Ni defensora ni del Pueblo

21 Mar 2017
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Cristina Fallarás

María Soledad Becerril Bustamante (Madrid, 1944) es hija de María Bustamante y Polo de Bernabé y Enrique Becerril y Antón-Miralles. Además, es la actual Defensora del Pueblo.

Ya les pedimos muy poco a nuestras instituciones en este tiempo en el que son las propias instituciones las que han protagonizado y protagonizan la mayoría de los atropellos y agresiones sufridos por los ciudadanos pongamos que en la última década. ¿Qué le podríamos exigir entonces a la Defensora del Pueblo? Pues una se conforma con que sea “defensora” y que sea “del Pueblo”. Ya ves tú que candor.

Para empezar, Soledad Becerril Bustamante no es “Defensora”, sino “Defensor”. Así lo indica la página web de dicha institución:

Becerril tomó posesión se su cargo en julio de 2012. Cualquiera podría pensar que en los cerca de cinco años transcurridos ha tenido tiempo de cambiar el encabezado de la página. Al menos, si la cosa viene complicada, añadirle una A en redondilla. De la misma forma se podría esperar que la Defensora del Pueblo amparara a las mujeres, al menos a las que habitan en España. Sin embargo, ¿cómo puede una confiar en que interceda por los maltratados derechos de las ciudadanas una mujer que se considera “Defensor”? ¿Cómo pedirle que denuncie la brecha salarial, la forma en la que se silencia a las mujeres en lo público y lo político, o tantas y tan bestiales agresiones como hemos ido evidenciando a lo largo de su mandato? Pensar que nos “defiende” una mujer que en toda su gestión ha sido incapaz de dejar de llamarse “defensor” da para una risa floja.

Pero lo que ya es para descoserse es lo “del Pueblo”. Vamos con el diccionario:

Pueblo. Del lat. popŭlus.
1. m. Ciudad o villa.
2. m. Población de menor categoría.
3. m. Conjunto de personas de un lugar, región o país.
4. m. Gente común y humilde de una población.
5. m. País con gobierno independiente.

No hace falta la Real Academia para que, a cualquiera, cuando le mentas “el pueblo” en tanto que grupo de personas, piense en aquellos que no están en el poder y que, por supuesto, no gozan de privilegios frente al resto de la población.

España debe de ser uno de los pocos países del mundo que pone a defender al pueblo a una aristócrata. La cosa tiene su miga y ofrece un retrato ajustadísimo de lo que somos. Porque doña Soledad Becerril y Antón-Miralles Bustamante y Polo de Bernabé es Marquesa de Salvatierra, por matrimonio con don Rafael Atienza y Medina, VII marqués de Salvatierra. Toma pueblo, Marcelino.

Al pueblo, lo que se dice El Pueblo, se le suele defender de los desmanes de los que no son el pueblo –ya perdonarán el perogrullo pero es que la cosa tiene su tupé– a saber: de reyes, gobernantes, poderosos, privilegiados y, entre otros bonitos títulos nobiliarios, de los marqueses.

Sin embargo, se podría pensar que la marquesa ha sido nombrada por su demostrada independencia e imparcialidad, por su neutralidad a la hora de enfrentar a las administraciones públicas y sus acciones. Vamos, como reza el cargo:

El Defensor del Pueblo es el Alto Comisionado de las Cortes Generales encargado de defender los derechos fundamentales y las libertades públicas de los ciudadanos mediante la supervisión de la actividad de las administraciones públicas.
El Defensor del Pueblo (…) desempeña sus funciones con independencia e imparcialidad, con autonomía y según su criterio. Goza de inviolabilidad e inmunidad en el ejercicio de su cargo.
Cualquier ciudadano puede acudir al Defensor del Pueblo y solicitar su intervención, que es gratuita, para que investigue cualquier actuación de la Administración pública o sus agentes, presuntamente irregular.

Más allá de la insistencia en “el Defensor” Becerril, aquí va una lista de la “independencia e imparcialidad” de la marquesa:

1977-1982: Diputada por Sevilla en el Congreso de los Diputados /UCD
1981-1982: Ministra de Cultura de España /UCD
1989-1996: Diputada por Sevilla en el Congreso de los Diputados /PP
1991-1995: Teniente de alcade de Sevilla /PP
1995-1999: Alcaldesa de Sevilla /PP
2000-2004: Diputada por Sevilla en el Congreso de los Diputados /PP
2000-2004: Vicepresidenta tercera del Congreso de los Diputados /PP
2004-2008: Senadora por Sevilla /PP
2008-2011: Diputada por Sevilla en el Congreso de los Diputados /PP

Y si usted tiene alguna queja de todo lo anterior, puede acudir a su adjunto, Francisco Fernández Marugán, aquel entrañable conspirador del PSOE, de cuando había Guerra.


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