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Osadía siciliana ante el tridente brasileño

18 Ene 2008
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Contaban orgullosos hace un par de años los hinchas del Catania cuando se dirigían imparablemente hacia el ascenso a la máxima categoría del fútbol italiano que lo más meritorio de su éxito era el origen siciliano de su arquitecto, el entrenador Pasquale Marino. Si ganar produce placer, hacerlo con gente de la casa con la que es posible sentirse identificado es aún más delicioso. Nacido en Marsala, el punto más occidental de la isla, y crecido en términos futbolísticos en numerosos equipos de la tierra –Siracusa, Messina, Ragusa, Paternò-, el técnico que era idolatrado por el Estadio Massimino poseía las virtudes más apreciadas en la ciudad del Elefantino: era siciliano por los cuatro costados y además nunca estuvo en el Palermo, el rival irreconciliable.

Marino no sólo logró ese milagroso segundo puesto en la Serie B que condujo a su escuadra hacia la elite. Consiguió un año después algo aún más complicado: mantener al Catania en primera pese a jugar prácticamente toda la segunda vuelta los partidos como local a centenares de kilómetros y sin público debido a la sanción por la muerte del policía Filippo Raciti en ese derbi de infausto recuerdo. Consciente de que difícilmente podría superar estas hazañas, el pasado verano decidió aceptar la oferta de un conjunto de mayor potencial económico y con objetivos más ambiciosos: el Udinese. Pasquale ya no sólo era apreciado en su tierra, sino que su fama llegaba al otro extremo del mapa de Italia. De este modo cambió el sol y la historia de Sicilia por la niebla y las Dolomitas del Friuli, tan cerca de las fronteras de Austria y Eslovenia.

Pero a Marino no lo contrataron sólo por sus resultados. También por su estilo atrevido y ofensivo, una de las propuestas más atractivas de la Serie A. Partidario del 3-4-3, sus equipos no varían el planteamiento ni jugando contra los grandes. Su osadía se pondrá a prueba mañana, cuando el Milan del tridente brasileño Kaká-Ronaldo-Pato –que tan buen rendimiento dio en su estreno- visite Udine en un encuentro decisivo en la pelea por la cuarta plaza. Los hombres de Marino son los propietarios actualmente de ese último puesto que da acceso a la Champions y aventajan en doce puntos al conjunto de Ancelotti, que tiene tres partidos pendientes.

La ausencia de Assamoah Gyan, concentrado con Ghana para disputar la Copa África, podría haberle servido de excusa para renunciar a un punta. Nada de eso. Fiel a su estilo, Marino lleva toda la semana preparando el partido contra los rossoneri con el mismo esquema de siempre. Floro Flores y Pepe se juegan ese tercer puesto en la delantera para acompañar a los indiscutibles Di Natale y Quagliarella. Pero si la formación ya llama la atención, el perfil de los jugadores elegidos en el centro del campo acentúa aún más esa vocación ofensiva. Si cumple con las previsiones de la prensa italiana, los dos pivotes que alineará el técnico de Marsala –Eremenko y D’Agostino- son más creativos que destructivos, más dotados para el último pase que para la recuperación.

Será pues una pelea preciosa y ya hay ganas de ver a este Milan que maravilló ante el Napoli contra una escuadra de mayor nivel y fuera de casa. Ancelotti no ha tenido una semana tranquila. La eliminación copera contra el Catania –precisamente el ex equipo de Marino- y sus declaraciones posteriores menospreciando el torneo no han sentado nada bien a la hinchada, que en un 70% según una encuesta de La Gazzetta opinó que una entidad de la magnitud del Milan no debería renunciar a ningún objetivo. Si no saca un buen resultado en el Friuli puede meterse de nuevo en problemas.

Otras citas destacadas del fin de semana

Derbi londinense de contrastes
Fulham-Arsenal

El peor y el mejor equipo de la capital en la tabla clasificatoria se miden esta tarde en Craven Cottage (16:00). Roy Hodgson buscará su primera victoria en el banquillo del Fulham tras dos derrotas y un empate ante un tercera. En el Arsenal preocupa la recaída de Robin van Persie, que podría perderse otro mes más de competición. Wenger lamentó la marcha de Diarra al Portsmouth, pero la justificó por la impaciencia del jugador.

Bajas defensivas ante el mejor ataque
Reading-Manchester United

El equipo de Steve Coppell logró sacar un sorprendente empate a cero de Old Trafford en la primera jornada de liga, pero tendrá muy complicado repetir la hazaña en su estadio. Con Ibrahima Sonko y André Bikey en la Copa África, ninguna de las opciones que maneja el técnico para cubrir sus ausencias parece ofrecer garantías. El conjunto de Ferguson intentará defender su liderato y contará con todo su arsenal ofensivo salvo Saha.

Locura por la vuelta de Keegan
Newcastle-Bolton

En Saint James’ Park recibieron el retorno de Kevin Keegan con una expectación desmesurada, casi como si fuera una auténtica divinidad. En su presentación, el técnico no frenó esa euforia, ya que indicó que se consideraba “el mejor hombre para este trabajo”. Asimismo indicó que le encantaría contar con Alan Shearer en el cuadro técnico, pero que aún no ha hablado con él. Su debut se producirá esta tarde (18:15) ante el Bolton.

Lucarelli y Maniche pueden debutar
Inter-Parma

Para el imparable equipo de Roberto Mancini, que también se paseó esta semana en la Coppa ante el Empoli, no parece que el duelo ante el Parma pueda representar complicado. Sin embargo, el conjunto emiliano llega cargado de moral tras recibir anoche el transfer de su último fichaje, el goleador Cristiano Lucarelli, que vuelve a Italia tras su paso por el Shakhtar Donetsk. También el luso Maniche podrá jugar en los interistas.


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