Opinion · Otras miradas

Juan José Rodríguez Ugarte, el camino del refugio en España

Por Carlos Berzosa
Presidente de CEAR

Todas las personas que formamos parte de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) nos sentimos un poco huérfanos desde el reciente fallecimiento de Juan José Rodríguez Ugarte. Se trata de una de esas figuras clave en la historia reciente del país, sin la cual no se puede entender el desarrollo del asilo en España. Porque Juanjo, como se le conocía en los círculos cercanos, tuvo un papel fundamental no solo en el nacimiento de CEAR como entidad, hace ahora casi cuatro décadas, sino también para que el derecho de asilo quedara recogido en la Constitución como un derecho fundamental y tuviera desarrollo posterior la primera Ley de Asilo en nuestro país.

Así, junto a un reducido grupo de personas -muchas de las cuales habían conocido de primera mano el exilio y el activismo desde la clandestinidad- consiguieron que, en unos pocos años, España pasara de ser país de origen de personas exiliadas que se veían obligadas a huir por sus ideas políticas, a ser un lugar donde otras buscaban refugio, principalmente escapando de las sangrientas dictaduras que sacudieron el Cono Sur de América Latina en aquellos años.

Representante de esa Iglesia combativa y cercana, que tanto peso tuvo en las décadas de los 60 y 70, fuertemente comprometida con la llegada de la democracia y con tantas luchas sociales y sindicales, Rodríguez Ugarte desarrolló esta militancia a través de Justicia y Paz y la HOAC. Hay que recordar que miembros de esta última institución participaron en la creación del sindicato Comisiones Obreras.

De su andadura por diferentes responsabilidades dentro de CEAR, nos deja más allá de su extenso legado de conocimiento jurídico, la convicción firme e inquebrantable de combatir la injusticia, y de que la realidad -con esfuerzo, constancia y unas gotas de estrategia- está ahí para que podamos cambiarla. Con ese espíritu afrontamos desde CEAR los retos de hoy en día, que no son pocos, para hacer valer un derecho humano como es el de obtener refugio que en la actualidad está seriamente amenazado.

En estos días difíciles, nos consuela pensar que el nombre de Juan José Rodríguez Ugarte irá para siempre ligado al derecho de asilo y a las personas refugiadas, ya que, desde el pasado febrero, así se llama el mayor centro de acogida de CEAR, donde cerca de 160 personas disfrutan de los derechos por los que tanto luchó Juanjo para empezar una nueva vida en nuestro país. Se trata de un gesto de agradecimiento, pero también de justicia, porque de alguna manera él puso las primeras piedras para convertir a España en tierra de asilo.

Nos queda ahora acabar la obra que junto a otras personas empezó nuestro querido Juanjo hace  más de 40 años para que el asilo no quede siendo un papel mojado de normas y convenciones, sino una realidad efectiva para quienes tienen depositada en nuestro país su esperanza de vivir en un lugar seguro.