Opinion · Otras miradas

La derecha neoliberal contra la Economía Social y Solidaria

Toño Hernández

Miembro de Ahora Madrid

En las últimas semanas asistimos a una campaña mediático-política que pretende señalar una supuesta “trama” entre el ayuntamiento dirigido por Ahora Madrid y empresas de la Economía Social y Solidaria (ESS).

La ESS madrileña lleva décadas experimentando un proceso de consolidación y crecimiento lento que se vio acelerado a raíz de la grave crisis de 2007. Probablemente porque la crisis reveló que la ESS conservó en mayor medida el empleo que la empresas convencionales. También sedujo por unos principios que cuestionaban de raíz las causas y efectos de la crisis.

Cuando se habla de “red clientelar” se quiere pervertir un concepto (red) que es intrínseco a la ESS, ya que uno de sus principios rectores es la intercooperación entre empresas en vez de la competitividad. En la ESS importa mucho como le va al resto de empresas y personas del entorno y se habilitan mecanismos para apoyarse y pasarse trabajos entre unas y otras según circunstancias y necesidades. Al no haber reparto de beneficios, lo que importa es el empleo y si hay trabajo de sobra, se busca repartir el empleo a nuevos proyectos. Protección y seguridad frente a beneficios y despidos.

En el contexto de alta movilización y politización que supuso el 15M, la ESS se convirtió en una alternativa “natural” para muchos movimientos y personas que cuestionaban y querían transformar los valores y funcionamiento económico de un sistema que les excluía y no les ofrecía sentido de vida. Y es normal también, que de ese “caldo de cultivo”, de esas experiencias exitosas, hubiera personas que apostaran por participar en los proyectos de cambio municipalista que pretenden transformar la sociedad desde lo institucional.

Es así como algunas trabajadoras de la ESS nos implicamos activamente en lo que terminó siendo Ahora Madrid. Y lo hicimos con la intención, entre otras muchas, de que los valores y procedimientos de la ESS se incorporaran al programa de dicha candidatura (igual que se intenta incorporarlos al resto de programas electorales de otros partidos) para crear un proyecto político sólido y comprometido en reorganizar la vida material y económica.

En estos tres años de gobierno y a pesar de las dificultades, Ahora Madrid sí ha conseguido avanzar en algunos aspectos: cláusulas sociales que son referente en el estado; estrategia de ESS, colaboración público-social que ha permitido proyectos como MARES con financiación europea…

Ni éramos ni somos ingenuos. Sabemos que pretender hacer cambios económicos de calado aunque en los volúmenes de contratación sean ínfimos (no llega ni al 1%), no se iba a hacer sin conflicto con los poderes establecidos. De ahí está virulenta campaña contra la ESS y Ahora Madrid según nos acercamos a las nuevas elecciones. Tampoco es algo nuevo ya que vivimos un acoso mediático-político permanente desde el inicio de la legislatura.

No obstante, las cosas no les está saliendo muy bien con la campaña, porque de haber empezado hablando de “corrupción”, han pasado a “red clientelar” reconociendo que no hay nada ilegal pero que “ética y estéticamente es impresentable”. De excusarse con “no tenemos nada contra la ESS pero sí con que se beneficie sólo a unas pocas empresas afines” van apareciendo cada vez más empresas, más grandes y más variadas como supuestas beneficiaras de la “red”, en lo que realmente está siendo un ataque a un sector económico concreto.

Y es que más allá de la propia campaña contra Ahora Madrid, lo que PP y Ciudadanos están demostrando es su incapacidad de reconocer, comprender y respetar que haya empresas y personas que no se rigen en su actividad económica y laboral por la lógica del crecimiento a cualquier precio. Imbuidos de su modelo de “pensamiento único” neoliberal, tienen miedo a que se constate la viabilidad y solidez de empresas sin ánimo de lucro para satisfacer las necesidades sociales. Yo le llamaría a esto “sectarismo ideológico”.

La campaña de difamación se sustenta en los “vínculos” entre personas que han trabajado antes en cooperativas y han pasado a ser asesores de Ahora Madrid; o  simplemente trabajadores de la ESS que han sido simpatizantes o colaboradores en su programa electoral. Analicemos este hecho.

Preguntas, ¿que algún asesor, concejal o cargo de confianza haya trabajado antes en una empresa, invalida a ésta para presentarse a concursos públicos? ¿esto es aplicable a todas las empresas en las que hayan trabajado o sólo a las de la ESS? Hago esta última pregunta porque yo he trabajado en varias empresas que tienen contratos con el ayuntamiento (incluso muy millonarios), pero sólo se ha señalado mi relación con la cooperativa. Entiendo que cualquier empresa que cumpla los requisitos exigidos debe tener derecho a licitar y obtener contratos con las administraciones públicas. Lo que no sería ético, ni legal, es negar ese derecho a ninguna empresa.

Yo tuve claro que lo que nos tocaba hacer a quienes decidimos entrar en la institución era romper toda relación laboral y contractual con cualquier empresa. Lo que sí sería éticamente reprobable e inaceptable es que interviniéramos de alguna manera en los procesos de licitación y adjudicación con el objetivo de favorecer a empresas conocidas. Estoy deseando que presenten algún dato concreto y verificado de que las personas de esta supuesta “trama” hemos hecho algo así. Dudo mucho que esa mala praxis haya ocurrido con Ahora Madrid, como sí sabemos ocurrió con los gobiernos anteriores. Cuando se siembran dudas sobre esos procesos, lo que se cuestiona realmente es la honradez y profesionalidad de las personas funcionarias que realizan y vigilan esos procesos de licitación.

La “investigación” periodística consiste en un simple puzzle de piezas que encajan con calzador. Personas que han trabajado o colaborado aquí o allí, junto a datos de contratos sacados del portal público de transparencia puesto en marcha por Ahora Madrid. Pero contándolo de tal manera que se insinúan prácticas oscuras que no son capaces de demostrar. Generar dudas, que algo queda. Creo que si en todo esto haya algo éticamente reprobables es la ruindad periodística de montar “mapas” de empresas y fotos de personas sin ninguna acusación concreta.

Sorprende la irresponsabilidad de unos partidos y unos medios que, con tan escasos mimbres, están dispuestos a hacer daño a pequeñas empresas, poniendo en riesgo empleos, por el dudoso objetivo de desprestigiar al adversario político. Se les llena la boca de los “emprendedores”, la creación de puestos de trabajo y el tejido empresarial, pero si éstos no responden a su limitado marco conceptual, no dudan en intentar destrozarlo.

Probablemente también haya detrás un intento de atajar el sostenido crecimiento que está experimentando este tipo de iniciativas y que puede llegar a mostrar a las grandes mayorías que otra economía es posible.

No deja de sonrojarme que sea el PP, y quien le permite gobernar, quienes exijan y hablen de ética y estética porque se contrata a entidades “afines”. Ahora Madrid lleva en su programa electoral la promoción de la ESS; nuestra obligación es cumplir hasta dónde podamos dicho programa. Claro que los valores de la ESS son “afines” a nuestros postulados políticos e ideológicos, por eso lo incluimos en el programa. Lo que no sería ético por nuestra parte es incumplir el programa no desarrollando ni promoviendo esas formas de entender la economía. Si algo debería avergonzarnos es seguir contratando, sin remedio, con empresas ligadas a las tramas corruptas del PP.

La portavoz de Ciudadanos habla de “puertas giratorias”, intentando resignificar dicho concepto para crear sospecha. Las “puertas giratorias” hacen referencia a los beneficios que obtienen políticos por haber favorecido a empresas concretas, y que al acabar la vida activa del político, dichas empresas le premian con favores o puestos bien remunerados. Sólo mentes retorcidas e interesadas pueden aplicar dicho término a personas que al acabar su vida en política vuelven al mismo puesto de trabajo que tenían antes y en las mismas modestas condiciones.

Seguramente la mayoría de asesores que procedemos de empresas de la ESS queramos volver a ellas cuando acabe nuestro temporal paso por la política. Y lo haremos porque valoramos el ambiente de trabajo, el sentido del mismo, las condiciones laborales o la participación en las decisiones mucho más que el dinero. El salario importa, claro que sí, hasta alcanzar un mínimo decente que no siempre es fácil conseguir en un entorno tan precario, pero la duración de la jornada y el reparto del empleo nos importa bastante más. Otro aspecto que seguramente no encaja en las mentes neoliberales.

La gran diferencia entre trabajar en una empresa ajena o ser socio-trabajador de una entidad sin ánimo de lucro es que en esta última participas en las decisiones.

Creo que con esta campaña también se quiere lanzar una advertencia: las personas que trabajen en proyectos económicos que cuestionan el capitalismo no tienen derecho a estar en las instituciones y se lo haremos pagar si lo hacen. Además de querer negar derechos políticos a personas y derechos económicos a empresas, resulta revelador que los adalides de la “meritocracia”, que suelen apelar a los profesionales no políticos para dirigir las instituciones, tengan tanta agresividad cuando esos profesionales procedemos de un sector económico que, desde la perspectiva del empleo, se ha mostrado tan eficaz y resistente en la época de crisis. Digo yo que eso será una muestra de nuestro buen hacer y capacidades profesionales y debería alegrarles de que nos hagamos cargo de lo que ellos no supieron gestionar.

En el fondo vuelve a ser un problema ideológico. No aceptan que pueda haber buenos profesionales que practiquen el “emprendimiento” cooperativo y colectivo en lugar del individual y competitivo que ellos pregonan. Modelo que ha llevado y está llevando a la ruina a muchas personas que meten sus ahorros o se hipotecan en base a cantos de sirena de un mercado en el que llevan todas las de perder si se enfrentan de manera individual a las grandes empresas y capitales.

La campaña mediática muestra también que o no saben de lo que hablan o enredan intencionadamente con las definiciones. Confunden lo que es una empresa, un grupo de empresas, una UTE o una entidad representativa del sector. Asimilan contratos, concursos, negociados, menores, convenios, subvenciones, créditos o ayudas, equiparando a “favorecer”, “a dedo” o “dar dinero”, y distorsionando los objetivos y procedimientos de cada uno de ellos para intentar llegar a una cifra “millonaria” que justifique el escándalo que se están inventando.

Critican que desde Ahora Madrid, ya sea en campaña o desde el gobierno, hagan reuniones y actos con empresas de la ESS, cuando a la vez exigen reuniones y negociaciones con las grandes corporaciones para otorgarles proyectos multimillonarios.

Afortunadamente la respuesta a esta campaña está siendo rigurosa. Rebatiendo las mentiras y las medias verdades con datos y transparencia. Parece que será la Comisión Permanente de Vigilancia de la Contratación quien analice los contratos. Bienvenido sea usar los procedimientos habituales de control y transparencia. Es lo que tendrían que haber hecho si de verdad su objetivo fuera aclarar las “dudas” sin hacer daño a las empresas que no se lo merezcan, en vez de utilizar a éstas sin decoro para erosionar a la opción política en el gobierno. Pero pedir responsabilidad y sensatez a partidos o medios de comunicación tan ideológicamente sectarios, sería mucho pedir.

Si hay algo que se tiene claro en Ahora Madrid es que si hubiera algo irregular o reprobable, ya lo habrían llevado a los juzgados. De hecho, hay que exigirles que, si están tan convencidos de ello, no tarden demasiado en cumplir con su obligación de denunciar las prácticas corruptas. Aunque mucho me temo que pretenderán alargar esto lo más posible para llegar a la campaña electoral con este montaje.

Cuando accedimos al gobierno sabíamos que disputar la hegemonía política, económica y cultural no sucedería sin conflicto y que el régimen iría a por nosotras con todos sus medios y sin piedad. En esa estamos. Quizá menospreciamos la virulencia mediática, pero toca defendernos pasando a la ofensiva y seguir intentando cambiar el injusto orden establecido desde todos los lugares posibles.