El TTIP fractura la Gran Coalición

10 Jun 2015
Compartir: facebook twitter meneame
Comentarios

Florent Marcellesi
Portavoz de EQUO en el Parlamento Europeo y miembro de Los Verdes Europeos

Soplan vientos de cambio en el Parlamento Europeo. De rebelión para algunos, de pánico para otros. Los últimos acontecimientos relacionados con el TTIP han puesto patas arriba los equilibrios de fuerzas en la Eurocámara y están evidenciando las profundas grietas de la Gran Coalición en general y de los social-demócratas en particular, ante un tratado comercial que muchos consideramos un peligro democrático, social y ecológico.

Resumamos lo ocurrido. Hace dos semanas la Gran Coalición (conservadores, social-demócratas y liberales) pactaron en la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo su respaldo al polémico tribunal de arbitraje privado (llamado ISDS) del TTIP. Desde entonces, los social-demócratas españoles y europeos están tratando de justificar lo injustificable ante la prensa de sus países y la ciudadanía en general. Sacrificaron su línea roja a favor de los intereses de las multinacionales.

Ante la presión social y política creciente de estos últimos días contra el ISDS, ni los social-demócratas europeos, ni la Gran Coalición han aguantado el tirón. Sus acuerdos previos han estallado en mil pedazos. Lo cual nos lleva a 3 conclusiones claras:

. La Gran Coalición, y principalmente los dos grandes grupos conservadores y social-demócratas, están divididos y son incapaces de consensuar una posición conjunta sobre el TTIP.

. A día de hoy, ya no hay mayoría clara en el Parlamento Europeo a favor de los tribunales de arbitraje privados (ISDS) y en general sobre la negociación del TTIP.

. En consecuencia, la Comisión Europea se va a ver fuertemente debilitada en su papel negociador con Estados Unidos, ya que no cuenta con ninguna mayoría política y social sólida para llevar a cabo su mandato comercial con Estados Unidos.

Ante esta tozuda realidad, que significa una bofetada en toda regla a los promotores nacionales y europeos de la Gran Coalición, el presidente del Parlamento Europeo, el social-demócrata Martin Schulz, ha utilizado una artimaña legal -el artículo 175 del reglamento interno del Parlamento Europeo- para aplazar la votación que había prevista para este miércoles, escudándose en que había demasiadas enmiendas separadas o nominales al informe. Dicho de forma llana: la Gran Coalición temía el resultado de esta votación.

De hecho, existía una probabilidad real que el Parlamento Europeo rechazara el ISDS e, incluso, no saliera con ninguna resolución sobre el TTIP. Hoy la apelación de Schulz al reglamento de forma abusiva y autoritaria es, de hecho, una muestra de la debilidad del frente pro-TTIP. Es más, la lógica de la Gran Coalición se ve cuestionada por la democracia europea.

Pero, no termina aquí la historia. Ya entrada la noche de ayer martes, Schulz, de nuevo, informaba de que a petición de los grupos políticos conservadores y liberales (y utilizando otra artimaña legal) se iba a someter a votación también la supresión del debate sobre el TTIP que estaba previsto esta mañana.

Tras un esperpéntico y acalorado debate a las ocho de la mañana, para saber si se podía debatir en sesión plenaria o no, una muy exigua mayoría -solo por 2 votos y con la abstención del PSOE y los votos a favor de UPyD, Ciudadanos y PNV- ha conseguido in fine aplazar el debate.

Con este retorcido uso del reglamento ¿qué teme la Gran Coalición? ¿que salga a luz pública que gran parte de los eurodiputados no se fían o no quieren apoyar lo negociado hasta el momento en el TTIP?

Pero sobre todo, tanto la anulación de la votación ayer, como del debate de hoy muestran no solo la ruptura del acuerdo sobre el TTIP en el seno de la Gran Coalición sino también la evolución de la correlación de fuerzas en Europa. Hace apenas un año existía una sola voz para ese tratado, una amplia mayoría al unísono a favor del TTIP (y de sus polémicas herramientas como el ISDS). Hoy no se ponen de acuerdo ni siquiera en si se debe debatir en sesión plenaria o no.

Así pues, los sucesos de estos últimos días revelan hasta qué punto la oposición a las negociaciones UE-Estados Unidos ha crecido en el Parlamento Europeo. Sin duda, este cambio es el resultado de la presión pública y la movilización ciudadana creciente contra el TTIP en todos los estados miembros de la UE. Las dos millones de firmas conseguidas por la plataforma europea anti-TTIP, las manifestaciones europeas de octubre 2014 y abril 2015, la fuerte participación en el proceso de consulta abierto (e ignorado) por la Comisión Europea el año pasado en contra del ISDSD, los miles de correos de ciudadanos a sus eurodiputados, el trabajo incasable de Los Verdes Europeos y de la Izquierda Unitaria, etc. están haciendo profunda mella.

Estos días hemos cosechado las primeras victorias contra el TTIP, que no son sino el símbolo de nuestra lucha contra la imposición de la ley de la selva que promueven a favor de las multinacionales, del crecimiento ilimitado en un planeta finito y de la globalización energívora y desigual.

Hoy la alegría nos embarga, y con razón, pero la batalla no termina aquí ni muchísimo menos. Ahora la resolución del Parlamento Europeo volverá a la Comisión de Comercio Internacional y no cabe duda de que los pro-TTIP y sus lobbies volverán a la carga. Además, también tocan a la puerta del Parlamento Europeo los tratados TiSA y CETA. Sin embargo, la brecha en el seno de la Gran Coalición y del Parlamento está hecha. #StopTTIP ya no es un sueño remoto, es una probabilidad real y a nuestro alcance.


Desde el 1 de octubre de 2014, Público incorpora un nuevo sistema de gestión y moderación de comentarios: Disqus. Puedes leer todos los detalles aquí.

Al utilizar los Servicios de Comentarios (A.L. 5.2), el Usuario se compromete a no enviar mensajes que difamen o insulten, o que contengan información falsa, que sea inapropiada, abusiva, dañina, pornográfica, amenazadora, dañando la imagen de terceras personas o que por alguna causa infrinjan alguna ley. [Más información]

comments powered by Disqus