Cuéntame Valenciano ¿cómo os ha ido?

Pablo Iglesias Turrión

Resulta elocuente que Valenciano, con aire de superioridad patricia, valore nuestro video de Cuéntame como procedente de alguien “que se está buscando la vida” tras un espacio político que se le antoja “mínimo”. Parece el acto reflejo de quien, acostumbrada a los privilegios del poder y el mando desde tiempos inmemoriales, se siente obligada a calificar de advenedizo a quien busca, efectivamente, entrar en escena con una mano atada a la espalda.

Pablo-ValencianoA Valenciano le parece “terrible” (ojo con el adjetivo) que, desde “la izquierda”, se relacione al PSOE con el PP cuando “históricamente” se ha puesto de manifiesto, según ella, todo lo contrario. ¿Qué es “Izquierda” para Valenciano? Que el PP proviene de la herencia del   “franquismo”, mientras que el PSOE se ha caracterizado justo por lo opuesto.

Meras palabras huecas. Ya no basta esa falsa retórica para seguir jugando a los trileros con la ciudadanía. Ni resulta ya efectiva la acusación de esa palabra, “demagogia”, utilizada para un roto y un descosido por el político profesional cuando se le insta a hablar de política concreta y de las necesidades de la gente. Demagogia es en realidad apelar a mantras o palabras vacías cuando desde hace tiempo se ha renunciado a la política realizando mera gestión al servicio de los intereses financieros y económicos de turno.

¿Estamos “lejos de la realidad”? Cuéntanos qué es “Izquierda”, Valenciano. ¿Acaso la reforma constitucional aprobada en agosto de 2011 entre las camarillas del PP y el PSOE y a espaldas de la ciudadanía, en la que se fijó el pago del capital y los intereses de la deuda como “prioridad absoluta” sobre cualquier otro gasto público? ¿Es esta la apuesta por “más Europa” frente a la demagogia?

Esta escenificación consensuada en apenas una tarde fue el signo de un bipartidismo que ha erosionado nuestra democracia al abrigo de una falsa retórica de confrontación. Sin embargo, hoy cualquier intento de cuestionar este escenario técnico supuestamente “necesario” es tachado inmediatamente de “demagógico”.

Cuéntanos, Valenciano, ¿es demágogico que PP y PSOE coincidan en más de un 70% de las votaciones en el Parlamento Europeo? No parece. Lo que realmente resulta aberrante no es criticar las políticas que ha llevado a cabo el PSOE, sino que los dirigentes de este partido hayan traicionado sistemáticamente las ilusiones y la confianza de sus votantes. La cúpula del PSOE quiere amedrentar una vez más a la población, diciendo que si no son ellos, serán los otros, y que más vale votarles porque si no vuelve el PP. La confianza no se puede ganar chantajeando a la población, porque al final la ciudadanía acaba siendo rehén de un juego de trileros. La democracia no puede sostenerse en una coacción velada, no se trata de votar a uno por tenerle miedo al otro, sino de hacerlo con la ilusión que genera tu propio proyecto. Hay demasiada buena gente que se reclama socialista a la que Rubalcaba y Valenciano han dejado huérfana, por mucho que ahora, desesperados, apelen al pasado para justificar su triste presente.

Sordos como los del PP, los dirigentes del PSOE son incapaces de ofrecer nada que proponga un cambio a favor de la mayoría social empobrecida por las políticas de recortes que ellos también aplicaban. No despiertan ilusión, sino resignación. Por esa razón, mientras por un lado buscan con ahínco ubicar el espectáculo electoral en un supuesto enfrentamiento con el PP, por el otro no se atreven nunca a distanciarse de ellos en los problemas reales que asolan a este país. Nunca discuten de lo que es realmente importante, porque a grandes rasgos coinciden.

Es hora de mostrar alternativas reales y salvar a la gente de la actual alternancia perversa e inoperante en la que se desarrolla el falso juego de los dos principales partidos. Si la cúpula del PSOE quiere dinamitar sus siglas, que lo haga, pero sin el apoyo de una ciudadanía, entre la que se encuentra la base social de su propio partido, hastiada del permanente enjuague entre poder político y poder económico.

Es hora de salvar a los votantes del PSOE de sus dirigentes para que dejen de liquidar sus siglas. La increíble historia del partido menguante se ha terminado de consumar. Si con el paso de los años ha ido confirmando la pérdida sigla a sigla de su identidad (primero obrero, después socialista, y ahora, dada su sumisión a los poderes financieros internaciones incluso también español), ahora solo queda una pírrica P de Partido.

Os dejo el enlace del vídeo con la reacción de Elena Valenciano tras ver el vídeo de Podemos:

http://www.cuatro.com/las-mananas-de-cuatro/2014/abril/23-04-2014/Elena-Valenciano-Pablo-Iglesias-completamente_2_1784505107.html#