Publicidad

Planeta Axel

Análisis, perfiles e historias de fútbol internacional

Baile del Arsenal a las dudas

29 Oct 2007
00:59 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Circulaba una teoría por Inglaterra que sospechaba del nivel real del Arsenal. Este discurso decía que sí, que estaba jugando muy bien, que su fútbol no se podía comparar con el de ningún otro conjunto, pero que aún no se había enfrentado a los grandes. Que no podíamos estar seguros de su potencial hasta que no se midiera a un Chelsea, a un Manchester United o a un Liverpool. Allí habría que ver cómo respondían esos jóvenes talentosos, cuya calidad nadie ponía en duda, pero a los que se les cuestionaba su madurez. Ayer todo el mundo quedó convencido. Perdiendo 1-0 en Anfield, el equipo de Wenger se fue hacia arriba, combinó a la perfección, empató el partido y casi lo ganó. Sólo el palo lo evitó.

Cuando Steven Gerrard colocó su cañonazo por el hueco que dejó la barrera gunner al abrirse, la tarea se presumía complicadísima para el Arsenal. Ya se sabe que si alguna cosa sabe hacer mejor que nadie el equipo de Benítez, esa es preservar un marcador favorable. Se planteaba un reto precioso: ¿sería capaz el conjunto que siempre encuentra espacios de mover el balón ante la tela de araña diseñada por los reds? Y es que Rafa había dispuesto un trivote –Xabi Alonso, Mascherano y Gerrard- modificando su habitual 4-4-2 y convirtiéndolo en un 4-3-3 en el que los extremos ayudaban mucho en defensa. Después del gol inicial, el partido se aceleró y las ocasiones llegaron a ambas porterías a alta velocidad. Podríamos decir que el encuentro estaba equilibrado y que merecía más goles.

Fernando Torres, que había sido duda hasta última hora, no pudo asistir desde el césped al recital gunner de la segunda parte. El Niño había estado muy vigilado por la pareja de centrales del equipo londinense en el primer tiempo y se quedó en el vestuario tras el descanso con molestias físicas. Xabi Alonso, que también reaparecía tras una lesión, siguió el mismo camino unos minutos después. Y entonces Cesc Fàbregas asumió el protagonismo central. El balón poco a poco fue cada vez más del equipo visitante y las ocasiones se sucedieron. Aunque también hay que darle mérito a Manuel Almunia, que con alguna intervención prodigiosa evitó que el Liverpool ampliara la ventaja a la contra. Cuando los méritos para llegar al empate ya eran evidentes, Hleb le puso un balón fantástico en profundidad a Cesc, que llegó desde atrás con fuerza y tocó levemente el esférico para enviarlo a la red en el escaso espacio que había entre el poste y el pie de Reina. El de Arenys, ya crecido, pudo decantar luego el marcador final. Disparó desde fuera del área con efecto y superó a Reina, pero se encontró con el palo. Cuando el árbitro pitó el final se puso las manos en la cabeza y luego sonrió: lamento por la oportunidad perdida, pero satisfacción por el trabajo bien hecho.

El próximo sábado, cita para sibaritas: Arsenal-Manchester United, duelo entre dos colíderes fantásticos.

La ansiedad contra la euforia

27 Oct 2007
20:56 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

¡Qué semana tan distinta han vivido Liverpool y Arsenal! Mientras Europa entera elogiaba el juego de los gunners en el 7-0 ante el Slavia de Praga, los reds volvían de Estambul con la cabeza gacha y su futuro en la Champions muy comprometido. Dos realidades radicalmente opuestas que se encontrarán mañana en Anfield. Si las dinámicas tuvieran un peso decisivo, los de Wenger serían claros favoritos. Pero los grandes partidos, muchas veces, no tienen nada que ver con el contexto ni el estado de ánimo.

Cesc Fàbregas está instalado de nuevo en el primer plano mediático. Desde que terminó el encuentro ante los checos, los periodistas no dejan de reclamarle. Todos quieren hablar con el chico del momento, con el motor del engranaje que mejor carbura, con el director de la orquesta que mejor suena. Y es que su trascendencia en el juego ya no pasa inadvertida para nadie. Quizá antes era preciso observarle con detenimiento para darse cuenta de su papel central y apreciar su claridad absoluta en la lectura de los partidos. Si no mirabas con atención podías perderte sus pases inteligentes, su visión exquisita, su precisión milimétrica. Ahora, hasta los aficionados más distraídos se percatan de su impacto. Lleva nueve goles en lo que va de temporada. Su producción realizadora está incluso por encima de la de los delanteros consagrados.

Pero si algo se elogia de este Arsenal es su sentido colectivo. Su fluidez permanente, su armonía perfecta. Las piezas se mueven de forma aparentemente caótica, pero siempre se encuentran las unas a las otras. El intercambio de posiciones, el fútbol combinativo, la velocidad en la circulación de balón. Los mandamientos de Wenger, los mismos del equipo invencible que ganó la Premier sin perder un solo partido en la campaña 03-04. La regeneración cíclica con el esplendor de la nueva hornada. Sólo Kolo Touré repite en el once de gala, pero los nuevos chicos de Arsène reproducen el modelo de los Pires, Ljungberg, Vieira, Bergkamp y Henry. Incluso Flamini ha logrado sentar a Gilberto Silva, otro superviviente que asiste atónito a un relevo generacional imparable. Theo Walcott, dieciocho años y una presión inmensa sobre sus espaldas desde los dieciséis, también pide paso. Sus dos últimas actuaciones piden a gritos la titularidad mañana en Anfield. Y Wenger, que es atrevido, probablemente se la dará.

Hablar del Liverpool es cambiar el discurso. A Benítez le llegaron refuerzos este verano para que su fútbol fuese más desequilibrante en ataque y no se perdieran puntos costosos en partidos atascados ante rivales encerrados. Sin embargo, y aunque aún no ha sido derrotado en Premier, su conjunto parece vivir por cuarta temporada la misma historia de siempre. Y la crítica también se repite: la tendencia irresistible a las rotaciones del técnico madrileño. La prensa especializada no comprendió la suplencia de Torres cuando el Niño empezaba a deslumbrar y a conquistar el corazón de los hinchas ingleses. Ahora, tras la nula aportación de la pareja Kuyt-Voronin en Estambul, los reds suplican para que Fernando se recupere a tiempo de su lesión para enfrentarse al Arsenal. La participación de Xabi Alonso tampoco está garantizada, aunque al menos en su posición Rafa puede confiar en el talento del brasileño Lucas Leiva, que ha gustado bastante en los escasos ratitos de los que ha dispuesto. Pero la presión será esta vez enorme: un triunfo visitante los dejaría a nueve puntos del líder. Tocaría, de nuevo, aprender a vivir a remolque.

Olympiacos y Rosenborg

24 Oct 2007
13:02 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Los griegos cambiaron clase por pegada

Las tres piezas básicas del Olympiacos de los últimos años formaban un triángulo de zurdos de gran calidad: Rivaldo, Nery Castillo y Djordjevic. Los dos primeros se fueron este verano, por lo que el equipo del Pireo ha tenido que moverse en el mercado para paliar el efecto de dos bajas de tanto impacto. En ataque llegaron tres hombres experimentados: Kovacevic, Lua-Lua y Galletti. Jugadores que aseguran pegada –han conseguido el 75% de los goles que lleva el club en liga-, pero quizá sin la capacidad de invención que tenían los que se fueron. El inicio del campeonato heleno está dando la razón a los que presagiaban que el fichaje de Rivaldo por el AEK le otorgaría el favoritismo al conjunto de Serra Ferrer, que goza ya de cuatro puntos de ventaja.

Panagiotis Lemonis suele utilizar un 4-4-2, aunque en partidos complicados de Champions utiliza a Djordjevic como segunda punta y refuerza un poco más el centro del campo. El corazón del equipo lo forman el argentino Cristian Ledesma –fundamental en el título de San Lorenzo en el pasado Clausura- y el veterano Stoltidis, un pivote defensivo muy consistente. Aunque quizá uno de los jugadores más importantes de los griegos sea el joven Torosidis, que puede actuar en ambos laterales o adelantar su posición para acabar siendo casi un extremo. Es potente, impetuoso y se defiende técnicamente, por lo que su irrupción en la selección absoluta de Rehaggel no puede sorprender a nadie.

Lo peor de este Olympiacos es la defensa. Es bastante lenta y no está acostumbrada a medirse a rivales con un ritmo alto de circulación de balón. Es difícil sorprenderles en el juego aéreo, pero son desbordables si se les juega por abajo con velocidad. Este detalle hace claro favorito al Madrid en el partido del Bernabéu: por mucho que en la tabla estén empatados a puntos, la diferencia entre ambos equipos es notoria. Suficiente para un partido plácido.

Presión y contragolpe: receta noruega

Temporada desastrosa en Trondheim: el Brann Bergen ya se ha proclamado campeón de liga y la final de Copa la jugarán el Lillestrom y un conjunto de segunda división. No habrá pues ningún título para el Rosenborg, que además se quedará sin jugar en Europa la próxima campaña. Sólo la Intertoto podría salvarle.

Resulta difícil explicar el por qué de un ejercicio tan pésimo. La plantilla es, a priori, la mejor de la liga noruega. Cuenta con jóvenes valores ya tenidos en cuenta para la selección absoluta como Skjelbred y Tettey; con veteranos con experiencia europea como Basma, Strand, Iversen, Kvarme, Riseth o Dorsin, y con delanteros africanos que deberían marcar la diferencia en ataque como Ya, Koné o Traoré. Su sexto puesto en el campeonato doméstico es tan extraño como su empate en Stamford Bridge.

El joven técnico Knut Torum –en la plantilla hay un jugador mayor que él, Roar Strand- suele apostar por un 4-3-3 que a la práctica se convierte en un 4-5-1. La presión en el centro del campo es la mayor virtud del equipo, que precisamente cuenta con sus dos promesas en esa zona del campo. Tettey, de origen ghanés, recorre muchos metros y tiene cierto parecido futbolístico con Vieira. Skjelbred, mucho más menudo y frágil, aporta la salida de balón, pero también compensa su endeblez física con una gran capacidad de trabajo. El eslovaco Sapara es el tercer hombre de un trivote que pretenderá ahogar el juego del Valencia.

Al lateral zurdo Dorsin le gusta mucho subir la banda, y por ahí puede encontrar espacio el equipo de Quique. Sus compañeros en la zaga son muy veteranos y andan justos de velocidad. Aunque quizá la mayor diferencia entre un equipo y otro sea su capacidad para desequilibrar arriba: a los noruegos les cuesta crear peligro si no es a balón parado o en jugadas a la contra en las que sus puntas africanos puedan explotar su rapidez. Este es el guión que buscarán.

Rangers y Steaua

23 Oct 2007
01:25 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Rangers: un fiel reflejo del estilo británico

Tras ganar el Old Firm ante el Celtic por 3-0, el Rangers se siente con fuerzas de medirse al Barcelona. La victoria también le sirvió a Walter Smith para comprobar que puede contar con el delantero gallego Nacho Novo, muy marginado hasta entonces esta temporada y absolutamente decisivo el sábado con su doblete. El atacante de Ferrol se perfila como titular –está lesionado Darcheville-, al igual que un Carlos Cuéllar que está firmando una temporada fantástica en el eje central de la defensa.

El equipo escocés posee un estilo eminentemente británico: fútbol directo, fuerza física, juego aéreo y actitud guerrera del primer al último minuto. El único jugador dotado para aportar algo de pausa e imaginación es el capitán Barry Ferguson, que no acabó de funcionar en la Premier pero que es un auténtico héroe en Ibrox. La delantera es muy complementaria: si Novo es rápido y pillo, el gabonés Cousin es muy corpulento y representa el típico perfil del delantero africano. En defensa, el más aseado técnicamente es el lateral Alan Hutton, autor de dos asistencias de gol en lo que va de Champions. La zaga protestante puede sufrir enormemente ante jugadores de la velocidad de Henry, Bojan o Messi, ya que está acostumbrada a enfrentarse a otro tipo de fútbol: el balón largo frontal, muy común en la Scottish Premier League.

El Steaua se agarra al éxito de Rumanía

Con cero puntos en el casillero europeo y ocupando una humillante séptima posición en la liga rumana, se podría pensar que la moral está por los suelos en las filas del Steaua. Sin embargo, parece que el parón le ha venido bien para descansar y recuperar la fe en sus posibilidades. No juega un partido oficial desde el 7 de octubre –le suspendieron el encuentro de liga que debía disputar este fin de semana para que preparase la visita a Sevilla-, pero sus cinco internacionales regresaron al club pletóricos de confianza tras asegurar la clasificación de Rumanía para la Eurocopa. Uno de ellos, el central Dorin Goian –un peligro en las jugadas de estrategia-, anotó el gol que derrotó a Holanda.

Aunque con el presidente Becali nunca se puede estar tranquilo, el técnico italiano Massimo Pedrazzini goza hoy de una situación algo más estable e incluso ha asegurado que sigue pensando en superar esta fase de grupos. Para ello está obligado a obtener un buen resultado en Sevilla y contará con sus armas habituales: defensa férrea en el juego aéreo, centro del campo con mucha presión, clase en la media punta con Dica y velocidad al contragolpe con Nicolita como puñal. En el capítulo de ausencias, las lesiones del central Ghionea y los pivotes Lovin y Radoi debilitan la consistencia de una escuadra inferior a la de Juande.

En Inglaterra también discuten a sus árbitros

22 Oct 2007
00:35 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Mark Clattenburg está acostumbrado a los focos. Y no precisamente por su pasado como aprendiz de electricista. Su carrera como árbitro ha sido meteórica y su nombre ha aparecido en la prensa con asiduidad ligado a registros de precocidad. Con 25 años ya estaba dirigiendo encuentros en la Liga profesional. Con 30 le llegó la internacionalidad. Datos que harían pensar en un colegiado de enorme futuro y respetado por su prestigio. Sin embargo, la realidad es bien distinta. Hoy toda Inglaterra está hablando de él, pero para mal.

“No estoy aquí por mi edad. Estas cosas no funcionan así. Si he subido tan rápido ha sido porque soy suficientemente bueno y porque tengo confianza en mi mismo”, dijo en 2004 en una entrevista concedida a un periódico de la zona de Newcastle, de donde es originario. “Mi objetivo es arbitrar la final de un Mundial o de una Champions League”, aseguró. Palabras que leídas a 21 de octubre de 2007 parecen cobrar cierto sentido irónico, como si las pronunciara un iluso. Y es que ahora se discute su habilidad y un grupo de hinchas rabiosos han iniciado una campaña para pedir su inhabilitación para arbitrar en la Premier.

El volcán de las críticas entró en erupción este sábado después del derbi de Liverpool, pero Clattenburg tenía ya un pasado controvertido. Uno de los errores más clamorosos que se recuerdan en la liga inglesa en los últimos años le tuvo a él como protagonista. El 4 de enero de 2005, en un Manchester United-Tottenham en Old Trafford, un disparo casi desde el centro del campo de Pedro Mendes se le escapó a Roy Carroll y llegó a botar prácticamente un metro dentro de la portería. No había necesidad de repetición televisiva: a simple vista, todo el mundo vio que el balón había entrado. Sin embargo, el asistente no dio gol y el juego prosiguió. Los jugadores spurs protestaron ostensiblemente al colegiado, que al menos en aquella ocasión pudo tener la excusa de no ser el responsable principal de una equivocación histórica.

El tiempo difumina los recuerdos, pero cuando se reincide en el error éstos vuelven a la memoria. Y la etiqueta de árbitro polémico le volvió a caer a Clattenburg el sábado, incluso con más fuerza. Los seguidores del Everton le acusan de tomar tres decisiones “indignas de un profesional”: señalar como penalti una falta que empezó fuera del área, expulsar a Toni Hibbert haciéndole caso a Steven Gerrard (argumentan que en la televisión se ve que tiene la amarilla en la mano y rectifica tras hablar con el capitán del Liverpool) e ignorar un claro agarrón de Carragher a Lescott en el minuto 93. Una página web recoge firmas electrónicas para pedir que no vuelva a arbitrar nunca más en la Premier.

Quizá el gran beneficiado de todo ello sea Luis Medina Cantalejo. La actuación de Clattenburg puede tapar levemente la del español en Moscú y convencer a los ingleses de que sus árbitros también se equivocan.

El derbi inglés más histórico

20 Oct 2007
03:20 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

¿De qué equipo eran los Beatles? La respuesta lógica para el que no siga muy de cerca el fútbol inglés sería: “Del Liverpool”. Pero en realidad, nadie ha conseguido contestar a esa incógnita estando seguro al cien por cien de que su versión era verídica. Aunque lejos de las Islas se pueda pensar que en la ciudad del río Mersey los reds son el equipo dominante por el que laten los corazones de sus ciudadanos, la realidad es bien distinta. Liverpool es una urbe futbolísticamente dividida: azules y rojos, rojos y azules. No depende del barrio en el que vivas, de la clase social a la que pertenezcas ni de la doctrina religiosa que sigas. Incluso podría ser que tu padre sea de unos y tú te hagas de los otros. Un día te enamoras de un color y te empapas de su mística. Y por mucho que Stanley Park te presente a ambos estadios allí tan juntitos, ya no te equivocarás nunca más: cada catorce días peregrinarás fielmente hacia tu templo. Hacia Anfield. O hacia Goodison.

Sigamos rompiendo mitos: el legendario campo del Liverpool, aquel en el que se corea el “You will never walk alone” con una fuerza que sólo puede resistir la infranqueable estructura de The Kop, no siempre ha estado ligado a los reds. Un día fue del Everton. Los toffees, que por aquel entonces aún no eran conocidos con este nombre, fueron fundados en 1878 y durante siete años jugaron en Anfield. El propietario del terreno, John Houlding, incrementó el precio del alquiler –lo subió a más del doble- en 1891, a lo que el club azul no accedió y decidió mudarse a Goodison. Al año siguiente, para ocupar ese vacío, Houlding creó el Liverpool con el objetivo de que jugara en su estadio. Y así quedó el panorama: 105 años después, ambos equipos siguen disputando sus encuentros en sus viejos recintos, separados por un escaso kilómetro.

Numéricamente, es indiscutible que el derbi del Mersey es el más importante de Inglaterra. Liverpool es la única ciudad del país que ha disfrutado de fútbol de primera división en todas las temporadas desde la creación de la Football League en 1888. También es la que acumula más títulos de liga (27: los 18 de los reds más los 9 de los toffees) y su derbi se lleva jugando ininterrumpidamente en la máxima categoría desde 1962, algo de lo que ninguna otra localidad del país puede presumir. Aunque Londres ha sido llamada en más de una ocasión “la ciudad del fútbol” por el gran número de equipos de primer nivel de los que dispone, las estadísticas indican que Liverpool ha logrado muchos más éxitos.

Para los jugadores de la ciudad, es indudable que el encuentro ante el eterno rival local es el más importante de la temporada. Es el caso de Steven Gerrard o Jamie Carragher, quien reconoce que “cuando sale el calendario, lo primero que miro es cuándo son los partidos contra el Everton”. Y ese día ha llegado. Esta tarde se disputará la edición número 206 del derbi del Mersey y Goodison recibirá de forma hostil a un Rafa Benítez que llamó a los toffees “equipo pequeño” el pasado mes de febrero. El veterano central azul Alan Stubbs le recordó esta semana al técnico español que si ellos fueran tan grandes deberían ganar la liga más a menudo y no quedar tan lejos como lo han hecho en las últimas campañas. La participación de Fernando Torres y Xabi Alonso será dudosa hasta última hora. Quien seguro que jugará es Mikel Arteta, que está rindiendo a un altísimo nivel. Y la hinchada que consiga la victoria se sentirá, igual que Lucy, flotando en el cielo con diamantes.

Pesadilla británica en el Este

18 Oct 2007
00:07 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Inglaterra y Escocia viajaron a la Europa oriental con una muy buena perspectiva de clasificación para Austria y Suiza. Pero allí cambió todo y hoy contemplan su futuro con pesimismo. La derrota de los pross en Moscú (2-1) los deja dependiendo de resultados ajenos: sólo evitarán el fracaso si Rusia es incapaz de ganar en Israel. Escocia al menos sigue siendo dueña de su destino, pero le aguarda ahora una tarea complicadísima: derrotar a Italia en Glasgow el mes que viene.

El Luznikhi se llenó y recibió a Inglaterra con un lógico ambiente hostil. El equipo de McClaren, consciente de que las urgencias estaban en el lado ruso, decidió esperar atrás y buscar su oportunidad al contragolpe. Y en la primera parte le salió bien, ya que sólo se vio amenazado en un disparo de Zyrianov al poste. El plan se tornó perfecto cuando, a los 29 minutos, Owen ganó increíblemente un balón aéreo ante un central –Ignashevich- que le saca trece centímetros y lo prolongó para que Rooney rematara a gol y consiguiera el 0-1. La defensa no dejaba pensar a Rusia, Arshavin –el gran talento local- no aparecía y el resultado era fantástico. La confianza era enorme en el vestuario inglés al final del primer tiempo.

Pero un partido es muy largo y los pross se metieron demasiado atrás. Y claro, eso dio vida al rival, que sustituyó a un desafortunado Kerzhakov por el delantero del Spartak Roman Pavlyuchenko, muy acostumbrado a golear en el césped artificial del Luznikhi. Tan atrás estaba Inglaterra que fue Rooney el que cometió penalti agarrando a Zyrianov cuando éste perseguía una asistencia al espacio de Arshavin. La infracción empezó fuera del área, pero Medina Cantalejo señaló penalti. Pavlyuchenko lo transformó y Rusia empezó a creer en el milagro. Aprovechando la euforia, el central Aleskei Berezutski subió al ataque y engatilló un disparo que se envenenó con el bote. Robinson no pudo atajarlo y Pavlyuchenko, más listo que los dos defensores ingleses que le perseguían, metió la punta de la bota para certificar la remontada. En cuatro minutos, Rusia le había dado la vuelta al partido.

Entonces le entraron las prisas a McClaren, que ordenó un triple cambio introduciendo a Lampard –otra vez suplente-, Crouch y Downing. Pero quedaban sólo diez minutos, suficientes para generar dos oportunidades de gol, pero escasos para perforar la portería de Gabulov. Rusia supo sufrir y ahora depende de sí misma.

Lo de Escocia en Georgia tiene menor gravedad en cuanto a las consecuencias, pero más si analizamos lo que tenía delante. Töpmoller, el entrenador que llevó al Leverkusen a la final de Glasgow, dirige a la selección del Cáucaso y se tomó el partido como una preparación para la próxima fase clasificatoria: dio la titularidad a un centrocampista de 16 años y a un portero de 17, los casos más extremos de un equipo que desprendía juventud. Y pese a ello, le plantó cara al líder del grupo y acabó ganando con justicia (2-0) gracias a los goles de Mchedlidze –otro juvenil- y de Siradze.

Inglaterra se juega la Eurocopa en Moscú

17 Oct 2007
02:02 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Aunque las previsiones meteorológicas auguran una temperatura de ocho grados a la hora del partido, el Rusia-Inglaterra de esta tarde promete ser el encuentro más caliente de toda la jornada europea. Su trascendencia viene siendo remarcada por todas las declaraciones previas, así como por las largas colas que se formaron en Moscú para adquirir entradas el día que se pusieron a la venta: las riadas de gente llegaban desde las taquillas a las bocas de la estación de Metro –una distancia de un kilómetro y medio-. John Terry, que es seria duda tras lesionarse de nuevo en la rodilla ayer por la tarde –Ashley Cole es baja segura-, lo definió como uno de los partidos más importantes de su carrera. Steven Gerrard dijo que, en caso de ganar, se recordaría como “uno de esos resultados que años después te llenan de orgullo”. Pero más histórica sería una derrota: si los pross caen en el estadio Luzhniki, sus opciones de acudir a la próxima Eurocopa quedarían seriamente dañadas.

Si la presión viniese marcada por la clasificación, sería Rusia la que se encontraría en una situación desesperada. A la escuadra de Hiddink sólo le vale la victoria: lo contrario sería despedirse de Austria y Suiza. Pero el favoritismo también juega. Y una eliminación del equipo local no sería un fracaso estrepitoso. El técnico holandés está llevando a cabo un proceso de renovación, apostando por una base de futbolistas más jóvenes –Arshavin, Bilyaletdinov, Zhirkov, Pavlyuchenko, Pogrebnyak- y relegando a las viejas glorias –Titov, Smertin, Loskov- a un papel marginal. El presidente de la Federación mandó un mensaje de confianza absoluta en su seleccionador renovándole hasta el Mundial de Sudáfrica. Así dio una imagen de tranquilidad que contrasta con el nerviosismo que se vive en el rival, cuyo entrenador McClaren sigue cuestionado pese a los últimos resultados positivos.

Y es que faltar a la cita del próximo verano sería una humillación para un país que cuenta con varios jugadores de primerísimo nivel mundial. La preocupación es tan grande en Inglaterra que los periódicos británicos llevan toda la semana hablando de la superficie en la que se jugará el partido: el terreno del Luzhniki es de césped artificial. Kerzhakov ya definió esta estrategia como “una excusa”, y es que muchos piensan que, por si acaso, los pross se están poniendo la venda antes de la herida.

Y la luz volvió para iluminar a Smolarek

15 Oct 2007
12:27 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Serbia había empatado en Armenia y Finlandia tampoco podía romper el cerocerismo en Bruselas. Polonia sabía que ganándole a Kazajistán acariciaba el pasaporte a la Eurocopa con la yema de los dedos. En la previa, el ex técnico del Real Madrid ya había advertido sobre la peligrosidad de cualquier rival en el fútbol actual. Pero corría el minuto cincuenta y nadie podía creer lo que estaba sucediendo: como si se tratara de una pesadilla, la ex república soviética estaba firmando la gran sorpresa del día helando la noche de Varsovia con un 0-1 aterrador. Y el periodismo especializado internacional ya tenía una historia heroica para contar el día siguiente: un tal Dimitry Byakov, que en 2003 sobrevivió a una puñalada en el corazón tras una pelea en una discoteca de Almaty en la que estaba celebrando su cumpleaños, frustraba el sueño polaco con el gol más inesperado de la jornada europea del sábado.

Lo que ocurrió después pareció diseñado por un guionista de cine fantástico. O producto de una magia sobrenatural capaz de regir el destino de los acontecimientos terrenales. De repente, la luz del estadio se apagó. Como buscando la armonía con el triste resultado que se estaba produciendo en el campo, el campo del Legia se sumió en la oscuridad. El caos golpeó entonces a varios rincones del continente: en Ereván, esa selección serbia que vivía la depresión posterior a su empate ante Armenia se preguntaba por qué se había suspendido el Polonia-Kazajistán con 0-1 en el marcador; en Bakú, la Portugal que había cumplido con solvencia en su compromiso ante Azerbayán aguardaba noticias para festejar una gran noche; en Bruselas, Finlandia seguía jugando mientras en su banquillo crecía la inquietud por los informes que llegaban de Varsovia. Todos los rivales querían que ese 0-1 se convirtiera en definitivo, pero en vez de correr hacia el final, el tiempo se había detenido.

Durante media hora, el Grupo A de la fase previa de la Eurocopa vivió en la parálisis. Hasta que la luz volvió para tener un efecto prodigioso. Polonia no había encontrado la fórmula de perforar la defensa kazaja antes del apagón, pero esos treinta minutos a oscuras la inspiraron por completo. Ebi Smolarek, el delantero del Rácing de Santander, pareció recibir toda la energía positiva del fluido eléctrico reestablecido. Catorce minutos después de haberse reiniciado el encuentro ya lo había remontado y sentenciado (3-1). Firmó un hat-trick que pasará a la historia y que dejó a su selección muy cerca de Austria y Suiza. Pocas veces será tan adecuado decir que un futbolista encontró la gloria tras ser iluminado.

Un equipo algo envejecido

12 Oct 2007
18:25 
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Dinamarca se juega el pase a la Eurocopa del 2008 con prácticamente el mismo equipo que fue cuartofinalista en 2004 en Portugal. El 90% de los que se presumen titulares mañana ante España acudieron a aquella cita y hoy promedian casi 30 años de edad. Es un bloque experto, conjuntado y continuista que se conoce a la perfección, pero da la sensación que algunos de sus jugadores ya se encuentran en el tramo final de sus carreras, lejos del que fue su mejor momento. Salvo Poulsen, los estandartes del equipo ya han vivido su época dorada.

En aquel verano luso que vio cómo Grecia se coronaba campeona de Europa, un ataque formado por Tomasson, Rommedahl y Gronkjaer asustaba a los rivales. El equipo nórdico hizo un gran fútbol en la fase de grupos y se clasificó para la siguiente ronda tras un controvertido empate a dos ante Suecia que eliminó a Italia. La polémica por aquel resultado, que algunos consideraron pactado, escondió la magnífica impresión que había causado el equipo de Morten Olsen. Luego llegó el descalabro ante la República Checa: un 3-0 que acabó con las esperanzas de una generación que tenía ante sí su mejor oportunidad de lograr algo grande.

Desde entonces, Dinamarca ha perdido parte de su potencial. Tras convertirse en una habitual en las grandes citas –participó en todas desde 1996-, se quedó sin poder acudir al Mundial de Alemania. Le tocó un grupo duro, con Ucrania, Turquía y Grecia, pero su experiencia le daba más opciones antes de empezar que al equipo de Shevchenko, que acabó ganando la liguilla. Esa pérdida de solidez la está mostrando también en la fase actual, en la que fue incapaz de ganar a Irlanda del Norte en Copenhagen.

Y es que sorprende comprobar que no parece haber relevo para gente como Thomas Helveg –36 años-, Niclas Jensen –33- o el mismo guardameta Thomas Sorenson, que pese a haber sido relegado a tercer portero en el Aston Villa sigue siendo titular con la selección. La nueva generación no empuja con fuerza y el técnico debe seguir confiando en los de siempre, pese a que su rendimiento haya disminuido siguiendo los efectos del paso del tiempo.

Hay alguna excepción, pero se encuentra en el extremo radicalmente opuesto. Es el caso de Morten Nordstrand, un joven delantero que anotó 19 goles el año pasado con el Nordsjaelland. Este verano lo ha fichado el FC Copenhagen y está ante su segunda temporada en primera división. Tiene futuro, pero en principio Olsen no se atreve a darle la alternativa en un partido tan decisivo. Algo parecido ocurre con Nicklas Bendtner. Así que sigue con los mismos, con los que se encontró cuando llegó al cargo en el año 2000. Con una buena generación que apura sus últimos pasos. Quedarse fuera de la Eurocopa precipitaría su final.

Página siguiente »