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Un misil de Muntari para abrir la CAN

21 Ene 2008
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La fiesta inaugural de la CAN parecía destinada a un final amargo. La euforia previa de los ghaneses, considerados los grandes favoritos del torneo por la prensa internacional y las casas de apuestas, amenazaba con convertirse en decepción inicial cuando el partido que abría el torneo en Accra se acercaba a su ocaso con empate a uno en el marcador. Guinea estaba a punto de dar la primera sorpresa de la competición, pero apareció Sulley Muntari para poner las cosas en su sitio (2-1). Su latigazo violentísimo con la zurda dejó boquiabiertos a todos los espectadores, aunque no había nada novedoso en él: el centrocampista del Portsmouth lleva una temporada espectacular en la Premier, confirmando los buenos presagios que su fútbol ya había apuntado en Udine. Si a los cracks se les pide que respondan en los momentos decisivos, él hizo exactamente eso.

Pese a su carácter agónico, el triunfo de Ghana fue claramente merecido. La primera parte terminó increíblemente sin goles, pese a que los locales disfrutaron de clarísimas ocasiones para marcar. Los postes y la asombrosa actuación del portero Kémoko Camara, que se encuentra sin equipo, obraron el milagro. El centro del campo lo dominaba escandalosamente el conjunto de Le Roy, con Essien y Muntari superando por completo a Sylla y Sakho. La zaga guineana sufría e incluso los atacantes se mostraban inocentes, incapaces de crear peligro al contragolpe.

El 1-0 tuvo que llegar de penalti. En el minuto 54, Oumar Kalabane se lanzó abajo para detener a Agogo cuando éste entraba en el área. El atacante del Nottingham Forest acabó en el suelo y el árbitro se fue a los once metros. La jugada admitía discusión, pero en directo sí pareció infracción. Asamoah Gyan, llamado a ser el punta determinante del anfitrión, convirtió el lanzamiento en gol. Con ventaja ghanesa, nadie habría apostado por Guinea. Pero en un córner que sacó Feindouno diez minutos después del tanto inicial, Kalabane remató al larguero y el rebote en el cuerpo del meta Kingson se introdujo en la portería. Un empate impensado y ampliamente inmerecido.

Entonces Ghana acusó el golpe y por primera vez su rival parecía peligroso cuando se iba hacia arriba. Feindouno, animado por su centro en el gol, empezó a gustarse en la conducción, pero no estuvo acertado en el último pase y por ahí se fueron las opciones de triunfo de Guinea. Le Roy ya había dado entrada a André Ayew, el prometedor hijo de 17 años de Abedi Pelé. Pero en el área visitante, el único que seguía brillando era el arquero Kémoko, que se adornaba en todos sus blocajes y añadía espectacularidad a su inesperada seguridad. Nada pudo hacer, sin embargo, cuando Muntari se sacó ese misil prodigioso en el último minuto. Fue el primer gran momento de la CAN 2008.


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