Opinion · Otras miradas

Madrid. Crisis institucional y cambio político

Ramón Espinar

Secretario general de Podemos en la Comunidad de Madrid

Hemos aprendido a fraguar cambios políticos en mayo.

Hace meses que la Comunidad de Madrid está sumida en una crisis institucional grave y profunda. El escándalo del máster de Cristina Cifuentes comenzó como una crisis reputacional, pero ha terminado extendiéndose y haciendo tinta de calamar sobre el Gobierno, las instituciones de la CM y el Partido Popular.

Las mentiras de Cifuentes sobre su Máster representaban razón suficiente para que cualquier gobernante tenga que abandonar su posición de poder inmediatamente en una sociedad democrática. Pero ha tenido dos consecuencias agravantes: en primer lugar la palabra de Cifuentes no era cualquier cosa, era uno de los pilares sobre los que había construido su poder a través de una promesa de regeneración del PP que anclaba en la idea de 30 años de una trayectoria política limpia. En segundo lugar, el desenlace de la crisis Cifuentes tiene un hedor a cloaca de partido y de país que avergüenza a cualquiera. Presentada la moción de censura de Ángel Gabilondo contra Cifuentes, sólo cabían dos opciones: Ciudadanos imponía la vía Murciana o la oposición se cobraba la cabeza de la Presidenta. Finalmente, un deus ex machina en forma de vídeo de la seguridad de un supermercado permitió al PP salir del impasse con una dimisión sobrevenida que ha producido el asqueo de la mayor parte de la ciudadanía madrileña.

Las consecuencias políticas de esta situación están por dilucidar, pero no está escrito en ningún lado que el PP no pueda volver a ganar las elecciones después de Cifuentes en Madrid. Antes fueron Gallardón, Aguirre, González o Granados. Hacía falta intervenir.

Los dirigentes políticos del cambio en Madrid teníamos la certeza de que la legislatura 2015-2019 estaba agotada desde el día en que conocimos la noticia del máster de Cifuentes. Desde ese momento, nuestra tarea más urgente consistía en poner en pie una alternativa. El reparto de fuerzas en la Asamblea de Madrid no permitía hacerlo ya, toda vez que Ciudadanos ha decidido mantenerse como el felpudo naranja sobre el que el PP de Madrid seguirá sosteniendo su mayoría parlamentaria – pagará caro Albert Rivera el engaño de concurrir a las elecciones como una fuerza regeneradora y terminar entregando sus votos al PP y la corrupción en el parlamento-. Estábamos emplazados a señalar 2019 como horizonte y necesitábamos levantar una candidatura con posibilidades de ganar las elecciones y sumar para gobernar.

Como siempre en Podemos, como siempre entre quienes vivimos la política con la ilusión y la pasión de las opiniones diferentes y el debate intenso, levantar una candidatura anticipada, a contrarreloj y garantizando la unidad, era una tarea complicada.

Lo hemos conseguido. El acuerdo entre Iñigo Errejón y la dirección madrileña de Podemos garantiza la unidad en torno a dos análisis compartidos: tenemos la oportunidad de ganar Madrid y devolver la dignidad a sus instituciones y tenemos la obligación de construir la candidatura más unitaria y amplia posible para que el espacio político del cambio pueda protagonizar una victoria similar a la de Manuela Carmena en 2015.

Las situaciones excepcionales requieren audacia, responsabilidad, capacidad para construir acuerdos y altura de miras. En Podemos hemos aprendido de nuestros errores y hemos puesto todo de nuestra parte para iniciar un camino de un año que puede terminar con el PP fuera del Gobierno de la Comunidad de Madrid después de más de 20 años.

Para ello van a tener que concurrir varias circunstancias, pero hay dos ingredientes clave: necesitamos unidad y un desborde popular de lo que hoy representan las organizaciones políticas. Con generosidad, proyecto, altura de miras y un candidato como Íñigo Errejón, estamos en condiciones de conseguir una victoria triple: ganar el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, extender nuestras victorias a muchos más municipios hasta convertir el área metropolitana de la CM en un “cinturón morado” y sentar las bases para el 2020, donde con Pablo Iglesias vamos a salir a tomar los cielos en el segundo asalto.