RTVE: Por qué nos abrazamos

17 Jul 2017
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Roberto Mendès @romeba2

Miembro de Teledetodos, Grupo de estudio de comunicación de Servicio Público: teledetodos.es ; @Teledetodos

Editor de Maialab, blog de análisis de medios: maialab.com ; @maia_lab

 

El pasado 22 de junio, en el Congreso, se aprobó en primera votación la modificación del sistema de elección de la Presidencia y el Consejo de Administración de RTVE. Los trabajadores de la empresa pública de comunicación que estábamos allí nos dimos la mano y nos abrazamos cuando finalizó la votación en la que se aprobó el cambio. Estábamos de enhorabuena. La posibilidad de comenzar algo trascendente era una realidad. Pasamos, en una sola votación, de la desesperanza radical al optimismo efervescente – a pesar de lo confuso del resultado legislativo,  con lagunas e irregularidades que deben ser pulidas en las próximas votaciones – . Uno de los elementos más sorprendentes y esperanzadores de esta votación fue el hecho de que se aprobara la posibilidad de elegir a la Presidencia de RTVE mediante un concurso público. Algo impensable el día anterior.

Pero los que nos abrazamos lo hicimos, o al menos así lo hice yo, como gesto de reconocimiento al trabajo desarrollado estos últimos años en defensa de la radio y la televisión pública por las personas que estaban en la tribuna de invitados del Congreso. Así creo que lo reconocieron también los diputados y diputadas que, después de aprobar la modificación de la ley casi por unanimidad (hubo un tres abstenciones por equivocación – lástima –) aplaudieron mirando a la tribuna en la que nos encontrábamos, agradeciendo la participación de quienes trabajamos en RTVE por este proceso de cambio.

 

Todo esto está muy bien y es muy gratificante, pero yo creo que también nos abrazamos por  lo que decía Stevenson: “Guarda tus miedos para ti mismo, pero comparte tu coraje con los demás”. Quiero decir que, una vez pasado el momento de felicitarnos y dejar constancia de nuestro coraje, quizá haya que traicionar el espíritu de Long John Silver y hacer públicos algunos de nuestros temores, porque, pasar, pasar, aún no ha pasado nada en La isla del tesoro que sigue siendo RTVE. Y eso inquieta, lógicamente, a quienes estamos preocupados por los piratas que, capitaneados por Pata-palo, rondan por nuestro precario campamento para hacerse con el tesoro y enviarnos a compartir la botella de ron con el muerto del cofre.

Es lógico que quien ve habitualmente la televisión se siga preguntando cosas sencillas como por ejemplo: “¿cuándo cambiarán los informativos?” Es decir, a la gente le gustaría saber por qué nos abrazamos si no sabemos cómo ni cuándo se verán los efectos de una ley que todavía no es definitiva y en qué los notará la audiencia. Uno de los temores que, según Stevenson, yo no debería confesar públicamente es que estas personas se rían de nosotros – como se ríen los curtidos piratas de los lampiños grumetes – cuando les digamos que no lo sabemos, pero que el cambio no tardará menos de seis meses, o quizá un año, o… vaya usted a saber. Y es que los plazos parlamentarios no son los de los espectadores y corremos el riesgo de desilusionar a la audiencia antes siquiera de tener ocasión de cambiar nada. Es lógico, por tanto, despejar rápidamente estos temores y conseguir que RTVE muestre pronto un cambio acorde con la modificación de la ley que va a servir para elegir la Presidencia de la Corporación y su Consejo de Administración.

Esta misma ley, que aún se está modificando en el Parlamento, prevé la posibilidad de elegir inmediatamente una Presidencia y un Consejo mediante el odiado y denostado procedimiento actual  (por mayoría simple), aunque este recurso, probablemente necesario para no tener que esperar por más tiempo el tan traído y llevado cambio en la radio y la televisión públicas, esconda otro de esos temores que, siempre según Stevenson, no deben compartirse: nada más aprobar una ley que pretende asegurar una elección de la Presidencia de RTVE imparcial y alejada de intereses partidistas, ¿vamos a elegir una dirección sin ninguna garantía de independencia? Y lo que es peor: ¿cuánto tiempo durará esa interinidad?

Creo que para que no se cumpla otro de los aforismos de Stevenson, ese que dice que “nuestro objetivo en la vida no es tener éxito, sino perder con buen ánimo”, se deben establecer procedimientos que aseguren la elección inmediata de la Presidencia y el Consejo de RTVE, pero con las garantías necesarias para que dicha elección traiga inmediatamente la transparencia y el pluralismo y que la audiencia disfrute sin más dilación de su derecho constitucional a una información veraz en una empresa pública de comunicación cristalina, independiente e inclusiva. Si no lo conseguimos pronto, aunque finalmente alcancemos los ansiados y reiterados objetivos de veracidad, transparencia y pluralismo, puede que RTVE se convierta en lo que otro escritor – Mark Twain – consideró un ‘clásico’: “algo que todo el mundo alaba pero que nadie ve”.

 


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