poderosos de entonces, el empresario Julio Mario Santo Domingo y los narcotraficantes Pablo Escobar (Cartel de Medellín) y Gilberto Rodríguez Orejuela (Cartel de Cali), Virginia Vallejo acumuló un conocimiento a fondo sobre la miserable oligarquía colombiana y la financiación del narcotráfico para las campañas electorales de casi todos los presidentes de Colombia desde Alfonso López Michelsen (1974-1978). “Esa clase política -escribió Virginia Vallejo- que un buen día descubrió el negocio de tender puentes dorados entre las bandas criminales y las bandas presidenciales. He estado con los hombres más ricos de Colombia y descubrí que son miserables y avaros. Si no hubiera sido por esa guerrilla sanguinaria y falta de grandeza, las familias presidenciales y los grupos económicos habrían aplastado a este pobre pueblo hace rato. Por más que la detestemos, es lo único que los asusta y que los frena. Todos ellos, absolutamente todos, cargan con crímenes y muertos: los suyos, los de la violencia de sus padres, los de sus abuelos terratenientes, los de sus bisabuelos esclavistas y los de sus tatarabuelos inquisidores o encomenderos”.

Sobre Álvaro Uribe, que fue director de la Aeronáutica Civil y llegaría a ser un feroz presidente, habría sido muy fácil incluir en el guión de Loving Pablo lo que Virginia Vallejo asegura que le contó Pablo Escobar: “Mi negocio es el transporte de la cocaína y está construido sobre una sola base: los aviones y las pistas de donde despegan. Ese muchacho bendito nos concedió centenares de licencias para nuestras operaciones”.