Opinion · Otras miradas

Propuesta para un acuerdo in extremis entre PSOE y Podemos

*Somos personas convencidas de que el 20-D abrió una ventana de oportunidad que no se podía desaprovechar. Más allá de nuestras afinidades políticas individuales y de nuestras visiones globales, coincidíamos en que había que apurar al máximo esta oportunidad. Si el 18 de marzo se reunieron unas 200 personas de la izquierda madrileña para reivindicar una salida positiva coherente con las expectativas de la gente y evitar una frustración política que la ciudadanía no se merecía, ahora y antes de que suene la campana de las nuevas elecciones nos unimos para plantear la posibilidad de un acuerdo “in extremis” que beneficie a la inmensa mayoría del país y de su gente.

 El 20 de diciembre PSOE, Podemos, las confluencias, UP-IU y Compromís obtuvieron 1.035.560 votos más que PP y Ciudadanos. Pese a sumar dos escaños menos que Rajoy y Rivera juntos, parecía probable que se pudieran obtener los votos adicionales necesarios para una investidura con mayoría relativa. Sin ignorar las grandes diferencias estratégicas entre PSOE y Podemos, En Comú Podem, En Marea, UP-IU y Compromís, había mimbres para un gobierno sin PP y sin Ciudadanos, y, sobre todo, para la puesta en marcha de necesarias e impostergables políticas de emergencia social y democrática. Hay mucho sufrimiento social y urgen soluciones, que no serán idénticas a las que tal o cual pudiéramos desear porque ningún proyecto es mayoritario por sí sólo, pero que podrían ser las mejores entre las posibles.

Sin embargo, cuatro meses después parece que ese acuerdo es imposible y que vamos a nuevas elecciones generales, salvo que en el último momento Felipe de Borbón se saque de la chistera un candidato “independiente” en torno al que se articule una “gran coalición” que dé continuidad a las políticas de recorte social y autoritario de los últimos años. No votamos en diciembre para eso. Ni entonces “votamos mal” ni queremos dar a Rajoy y al PP una nueva oportunidad, la oportunidad que la población le negó eligiendo un Congreso en el que Rajoy no puede aglutinar una mayoría de investidura y ante el que el gobierno en funciones se ha declarado en rebeldía rehusando someterse a control parlamentario. ¿Hasta cuándo vamos a seguir con un “gobierno en funciones” activo en la aplicación de políticas antisociales y autoritarias pero que ha paralizado las tareas básicas de gestión administrativa con graves daños para muchos sectores de la población?

Así que no nos resignamos. Posiblemente lo que digamos no tenga ninguna influencia, pero no queremos estar en silencio ante un fracaso. No vamos a discutir aquí sobre la distribución de responsabilidades por ese fracaso, sobre lo que cada cual tenemos nuestra propia opinión, pero estamos ante un fracaso. Y queda una única oportunidad para evitarlo sin que nadie renuncie a sus señas de identidad ni a los compromisos que adquirió en diciembre con quienes le votaron.

Nos dirigimos a PSOE, Podemos, En Comú Podem, En Marea, UP-IU y Compromís, pero muy especialmente a PSOE y Podemos, porque su desacuerdo ha sido determinante para llegar a esta situación.

Nuestra propuesta es modesta, pero abre una puerta. Hay cosas que no han funcionado y que no van a funcionar. No ha funcionado renunciar al propio programa electoral para buscar pactos en caladeros neoliberales y neomachistas y luego exigir a otros sumarse a esa amalgama. No ha funcionado tomar como una única opción un gobierno de coalición y a partir de ahí contrastar exigencias y cesiones mutuas, sin haberse empeñado antes en localizar las propuestas en las que había acuerdo. No ha funcionado, sea culpa de quien sea.

Tampoco va a funcionar que PSOE y Podemos se atrincheren en los resultados de sus respectivas consultas y digan que aún podría haber acuerdo pero que le toca mover ficha al otro partido. No va a funcionar. Si nadie mueve ficha, no va a funcionar.

¿Qué podría funcionar? Empezar por lo obvio. Aunque sus proyectos sean claramente diferentes, en los programas de PSOE y Podemos hay un montón de propuestas, decenas, iguales o semejantes y con un calado social muy grande. Si se aplicasen esas medidas sería un gran respiro para la población y se liberarían fuerzas para la lucha social.

Una vez hecho ese catálogo de acuerdos, que puede hacerse en pocas horas, PSOE y Podemos deberían valorar si su contenido es lo suficientemente amplio y positivo como para justificar un acuerdo de investidura. Sí, de investidura, esta es una propuesta modesta que empieza desde abajo. Nuestra respuesta es , merecería la pena. Y si Pedro y Pablo, PSOE y Podemos dicen no, que lo expliquen con mucha claridad, porque la hipótesis optimista de que tras nuevas elecciones la composición de las Cortes será más favorable a un cambio social y político positivo está muy lejos de ser evidente.

Pues bien, si se alcanza ese acuerdo de investidura, sobre la base de lo común o cercano en sus programas electorales de diciembre, y si todas las partes se comprometen públicamente con un calendario de aplicación lo más acelerado posible, podremos respirar, la tensión se relajará y se podrá seguir hablando y negociando para ver si un gobierno de coalición, que requiere acuerdos de mayor calado, es posible. Pero si sólo se explora el gobierno de coalición, sabemos que no habrá acuerdo.

¿Tiene algo de imposible esta propuesta? ¿Implica graves renuncias, respecto a sus programas, de las partes llamadas a ella? ¿Les impide buscar apoyos parlamentarios y sociales para los proyectos que defienden y que no formen parte de ese acuerdo?

Alguien podría decir que embellecemos la realidad al decir que las propuestas comunes o cercanas entre PSOE y Podemos son base suficiente para un acuerdo de investidura. A modo de ejemplo, vamos a resumir algunas propuestas presentes en ambos programas o bien en uno de ellos pero compatibles con la orientación propuesta por el otro partido.

1. Un ingreso mínimo garantizado, a partir de las propuestas de ingreso vital mínimo (PSOE), renta garantizada (Podemos) y renta básica garantizada y trabajo social básico (UP-IU).

2. Un plan de garantía habitacional, incluyendo el acceso a los suministros básicos, basado en las “5 de la PAH”, algunos aspectos de la ley catalana y los programas de PSOE y Podemos (la tramitación de su Ley 25 ya ha sido aprobada por el pleno del Congreso).

3. La ampliación de la consideración de “violencia de género” a delitos de violencia contra las mujeres no cometidos por sus parejas o ex-parejas (PSOE, Podemos, UP-IU…) y la recuperación de propuestas como la cancelación de la guardia y custodia y del régimen de visitas a menores en el caso de hombres condenados por violencia de género y de la capacidad judicial para su suspensión en caso de indicios de violencia de género, el rechazo de la custodia compartida impuesta como régimen general en caso de divorcio o separación o la inadmisibilidad del llamado Síndrome de Alienación Parental como acusación de una parte contra la otra (PSOE), y como la alternativa habitacional inmediata y el acceso prioritario a percibir prestaciones sin necesidad de denuncia previa para las víctimas de la violencia machista (Podemos).

4. La derogación de la Ley 11/2015, que niega el derecho de las jóvenes de 16-17 años a decidir sobre su maternidad, la cobertura de la interrupción voluntaria del embarazo en el Sistema Público de Salud y el restablecimiento en la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud de los tratamientos de reproducción asistida para todas las mujeres.

5. La introducción de un sistema electoral paritario con listas 50/50 (PSOE) y la aprobación de una ley-hoja de ruta para el establecimiento de permisos por nacimiento, adopción o acogimiento iguales para mujeres y hombres, intransferibles, pagados al 100% y con igual protección del puesto de trabajo (Podemos).

6. La derogación completa de la Ley de Seguridad Ciudadana, de la prisión permanente revisable, del artículo antihuelga 315.3 y del artículo 525 del Código penal, y la modificación del artículo 324 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y del artículo 573 del Código Penal.

7. La derogación de la reforma de las pensiones del PP (Ley 23/2013), de su reforma laboral (Ley 3/2012) y de la LOMCE. La gratuidad de los libros de texto.

8. La derogación de toda forma de “exclusión sanitaria”, el acceso universal a la atención vía tarjeta sanitaria y el fin de las privatizaciones y externalizaciones de servicios.

9. La financiación vía impositiva de las pensiones de viudedad y orfandad y la revisión (supresión o aumento) del tope máximo de cotización.

10. IVA superreducido para las actividades culturales.

11. Incremento progresivo y significativo del salario mínimo. Medidas legislativas y de control para que los puestos de trabajo permanentes se cubran con contratos indefinidos y para que las “horas complementarias” no hagan del trabajo a tiempo parcial un trabajo sin horario y a libre disposición de las empresas. Exclusión de cualquier medida que tienda hacia la descausalización del despido y de la contratación temporal.

12. La derogación de la Ley de racionalización y sostenibilidad de las Administraciones Locales (2013)

13. Modificación del sistema de impuesto de sociedades, totalmente sesgado en beneficio de las grandes empresas, que están viniendo a pagar entre el 0% y el 5% de sus beneficios reales. Prohibición de las amnistías fiscales. Mejora del acceso a la financiación de PYMES y trabajadores autónomos a través de mecanismos de financiación pública, como el ICO. Adecuación de las cotizaciones de las y los trabajadores autónomos a sus ingresos reales.

14. Iniciativa de reforma del artículo 15 de la Constitución para la completa abolición de la pena de muerte (PSOE) y recuperación del principio de jurisdicción universal.

15. Reforma de la ley electoral para ampliar la proporcionalidad lo máximo posible en el actual marco constitucional, sin renuncia a modificar éste.

16. Exclusión de las enseñanzas confesionales o doctrinales del currículum y del horario escolar. Denuncia de los Acuerdos de España con el Vaticano.

17. La derogación del “impuesto al Sol” (RD 900/2015)… y bastantes cosas más.

También sería posible, pese a las diferencias respecto al “derecho a decidir”, un acuerdo para un cambio de actitud del nuevo Gobierno de España que facilite un diálogo político en torno a la “cuestión Cataluña”. El diálogo entre PSC y En Comú Podem demuestra que avanzar en ese camino sería posible sin renuncias a las posiciones propias.

¿Sorprende que todo eso esté en los programas de PSOE y Podemos? Sí, está, en muchos casos en ambos.

¿Justifica eso, de llevarse a cabo, un pacto de investidura que evite nuevas elecciones? Sí. ¿Hay garantías 100% de que las partes cumplan sus compromisos? No, pero eso también ocurriría con un pacto de gobierno y, si el compromiso es público y el gobierno está muy condicionado por un parlamento en el que está muy lejos de tener mayoría será más fácil la movilización social exigiendo que se cumpla. Además, hoy por hoy el pacto de gobierno parece muy difícil de alcanzar, al margen de que sea o no sea nuestra opción preferida.

¿Permite un pacto de gobierno este tipo de programa de mínimos? Posiblemente gobernar exija más cosas, en algunas de las cuales PSOE y Podemos están muy distantes (estrategia europea, política fiscal, TTIP, puertas giratorias, política energética, artículo 135 de la Constitución, etc.). Pero empezar con un pacto de investidura para luego explorar la viabilidad de un pacto de gobierno es una solución, modesta e improbable, pero posible.

Somos realistas, a PSOE y Podemos les pedimos lo posible, aquello con lo que se comprometieron en diciembre. Hacer posible lo imposible ya no es una tarea institucional, sino tarea de la lucha social y de los procesos de construcción popular, aunque esa tarea será menos costosa en unos marcos políticos que en otros.

Almudena García Mayordomo, profesora de secundaria, feminista inscrita en Podemos
Daniel Vila, profesor, circulo 3E de Podemos
Enrique del Olmo, sociólogo, miembro del PSOE
Toñi Ortega, activista feminista y delegada sindical por MCA-UGT
Helena Sanjuan, miembro de JJSS-PSOE y vocal vecino de la Junta de Moncloa
José Manuel Roca, coeditor de la revista Trasversales
José Luis Yuguero, activista en redes de solidaridad social, miembro de un círculo de Podemos
Andres Hervas, economista, militante socialista y activista de la marea verde
Marisa Diez, profesora de Universidad y militante socialista
Luis M. Sáenz, miembro de un círculo de Podemos y colaborador en colectivos de lucha contra la exclusión
Roman Llorente, economista y militante socialista
Carmen Salamanca, periodista y miembro de un circulo de Podemos