Opinion · Otras miradas

En Política no vale todo

Conchi Abellan

Portavoz de Podem Catalunya

Hace un tiempo que vengo pensando de lo peligroso de incentivar el odio.

El tema nacional está a un nivel tan alto que la gente se envalentona y deja de ver que hay líneas rojas que no debemos de permitirnos el traspasar.

Pues con las personas, pasa lo mismo.

¿Qué límites tenemos? ¿Hasta dónde puede llegar el acoso?

En mi vida he visto bastantes cosas desagradables y me sorprende como el acoso sólo nos afecta cuando vemos que es de alguien conocido.

Estos días estoy viendo como gente que creía conocer, normaliza el acoso e incluso se suma a ello mientras se pone las manos a la cabeza cuando les cuentan vivencias de otras personas.

¿Sabéis lo que es vivir con personas persiguiéndote por todos lados?

¿Sabéis lo que es vivir sin tener tiempo para ti?

¿Sabéis lo que es ver como las fotos más importantes para ti están dando vueltas por todos lados?

¿Sabéis lo que es que te amenacen de muerte?

¿Sabéis lo que es que te insulten?

Ahora, coger todas estas respuestas, juntarlas y pensar que esto es lo que podríais vivir mañana vosotros. ¡Pero eh! ¡Qué digo! No solo vosotros, también vuestros hijos.

¿Qué os parece? ¿Os gusta? ¿Lo veis normal? ¿Lo defendéis?

Estamos en un momento donde se critica que una pareja se compre una casa con su dinero mientras se normaliza que nos roben, que nos congelen las pensiones, que sigan muriendo personas en Siria, que el Govern de Torra se salte la ley de igualdad del Parlament poniendo a 10 hombres de un total de 13 personas de consellers, tras la movilización tan amplia del 8M, ¿del caso Cifuentes ya nada no? ¿Y del de Casado?

Se normaliza el acoso político a quienes pueden patear el tablero político del país mientras tenemos gobernando a un partido corrupto.

Lo incoherente no es comprarte una casa a las afueras de 3 habitaciones.

Lo incoherente es creer que la izquierda debe de ser pobre, vivir en un piso de 40 metros cuadrados y pasar hambre.

Lo coherente es luchar para que todo el mundo pueda comprarse la vivienda donde le gustaría educar a sus hijos e hijas. Luchar para que todas las personas tuvieran un trabajo estable y bien remunerado, tener unas pensiones dignas y una sanidad pública de calidad.

Lo coherente es intentar reducir la desigualdad.

Lo incoherente es querer seguir separando a la sociedad entre pobres y ricos.

Hemos trabajado mano a mano con Irene y Pablo en multitud de proyectos, las que tenemos la suerte de conocerlos de cerca sabemos de su generosidad y preocupación por mejorar nuestra sociedad y estamos seguras de que seguirán firmes en ese propósito.

Por eso en estos momentos difíciles quiero recordarte que, aunque mientan, difamen o acosen, la sonrisa y la alegría son nuestras mejores aliadas, por eso sonreíd qué #SíSePuede