Gamonal y la guerra a los pobres

16 ene 2014
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Pedro De Palacio Maguregui
Coordinador Provincial de IU Burgos
Raúl Salinero
Concejal de IU en Burgos

Si por algo se ha caracterizado el régimen de la Transición ha sido porque las lógicas de Gobierno se han fundamentado en que los que no se presentan a las elecciones —los poderes económicos— son los que realmente determinan las políticas públicas y adaptan a la política nacional las líneas maestras del saqueo a los ciudadanos empobreciéndonos, concentrando la riqueza, vendiendo la soberanía nacional y dejándonos sin derechos sociales.

El PP y el PSOE (con sus matices diferenciales, y de los que tanto distan sus bases sociales de sus dirigentes) han sido los instrumentos a través de los cuales ese poder económico ha ido profundizando en este sentido en los últimos treinta años hasta llegar a la situación actual, en la que ya estamos en vía directa hacia el subdesarrollo, mientras aumenta en plena crisis el número de multimillonarios que concentran aún más la riqueza.

Bancos en la élite del poder que financian el fiestón urbanístico y constructoras conectadas con el sector financiero que se llevan gran parte de la tajada, concentran a su vez la propiedad de los medios de comunicación que sostienen a los partidos del régimen y a las élites políticas subordinadas a estas élites económicas.

Éste es el fundamento de gobierno a nivel general, que es, a su vez, causa de que la tasa de pobreza descendiese sólo un 1% desde que empezó la denominada época de bonanza de la economía española a mediados de los años noventa hasta que estalló la crisis (aunque la crisis sea el capitalismo en sí mismo) en el año 2007. Si la pobreza no desciende en las épocas de expansión de la economía, el que crezca sin parar en plena crisis ni nos debería llamar la atención, ni extrañarnos sus causas.

Es imposible explicar lo que está sucediendo en el barrio de Gamonal de Burgos (que agrupa a casi la mitad de la población de la ciudad) sin partir de esta realidad. Un barrio nacido fruto del aluvión en la segunda mitad del franquismo, barrio obrero, con las cifras más altas de la ciudad de paro, de pobreza y en la que la mitad de los parados no cobran ningún tipo de subsidio. Es decir, la zona de la ciudad que más está sufriendo el robo y el saqueo de las élites económicas. Pero a la vez un barrio que conserva el clásico tejido asociativo (fuertes asociaciones vecinales, cultura militante a nivel sindical y político, etc) que es lo que ha permitido dar respuesta firme al último proyecto del PP para regalar el dinero a los ricos y declararle la guerra a los pobres con una obra faraónica millonaria que les quita a los ciudadanos/as incluso la posibilidad de aparcar para que paguen por ello mientras se les cierran guarderías, se privatizan y precarizan los servicios sociales y no se hace la más mínima política activa de empleo.

No es casualidad que el PSOE llevase en su programa un proyecto de bulevar, y que una vez confirmado que se iniciaba la obra, plantease, con sentido electoralista, un aparcamiento subterráneo cinco veces mayor que el actual del PP que hubiese arruinado el barrio y la ciudad. IU presentó un plan de empleo para la ciudad valorado en 14 millones, ninguno de los otros grupos representados en el pleno municipal lo apoyó. Con el dinero del proyecto de bulevar se podría financiar dicho plan de empleo.

Tras casi dos años de no escuchar a los vecinos por parte del equipo de Gobierno municipal, empezaron las obras y el barrio decidió instalarse en la calle para combatir su ejecución. Desde el viernes pasado la afluencia de gente a las manifestaciones no ha parado de crecer, a pesar de la campaña de criminalización del PP y su política de militarizar policialmente el barrio con una actitud totalmente provocativa y represiva.

Ha sido la creación de poder popular lo que ha obligado al PP a paralizar temporalmente la obra, ha sido con su actitud lo que ha hecho que el conflicto se haya visualizando a nivel nacional e internacional lo que ha generado el miedo al PP. No sólo a nivel municipal, sino también a nivel nacional por el desgaste en imagen que le está generando y por la trascendencia popular que ha tenido. Un ejemplo son las concentraciones de apoyo y solidaridad en capitales de provincia que se han organizado. Algo que se produce, en definitiva, por haber visualizado a nivel municipal y nacional la confluencia de intereses entre élites políticas que no sirven a la mayoría social y empresarios corruptos que financian discursos contra lo público, pero que a la vez saquean el dinero público.

La batalla no está ganada. Hemos dado un paso importante en generación de poder popular y de poder vencer esta batalla, pero la pretensión del PP de Burgos ahora es desmovilizar, que se apague el incendio social, y poder reiniciar las obras a medio plazo o tener una salida digna en términos políticos que le implique el menor desgaste posible. No se lo podemos permitir. Hay que ganar la batalla pero que no quede ahí, seguir extendiendo el poder popular para generar una alternativa de poder de la mayoría social en la ciudad y una alternativa de país en la que los que declaren la guerra social a los ricos y sus partidos sean los pobres.


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